Cáncer de Piel y Quemaduras Solares: Síntomas, Prevención y Tratamiento

El cáncer de piel es uno de los tumores de mayor incidencia en el ser humano, sin embargo, hay que destacar su carácter prevenible y curable. La sobreexposición de nuestra piel al sol es sin duda la principal causa de este tipo de cáncer de piel así como el abuso de los rayos uva. De hecho en la actualidad España tiene hoy el doble de casos de cáncer de piel que hace 30 años.

Someter a nuestra piel a continuadas jornadas bajo los efectos de los rayos ultravioletas puede conllevar a graves problemas tanto estéticos como de salud. Es de gran importancia la necesidad de informar y sensibilizar a la sociedad de lo realmente nociva que es la exposición al sol para la piel.

En este artículo hablaremos de los síntomas del melanoma, cómo diagnosticarlo y los tratamientos que existen. Diagnosticar el melanoma en etapas iniciales mejora la posibilidad de curación, por eso es fundamental realizar un seguimiento periódico de la piel y utilizar una protección adecuada contra la exposición al sol.

Tipos de Cáncer de Piel

Existen diferentes tipos de cáncer de piel no melanoma, los más comunes son: carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular.

Carcinomas Basocelulares

En muchos casos, este tipo de cáncer de piel se cura con una extirpación correcta de la totalidad del tumor. Además, como este tipo de neoplasia muy raramente produce metástasis, una cirugía correcta elimina por completo la enfermedad.

Carcinoma Espinocelular

El carcinoma espinocelular sí puede producir metástasis, principalmente, en aquellos tumores de larga evolución. Nuestra experiencia nos permite detectar esta patología en estadios precoces y ofrecer mayores posibilidades de curación.

Melanomas

Los melanomas son tumores generalmente pigmentados, que suelen aparecer con frecuencia en la piel en el tronco o extremidades, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo. Son los menos frecuentes de todos los tumores de piel, pero su comportamiento es bastante agresivo ya que pueden diseminarse y amenazar la vida de la persona a pesar de su pequeño tamaño.

¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de piel? Dr. Fernández Herrera (2/4)

Causas del Cáncer de Piel

Las causas que provocan la aparición del cáncer de piel son la exposición solar y, en algunos casos, la herencia genética. En primer lugar, se ha establecido que la radiación solar es el factor más importante.

Generalmente se relacionan con personas cuyo patrón de exposición solar es de exposiciones cortas en el tiempo, pero intensas. Son, por ejemplo, las personas que están al sol de forma importante durante muchos días seguidos, estando bastantes horas realizando actividades al aire libre con poca protección, lo que suele ocurrir en vacaciones, y más si ocurren en época de verano (en la playa o la montaña) cuando la intensidad de la radiación solar es mayor que en otras épocas del año. Esta exposición es especialmente dañina, cuanto más cerca del ecuador estemos (regiones tropicales), o si la altitud a la que se encuentra la persona es elevada (alta montaña).

Aparecen sobre todo en las regiones de piel que más exposición solar reciben de forma habitual: manos, cara, cuello y cuero cabelludo principalmente.

La Relación entre las Quemaduras Solares y el Cáncer de Piel

Existe una relación directa entre el cáncer de piel y las quemaduras acumuladas a lo largo de la vida. En este sentido, como apunta la especialista, “el uso de fotoprotectores en áreas fotoexpuestas en los primeros 20 años de vida reduce en un 85% el riesgo de padecer cáncer de piel”.

Una quemadura solar es una reacción inflamatoria aguda de la piel a la exposición excesiva a la radiación UVB. Esta reacción inflamatoria se manifiesta con enrojecimiento, dolor, sensación de calor e incluso, aparición de ampollas. El cuerpo intenta reparar el daño mediante la eliminación de las células afectadas, lo que suele causar descamación de la piel en los días posteriores.

