Los queloides son cicatrices que pueden afectar tanto al aspecto físico como a la calidad de vida de las personas. Si bien no existe una cura definitiva, una combinación adecuada de tratamientos y cuidados preventivos puede ayudar a controlar su crecimiento, mejorar su apariencia y minimizar las molestias asociadas. A continuación, exploraremos en detalle qué son los queloides, sus causas, síntomas, tratamientos y cómo prevenir su aparición, especialmente en las orejas.
¿Qué es un Queloide?
Un queloide se produce cuando el tejido cicatricial crece de forma descontrolada, sobrepasando los márgenes de la lesión original. En el caso concreto de los queloides, la fase de proliferación se prolonga más de lo habitual, lo que conlleva una producción excesiva de colágeno. Los queloides son lesiones fibróticas en la piel que derivan de una proliferación del proceso normal de curación de una herida de tipos variados.
Para responder a la pregunta de qué son los queloides debemos tener en mente cualquier tipo de cicatriz. En ocasiones, esta se vuelve más gruesa de lo normal dificultando que, aunque pase el tiempo, la cicatriz sea menos notoria. A esto también se le conoce como cicatriz engrosada, pues se extiende más allá de la herida impidiendo que pase desapercibida.
La diferencia entre una cicatriz normal y un queloide es que en la primera las capas de colágeno y elastina cubren la herida con una fina línea que en un principio es de color rosa o violeta, pero que con el paso de los meses va adoptando un color similar al de la piel. Los queloides están provocados por la pérdida de los mecanismos de control que regulan el equilibrio de reparación y regeneración de los tejidos epiteliales. Crecen de manera exagerada a partir de una herida y superan con mucho los márgenes de la cicatriz original. Tampoco retroceden de manera espontánea con el tiempo.
Los queloides son lesiones en la piel, muy parecidas a cicatrices, con unas dimensiones superiores. Son muy habituales en las orejas, aparecen sobre todo después de un piercing o cuando se ponen pendientes, y se presentan como una hinchazón excesiva de este órgano.
Causas y Factores de Riesgo
Es importante dejar claro, ahora que sabes qué son los queloides, que las causas no siempre están del todo claras y los expertos tienen varias dudas al respecto. No obstante, sí puede haber algunas razones evidentes y factores de riesgo que conviene analizar.
Cualquier lesión cutánea es susceptible de convertirse en un queloide; desde cortes, heridas provocadas por el acné, hasta picaduras de insectos o cirugías. El desarrollo del queloides en el piercing es muy habitual: el cuerpo intenta producir el colágeno necesario para reparar el agujero, pero se produce el mecanismo antes descrito.
No todas las personas desarrollarán un queloide, sino que esto dependerá de los factores de riesgo. Tener la piel morena es un factor de riesgo para el desarrollo de los queloides, pero los expertos no saben explicar los motivos. Asimismo, tener antecedentes familiares también puede predisponer a tener queloides, algo que hace sospechar de que puede tener un aspecto hereditario. Otro de los factores de riesgo de desarrollar un queloide es la edad.
Ciertas áreas del cuerpo son más propensas a desarrollar queloides, como:
- Pecho y escote
- Hombros
- Parte superior de la espalda
- Parte central del abdomen
- Mejillas
- Orejas
Estas zonas pueden estar más expuestas a tensiones y movimientos, lo que puede contribuir a la formación de queloides.
Síntomas de un Queloide Auricular
Los síntomas de un queloide van más allá de su apariencia. Normalmente los queloides aparecen muy lentamente y tardan entre 3 y 12 meses para comenzar a manifestarse: en las orejas pueden aparecer como una cicatriz con relieve, normalmente de color rosa, rojo o violeta, ya que están extremadamente vascularizadas.
El primer síntoma para identificar un queloide es la presencia de una cicatriz gruesa, cuando esta no debería haberse vuelto de esta manera. Otra de las maneras en las que podemos identificar un queloide es que, además de la cicatriz, la piel aparece elevada, notándose al tacto y, también, siendo notoria a la vista. A pesar de que las cicatrices normales suelen difuminarse y pasar desapercibidas con el paso del tiempo, esto no ocurre con los queloides.
Mientras se están formando, los queloides pueden causar prurito en la zona, hasta llegar a un verdadero dolor o quemazón y a la reducción de la sensibilidad en la parte afectada. La causa es el crecimiento de la piel, que es poco elástica, sensible y también está un poco inflamada; de hecho la pigmentación tiene un color diferente respecto a la circundante. El prurito acostumbra a ser leve, pero a veces se vuelve continuo y molesto, y rascarse empeora la situación.
En general, al principio, el queloide es una simple cicatriz en relieve y la piel se presenta lisa, sin pelos y traslúcida. Es muy lento y lleva a la piel a extenderse y levantarse, superando los límites de la lesión inicial. Normalmente el color cambia, se pone rosa, así como la consistencia, que deviene más espesa y gomosa; al tacto, los queloides son suaves y duros. La piel se vuelve más oscura que la circundante, al tiempo que persiste la ausencia de pelos o glándulas sudoríparas.
Características principales de un queloide:
- Elevación: superficie abultada que puede ser muy prominente sobre la piel circundante, su contorno suele ser irregular y no siempre sigue la línea de la cicatriz original.
- Textura: su consistencia puede ser firme o gomosa, generalmente más gruesa que la piel normal. Tiene una superficie lisa, brillante y carece de vello.
- Molestias: puede causar picazón, tirantez o incluso sensación de dolor, especialmente si están sujetas a roce o presión.
- Coloración: puede variar desde un rojo intenso hasta marrón o púrpura. Con el tiempo y tras la exposición solar, pueden oscurecerse aún más.
Tratamientos para Queloide en la Oreja
Aunque no existe una solución definitiva para eliminar completamente los queloides, existen diferentes tratamientos que pueden mejorar su aspecto, aliviar los síntomas y controlar su crecimiento. La cicatriz queloide a priori no es de fácil respuesta a un solo tratamiento, por lo que los dermatólogos solemos en general usar combinaciones. La respuesta es lenta de semanas, salvo que se utilice un abordaje más invasivo.
El tratamiento de las cicatrices queloides es desafiante debido a su fuerte tendencia a reaparecer. El enfoque de los tratamientos para las cicatrices queloides suele centrarse en reducir su tamaño, aliviar los síntomas y mejorar su apariencia, a menudo combinando varios métodos para lograr los mejores resultados. Dependiendo de la magnitud y antigüedad del queloide, los dermatólogos suelen emplear algunas de las siguientes opciones:
- Corticosteroides intralesionales: Son un tratamiento clásico de los queloides, más eficaces al inicio de su formación. Las inyecciones de cortisona se realizan una vez al mes por vía intralesional, para aplanar la hinchazón y que el queloides sea menos evidente. Es la solución más indicada para los queloides en las orejas, no es excesivamente dolorosa y presenta unos índices elevados de seguridad, con buenos resultados. Después de algunos ciclos de tratamiento, el queloides se aplana y es menos evidente.
- Crioterapia: Consiste en la creación de una herida en la cicatriz queloidea con frio para disminuir su tamaño. Se puede usar para combinar con otros tratamientos. Otro tratamiento utilizado para reducir los queloides es la crioterapia. Es la congelación de la sección con nitrógeno líquido.
- Tratamiento con láser: Diferentes tipos de láser ha sido utilizados para el tratamiento de la cicatriz queloide. Los más utilizados son los láseres fraccionados ablativos. El tratamiento láser se utiliza muy a menudo para reducir los queloides, ya que aplana la zona y consigue que con el tiempo se vea menos la hinchazón. La tecnología láser es uno de los métodos más eficaces para igualar y suavizar la zona afectada, sobre todo cuando se trata de cicatrices queloides de gran tamaño. Para estos casos se recurre con frecuencia al láser de colorante pulsado (PDL), ideal para disminuir la vascularización y el tono rojizo de la cicatriz, al Nd:YAG de pulso largo, que penetra con mayor profundidad, o al láser fraccionado CO2, capaz remodelar la cicatriz y de estimular la producción de colágeno nuevo.
- Radioterapia: Pese a que suene potente, se refiere a una forma de radioterapia superficial especial dirigida a la piel. No es la radioterapia convencional que conocemos para el tratamiento de tumores. La radioterapia puede utilizarse en los queloides para aplanar u oscurecer esta cicatriz.
- Cirugía: La cirugía que pudiera parecer la solución definitiva más intuitiva puede desencadenar un círculo vicioso. Es decir que reaparezca el queloide de nuevo en la cicatriz de la extirpación incluso más grande que el anterior al ser la nueva cicatriz desencadenante más grande también. Sólo en casos seleccionados valorando la localización del queloide y tratamiento tras la cirugía para evitar la recurrencia se podría valorar su extirpación.
- Tratamientos tópicos: Son un tratamiento tradicional complementario. Como tratamiento único es mejor usar cremas de acción potente ya que la penetración en la cicatriz queloide por la fibrosis es menor.
- Inyecciones de interferon alfa: Otra via de actuación posible es modificar la respuesta inmune local de la herida, mediante la via del Interferón.
