Dos hermanas originarias de Wattrelos, identificadas como Camilla y Ajar, se enfrentaron a la justicia por practicar cientos de inyecciones ilegales de Botox en la región, incluyendo Valenciennes, donde se incautó un centenar de jeringas, entre enero de 2021 y julio de 2023.

La publicidad de estos tratamientos estéticos ilegales se realizaba a través de las redes sociales, lo que atrajo a un gran número de personas que buscaban estos servicios. El tribunal judicial de Valenciennes dictó sentencia en septiembre de 2023, la cual fue confirmada este martes por la corte de apelación de Douai. La hermana mayor, Camilla, de 25 años en el momento de los hechos, fue condenada a cuatro años de prisión, de los cuales tres quedaron en suspenso. La hermana menor, Ajar, de 22 años en aquel entonces, recibió una pena de dos años de prisión, también en suspenso probatorio durante dos años.
Este caso involucró a cerca de 600 víctimas, de las cuales 35 se constituyeron como partes civiles. Los beneficios estimados superaron los 120.000 euros, y las acusaciones incluyeron ejercicio ilegal de la medicina, estafa y engaño. Durante la primera audiencia, las hermanas mostraron una notable falta de empatía y reconocimiento hacia las víctimas, minimizando o negando algunos de los hechos imputados.

Cambio de actitud en la apelación
Sin embargo, se observó un cambio de actitud durante la audiencia de apelación el 23 de mayo. En esta ocasión, las hermanas parecían más conscientes de las implicaciones de sus actos y reconocieron la mayor parte de los hechos. Camilla, quien se presentaba como "Doctor Lougayne" en las redes sociales, aseguró en una entrevista en el canal de Youtube de Sam Zirah a principios de junio, haber "tomado conciencia de la gravedad de los hechos" y prometió no volver a practicar inyecciones ilegales.

Consecuencias para las víctimas
Las consecuencias de este ejercicio ilegal de la medicina siguen afectando a las víctimas, quienes han sufrido secuelas físicas y psicológicas, en algunos casos graves. Estas secuelas son resultado de las inyecciones realizadas con productos que presentaban un nivel de bacterias hasta cincuenta veces superior al máximo permitido.
Una de las víctimas expresó su decepción ante la confirmación de la sentencia: «Una pena más severa [para las dos hermanas] me habría convenido más. Si su actitud fue un poco más apreciada en apelación, en las redes sociales siguen fieles a sí mismas, aprovechando el buzz #soeurbotox y teniendo una actitud desobligante hacia las víctimas».
Esta víctima espera ser convocada para una evaluación por un médico que determine el alcance de los daños sufridos.