Una cicatriz queloide no es solo una cuestión estética. En muchas personas provoca picor, tirantez, escozor o dolor, y por su relieve y color puede llamar más la atención que una cicatriz “habitual”. La buena noticia es que hoy contamos con distintos tratamientos para suavizar, aplanar y reducir los síntomas.
Los queloides son cicatrices que pueden afectar tanto al aspecto físico como a la calidad de vida de las personas. Si bien no existe una cura definitiva, una combinación adecuada de tratamientos y cuidados preventivos puede ayudar a controlar su crecimiento, mejorar su apariencia y minimizar las molestias asociadas.
Consultar con un dermatólogo es fundamental para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
Es el crecimiento de tejido cicatricial adicional. Se presenta en donde la piel ha sanado después de una lesión.
Una cicatriz queloide es una cicatriz engrosada y elevada. Puede producirse en cualquier lugar en el que tengas una lesión en la piel, pero, generalmente, se forma sobre lóbulos auriculares, hombros, mejillas o el pecho.

Cicatriz queloide en la oreja.
Una cicatriz queloide no es nociva para la salud física, pero puede causar sufrimiento emocional. El tratamiento para la cicatriz queloide es posible. Si no te gusta el aspecto o la sensación de un queloide, consulta con tu médico sobre cómo aplanarlo o extirparlo.
Causas de los queloides
Los expertos no comprenden del todo qué es lo que causa las cicatrices queloides. Pero la mayoría está de acuerdo en que probablemente sea una disfunción del proceso de cicatrización de las heridas.
Cuando la piel sufre una lesión -ya sea un corte, quemadura, cirugía, acné o piercing- el cuerpo activa un proceso natural para repararla. En una cicatriz queloide, esa producción es excesiva y se mantiene más tiempo de lo habitual.
Un queloide puede desarrollarse a partir de cualquier lesión en la piel, incluso aquellas que parecen insignificantes al principio. Incluso un simple granito o una picadura puede activar una respuesta exagerada en la piel y generar una cicatriz elevada que sobrepasa la herida original.
El crecimiento de los queloides puede estar provocado por diferentes lesiones cutáneas. Un queloide puede desarrollarse a partir de cualquier lesión en la piel, incluso aquellas que parecen insignificantes al principio.
Los queloides se pueden formar después de lesiones de la piel a raíz de:
- Quemaduras
- Perforaciones en las orejas o en el cuerpo
- Laceraciones menores
- Cortes por cirugía o traumatismo
- Sitios de vacunas
Las cicatrices queloides no son contagiosas, ni cancerosas.
Además de estos estudios, y aunque la etiopatogenia no está aclarada, se han asociado una serie de factores favorecedores:
- Factor genético.
- Factor traumático.
- Factor endocrino.
Factores de riesgo
- Tener piel morena o negra. Los queloides son más comunes en personas de piel morena o negra.
- Tener antecedentes personales o familiares de queloides. Los queloides pueden presentarse en familias, lo que indica que la tendencia podría ser hereditaria.
- Ser menor de 30 años.
Los queloides son más comunes en personas menores de 30 años. Las personas de raza negra, los asiáticos y los hispanos son más propensos a desarrollar queloides. A menudo se transmiten de padres a hijos. A veces, una persona puede no recordar cuál lesión provocó que se formara el queloide.

Queloide en el hombro de una mujer afroamericana.
Síntomas de un queloide
Una cicatriz queloide puede formarse meses o años después de la lesión que la provocó.
Un queloide puede:
- Ser de color carne, rojo o rosado
- Estar localizada en el sitio de una herida o lesión
- Protuberante o con rebordes
- Ser sensible y con picazón
- Irritarse por fricción como el roce o la ropa
Un queloide se pondrá de color bronceado más oscuro que la piel a su alrededor si se expone al sol durante el primer año después de que se forme. Es posible que el color más oscuro no desaparezca.
Los síntomas de un queloide van más allá de su apariencia. En el caso concreto de los queloides, la fase de proliferación se prolonga más de lo habitual, lo que conlleva una producción excesiva de colágeno.
Los queloides se pueden localizar en cualquier parte del cuerpo, pero especialmente se localizan en los lóbulos de las orejas, tercio superior del tórax y espalda.
Los queloides se presentan con formas clínicas muy variadas: pequeñas pápulas, placas, nódulos o tumores de gran tamaño, con contornos bien delimitados, superficie lisa, coloración variable (desde roja congestiva a violácea) y muy duros al tacto.
Pueden ser pruriginosos y excepcionalmente dolorosos, aunque suelen ser asintomáticos. La mayoría presentan una fase de crecimiento, posteriormente se estabilizan durante largos períodos de tiempo para, por último, aplanarse, ablandarse e hiperpigmentarse.
No existen casos de malignización.
Es importante no confundirlos con las cicatrices hipertróficas, que también son elevadas, pero se mantienen dentro del área de la herida original y suelen estabilizarse o reducirse con el tiempo.
Los queloides y las cicatrices hipertróficas (CH) representan alteraciones en la reparación de las heridas en individuos predispuestos. Estas alteraciones se caracterizan básicamente por una síntesis desmesurada de tejido conectivo en respuesta al trauma, la cirugía, las quemaduras y las inflamaciones, aunque ocasionalmente pueden producirse de manera espontánea.

Diferencia entre cicatriz queloide e hipertrófica.
Las diferencias entre ambos se exponen en la tabla:
| Característica | Cicatriz Hipertrófica | Queloide |
|---|---|---|
| Extensión | Limitada al área de la herida original | Se extiende más allá del área de la herida original |
| Regresión | Tiende a remitir con el tiempo | Rara vez remite espontáneamente |
Aspecto: Los queloides suelen ser más gruesos, abultados y con un tono más oscuro o rojizo, además de presentar una forma más irregular.
Identificar correctamente el tipo de cicatriz es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado. Si no estás seguro de qué tipo de cicatriz tienes, lo mejor es acudir a un dermatólogo.
Diagnóstico de los queloides
Su proveedor de atención médica examinará la piel para ver si usted tiene un queloide. Se puede hacer una biopsia de piel para verificar otros tipos de neoplasias (tumores) cutáneas.
Cuando una cicatriz empieza a crecer más de lo habitual o se vuelve más gruesa y molesta, es normal preguntarse si se trata de un queloide. Los especialistas en dermatología pueden identificar un queloide con solo observar y tocar la zona afectada. En la mayoría de los casos, no es necesario hacer pruebas invasivas.
El médico examina el aspecto y la evolución de la cicatriz para confirmar si se trata de un queloide.
Tratamientos para los queloides
Tratamiento para cicatrices queloides - Clínica Vásquez Lapel
Los queloides a menudo no requieren tratamiento.
Si el queloide es molesto para usted, discuta su inquietud con un especialista en piel (dermatólogo). Su dermatólogo puede recomendar estos tratamientos para reducir de tamaño el queloide:
- Inyecciones de corticoesteroides
- Congelamiento (crioterapia)
- Tratamientos con láser
- Radiación
- Extirpación quirúrgica
- Gel o parches de silicona
Estos tratamientos, especialmente la cirugía, en ocasiones provocan que la cicatriz queloide se haga más grande.
En clínica se trabaja frecuentemente con planes combinados. En cicatrices recientes o de bajo relieve, el especialista puede recomendar productos específicos (por ejemplo, geles de silicona u otras pautas) y medidas de cuidado.
En muchos queloides se plantean infiltraciones para reducir grosor, enrojecimiento y picor. Suelen requerir varias sesiones y un seguimiento estrecho.
La carboxiterapia se utiliza en algunos protocolos como apoyo para mejorar microcirculación y modular el tejido cicatricial.
Es importante saber que, si se opera sin un plan complementario, existe riesgo de que el queloide reaparezca.
Aunque no existe una solución definitiva para eliminar completamente los queloides, existen diferentes tratamientos que pueden mejorar su aspecto, aliviar los síntomas y controlar su crecimiento.
En general, el tratamiento de los queloides es tarea del especialista, por ser éste difícil y decepcionante en muchos casos. Por ello, son importantes las consideraciones preventivas.
Opciones de tratamiento
- Corticoides tópicos: Al principio, puede intentarse una administración tópica con un corticoide potente o muy potente, en cura oclusiva o sin ella.
- Inyección con medicamento: Se utiliza sobre todo en queloides más pequeños con la intención de la reducción de su grosor y mediante la inyección cortisona u otros esteroides.
- Cirugía: Como monoterapia, la extirpación quirúrgica del queloide tiene una alta tasa de recurrencia (50-80%), por lo que es muy desaconsejable.
- Crioterapia: Consiste en el tratamiento de lesiones mediante la aplicación de un agente criógeno, en la mayoría de los casos nitrógeno líquido a 196 °C. Las queloides más pequeñas pueden reducirse o congelarse mediante el nitrógeno líquido (crioterapia).
- Presoterapia: La terapia compresiva mediante cintas aislantes y vendajes elásticos se ha descrito como método reductor de queloides y CH.
- Láminas de gel de silicona: Suelen ser apósitos delgados y flexibles que están recubiertos por un gel de silicona.
- Tratamiento con láser: Se emplea normalmente en cicatrices queloides de mayor longitud. Sirve para aplanar o aliviar la sensación de picazón e incluso en algunos casos hacerlas desaparecer totalmente. Este tratamiento se administra por sesiones en intervalos de 4 a 8 semanas. También el especialista puede recomendar la combinación del láser con las inyecciones de cortisona.
- Retinoides tópicos: Los retinoides son fármacos derivados de la vitamina A que han demostrado numerosos efectos beneficiosos en la piel.
- Radioterapia: Los rayos X de baja frecuencia aplicados después de la extirpación por cirugía pueden ayudar a la reducción de una queloide o minimizar el tejido cicatricial.
Existen otros tratamientos que logran buenos resultados en manos expertas y bien entrenadas:
- El láser de CO2 y el de neodiminio: YAG han demostrado resultados favorables en el tratamiento de los queloides, incluso en aquellos recalcitrantes y resistentes a otros tratamientos.
- La inyección intralesional de bleomicina se ha utilizado con efectividad en pocas sesiones.
Productos recomendados
- Cicaplast Baume B5+: bálsamo calmante y reparador ideal para cicatrices. Su fórmula con pantenol al 5%, madecassoside y complejo cobre-zinc-manganeso ayuda a regenerar la piel, calmar la irritación y proteger la barrera cutánea.
- Cicaplast Gel B5: gel de textura ligera ideal tras suturas, peeling o láser.
- Cicaplast Baume B5+ SPF50: bálsamo reparador con alta protección solar que previene la hiperpigmentación postinflamatoria.
Prevención de los queloides
Normalmente, los queloides no son dañinos para la salud, pero pueden afectar su apariencia.
El tratamiento a tiempo es la mejor prevención y nos puede ayudar a minimizar los riesgos del crecimiento de una cicatriz queloide.
La prevención de queloides es fundamental, especialmente en personas con predisposición a desarrollarlos.
En aquellos pacientes con predispo sición personal a desarrollar queloides es preferible evitar los procedimientos quirúrgicos en la medida de lo posible, sobre todo si la cirugía es requerida por motivos estéticos y en localizaciones con tendencia a la producción de queloides.
Si fuera necesaria la intervención quirúrgica, ésta debe realizarse con material adecuado y en estricta asepsia; asimismo, se debe mini mizar el trauma, evitar materiales extraños, espacios muertos, hematomas, infección y toda causa de tensión en la herida.
La incisión debe seguir siempre las «líneas de tensión» que son aquellas que se manifiestan (p. ej. en la región facial) con las distintas formas de expresión (sonrisas, parpadeo, etc.), siendo perpendiculares a los músculos de la zona.
La electro y la quimiocirugía también pueden ser origen de CH y queloides, mientras que la crioterapia no suele ocasionarlas.
Medidas preventivas
- Tener cuidado con las heridas: éstas se deben mantener húmedas y limpias. Se recomiendo lavar el área afectada con agua y jabón y la aplicación de una fina capa de vaselina.
- Protección de la piel: Nos va a evitar lesiones, siendo recomendable no hacernos perforaciones, ni tatuajes o cirugías electivas.
- Practica un buen cuidado de las heridas. Mantén la herida limpia y húmeda. Lava delicadamente el área con agua y un jabón suave. Aplica una fina capa de vaselina u otro ungüento. Vuelve a aplicar el ungüento a lo largo del día según sea necesario.
- Protege la piel para evitar lesiones. Intenta no lastimarte la piel. Es recomendable que no te hagas perforaciones, tatuajes ni cirugías electivas. Si decides someterte a una cirugía, habla con el médico acerca de tu tendencia a desarrollar queloides.
- Evita el sol directo: Los rayos UV pueden oscurecer los queloides, haciendo que se noten más.
- Limpia la herida suavemente con agua y jabón neutro.
Cuando se expone al sol:
- Cubra el queloide que se está formando con un parche o curita.
- Use bloqueador solar.
- Continúe con estas medidas por lo menos durante 6 meses después de una lesión o cirugía en el caso de un adulto. Los niños pueden necesitar hasta 18 meses de prevención.
La crema Imiquimod puede ayudar a evitar la formación de queloides después de una cirugía. Esta puede también evitar su reaparición después de extirparlos.
En el caso de cicatrices como las de una cesárea, es fundamental seguir las indicaciones del médico para el cuidado de la herida.
Cuándo consultar a un médico
Consulte con su proveedor si:
- Presenta queloides y desea que se los extirpen o reduzcan de tamaño
- Manifiesta síntomas nuevos
El tratamiento temprano puede ayudar a minimizar el crecimiento de un queloide. Habla con el médico cuando notes un queloide.
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