- Masajes y presión: Es un tratamiento clásico de las cicatrices, los masajes y la presión como medida física para su crecimiento excesivo.
- Carboxiterapia: La carboxiterapia se utiliza en algunos protocolos como apoyo para mejorar microcirculación y modular el tejido cicatricial. Esta técnica no invasiva utiliza microinyecciones de CO2 aplicadas a nivel subdérmico sobre el área a tratar con el objetivo de reducir el tamaño de las cicatrices. El gas mejora la microcirculación y estimula la producción de colágeno y elastina. Esto ablanda la cicatriz y logra reducir su grosor.
Además, existen productos que pueden ayudar en el proceso de cicatrización:
- Cicaplast Baume B5+: Bálsamo calmante y reparador ideal para cicatrices. Su fórmula con pantenol al 5%, madecassoside y complejo cobre-zinc-manganeso ayuda a regenerar la piel, calmar la irritación y proteger la barrera cutánea.
- Cicaplast Gel B5: Gel de textura ligera ideal tras suturas, peeling o láser.
- Cicaplast Baume B5+ SPF50: Bálsamo reparador con alta protección solar que previene la hiperpigmentación postinflamatoria.
Es fundamental consultar con un dermatólogo para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
Eficacia de los Tratamientos Combinados
Un metaanálisis que incluyó a 562 pacientes mostró que el 90 % obtuvo un aplanamiento significativo de la cicatriz, con una tasa de recurrencia del 3 %. El efecto adverso más común fue la hiperpigmentación (8 %), sin casos relevantes de atrofia ni ulceración. La eficacia fue mayor en pacientes occidentales (99 %) que en asiáticos (57 %), y no hubo diferencias entre sexos.
Otro metaanálisis analizó 11 estudios con un total de 561 pacientes, evaluando la combinación de un antiinflamatorio inyectado y un neuromodulador local para el tratamiento de cicatrices hipertróficas y queloides. La combinación mostró una mejora significativa en la tasa de eficacia, con un 28 % más de efectividad frente a los tratamientos comparativos. También se observó una mejoría en el dolor y el aspecto estético de las cicatrices según escalas validadas, aunque no se halló una reducción significativa en el grosor de las lesiones.
Los resultados mostraron una mayor eficacia general en el grupo tratado con la combinación, tanto en la valoración de pacientes como de profesionales, con una reducción media del grosor de la cicatriz de 0,38 mm frente a los grupos de control. No se encontraron mejoras significativas en la vascularización, elasticidad o coloración de la piel.
Prevención de Queloide
La prevención de queloides es fundamental, especialmente en personas con predisposición a desarrollarlos. Aunque la prevención de las cicatrices queloides es crucial, especialmente si se conoce la existencia de una predisposición, lo cierto es que no siempre es posible.
Para minimizar el riesgo de formación de queloides, se recomienda:
- Evitar procedimientos innecesarios (p. ej., cirugías estéticas o piercings si hay predisposición).
- Cuidar bien de las heridas: esto implica mantenerlas limpias y húmedas.
- Evitar, en la medida de lo posible, la aparición de heridas.
- Cuidar de la cicatriz una vez que la herida se ha cerrado. Para ello, puedes recurrir a cremas cicatrices queloides para ayudar a modular la síntesis de colágeno y a la regeneración de la piel.
- Mantenga la herida húmeda y cubierta en las primeras fases de la cicatrización. Se puede colocar un lubricante y tapar con un apósito.
- Evitar lesiones innecesarias: minimiza procedimientos que dañen tu piel, como tatuajes o cirugías estéticas.
- Tratamiento temprano de heridas: mantén las heridas limpias y usa apósitos o geles de silicona para reducir el riesgo de cicatrización anormal.
- Presión en la cicatriz: Aplica presión con vendajes o dispositivos de compresión para prevenir su formación.
- Protección solar: protege tu piel en cicatrices recientes para evitar oscurecimiento y reducir el riesgo de irritación.
En el caso de cicatrices como las de una cesárea, es fundamental seguir las indicaciones del médico para el cuidado de la herida.
Al contrario de lo que puede ocurrir con otro tipo de imperfecciones en la piel, las cicatrices queloides no desaparecen por sí solas con el tiempo; sí pueden estabilizarse, pero es raro que se aplanen por sí solas. De ahí que el tratamiento precoz sea clave para mejorar los resultados.
Si tienes una cicatriz queloide y no sabes por dónde empezar, es importante buscar la orientación de un especialista para determinar el mejor plan de tratamiento para tu caso específico.
MITO O VERDAD: ¿LAS CICATRICES QUELOIDES PUEDEN DESAPARECER CON TRATAMIENTO?
tags: #queloide #oreja #tratamiento