El acné es un trastorno cutáneo común que afecta a personas de todas las edades, aunque es más frecuente durante la adolescencia. Se manifiesta por la aparición de granos, espinillas y otras imperfecciones en la piel, especialmente en el rostro, el cuello, el pecho y la espalda. Afortunadamente, existen diversas soluciones y tratamientos disponibles para controlar y eliminar el acné, mejorando así la salud y apariencia de la piel.
¿Qué es el acné y por qué aparece?
El acné común o vulgaris aparece cuando los folículos pilosos de la piel se obstruyen por la presencia de grasa o células muertas. «En el acné están afectadas las glándulas sebáceas, encargadas de producir grasa (sebo), hasta el punto de que segregan más de la necesaria. Así, los conductos que conectan las glándulas con los poros de la piel se obstruyen por la acumulación de sebo y células muertas», explica la doctora.
Se trata de un trastorno en el que influye un factor principal: los cambios hormonales propios de la adolescencia. Este tipo de lesiones afectan más de forma más frecuente y severa a las mujeres que a los hombres, y la incidencia de este trastorno dermatológico aumenta durante la pubertad (14-16 años). Aunque tiende a solventarse sobre los 20-25 años, hay casos en los que el acné persiste hasta pasados los 30, o incluso más tarde.
El estrés y las hormonas son los principales desencadenantes cuando se trata de brotes de acné. “Tu cuerpo responde al estrés produciendo más cortisol (la hormona del estrés), lo que conduce a una sobreestimulación de las glándulas sebáceas, cuya grasa se queda atrapada en tus poros y atrae bacterias”, explica. Cuando el poro se rompe bajo la piel, la inflamación se expande a las áreas colindantes, enquistándose en la superficie.
El acné no está causado directamente por la grasa de la dieta pero, en ocasiones, la persona lo relaciona con determinados alimentos como chocolate, etc. El acné durante el embarazo puede aparecer de manera esporádica por los cambios hormonales que ocurren durante esta etapa. En estos casos es necesario realizar tratamiento sistémico con antibióticos sistémicos (tetraciclinas) durante 3 a 6 meses.
Tipos de acné
La diversidad en el acné es amplia: puede ser leve, moderado o severo y cursar con lesiones inflamatorias (pápulas, pústulas, nódulos) o comedones abiertos o cerrados (espinillas o puntos negros).
El acné adulto en las mujeres se caracteriza por un acné predominantemente inflamatorio, es decir, la presencia de lesiones rojas, más o menos profundas, a menudo dolorosas, concentradas en las mejillas, la barbilla, la mandíbula o el cuello, conocidas comúnmente como lesiones en forma de U. La piel tiene más marcas, ya que tiene menos capacidad de regeneración con el paso de los años. Además, este tipo de acné puede dar lugar a manchas antiestéticas si se tiene demasiada tendencia a hurgarse la piel.
Tratamientos y soluciones para el acné
Los médicos tienen un arsenal de tratamientos, dermocosméticos o medicaciones con prescripción eficaces contra el acné, que necesitan ser adaptados a la gravedad de cada caso. «En todo caso, el acné puede tratarse», asegura la experta. «Lo importante es abordar el problema cuanto antes de la mano de un especialista.
En muchos casos, el éxito de su manejo pasa por combinar tratamientos tópicos que desobstruyen el poro, junto a medicamentos orales para tratar la infección y disminuir la reducción de grasa. En casos persistentes, los dermatólogos siguen utilizando por su eficacia la isotretinoína, aunque en dosis más bajas, con mejor tolerancia y menos efectos secundarios.
Existen distintos tratamientos dermatológicos para eliminar las cicatrices secundarias del acné, que aparecen normalmente cuando existe un acné quístico. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.
Tratamientos médicos y dermoestéticos
Algunas de las opciones más recomendadas incluyen:
- Mesoterapia: Microinyecciones con vitaminas para reducir inflamación, regula el sebo y mejorar el aspecto general de la piel.
- Skinbooster: Hidratación profunda sin engrasar: ideal para pieles grasas o sensibles al acné. Reduce marcas post-acné y cicatrices superficiales.
- Ácido hialurónico: tratamiento para regenerar la piel dañada por brotes repetidos.
- Tratamientos orales y tópicos recetados por dermatólogos: para casos más persistentes o severos.
Soluciones naturales
Muchos pacientes buscan alternativas más suaves y naturales para tratar el acné leve o prevenirlo sin efectos secundarios. Algunas opciones populares incluyen:
- Mascarillas de arcilla verde para regular el sebo.
- Infusiones de ortiga o diente de león para detoxificar el organismo.
- Aceite de árbol de té como antinflamatorio y antibacteriano natural (siempre diluido).
Tratamientos según la gravedad del acné
El dermatólogo Philippe Beaulieu ofrece consejos sobre las soluciones para el acné leve, moderado y grave (quístico):
- Acné leve: Recomienda una solución tópica como un dermocosmético apropiado, tal que un producto de peróxido de benzoilo o un producto que contenga un retinoide tipo adapaleno para desobstruir los poros.
- Acné moderado a grave: Combina el mismo tratamiento tópico con antibióticos orales, como doxiciclina, para matar la bacteria que causa las imperfecciones.
- Acné grave o quístico: Prescribe un tratamiento muy potente llamado isotretinoína (Accutane). Se centra en el exceso de producción de grasa en la raíz del problema, y puede curar incluso el acné quístico. Sin embargo, esta medicación es fuerte, y puede tener graves efectos secundarios.
Una forma de paliar el acné en conjunto con los antibióticos recetados por tu dermatólogo es incluir en tu rutina productos como Effaclar Duo +M, que actúen sobre los granitos y puntos negros al tiempo que reducen manchas. Además, este tratamiento para corregir imperfecciones previene que vuelvan a aparecer. Esta crema hidratante anti-imperfecciones está formulada con phylobioma, que reduce la sobreproducción de sebo y reduce la proliferación de la bacteria causante del acné, procerad, y niacinamida, que protegen la piel de la apariencia de manchas oscuras y marcas rosas/marrones. Esta crema además calma la piel y es compatible con otros tratamientos anti-acné.
Recomendaciones adicionales
- Opta por limpiadores sin jabón de pH neutro y cremas hidratantes sin aceites.
- En cuanto al maquillaje, busca fórmulas no comedogénicas para que no se obstruyan los poros.
- También existen cremas especializadas para la piel con tendencia acneica, que contienen ingredientes como ácido salicílico y que puedes comprar en la farmacia.
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Rutina diaria para eliminar el acné sin dañar la piel
Una rutina diaria adaptada es clave para eliminar el acné sin dañar tu piel. Seguir unos pasos básicos pero constantes ayuda a controlar el exceso de grasa, evitar brotes y mantener la piel saludable.
Pasos recomendados:
- Limpieza suave dos veces al día con geles sin sulfatos ni alcohol.
- Tónico calmante para equilibrar el pH.
- Hidratante oil-free que no obstruya los poros.
- Protector solar no comedogénico.
- Exfoliación suave una o dos veces por semana.
Productos recomendados
No todos los productos funcionan igual para todos los tipos de piel. Por eso, es fundamental usar cosméticos formulados para pieles grasas o con tendencia acneica:
- Geles limpiadores con ácido salicílico o niacinamida.
- Cremas con peróxido de benzoilo o retinoides (bajo supervisión).
- Mascarillas de arcilla purificante.
- Tratamientos puntuales para granos con ácido azelaico.
Consejos adicionales para prevenir y controlar el acné
Aquí tienes algunos consejos adicionales para prevenir y controlar el acné:
- Apretarte y rascarte las diferentes lesiones que produce el acné puede empeorar el problema y dejarte cicatrices o manchas oscuras en la piel.
- Sobre todo si tienes el pelo graso, debes lavártelo de manera periódica, con el fin de llevarlo siempre limpio y evitar que su grasa pase a la piel.
- No manipules los granos ni te automediques.
- Cambia la funda de la almohada cada 2-3 días.
- Limpia tu móvil con frecuencia.
- Evita productos grasos o pesados.
- Mantén una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y baja en azúcares.
Alimentos a evitar y priorizar
Aquellos con mayor carga glucémica como dulces, cereales refinados y otros ricos en azúcares simples elevan la cantidad de la hormona de crecimiento de insulina o IGF-1, que aumenta, a su vez, la producción de sebo. Hay a quien la proteína del suero de la leche (en especial, la desnatada) también le afecta por el mismo motivo”, comenta la Dra.Paloma Gil, endocrinóloga y experta en nutrición de la clínica Premium de Marbella.
Por el contrario, una dieta rica en zinc (germen de trigo, legumbres, pipas de calabaza, carnes y crustáceos), mejora el acné por su poder para desinflamar. También los probióticos, como el ‘Streptococcus thermophilus’: “El estrés y los trastornos gastrointestinales cursan con mayor producción de granos y están ligados a alteraciones de la microbiota intestinal”, opina la doctora.
Mitos comunes sobre el acné
Es importante desmentir algunos mitos comunes sobre el acné:
- ¡Falso! El acné no siempre se debe a falta de higiene.
- No todos los remedios caseros son seguros.
- El sol no mejora el acné: puede empeorarlo a largo plazo.
Cuándo acudir a un especialista
Si los brotes persisten, son dolorosos o dejan marcas, es fundamental buscar ayuda profesional. La buena noticia es que hay todo un arsenal terapéutico para tratarlo. “Ningún adolescente o adulto del género que sea tendrá marcas de acné si acude con prontitud al dermatólogo”, arma el Dr. Diego del Ojo, miembro de la GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica).