Conocer bien tu tipo de piel es indispensable para escoger correctamente los productos que te ayudarán a cuidarla y mejorarla. Existen diferentes tipos de piel, cada uno con sus propias características y necesidades. Nuestro test de diagnóstico de la piel te ayudará a saber si es grasa, mixta, seca y normal. Al acabarlo, te recomendaremos la mejor cosmética coreana para tu tipo de piel, para que consigas esa piel de cristal de la que presumen las coreanas.
La filosofía coreana nos propone centrarnos en el cuidado de la piel para que nuestro cutis prácticamente no necesite maquillaje, y nos enseña a descubrir nuestro tipo de piel para entender sus necesidades y darle lo mejor de manera personalizada. Pero para lucirla en todo su esplendor no todas las pieles necesitan los mismos cuidados. El primer paso para darle lo que necesita es conocerla en profundidad.
¿Por qué es importante conocer tu tipo de piel?
Sin embargo, según diferentes estudios, la mayoría de los españoles no saben cómo cuidar su piel. Como consecuencia, un 69% de la población no la hidrata adecuadamente. Por otro lado, la mayoría considera que su piel es sensible, cuando la realidad es bien distinta, lo que puede llevar a proporcionarle unos cuidados que, como mínimo, no necesita, irritándola o haciéndola empeorar. Por eso, es importante conocer cómo es tu piel haciendo nuestro test, para poder darle lo que necesita.
El paso del tiempo, el sol, la polución y tu estilo de vida tienen un impacto directo en la salud y el aspecto de tu piel, provocando la aparición de arrugas, manchas, irregularidades y falta de luminosidad. Con el tiempo la piel se afina, empiezan a manifestarse líneas de expresión y aparecen manchas por el sol. Los factores externos a los que estamos expuestos a diario producen un estrés oxidativo en nuestra piel que provoca arrugas, pérdida de firmeza, manchas hiperpigmentadas y cambios de tono.
Sentirte a gusto en tu piel empieza por sentirte bien con tu rutina. No todos los rostros envejecen de la misma forma, depende mucho del tipo de piel, de los hábitos y de factores externos. Mantén tu piel joven más tiempo anticipándote con los cuidados más adecuados. El 80% de los efectos del envejecimiento de la piel se produce por agresiones externas, y solo el 20% es debido a factores cronológicos, según los resultados de un reciente estudio presentado por la doctora Elisa Simonpietri, directora científica internacional de la firma Biotherm. Esto significa que la gran mayoría de los signos de envejecimiento se pueden ralentizar.
Tipos de Piel y sus Características
La prevención es la mejor arma para mantener a raya el paso del tiempo. Si sabes cuáles son los puntos débiles de tu cutis, en función de tu tipo de piel, sabrás qué cuidados son los imprescindibles.
Piel Normal
La piel normal es una piel sana que reune las condiciones óptimas para llevar a cabo sus funciones esenciales. Suave, firme y versátil, la piel normal está bien hidratada y equilibrada y no presenta lesiones ni signos de sensibilidad. Si tu piel es normal, será suave, firme, flexible y, en general, sin manchas. Tus poros pueden ser muy reducidos, y tu cutis radiante.
Para mantener la piel normal en condiciones óptimas, usa productos que respeten y refuercen la barrera natural de la piel, también conocida como microbioma. Aunque la mayoría de las veces la piel normal no presenta problemas, es frecuente que las personas experimenten algún tipo de desequilibrio en la piel en algún momento del año. Como para todos los tipos de piel, el uso de protección UV es imprescindible para mantener la piel sana.
Piel Seca
La piel seca carece de hidratación, por lo que presenta un aspecto apagado y es más propensa a las arrugas, afecciones cutáneas y reacciones alérgicas. Tu piel necesita un extra de hidratación para fortalecer y reponer la barrera protectora. Esta piel suele ser más áspera, porque es incapaz de retener el agua en su interior.
Si tienes la piel seca, habrás notado que está apagada y escamosa. Esto se debe a la falta de hidratación, que puede ser causada por el deterioro de ciertos componentes que forman una barrera para fijarla. Esta es solo una de las causas de la piel seca. Otras causas de la piel seca pueden ser el calor, el frío, el viento, el aire acondicionado, la calefacción central o aspectos del estilo de vida como fumar o no beber suficiente agua. La piel seca no es lo mismo que la piel deshidratada. La mejor manera de tratar la piel seca es mantener una rutina de cuidado regular e hidratar la piel durante todo el año.
Usa una crema nutritiva, de textura untuosa, que le proporcione mayor hidratación. Refuerza el contorno de ojos y labios con productos específicos: estas zonas son las más castigadas en estas pieles. Aceite de argán, manteca de karité, glicerina y urea son algunos de los mejores principios activos. En cuanto al maquillaje, los productos deberían tener activos minerales, que no resecan.
Piel Muy Seca
La piel muy seca carece de hidratación, tiene un aspecto opaco, es escamosa y más propensa a las arrugas, afecciones de la piel y reacciones alérgicas. Tu piel necesita un extra de hidratación para fortalecer y reponer la barrera protectora.
La piel muy seca puede tener un aspecto apagado y escamoso debido a la falta de hidratación. También es más propensa a las arrugas, las afecciones e incluso las reacciones alérgicas. La mayor parte de las veces, la piel muy seca se debe a factores ambientales como el sol, el frío extremo, el viento fuerte y la contaminación, pero existen formas de tratar esta sequedad.
La mayoría de gente padece de piel muy seca en algún momento del año. Los síntomas de la piel muy seca incluyen: picores, grietas, descamación y escamas. La piel muy seca se debe a varias causas, la mayoría a factores ambientales o situacionales y no genéticos. Estos incluyen la exposición al sol, frío extremo, vientos fuertes y contaminación.
La mejor manera de tratar la piel muy seca es hidratarla de forma regular. Usa jabones hidratantes. Evita cualquier producto químico que reseque aún más la piel. No utilices exfoliantes en la zona afectada, ya que solo conseguirás aumentar la irritación. Si tu piel está extremadamente seca, intenta ducharte cada dos días, ya que el agua caliente puede resecarla todavía más. Usa ropa suave que no roce las zonas afectadas de la piel. El algodón y la seda son fibras naturales que dejan respirar a la piel.
Piel Grasa
La piel grasa se genera cuando las glándulas sebáceas de la piel producen demasiado sebo o grasa, otorgándole un aspecto brillante o graso. Los poros suelen estar dilatados y el exceso de sebo puede obstruirlos y provocar acné. Se trata de un tipo de piel cuyas glándulas sebáceas producen demasiada grasa.
Aunque esta suele ser la causa principal, la piel grasa se puede deber a otras causas, como los cambios hormonales. Saber qué sirve de ayuda para la piel grasa puede ayudarte a mantenerla en un estado óptimo. Es importante no sobrecargar la piel grasa y ayudarla a limitar de forma natural su producción de grasa y reducir las impurezas sin deshidratarla.
Al ser más gruesa y resistente, la piel grasa tiene menos arrugas, pero los poros están más dilatados y son más visibles. Utiliza cosméticos que no sean muy astringentes, para que la piel no se deshidrate, y con activos que controlen la grasa y renueven la piel, como el retinol y los ácidos glicólico y salicílico. La limpieza facial diaria es vital para minimizar los poros y la aparición de pequeños granitos o lesiones que pueden derivar en manchas que tardan semanas en desaparecer. La arcilla o el aceite de árbol de té son ingredientes bactericidas y cicatrizantes, que ayudan a regular la producción de sebo. Si te maquillas, opta por texturas en polvo, mantendrás a raya los brillos.
Piel Mixta
Es una mezcla de varios tipos de piel. Tiene los mismos problemas y virtudes que los dos tipos de pieles anteriores, ya que no deja de ser una mezcla de ambas. Y el problema es ese, hay que tratar la sequedad de la zona seca y al mismo tiempo controlar la grasa de la zona grasa. Tiene los mismos problemas y virtudes que los dos tipos de pieles anteriores, ya que no deja de ser una mezcla de ambas.
Tiene los mismos problemas y virtudes que los dos tipos de pieles anteriores, ya que no deja de ser una mezcla de ambas. Y el problema es ese, hay que tratar la sequedad de la zona seca y al mismo tiempo controlar la grasa de la zona grasa. Pero no es misión imposible. Gracias principalmente a que es el tipo más frecuente de piel, en el mercado hay infinidad de productos y soluciones para tratarla como se merece.
Piel Sensible
Todos los tipos de piel pueden ser sensibles. La piel sensible reacciona de manera extrema a los factores externos y alérgenos, y puede causar molestias como irritación, erupciones y enrojecimiento de la piel. Las reacciones de la piel sensible suelen producirse por una sobrecarga del sistema inmunitario ante una amenaza percibida.
La sensibilidad puede deberse a numerosos factores, como el clima, la dieta, la contaminación, el estrés o incluso determinados productos para el cuidado de la piel. Cuando la piel empieza a volverse sensible, es una señal de que la barrera de la piel se ha debilitado, ya sea por factores externos como el clima o la contaminación, o por cambios internos como el estrés o la fatiga. Aunque no se pueden controlar todos los factores internos y externos que desencadenan la sensibilidad de la piel, sí se pueden controlar los productos que usamos para la piel.
Elige cosmética hipoalergénica, libre de sustancias químicas e irritantes. Hay líneas completísimas para pieles sensibles, en las que el agua termal, la rosa mosqueta o la caléndula son excelentes aliados. Para tratar la sensibilidad en las axilas, utiliza desodorantes específicos y evita los aerosoles.
Piel Atópica
La piel con tendencia atópica puede ser genética o ser resultado de alergias. La dermatitis atópica (o eczema atópico) puede afectarnos a cualquier edad. Sus síntomas incluyen enrojecimiento, escozor y sequedad de la piel del cuerpo y la cara. Cuida la piel atópica usando productos probados dermatológicamente que calmen las irritaciones, refuercen el microbioma y nutran suavemente la piel a diario.
Esta afección de la piel puede empeorar con el clima y el agua caliente. Por lo tanto, evita las duchas largas con agua caliente y asegúrate de hidratar y tratar tu piel con regularidad.
Consejos Generales para el Cuidado de la Piel
- Ni demasiado sol, ni fumar, ni el alcohol la favorecen, pero además de unos hábitos de vida saludables, tu piel necesita cuidados cosméticos específicos.
- Analiza cómo es tu piel con nuestro test y proporciónale una cura de belleza a medida, procurando ser siempre muy constante. Así lograrás retrasar o atenuar las primeras líneas de expresión y los signos de la edad.
- La mejor manera y la más simple de mantener un cutis radiante es beber mucha agua.
- Bebe 8 vasos de agua al día.
- Usa productos suaves sin jabón y evita las duchas largas con agua caliente.
- Elige productos delicados con el microbioma que no eliminen la barrera protectora natural de la piel. Con ello aumentarás las defensas de la piel y ayudarás a mantener la hidratación natural, consiguiendo una piel más resistente e hidratada.
- Utiliza ropa de fibras naturales como el algodón y la seda y evite el poliéster, nailon y otros materiales sintéticos.
A medida que cambian las estaciones, es importante adaptar la rutina de cuidado de la piel para que se adapte mejor al entorno. La dieta juega un papel muy importante en el equilibrio de la piel. No te laves la piel en exceso. Al querer deshacerte del exceso de grasa, estás eliminando la capa protectora de bacterias que viven en la piel. Utiliza productos para el cuidado de la piel específicos para pieles grasas.
De todas las cualidades de una piel sana y bonita, la luminosidad y la vitalidad son las que más valoran las mujeres, seguidas por la firmeza, sobre todo para aquellas que pasan de los 35 años. La suavidad, la ausencia de imperfecciones y la uniformidad en el tono (sin manchas) son los otros atributos más valorados.