Es importante tener en cuenta que, aunque la piel parezca recuperarse después de una quemadura solar, el daño en realidad puede ser permanente. Cada quemadura solar daña el ADN de las células de la piel. Aunque estas células tienen mecanismos para reparar este daño, si las quemaduras se repiten con frecuencia en la misma zona, esa capacidad de reparación puede disminuir. Con el tiempo, esto aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Síntomas del Cáncer de Piel

Cada tipo de cáncer cutáneo tiene manifestaciones propias, pero todos ellos tienen en común la aparición de lesiones en la piel que van creciendo gradualmente. En otros casos, como en las mucosas y, en concreto, en la mucosa labial, aparecen placas blanquecinas premalignas (leucoplasia), como consecuencia de una exposición solar intensa en esa zona o un hábito tabáquico de muchos años.

¿Cómo identificar que podemos tener cáncer de piel? El cáncer de piel se presenta en forma de diferentes marcas en la piel: una nueva masa, una mancha, una úlcera que no sana después de unos meses o una protuberancia que no deja de crecer. Los carcinomas más comunes tienen un color rojizo o en pequeñas áreas brillantes incluso pueden llegar a sangrar. Aquí podemos observar uno o más vasos sanguíneos irregulares visibles, o mostrar áreas de color azul, café o negro. Cabe tener en cuenta que la mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos.

Una persona puede detectar los primeros signos de melanoma por sí misma al examinarse regularmente los lunares existentes y otras imperfecciones y pecas de colores. Cualquier cambio en la apariencia de la piel requiere un examen más detallado por parte de un dermatólogo.

Tratamiento de las Quemaduras Solares

El tratamiento de las quemaduras solares va dirigido principalmente a impedir la extensión de las lesiones, aliviar el dolor, prevenir las infecciones y la deshidratación cutánea.

  • Aplicar compresas de agua fría o duchas con agua tibia. Nunca usar directamente hielo ya que produciría una intensa vasoconstricción que podría agravar aún más la lesión.
  • Lavarse suavemente con una solución jabonosa y aclarar abundantemente con agua tibia con el fin de eliminar cualquier partícula adherida a la piel agredida, la cual podría representar un foco de infección.
  • Beber abundantes líquidos (agua, suero oral).
  • Si no hay ampollas, hay que hidratar la zona con productos que contengan aloe vera, urea o centella asiática. Si hay ampollas, evitar tratamientos oclusivos. No abrir las ampollas, ya que puede existir riesgo de infección.
  • Antiinflamatorios orales. Para tratar el dolor es aconsejable tomar ácido acetilsalicílico o ibuprofeno. Alivian el dolor, reducen el eritema y controlan la inflamación.
  • Antihistamínicos vía oral. Alivian el prurito. No usar productos con alcohol o benzocaína.
  • Evitar la exposición solar.

Diagnóstico Precoz y Tratamientos Avanzados

Una exploración minuciosa y detallada del dermatólogo es suficiente para realizar un diagnóstico precoz de lesiones premalignas e indicar un tratamiento en función del tipo de lesión. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra dispone de la tecnología más avanzada para el diagnóstico y tratamiento de esta patología. Los dermatoscopios con epiluminiscencia nos permiten explorar los lunares obteniendo una información mayor que la que se tiene con la sola inspección ocular.

En la Clínica somos especialistas en la cirugía de Mohs, controlada al microscopio. Esta técnica es muy delicada y precisa de personal muy especializado. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra tiene gran experiencia en este tipo de cirugía. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.

Medidas de Prevención

La mejor forma de protegerse del daño solar no es evitar completamente el sol, sino aprender a convivir con él de manera segura y consciente. Para ello evitar exponerse a los rayos ultravioletas sin productos solares de calidad y no caducados, no abusar del bronceado artificial, llevar ropa adecuada y, en el caso de las personas con una epidermis más sensible, no abusar nunca de la exposición al sol durante todo el año son normas esenciales de prevención que se deben llevar a cabo.

