La urticaria es una enfermedad frecuente que se caracteriza por la presencia de habones (40 % de los casos), angioedema (40 %) o ambos (20 %). La urticaria constituye un grupo heterogéneo de enfermedades que cursan con una lesión elemental común, el habón (también denominada “roncha”). Entre un 8 y un 20% de la población es susceptible de padecer al menos un episodio de urticaria a lo largo de su vida.
En función de su duración, la urticaria se clasifica en aguda (≤6 semanas) o crónica (> 6 semanas). En promedio, la urticaria crónica suele durar de 2 a 5 años. Por otro lado, según el factor desencadenante, se puede clasificar en espontánea (sin factor desencadenante definido) o inducible (provocada por un factor desencadenante específico).
Se ha demostrado que las formas crónicas de urticaria afectan intensamente la calidad de vida y la actividad laboral de los pacientes. La urticaria es una reacción inflamatoria de la piel que se manifiesta en forma de habones o ronchas rojizas, que suelen ir acompañadas de picor intenso.
¿Qué es un habón? Un habón suele consistir en un área edematosa central, de tamaño variable, rodeada casi siempre por una zona rojiza periférica, y se caracteriza por aparecer de forma rápida. Estas lesiones pueden medir desde pocos milímetros a varios centímetros de diámetro y pueden afectar áreas muy extensas de la piel.
La urticaria ocasiona un intenso picor y es por definición «evanescente», es decir, que dura menos de 24 horas. Estos habones o ronchas en la piel se caracterizan por su evanescencia individual; cada mancha suele desaparecer en 24 horas sin dejar lesiones residuales, aunque siempre pueden surgir nuevas lesiones en otras ubicaciones.
Se conoce como angioedema a una variante profunda de urticaria que se caracteriza por un hinchazón (edema) intenso que afecta la parte más profunda de la piel. