Riesgos dermatológicos asociados a los tatuajes: Urticaria y otras complicaciones

Los tatuajes son una forma de expresión artística y cultural que se remonta a miles de años. Sin embargo, detrás de su belleza y simbolismo, pueden esconderse problemas cutáneos que afectan la salud y el bienestar de la piel. En este artículo, analizaremos exhaustivamente los riesgos dermatológicos asociados a los tatuajes, desde las complicaciones más comunes hasta aquellas menos conocidas, pero igualmente importantes.

Reacciones alérgicas a los pigmentos

Uno de los problemas más habituales que pueden aparecer tras hacerse un tatuaje son las reacciones alérgicas a los pigmentos utilizados. Los colores rojo y amarillo son los que provocan más reacciones, ya que a menudo contienen sales metálicas como el sulfato de mercurio o el cromo. Los síntomas incluyen picor intenso, enrojecimiento, hinchazón y aparición de ampollas. Estas reacciones pueden aparecer inmediatamente o incluso años después de haberse hecho el tatuaje.

Es fundamental elegir estudios de tatuaje certificados que utilicen pigmentos aprobados por organismos sanitarios para reducir este riesgo.

Infecciones bacterianas y víricas

La piel es una barrera protectora natural. Cuando se perfora con agujas, existe un alto riesgo de infección si no se toman las medidas de higiene adecuadas. Las más frecuentes son causadas por Staphylococcus aureus y Streptococcus. Provocan enrojecimiento, calor local, pus y dolor intenso.

En casos graves, la reutilización de agujas no esterilizadas puede transmitir hepatitis B, hepatitis C o VIH. Pueden aparecer infecciones más complejas y difíciles de tratar. Una correcta limpieza, esterilización y uso de material desechable es esencial para minimizar este riesgo.

Dermatitis de contacto e irritaciones

La dermatitis de contacto es otro problema común. Se produce cuando la piel reacciona a las sustancias químicas de los pigmentos o a productos de cuidado posterior. Los síntomas son la descamación, picor y lesiones eccematosas. Suele estar localizada en la zona del tatuaje, aunque puede extenderse en casos más graves. Algunos productos de cuidado post-tatuaje contienen fragancias o conservantes que pueden agravar la situación.

Elegir cremas hipoalergénicas y recomendadas por dermatólogos es una buena manera de prevenir estas reacciones.

Granulomas y reacciones autoinmunes

Cuando el sistema inmunitario percibe los pigmentos del tatuaje como sustancias extrañas, puede desencadenarse una reacción de granulomas. Son nódulos pequeños, duros y dolorosos que aparecen en la zona tatuada. A menudo están asociados a pigmentos rojos, verdes o azules. En personas con sarcoidosis u otras enfermedades autoinmunes, los tatuajes pueden agravar la sintomatología. Este tipo de reacciones requieren evaluación médica y, en algunos casos, tratamientos con corticoides.

Cicatrices y queloides

Algunas personas tienen una predisposición genética a desarrollar queloides, cicatrices engrosadas y de crecimiento excesivo. Los tatuajes pueden estimular este proceso cicatricial. Las zonas con más tensión cutánea (hombros, pecho, brazos) son las más susceptibles. Los queloides pueden ser dolorosos, antiestéticos y difíciles de tratar. En pacientes con antecedentes de queloides, se recomienda consultar a un dermatólogo antes de hacerse un tatuaje.

Fotosensibilidad y problemas con el sol

Algunos pigmentos, especialmente los rojos y amarillos, pueden causar fotosensibilidad, es decir, reacciones adversas al exponerse al sol. La exposición solar puede provocar una quemadura o una reacción a los rayos UV con más facilidad. En consecuencia, puede hacer que la piel se ''pele'', aparezcan ampollas y se agriete. Puede ocurrir la aparición de urticaria, enrojecimiento e inflamación. El tatuaje puede quedar con un aspecto descolorido e irregular.

Se aconseja utilizar protector solar de alto factor sobre la zona tatuada, incluso meses después de su realización.

Estudio sugiere posible riesgo de cáncer por tatuajes

Complicaciones con pruebas médicas (resonancia magnética)

Aunque es poco frecuente, hay casos documentados de pacientes que han sufrido ardor, dolor o hinchazón en las zonas tatuadas durante una resonancia magnética (RMN). Es recomendable informar a los profesionales médicos antes de someterse a una prueba de resonancia si se tienen tatuajes grandes o recientes. Esto se debe a la presencia de partículas metálicas en algunos pigmentos. Un jugador de fútbol profesional fue a hacerse una resonancia magnética y su tatuaje negro quedó totalmente quemado. Aunque no supone un riesgo vital, puede generar molestias importantes.

Riesgos en la eliminación de tatuajes con láser

La eliminación con láser es el método más utilizado para borrar tatuajes, pero también conlleva riesgos dermatológicos:

  • Ampollas, costras e inflamación en la zona tratada.
  • Posibilidad de hipopigmentación o hiperpigmentación.
  • Algunas tintas, al descomponerse con el láser, pueden generar subproductos tóxicos.

Es imprescindible acudir a clínicas especializadas con dermatólogos formados en láser médico para evitar complicaciones.

Patologías que desaconsejan realizarse tatuajes

Desde el punto de vista médico no es aconsejable debido a las tintas utilizadas. Nadie sabe cuándo y si éste será tu caso. Porque todavía faltan observaciones a largo plazo sobre los posibles daños a la salud causados por los tatuajes. Sin embargo, las primeras indicaciones ya están disponibles hoy. Los tatuajes pueden cicatrizar maravillosamente y nunca dar problemas. Pero los tatuajes también son un riesgo para la salud y pueden enfermarnos. No se puede saber si los ingredientes de sus tintas migran a través del cuerpo con el tiempo.

Las siguientes patologías que desaconsejan realizarse tatuajes proceden fundamentalmente del documento: Safety of tattoos and permanent make-up. Final report. Consejo Europeo 2016.

  • Si estás recibiendo un tratamiento anticoagulante o de quimioterapia.
  • Después de una intervención quirúrgica.
  • En zonas de la piel donde haya lunares o alteraciones de la pigmentación (manchas),
  • Si sufres una infección bacteriana, por hongos o virus. Por ejemplo herpes simple o Zoster previo: ya que el tatuado puede reactivar el virus y que vuelvan a aparecer las lesiones.
  • Si tienes problemas en la piel como: cáncer de piel, melanomas, angiomas engrosados, alergias, úlceras, urticaria crónica o dermografismo, psoriasis, vitíligo, eczema, verrugas víricas, moluscos u otras infecciones de piel activas.
  • Si sufres de acné y estás siendo tratado con tetraciclina, mientras dure el tratamiento ni en los 12 meses posteriores.
  • Si estás ingiriendo isotretinoína.
  • Si tienes anemia, pues la escasez de glóbulos rojos en sangre puedes dificultar la cicatrización.
  • Si tienes niveles bajos de glóbulos blancos por no estar preparado para combatir las infecciones bacterianas.
  • Si sufres patologías sanguíneas como: trombocitopenia, leucemia, linfomas, hemofilia o enfermedad de Von Willebrand.
  • Los inmunodeprimidos, diabéticos y personas con cardiopatías.
  • Si estás embarazada o estás dando la lactancia.
  • Si padeces alguna patología psiquiátrica o trastornos de la personalidad.
  • Si eres menor de edad: los tatuajes se deforman con el crecimiento del cuerpo y ya no lucirían igual.
  • Si estás embarazada o tiene alergia al níquel, no te hagas ningún tatuaje.

Alergia al tatuaje: síntomas y causas

El riesgo más conocido asociado a los tatuajes es el de desarrollar infecciones a corto plazo en la zona tatuada poco tiempo después de tatuarse, pero, en la realidad, la posibilidad de que se produzcan reacciones adversas locales o sistémicas, incluso de aparición tardía y/o persistente en el tiempo, es muy alta. Entre estos, está la alergia a los tatuajes: un fenómeno que puede ocurrir incluso meses o años después de la realización del tatuaje, así como en el momento de su posible eliminación con láser.

La reacción alérgica a los tatuajes puede dar lugar a diversos tipos de signos y síntomas, que no siempre son fáciles de comprender por el ojo inexperto, también debido a la presencia del diseño en la piel, especialmente si es muy complejo o compuesto de varios colores, que enmascaran el aspecto natural de la piel.

Las manifestaciones cutáneas más típicas que aparecen como consecuencia de la sensibilización del sistema inmunitario son el enrojecimiento e hinchazón de la piel de la zona tatuada, generalmente acompañada de picor, incluso intenso, y en ocasiones de pápulas o ampollas. Si la alergia al tatuaje policromático se debe a una de las tintas utilizadas, estos síntomas siguen el patrón definido por la tinta de ese color, pero no están presentes en las zonas donde se han utilizado otros tintes.

La causa de la alergia al tatuaje puede estar relacionada con:

  • Alguno de los componentes de la tinta utilizada (pigmentos, metales o aditivos) que actúa como alérgeno.
  • A los productos de degradación de los pigmentos, que se forman progresivamente en la piel con el tiempo o, de forma más masiva, durante la eliminación de tatuajes con láser.
  • Al material del que están hechas las agujas utilizadas para inyectar los pigmentos en los tejidos de la piel (en particular, níquel y cromo).
  • Al contacto con otras sustancias utilizadas por los artistas tatuadores mientras se realiza el tatuaje (por ejemplo, los guantes de látex si no se tiene cuidado de elegir nitrilo u otros materiales hipoalergénicos).

Alergia al tatuaje: soluciones y consejos

Como en todas las formas de alergias, una vez que se ha establecido la sensibilización a una sustancia, la única forma de evitar problemas de cualquier tipo es eliminar esa sustancia del cuerpo. Aparte pueden existir otros tratamientos médicos siendo las propuestas más utilizadas por expertos inmunomoduladores tópicos o sistémicos y/o corticoides tópicos de baja potencia. Sin embargo, no se ha encontrado una respuesta completa en la mayoría de los reportes que han utilizado estas opciones. Es por ello que retirar el origen de esta hipersensibilidad (tinta), ya sea con cirugía o láser, ha mostrado marcada eficacia en comparación con la terapia médica.

En el caso de los tatuajes destinados a persistir durante años dentro de la piel, la eliminación de los compuestos de riesgo es una operación nada trivial y requiere la eliminación del tatuaje, con un método adecuado. Actualmente, la técnica más utilizada es la eliminación de tatuajes con diferentes tipos de láseres (con diferentes longitudes de onda y frecuencias de emisión de radiación) indicados para eliminar diferentes colores. Alternativamente, se puede usar la escisión quirúrgica de la piel en el área tatuada.

El tratamiento con láser es costoso y exigente, ya que requiere varias sesiones, especialmente para eliminar los pigmentos rojos, amarillos y verdes. Además, en el caso del rojo, que es el color más frecuentemente responsable de la sensibilización alérgica, no siempre es posible llegar a su completa eliminación de la piel, con los consiguientes restos residuales del diseño original, pero sobre todo con la permanencia de parte del alérgeno en su interior.

La evaluación de una alergia a un tatuaje siempre debe ser realizada por un dermatólogo/a o un alergólogo/a, mientras que para el tratamiento con láser es recomendable contactar con especialistas en dermatología que utilicen herramientas y métodos expertos de última generación para asegurar el mejor resultado de la eliminación y minimizar el riesgo de cicatrices y despigmentación o hiperpigmentación de la piel.

Para minimizar los riesgos generales asociados a la realización de tatuajes, se deben considerar otros aspectos de seguridad, más fáciles de controlar. Los principales incluyen:

  • Ponerse en contacto con tatuadores profesionales, en centros de tatuajes confiables, que cumplan con las normas de higiene estándar proporcionadas.
  • Obtener información adecuada sobre los posibles riesgos para la salud asociados con el tatuaje.
  • Verificar que el tatuador/a use guantes desechables (preferiblemente que no sean de látex, advirtiéndole de cualquier alergia específica), mascarilla y bata desechable y que se lave bien las manos antes y después de tatuarse.
  • Asegurarse de que las tintas sean de buena calidad, estériles, no tóxicas y utilizadas en cápsulas de pigmento desechables, como lo exige la ley.
  • Realizar el tatuaje en una zona de piel intacta (libre de cortes, abrasiones, inflamaciones, pápulas, etc.), sana y adecuadamente desinfectada.
  • Pedir al tatuador/a una nota escrita con las instrucciones para el cuidado posterior del tatuaje, a seguir para cuidar la piel correctamente, así como la lista de materiales y tintas utilizadas (muy útil para rastrear la causa de posibles alergias).
  • Seguir fielmente las instrucciones de lavado (con agua y jabón neutro como Bepanthol® Tattoo Gel Limpiador, una vez al día),
  • Seguir fielmente las instrucciones de cuidado, aplicando una pomada específica como Bepanthol® Tattoo Pomada Cuidado Intensivo 4 veces al día: su fórmula a base de pantenol, crea una capa protectora natural y transparente que proporciona a la piel el nivel adecuado de hidratación.
  • Seguir fielmente las instrucciones de protección, uso de ropa suave que no roce la zona tatuada, aplicación de un protector solar de pantalla total como Bepanthol® Tattoo Crema solar Protectora SPF 50+.
  • Observar diariamente la evolución del tatuaje y buscar atención médica en caso de enrojecimiento o hinchazón de la piel de la zona tatuada, acompañado de picor, o pápulas o ampollas.

Prevención y consejos esenciales

Para minimizar los problemas cutáneos asociados a los tatuajes, es necesario seguir una serie de buenas prácticas:

  • Elegir siempre estudios homologados y con licencia sanitaria.
  • Asegurarse de que se utilizan agujas y material desechable.
  • Informarse sobre los pigmentos utilizados y evitar aquellos con metales pesados.
  • Mantener un cuidado estricto del tatuaje durante la cicatrización (limpieza, hidratación y evitar el sol).
  • Consultar a un dermatólogo en caso de alergias, antecedentes de queloides o enfermedades autoinmunes.
Riesgos y precauciones al hacerse un tatuaje
Riesgo Precaución
Reacciones alérgicas Elegir pigmentos aprobados y estudios certificados
Infecciones Esterilización y material desechable
Dermatitis de contacto Cremas hipoalergénicas
Fotosensibilidad Protector solar
Queloides Consultar a un dermatólogo

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