  • Uso de protectores solares de amplio espectro con factor de protección solar de al menos 30 SPF, incluso en días nublados.
  • Evitar la exposición directa al sol cuando los rayos UV son más intensos (12:00 a 16:00 horas).
  • Tener cuidado con tomar el sol en el agua. El agua realiza un “efecto espejo” que concentra los rayos UV, lo cual, es más fácil quemarse, aunque se utilice fotoprotector solar.
  • Uso de ropa protectora, como camisas de manga larga, pantalones largos y sombreros de ala ancha y gafas de sol.
  • Tener en cuenta las propiedades fotosensibilizantes de algunos medicamentos comunes, los cuales pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz solar (Antibióticos, AINEs, retinoides).
  • Mantener a los niños a la sombra tanto como sea posible, vestirles con complementos protectores como gorras y aplicar protector solar 50+.

Además, las quemaduras son más típicas en las primeras exposiciones solares del verano ya que, posteriormente, la piel se va defendiendo. “Es fundamental la aplicación de cremas fotoprotectoras de factor alto y no olvidar la reaplicación de las mismas cada dos horas y tras el baño”. También se puede suplementar con un fotoprotector por vía oral.

Radiaciones Solares y sus Efectos

Hay radiaciones de diversos tipos, entre las que se encuentran la luz visible, la infrarroja (principal causante de la sensación de calor) y las Radiaciones Ultravioletas (RUV) siendo las principales las A, B y C.

Las UVC no suelen llegar a la superficie terrestre ya que son absorbidas por la capa de ozono de la atmósfera. Al atravesar la piel hasta llegar a capas profundas, producen la alteración de la elastina, y a largo plazo la pérdida de elasticidad de la piel y facilitan el engrosamiento de la piel y la formación de arrugas. Cuando se habla de envejecimiento precoz de la piel o fotoenvejecimiento cutáneo hacemos referencia a la existencia en las zonas de piel más expuestas al sol (cara, cuello, manos) de zonas de piel engrosada, seca y rígida, con arrugas profundas debido a la exposición crónica a las radiaciones UVA.

Los rayos UVB tienen menor capacidad de penetración en las capas de la piel. La radiación UVB es la responsable principal del enrojecimiento cutáneo o eritema solar; y de desencadenar la aparición de quemaduras solares. Hay que apuntan que los principales mecanismos tienen que ver con las alteraciones de diversas moléculas y estructuras de las células de la piel, y en consecuencia con la aparición de daños directos e indirectos en el ADN, que es el material genético de la célula.

En general, podemos decir que las células tienen una serie de mecanismos reparadores que son capaces de “arreglar” estos daños que provocan las radiaciones solares, pero esta capacidad es limitada. Se sabe que las personas que padecen Xeroderma Pigmentoso (una rara enfermedad de la pigmentación de la piel) tienen deteriorada su capacidad para reparar el daño del ADN causado por la radiación UV.

Cuanto más tiempo estemos expuestos, mayores son los riesgos de padecer alteraciones y cáncer cutáneo. Debemos tener en cuenta no solo la exposición al sol que suele ser más intensa, que es la exposición solar de carácter vacacional en la playa o montaña, sino el tiempo de exposición por otras causas.

Sabemos que la exposición solar presenta aspectos beneficiosos, y potencia la sensación de bienestar. Y este perjuicio es muy superior a los posibles beneficios. Además, sabemos que han aumentado de forma alarmante los casos de cáncer de piel en los últimos años en todo el mundo.

Bronceado Artificial

El bronceado no protege frente a los daños de las radiaciones UV. Pensar que bronceándose con las camas solares se consigue preparar la piel y protegerla de la radiación UV solar: NO ES VERDAD.

En 2009 la IARC (International Agency for Research on Cáncer), que es la entidad que clasifica los diversos agentes que producen cáncer, ha clasificado como carcinógeno de tipo I para los humanos, la exposición a radiación UV de origen artificial. Es decir, existe evidencia científica suficiente para poder indicar que las radiaciones emitidas por las máquinas de bronceado, a veces conocidas como camas solares provocan cáncer de piel.

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