El acné es una afección frecuente de la piel que ocurre cuando los folículos pilosos debajo de esta se obstruyen. La grasa y las células muertas de la piel tapan los poros y puede haber brotes de lesiones (granos o espinillas). Entender qué tipo de acné tienes es el primer paso para combatirlo eficazmente. No todos los granos son iguales, y un tratamiento que funciona para una persona puede no ser el adecuado para otra.
A lo largo de este artículo, desglosaremos los distintos tipos de acné según su causa, forma y localización, y te ofreceremos recomendaciones adaptadas a cada uno. Es fundamental consultar a un dermatólogo o profesional clínico para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento adaptado a tu tipo de piel y acné.
Tipos de acné
El acné se clasifica principalmente en dos tipos: comedoniano y no comedoniano.

Acné Comedogénico
Este tipo de acné es leve y lo verás cuándo los poros de tu piel estén obstruidos por una acumulación de sebo y células muertas.
- Puntos negros: se forman cuando los folículos pilosos se bloquean por la acumulación de sebo y células muertas.
- Puntos blancos: se presentan cuando el poro está obstruido de la misma manera, pero permanece cerrado. Cuando la pared del folículo comienza a sobresalir, existe la posibilidad de que se convierta en un punto blanco.
El acné comedogenico es un subtipo de acné que se caracteriza por la predominancia de comedones, es decir, puntos negros (comedones abiertos) y puntos blancos (comedones cerrados). Este tipo de acné a menudo responde bien a tratamientos tópicos que contienen ingredientes como ácido salicílico o retinoides, que ayudan a exfoliar la piel y prevenir la obstrucción de los poros. La limpieza regular con productos suaves también es importante para eliminar el exceso de sebo y las células muertas.
Acné No Comedoniano
El acné no comedoniano se considera una forma más severa de acné. Se caracteriza por la aparición de granos en las capas medias o profundas de la piel, que suelen ser dolorosos al tacto. Este tipo de acné suele aparecer en pieles grasas o mixtas y es importante tratarlo con el enfoque adecuado para evitar complicaciones.
- Pápulas: los conocemos como granos y son bultos rojos e inflamados. Cuando el poro se obstruye, la presión se acumula y puede hacer que las paredes del poro se rompan, propagando impurezas alrededor.
- Pústulas: las conocemos como espinillas y son cavidades llenas de pus, debido al crecimiento de los gérmenes microbianos. Pústulas: granos de hasta 5 mm, rojos e inflamados.
- Nódulos: los nódulos son una forma más severa de acné. Se parecen a las pápulas, pero se forman en las capas más profundas de la piel y afectan a más de un folículo, siendo complicados de tratar. El acné nodular se caracteriza por la presencia de nódulos, que son lesiones grandes, duras y dolorosas que se forman debajo de la piel. Nódulos: una de las formas más graves, ya que son gruesos y se pueden palpar debajo de la piel.
- Quiste: al igual que los nódulos, se localizan en las capas más profundas de la piel. Independientemente de su tonalidad, son la forma más grande de acné y resultan dolorosos al tacto. ¿Sabías que de todos los tipos de acné, los quistes son los que más probabilidades tienen de dejar una cicatriz? El acné quístico es una de las formas más graves, junto con el acné conglobata, y se caracteriza por la presencia de quistes, que son lesiones llenas de pus que pueden dejar cicatrices permanentes.
Otras formas severas de acné
- Acné Noduloquístico: Requiere un tratamiento agresivo y generalmente implica el uso de isotretinoína oral, un medicamento que reduce la producción de sebo, disminuye la inflamación y previene la formación de nuevos comedones. Debido a los posibles efectos secundarios de la isotretinoína, es fundamental que el tratamiento sea supervisado de cerca por un dermatólogo. Otros tratamientos que pueden utilizarse en combinación con la isotretinoína incluyen inyecciones de corticosteroides en las lesiones para reducir la inflamación y la terapia con láser para mejorar las cicatrices.
- Acné Conglobata: Es una forma muy severa de acné que se caracteriza por la presencia de múltiples nódulos y quistes interconectados, que pueden formar úlceras y cicatrices. El acné conglobata es una condición debilitante que requiere un enfoque multidisciplinario que puede incluir isotretinoína oral, antibióticos, corticosteroides y cirugía.
- Acné Queloideo de la Nuca: Debido a su localización y tendencia a formar queloides, puede ser particularmente difícil de tratar y puede requerir la combinación de tratamientos médicos y quirúrgicos.
Causas comunes del acné
Todos aparecen de la misma manera. Tu piel experimenta cambios hormonales que, en muchas ocasiones, provocan un aumento en la producción de sebo. Cuando los poros están bloqueados, las bacterias que normalmente habitan en la piel pueden quedar atrapadas en su interior. Este crecimiento bacteriano puede dar lugar a una infección, que a su vez provoca inflamación.
La relación entre el sebo y la piel se debe a que los folículos pilosos y las glándulas sebáceas están conectadas.
La aparición de granos en la cara puede deberse a múltiples causas o factores, que pueden presentarse de forma individual o conjunta.
- Estrés y ansiedad: El elevado ritmo de vida, las obligaciones laborales, académicas y personales, y la falta de tiempo para el ocio, pueden provocar estrés y ansiedad. La falta de sueño y descanso adecuado afecta el equilibrio hormonal y el estado de ánimo, incrementando la predisposición al estrés.
- Cambios hormonales: Los cambios hormonales son una de las causas más comunes del acné. Durante la adolescencia, el incremento de hormonas estimula las glándulas sebáceas, aumentando la producción de grasa. Es muy frecuente que las mujeres vean aparecer el acné cuando se encuentran con el síndrome premenstrual, a veces también con la ovulación, en el embarazo o al inicio de la menopausia. En el caso de los hombres, el exceso de producción de andrógenos causa acné en adultos. Cuando sufrimos estrés, nuestro organismo segrega una hormona, que es el cortisol, que se rige de forma muy similar a los andrógenos. Este desequilibrio hormonal causado por el estrés puede ser el detonante para sufrir acné en adultos.
- Alimentación: La alimentación juega un papel fundamental en la salud de la piel. El consumo excesivo de alimentos grasos, bollería industrial, chocolate, fritos o precocinados puede estimular la producción de sebo y favorecer la aparición de granos. El exceso de consumo de alimentos con altos contenidos de carbohidratos como los dulces y otros procesados pueden aumentar la gravedad de los granos. Aunque siempre se han mencionado determinados alimentos como perniciosos para el acné, no hay demostración de que un alimento en particular pueda ser la causa de su aparición. Pero siempre es mejor comer alimentos con bajo contenido en grasa. El abuso de dulces o alimentos grasos pueden estar detrás de un brote de acné.
- Medicamentos: Aquellos medicamentos que contienen testosterona, litio o corticosteroides se relacionan con un mayor riesgo de padecer acné. Ciertos fármacos como los corticoides, anabolizantes, las terapias hormonales, anticonceptivos, etc. también son responsables del acné tardío.
- Cosméticos: Determinados cosméticos pueden provocar un exceso de grasa en la piel que obstruye los poros induciendo la aparición del acné.
- Tabaco: El consumo de tabaco no le viene nada bien a tu salud en general y a tu piel en particular. La nicotina hace que se reduzca el flujo de oxígeno y nutrientes que llegan a las células de la piel, dañando las estructuras y produciendo inflamaciones. El tabaco no solo provoca acné, sino también arrugas y manchas en la piel.
- Exceso de sol y radiación ultravioleta: Un poco de sol siempre es bueno y necesario para nuestra salud. Sin embargo, el exceso de sol no le viene bien a ningún tipo de piel y mucho menos para quienes tienen algún problema dermatológico, como el acné en adultos. El exceso de sol provoca la deshidratación de la piel, incluso en las pieles grasas. Es entonces cuando las glándulas sebáceas se entregan a una producción excesiva. Ese exceso de sebo producido es causante de la formación de granitos e imperfecciones. Usa protección solar a diario. El sol puede agravar brotes y dejar marcas más visibles.
- Relación con enfermedades: La aparición de acné en adultos puede estar relacionada con ciertas enfermedades metabólicas, como la diabetes o el síndrome de ovario poliquístico, que se caracteriza por la producción en exceso de andrógenos y de un descenso de estrógenos en la mujer que, a su vez, se relaciona con problemas metabólicos como la diabetes tipo 2.
Tratamientos y cuidados para el acné
Lo más importante es elegir bien los productos que aplicas, pensando siempre en el tipo de acné al que te enfrentas. Además, se recomienda cuidar la alimentación, practicar ejercicio regularmente, reducir el estrés y seguir una rutina de limpieza facial con productos no comedogénicos.
