Manchas Amarillas en la Piel y Cáncer: Una Guía Detallada

El cáncer de piel es una de las afecciones dermatológicas más comunes y, al mismo tiempo, de las más tratables si se detecta a tiempo. El cáncer de piel es aquel que crece en las células de la piel, las cuales están continuamente renovándose. Las nuevas células nacen para reemplazar a otras que mueren y el cáncer altera este ritmo natural, haciendo que nazcan nuevas células cuando no son necesarias o que las viejas células que deberían morir, no mueran.

Cuando las células crecen de forma independiente es lo que se llama tumor, que puede ser benigno o maligno, dependiendo de su capacidad de extensión a otras partes del cuerpo y de producir consecuencias graves para la salud de la persona. El cáncer de piel es la forma más común de cáncer en los seres humanos. De hecho, uno de cada tres nuevos cánceres detectados es cáncer de piel.

¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de piel? Dr. Fernández Herrera (2/4)

Tipos de Cáncer de Piel

Existen dos tipos de cáncer cutáneo: el melanoma y el cáncer de piel no melanoma.

  • Melanoma: Es el más peligroso por su tendencia a propagarse a otras partes del cuerpo o tejidos, y constituye solo el 2% de los casos de cánceres de piel.
  • Cáncer de piel no melanoma: Dentro de esta segunda clasificación, encontramos los tumores de células basales y los de células escamosas.

Cáncer de Células Basales

Se trata del tipo de cáncer más frecuente en humanos y también del tumor de piel más común (ocho de diez casos, según la American Cancer Society). Se produce en la capa más interna de la epidermis, llamada capa de células basales. Suele surgir en las zonas expuestas al sol como la cabeza y el cuello y suele detectarse en personas de mediana edad o edad avanzada.

Su crecimiento es lento, pero progresivo. Aunque no suele propagarse a otras partes del cuerpo -no tiene capacidad de metástasis-, debe tratarse para evitar que se extienda a otras áreas cercanas o llegar a afectar a los huesos o a tejidos bajo la piel. Su pronóstico suele ser muy bueno, aunque debe eliminarse por completo para que no se reproduzca en el mismo lugar.

Por otra parte, quienes lo han sufrido tienen mayores probabilidades de padecer otros cánceres de piel en otras zonas del cuerpo.

Cáncer de Células Escamosas

Este tipo de tumor es una proliferación maligna de un tipo de células de la piel, los queratinocitos, que se desarrolla en la capa de las células escamosas de la epidermis (la más externa). Constituye alrededor de dos de cada diez casos de cáncer de piel y suele aparecer en las áreas del cuerpo expuestas al sol como la cara, las orejas, los labios y el dorso de las manos, así como en cicatrices o llagas crónicas.

Se presenta en forma de tumor que crece, se ulcera y sangra rápidamente. Este tipo de cáncer cuenta con más posibilidades de extenderse hacia las capas más profundas de la piel o de invadir los ganglios linfáticos que los cánceres de células basales, pero sólo en los casos avanzados, por lo que resulta crucial un diagnóstico temprano.

¿A Quién Afecta el Cáncer de Piel No Melanoma?

El carcinoma de células basales es más frecuente en personas de piel blanca, cabello rubio y ojos azules, y de edad mediana o avanzada -es raro antes de los 45 años-, aunque en la actualidad se manifiesta cada vez con mayor frecuencia en personas jóvenes. De hecho, su incidencia está aumentando un 10% anual, de acuerdo a datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

También ha crecido la incidencia del carcinoma de células escamosas, debido probablemente, como barajan los expertos, a la mayor exposición a la luz solar a la que se somete la población en la actualidad. En conjunto, las cifras de cáncer de piel, incluido el melanoma, se triplican cada década en el mundo. En España, la incidencia ha aumentado un 38% en los últimos cuatro años, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

Causas y Factores de Riesgo

La exposición excesiva al sol y los factores genéticos son dos de las principales causas de los cánceres de piel; de hecho, el sol lo es en nueve de cada diez casos. Y es que nuestra piel absorbe las radiaciones ultravioletas emitidas por el sol a lo largo de toda nuestra vida. Estas radiaciones se acumulan y a largo plazo causan daños irreversibles. Se calcula que al cumplir los 18 años una persona ya se ha expuesto al 80% del total de las radiaciones solares que absorberá en toda su vida, por lo que resulta fundamental evitar el daño solar desde el nacimiento.

Como explica la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el ADN de las células absorbe la luz ultravioleta, lo que provoca daños celulares. Cuando estos no son reparados debido a mutaciones en los genes responsables de esta tarea, los trastornos se acumulan y se produce su transformación maligna.

Los factores de riesgo de los cánceres de piel no melanoma son en general comunes a los del melanoma (el fenotipo cutáneo, la exposición al sol, la edad avanzada y los antecedentes personales o familiares de cáncer de piel). Sin embargo, la incidencia de los carcinomas de células basales y escamosas aumenta también cuando se da alguno de los siguientes factores de riesgo:

  • El número de horas de exposición solar acumuladas a lo largo de la vida. En el caso del melanoma, la intensidad de la exposición es más importante que la cantidad.
  • Sexo masculino. Los hombres tienen alrededor del doble de probabilidades de padecer cáncer de células basales y alrededor del triple de probabilidades de padecer cáncer de células escamosas, aunque los expertos lo achacan a que reciben más exposición a la luz solar o se protegen en menor medida.
  • La exposición a radiaciones (por ejemplo, quienes se han sometido a radioterapia) y a ciertos químicos como el arsénico, la brea de carbón.
  • Sistema inmunológico debilitado. Las enfermedades que causan inmunosupresión como el SIDA, o recibir un tratamiento inmunosupresor tras un trasplante de órganos, también aumentan la incidencia de los cánceres cutáneos no melanoma.
  • Infección con el virus del papiloma humano. Algunos tipos de virus del papiloma humano (VPHs), especialmente los que afectan a las áreas genitales y a la piel alrededor de las uñas, parecen estar relacionados con los cánceres de piel en esas áreas.
  • Tabaquismo. Las personas que fuman tienen mayor probabilidad de padecer cáncer de piel de células escamosas, especialmente en los labios, aunque no es un factor de riesgo para el cáncer de células basales.
  • Ciertos tratamientos de la psoriasis. Los tratamientos con psoralenos y luz ultravioleta pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel de células escamosas.
  • Xerodermiapigmentosa. Se trata de una dolencia hereditaria que reduce la capacidad de las células de la piel para reparar los daños que sufre el ADN a causa de la exposición solar.
  • Síndrome de nevo de células basales (también conocido como síndrome del carcinoma nevoide de células basales o síndrome de Gorlin). Se trata de una dolencia congénita poco frecuente, pero quienes la padecen desarrollan numerosos cánceres de células basales a lo largo de su vida, a menudo desde la infancia o la adolescencia.

Síntomas y Signos del Cáncer de Piel No Melanoma

De acuerdo a la American Cancer Society, los cánceres de piel no causan síntomas molestos hasta que aumentan de tamaño y comienzan a causar comezón, sangrado o dolor. Existen, sin embargo, signos previos que se pueden reconocer con antelación:

  • Carcinoma de células basales (más frecuente en cabeza y cuello):
    • La presencia en la piel de áreas planas, firmes, pálidas o amarillas similares a una cicatriz.
    • También de manchas rojizas elevadas que pueden llegar a provocar comezón.
    • Protuberancias enrojecidas o rosadas, translúcidas, brillosas y nacaradas que pueden presentar áreas de color azul, marrón o negro.
    • Crecimientos de color rosa con bordes elevados y un área inferior en su centro, que podría contener vasos sanguíneos anormales.
    • Llagas abiertas, que puede tener supuración o áreas costrosas, que no se curan, o que se curan y luego regresan.
    • Sangrado después del afeitado que no se cura en una semana.
  • Carcinoma de células escamosas (más habitual en las áreas del cuerpo expuestas al sol como rostro, orejas, cuello, labios y dorso de las manos):

Diagnóstico del Cáncer de Piel

Si existe algún motivo para sospechar que existe un cáncer de la piel, el médico empleará uno o más métodos para determinar si la enfermedad se encuentra realmente presente. El médico observará el tamaño, la forma, el color y la textura del área en cuestión, y si ésta sangra o se descama. Se examinará el resto del cuerpo para ver si tiene manchas o lunares que puedan estar relacionados con el cáncer de la piel.

Es posible que sea necesario hacer otras preguntas u otros exámenes, dependiendo de su estado de salud, en particular. Si el médico piensa que un área pudiera presentar un cáncer de la piel no melanoma, éste tomará una muestra de piel del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Esto se llama una biopsia de piel. Para hacer esta prueba pueden utilizarse diferentes métodos. El método elegido depende del tipo de cáncer de la piel no melanoma, de la localización del mismo en el cuerpo y del tamaño del área afectada.

Tratamiento del Cáncer de Piel

La extirpación es el tratamiento más común de este tipo de lesiones, que puede completarse con la llamada cirugía de Mohs dependiendo de la localización o si la mancha tiene un tamaño considerable.

  • La escisión simple consiste en la extirpación del tumor y parte del tejido que lo rodea.
  • Cirugía de Mohs: Se elimina la capa de la piel afectada por el cáncer y más tarde extrae el tejido de alrededor comparando ambos mediante pruebas en el microscopio.
  • Criocirugía: Mediante nitrógeno líquido se congelan y destruyen las células cancerosas.
  • Cirugía mediante láser: Se utiliza en carcinomas muy superficiales sobre los que se aplica el rayo láser para vaporizar las células cancerosas.
  • Electrodesecación: El tumor se extrae raspando el tejido, y después se trata la zona donde se encontraba la mancha con una aguja eléctrica para destruir las células cancerosas que queden.
  • Quimioterapia: El medicamento que más frecuentemente se utiliza es el fluoracilo, que usado deforma tópica llega a las células más cercanas de la superficie de la piel por lo que se utilizará sólo para las condiciones premalignas. Este medicamento enrojece la zona donde se aplica, y la hace más sensible al sol, por lo que habrá que protegerla durante unas semanas del sol.
  • Radioterapia: Consiste en el empleo de como rayos X, para destruir las células cancerosas. El tratamiento dura unos minutos y no es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada. Se utiliza en aquellos pacientes que no pueden someterse a cirugía, como personas de edad muy avanzada pueden tener problemas para ser intervenidos quirúrgicamente. Este tratamiento puede curar aquellos tipos de cáncer que se encuentre en estadios bajos. También puede utilizarse como complemento a la cirugía.

Prevención

La forma más importante de reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de la piel no melanoma es evitar exponerse sin protección a los rayos solares y a otras fuentes de luz ultravioleta. La manera más sencilla de evitar la exposición excesiva a la luz ultravioleta es mantenerse alejado del sol y a la sombra siempre que sea posible. Esto resulta particularmente importante al mediodía, cuando la luz ultravioleta es más intensa.

Protegerse con ropa, incluyendo una camisa y un sombrero de ala ancha. Unas gafas de sol que ofrezcan una buena cobertura, con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de un 99% a un 100%, protegen de forma óptima los ojos y el área de piel alrededor de los mismos.

Las cremas de protección solar con un factor de protección de factor 15 o más deberán usarse en áreas de la piel expuestas al sol, particularmente cuando la luz solar es intensa. Al aplicarse la loción, antes de exponerse al sol, y usarse en todas las áreas de piel expuestas a la luz solar.

Muchas lociones antisolares pierden eficacia cuando la persona suda o nada, y deben volverse a aplicar para que ofrezcan el máximo de protección. Se debe usar loción aunque el día esté brumoso o el cielo esté cubierto de nubes ligeras o poco compactas, ya que la luz ultravioleta puede atravesarlas.

No se deben usar cabinas bronceadoras ya que la exposición excesiva a la luz ultravioleta puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de la piel.

Autoexamen de la Piel

Como parte de un examen de rutina relacionado con el cáncer, el médico examinará minuciosamente la piel del paciente. Pero es igualmente importante que el paciente se revise a sí mismo la piel, preferiblemente una vez al mes. Para ello, deberá conocer el aspecto de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio.

Se recomienda hacerse el autoexamen frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver puede usarse un espejo de mano. Deben examinarse todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, la región lumbar y la parte posterior de las piernas.

El cáncer de la piel no melanoma puede tener el aspecto de diversas marcas en la piel. Las señales de aviso principales son la aparición de una nueva masa, una mancha o protuberancia que esté creciendo (en el transcurso de unos meses, o de 1 a 2 años), o bien una úlcera que no sane en un plazo de 3 meses.

¿Qué manchas de la piel deben preocuparnos?

Existen tres tipos de cáncer de piel que deben conocerse: el carcinoma basocelular, el carcinoma escamoso y el melanoma maligno.

Carcinoma basocelular (CBC)

Es el más común de todos los cánceres de piel. Suele crecer de forma muy lenta durante meses o años y dañar el tejido donde asienta. Algunos signos de alerta pueden hacernos sospechar de la existencia de un carcinoma basocelular, aunque hay que tener presente que algunos de ellos no son exclusivos de esta entidad y que pueden aparecer en otras afecciones dermatológicas como la psoriasis o el eczema. Los signos que deben llamar tu atención son:

  • Úlcera en la piel que no cura, forma costras durante semanas o meses.
  • Crecimiento de la lesión que forma bordes rosados, a veces con capilares en su superficie.
  • Manchas rojas o rosadas en la piel del tronco, cara o extremidades con descamación en superficie.
  • Protuberancias o nódulos perlados o translúcidos de color rojo, rosa o blanco
  • Manchas parecidas a una cicatriz de bordes poco definidos de color pálido, amarillo o ceroso.

Carcinoma de células escamosas (CE)

Este tipo es mucho menos frecuente que el anterior, pero crece de forma más rápida. Puede extenderse al resto del organismo en forma de metástasis en los ganglios linfáticos y en otros órganos y provocar la muerte si no se trata.

El carcinoma de células escamosas se encuentra a menudo en áreas expuestas al sol, aunque puede aparecer en cualquier área del cuerpo. Su aspecto es variado y puede manifestarse como un bulto, nódulo, úlcera o llaga de bordes elevados que forma costras y puede sangrar.

Melanoma maligno (MM)

Constituye el tipo menos frecuente de cáncer de piel, pero a su vez es el más peligroso cuyo pronóstico depende del diagnóstico precoz.

Puede aparecer sobre un lunar preexistente o, con mayor frecuencia, como una mancha pigmentada nueva.

Para ayudarnos a reconocer los principales signos de advertencia del melanoma, la estrategia más utilizada es el ABCDE del Melanoma:

  • Asimetría (la mitad de un lunar no es igual a la otra).
  • Bordes irregulares (desiguales, borrosos o dentados).
  • Color (los más peligrosos son los rojizos, blanquecinos y azulados sobre lesiones de color negro).
  • Diámetro (cuando el lunar mide más de 6 mm o aumenta de este tamaño).
  • Evolución (si experimenta cambios en cuanto a tamaño o forma).

¿Cómo examinarse la piel uno mismo?

Es conveniente autoexplorar la piel una vez al mes sin olvidar ninguna parte del cuerpo, incluido el cuero cabelludo. ¡Sigue estos consejos!

  • Un momento ideal es después de ducharse; utiliza un espejo de cuerpo entero y un espejo de mano y asegúrate de tener buena iluminación. Recuerda, mirar la parte delantera y trasera de tu cuerpo en el espejo y revisar a fondo desde la cabeza a los pies (pide ayuda para revisar tu espalda).
  • No olvides examinar la cara, cuello, orejas, brazos y cuero cabelludo. Cuando examines tu cabeza utiliza un peine o un secador de pelo para mover el cabello y ver mejor o pídele a alguien que te ayude.
  • Presta especial a las siguientes zonas, donde los signos y síntomas pueden pasar desapercibidos: uñas, palmas de las manos, zona genital, entre las nalgas, debajo del pecho, pies, plantas de los pies y entre los dedos.

Si tenemos cualquier duda sobre si una mancha cutánea es benigna o no, se recomienda buscar asesoramiento profesional y consultar a un dermatólogo.

tags: #mancha #amarilla #en #la #piel #cáncer