Tabaco y sus efectos en la piel del rostro: Envejecimiento prematuro y soluciones

En esta ocasión vamos a hablar sobre cómo el fumar, además de ser un gran problema para nuestra salud, tiene especial efecto sobre la piel de nuestra cara. El tabaquismo representa en la actualidad uno de los mayores problemas con que las administraciones sanitarias deben enfrentarse. Concretamente, el hecho de fumar constituye un factor de riesgo conocido para el desarrollo de numerosas enfermedades pulmonares y cardiovasculares, como se ha venido constatando durante los últimos años en múltiples variados estudios, siendo la principal causa evitable de morbilidad y mortalidad prematuras en los países donde dicho hábito esté extensamente difundido.

La OMS estima que el tabaquismo provoca en Europa la pérdida prematura de un millón de vidas cada año y el padecimiento de numerosas dolencias para muchos más seres humanos. Sin embargo, el efecto que el tabaco provoca sobre la piel ha recibido poca atención, siendo el objeto principal del presente artículo.

El envejecimiento facial se caracteriza por el exceso de piel, la aparición de surcos y las arrugas. El aspecto saludable de la piel de una persona se identifica habitualmente con la genética, pero lo cierto es que ésta sólo representan el 25% del envejecimiento. Es el segundo tóxico, después del sol, mejor estudiado en la piel.

Por ejemplo, el consumo de 20 cigarrillos al día es equivalente a casi 10 años de envejecimiento (en un estudio con parejas de hermanos gemelos en los que uno es fumador y el otro no, se comprobó este efecto). Los estudios epidemiológicos realizados hasta la fecha confirman que el riesgo de arrugas de las mujeres fumadoras es casi el triple respecto a quienes no consumen tabaco y el doble en el caso de los hombres. Hoy aproximadamente fuma un 38,8% de la población femenina española mayor de 15 años y un 30% de la masculina.

El fumar tiene incluso efectos envejecedores indirectos: al subir el humo a los ojos, el fumador tiende a guiñarlos constantemente, favoreciendo la aparición de arrugas. Lo mismo ocurre con la constante tensión de los músculos de la boca al sujetar el cigarrillo mientras se inhala.

Durante el proceso de envejecimiento se producen una serie de pérdidas funcionales en los distintos órganos y sistemas de una manera muy diferente en cuanto a intensidad y cadencia de unos a otros, existiendo una gran variabilidad individual entre las personas. Dentro de los principales cambios morfológicos de los distintos aparatos en relación con el envejecimiento se encuentran aquellos que afectan a la piel, entre los que cabe destacar la tendencia a la atrofia con pérdida de elasticidad, aparición de manchas y sequedad progresiva.

A su vez nos podemos encontrar con cambios fisiológicos-funcionales como una menor protección ante agresiones (sol o microorganismos) y una mayor facilidad para las heridas ante pequeños traumatismos. Recientemente ha venido cobrando interés el efecto que sobre el proceso fisiológico del envejecimiento cutáneo puede tener el hábito tabáquico, así como sus efectos locales a nivel de la mucosa bucal y faneras.

Efectos del tabaco en la piel

El humo del tabaco genera una gran cantidad de efectos sobre la piel:

  • Aumenta los radicales libres: Los radicales libres son elementos químicos que dañan las membranas de las células, llegando a destruir y mutar su información genética, afectando también las arteriolas de dermis y epidermis que compromete la irrigación y nutrición por la sangre. Sabemos que 1 mg de piel nos puede defender del ataque de aproximadamente 601.014 radicales libres, pero en una fiesta con gran cantidad de fumadores, la piel pasa a ser atacada por 10.001.014 radicales libres, y el sistema de autodefensa queda totalmente superado. Además, aumenta los radicales libres, elementos químicos que dañan las células del cuerpo, entre ellas las células de la piel.
  • Produce envejecimiento de la piel: El tabaco altera el equilibrio entre la elastasa y su mayor regulador, el inhibidor de la alfa 1-proteinasa, con un incremento de la liberación de la elastasa por los neutrófilos y los macrófagos y una inactivación por oxidación de su inhibidor. Todo ello ocasiona un incremento de la actividad de la metaloproteinasas en la piel, rompiendo las fibras elásticas que soportan la piel y le confieren su resistencia.
  • Disminuye la oxigenación de los tejidos y por tanto de la piel: La nicotina provoca vasoconstricción y una disminución de la circulación periférica.
  • Hidroxilación del estradiol: El tabaquismo también produce hidroxilación del estradiol, y como consecuencia de ello sequedad y atrofia en la piel. No menos importante es la hidroxilación del estradiol inducida por el tabaco, que se manifiesta clínicamente por un relativo hipoestrogenismo y, como consecuencia de ello, sequedad y atrofia cutánea. Al haber disminución de estrógenos existe un relativo aumento de los andrógenos.
  • Arrugas de la cara: Las arrugas de los fumadores son diferentes de las que presentan los no fumadores, siendo las arrugas desde los ojos de los fumadores más estrechas y profundas, con contornos bien marcados, mientras que las mismas arrugas en los no fumadores son bastante más abiertas y redondas. El color de la piel de los fumadores no presenta el color rosado característico del cutis sano y ofrece más bien una palidez cercana al amarillo grisáceo, por lo cual es raro que los fumadores tengan mejillas rosadas, además de no enrojecer prácticamente nunca.
  • Piel seca y atrófica: El humo del cigarro entra en contacto directo con la cara y el cabello, lo que provoca una piel reseca, sin luminosidad y un cabello con puntas quebradizas.
  • Dificultad en la Cicatrización: Esto es importante en una época en la que los tratamientos dermoestéticos faciales con láser son muy habituales. En diversos estudios se ha comprobado que con administración sistémica de nicotina, apreciaron que la cicatrización de las heridas empeoraba, encontrando relación entre el número de paquetes fumados por días y la aparición de necrosis postoperatorias. Fumar un cigarrillo produce vasoconstricción durante 90 minutos y, por fumar un cigarrillo, el flujo de sangre digital llega a disminuir un 42%. El consumo de tabaco afecta a la microcirculación sanguínea, retrasando la curación de las heridas.
  • Cáncer de labios: El consumo habitual de cigarrillo produce degeneración en la piel de los labios, consecuencia del calor producido por los mismos. Esta microagresión que se produce constantemente en esta parte del rostro puede provocar a largo plazo cáncer. No obstante, no es solo el calor el principal causante del cáncer, también la composición química del papel de los cigarros, pues contienen benzopirenos.
  • Reducción de la vitamina C: La nicotina y otras sustancias tóxicas en el humo del tabaco provocan la producción de radicales libres a nivel celular, iniciando respuestas inflamatorias y la progresión de muchas enfermedades crónicas y degenerativas como la inflamación crónica, el cáncer y la enfermedad cardiovascular. Nuestro cuerpo gasta la reserva disponible de vitamina C para neutralizar el efecto de este estrés oxidativo resultante de las sustancias tóxicas en el humo y de las respuestas inflamatorias, causando que la vitamina C se agote más rápidamente.

De este modo, el comportamiento tabaquista determina la aparición de una serie de efectos sobre el organismo tales como:

  • Piel: mayor sequedad de la misma y propensión más temprana a la aparición de arrugas.
  • Faneras: pigmentación amarilla de la punta de los dedos y de las uñas. Caída de cabello.
  • Boca: hiperpigmentación de la mucosa oral, glositis tabáquica, carcinoma de lengua, carcinoma de labio, alteración del color normal de los dientes, gingivitis, halitosis.
  • Faringe: faringitis seca.
  • Laringe: disfonía («ronquera del fumador»).
  • Nariz: alteración en la percepción del olfato.

El rostro del fumador

La presencia de cambios macroscópicos a nivel de la piel de la cara han determinado la aparición del término «rostro del fumador», siendo estadísticamente significativa la asociación existente entre ésta y el hábito tabáquico. Dichas alteraciones clínicas han sido agrupadas en cuatro tipos:

  • Arrugas finas que parten en ángulo recto a nivel de los labios superiores e inferiores y en las comisuras palpebrales externas («patas de gallo»).
  • Líneas profundas y poco numerosas a nivel de la mejillas o maxilar inferior.
  • Aspecto rugoso de la piel de tinte grisáceo.
  • Adelgazamiento de la cara con prominencia anormal de los relieves óseos especialmente de los pómulos.
  • Piel de apariencia pletórica de color rosado o anaranjado.

Todos estos signos se presentaban en el 46% de los fumadores de más de 10 cigarrillos al día durante más de 10 años y en el 8% de los exfumadores (entendiendo por tal el abandono del tabaco durante al menos un año después de 10 años de hábito) y en el 0% de los no fumadores. Dichos cambios se manifiestan a partir de los 35 años de edad, siendo la intensidad de las arrugas directamente proporcional al grado de consumo de tabaco, desconociéndose si dicho proceso es reversible con el abandono del hábito tabáquico.

Tabaco y cavidad bucal

A nivel de la mucosa bucal se ha comprobado que el tabaco es responsable de la queratosis en «pastilla» opalina del labio inferior del fumador, a veces con lesión calcada sobre el labio superior. Las queratosis retrocomisurales del fumador pueden tener diferentes espesuras y están recorridas por unos finos surcos. Las queratosis de la mucosa bucal propiamente dicha son muy frecuentes y dependen del tipo de tabaquismo.

Los cigarrillos suelen causar unas queratosis finas y difusas. El tabaco de pipa causa queratosis más espesas. El tabaco de mascar suele causar lesiones en vestíbulo inferior. Cabe destacar el efecto aditivo del tabaco y del alcohol y el efecto especialmente nocivo del tabaco sin humo que se puso de moda en los años ochenta en Estados Unidos y países escandinavos.

Las displasias se hallan en relación directa con la permanencia del tabaco dentro de la cavidad bucal. Las neoplasias de la cavidad bucal son debidas en un 75% de los casos al tabaco en los fumadores masculinos y en torno al 20% en las mujeres.

Las gingivitis, las gingivoestomatitis y el liquen plano de la cavidad oral se ven favorecidas entre otras causas por el tabaco.

Tabaco y heridas

Ha quedado también demostrada la relación existente entre el consumo de tabaco y el retardo en el proceso normal de curación de las heridas producido por las sustancias tóxicas contenidas en el humo del tabaco como pueden ser la nicotina, el monóxido de carbono y la cianida de hidrógeno.

La nicotina es un vasoconstrictor que reduce el flujo sanguíneo cutáneo, lo que da como resultado una isquemia del tejido y un deterioro en la curación del tejido dañado. Por otra parte, la nicotina también aumenta la adhesividad de las plaquetas, incrementando el riesgo de oclusión microvascular trombótica e isquemia tisular. Además la nicotina reduce la proliferación de hematíes, fibroblastos y macrófagos.

El monóxido de carbono disminuye el transporte de oxígeno y la cianida de hidrógeno inhibe los sistemas enzimáticos necesarios para el metabolismo oxidativo y el transporte de oxígeno a nivel celular.

En un estudio restrospectivo realizado en 1.200 pacientes sometidos a cirugía estética, se encontró que los pacientes que fumaban tenían un riesgo 12,5 veces mayor que los no fumadores de sufrir necrosis de las suturas.

También a nivel dermatológico cabe destacar la presencia de una correlación existente entre el hábito tabáquico y la aparición y/o exacerbación de distintos procesos patológicos a dicho nivel, entre los que cabe destacar:

  • Dermatosis seborreica y/o dermatitis irritativas.
  • Cuprosis.
  • Psoriasis, en la que se ha demostrado la existencia de una relación dosis-dependiente entre el número de cigarrillos/día y el riesgo de desarrollar psoriasis, objetivándose que si el número es mayor a 20 cigarrillos al día el riesgo aumenta en 5,3.

Tabaco y cáncer de piel

No es que el tabaco constituya un factor etiológico para el melanoma, pero el deterioro que provoca el consumo de tabaco en el sistema inmune sí que condiciona un peor pronóstico en aquellos pacientes que presenten dicha neoplasia cutánea y fuman.

Por lo tanto, actualmente se sabe que:

  • Los fumadores tienen más probabilidades de tener metástasis como presentación inicial.
  • Los fumadores tienen después del diagnóstico una menor supervivencia.
  • Los fumadores tienen mayor probabilidad de tener metástasis viscerales.
  • Es más probable que los fumadores tengan metástasis después del diagnóstico.
  • Es más probable que los fumadores mueran de su enfermedad.

La razón de que los fumadores tengan un peor pronóstico se relaciona con los efectos del tabaco en el sistema inmune.

¿Qué puedes hacer para cuidar tu piel?

Nunca es tarde para empezar a cuidar tu piel. Cada pequeño gesto cuenta, y hay muchas cosas que puedes hacer desde ya para ayudarla a recuperar su equilibrio y luminosidad.

  • Limpia tu rostro dos veces al día: El primer paso en cualquier rutina de cuidado de la piel es la limpieza. Lavar el rostro con regularidad le permite respirar, regenerarse y mantenerse en equilibrio. Limpia tu rostro suavemente por la mañana para preparar la piel y permitir que los productos que apliques después actúen con mayor eficacia.
  • Añade antioxidantes a tu rutina: La vitamina C, la vitamina E y la melatonina son algunos de los más poderosos. Son como un equipo de defensa que ayuda a combatir el estrés oxidativo, neutralizando los radicales libres antes de que causen daño en las células de la piel. Después de la limpieza nocturna, aplica un sérum antioxidante reparador para ayudar a tu piel a regenerarse mientras duermes.
  • Protección solar: Cuando el tabaco se combina con otros factores del exposoma, el daño se multiplica. Y, en muchos días, nos enfrentamos a una amenaza aún mayor: la radiación solar. Úsalo los 365 días del año, haga sol, esté nublado o incluso llueva.

Si hablamos de mejorar su apariencia y tu bienestar en general, dejar de fumar es, sin duda, el mejor regalo que puedes hacerte. Y si puedes hacerlo hoy, mejor que mañana.

Tanto si el tabaco forma parte de tu vida como si no, queremos dejarte con un último recordatorio: una piel sana es una piel bonita.

¿Es cierto que el tabaco afecta también a la piel? [Corpore Sano]

tags: #tabac #et #peau #visage