El tratamiento dependerá del tipo y la cantidad de granos. Aunque los granos pueden aparecer en diferentes áreas del rostro (barbilla, frente, nariz y mejillas), las estrategias de tratamiento suelen ser similares para todas ellas.
Desde CIO Salud te damos una serie de recomendaciones para reducir el acné y evitar sus brotes:
- Higiene: La limpieza es esencial por las mañanas y por las noches. Utiliza limpiadores específicos que incluyan activos purificantes y suaves. Evita limpiadores agresivos que pueden dañarte aún más la piel. Confía en el poder de una buena limpieza. Dedicarle unos minutos a este primer paso puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu piel.
- Exfoliación: Al menos una vez por semana es necesario que realices una limpieza más profunda de la piel con exfoliantes o mascarillas indicadas para el acné en adultos, que tengan efecto seborregulador. Evitar exfoliaciones excesivas, jabones abrasivos, mascarillas irritantes o activos mal combinados es fundamental para permitir que recupere su equilibrio.
- Hidratación: Hidrata tu piel por fuera, mediante cremas hidratantes específicamente diseñadas para este tipo de piel, y por dentro, con ingesta de 2 litros de agua a diario. Ácido hialurónico: aunque no trata el acné directamente, es fundamental para mantener la piel hidratada y protegida, especialmente cuando se usan ingredientes más agresivos como el peróxido de benzoilo o los ácidos exfoliantes.
- Protección solar: Utiliza crema solar para evitar las manchas y el envejecimiento prematuro de la piel. Ten en cuenta que la piel con acné tiene una propensión especial a la hiperpigmentación, así que tendrás que cuidarla y protegerla a diario. Elige productos que se hayan formulado específicamente para la piel propensa al acné y que se hayan probado clínica y dermatológicamente para dar a la piel la protección que necesita sin bloquear los poros, aumentar la grasa de la piel o desencadenar o agravar el acné.
- ¡No te toques los granos!: Es posible que no puedas evitar llevarte las manos a la cara con la intención de sacar el pus y eliminar la lesión que tanto afea tu aspecto. Pero es esencial que no lo hagas. Al manipular los granos solo conseguirás extender las lesiones y producir cicatrices que pueden dejar marcas en la piel difíciles de eliminar.
- Visita al especialista: Si el acné te está afectando física y anímicamente y no ves forma de solucionarlo, ponte en manos de un dermatólogo profesional que diseñe un tratamiento específico para ti y tu tipo de acné.
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Ingredientes activos recomendados
- Niacinamida: ayuda a reducir la apariencia de los poros y a equilibrar la producción de sebo.
- Ácido salicílico: exfolia de manera natural la piel, eliminando las células muertas que provocan puntos negros y blancos.
- Peróxido de benzoilo: es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
- Ácido glicólico: exfoliante que ayuda a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros.
Tratamientos profesionales
El tratamiento del acné en adultos es realmente efectivo. El acné en adultos debe ser tratado por un dermatólogo, atendiendo a las causas que también deben tratarse, así como las posibles consecuencias y marcas. Para ello contamos con diferentes opciones de tratamiento:
- Limpieza facial con ácido glicólico y ácido salicílico, para regular el exceso de grasa.
- Antibióticos orales que ayudan a combatir la infección y reducen la inflamación.
- Peelings y productos con sustancias queratolíticas, que son fármacos que permiten disolver la capa córnea de la piel.
- Terapia fotodinámica, basada en la aplicación de luz azul, mediante la cual activamos unos fotosensibilizantes aplicados en la piel previamente en forma de crema y cuya activación tiene efecto antiinflamatorio y antibacteriano.
- Tratamiento oral con retinol (vitamina A), que libera los folículos y mantiene limpia la piel. También la vitamina A por vía tópica es capaz de estimular la renovación de la piel a través de una mejor síntesis de colágeno, minimizar la inflamación producida por el acné y regular la producción de sebo en la piel grasa.
Remedios naturales
En casos leves, algunos remedios naturales como el aloe vera, el té verde o las compresas frías pueden ser útiles para calmar la piel y reducir la inflamación.
Recuerda, tu piel es tu historia. Y aunque el acné aparezca de vez en cuando, no tiene por qué marcarla. Establece una rutina diaria y cúmplela. Aprende a gestionar el estrés con ejercicio, descanso o meditación.
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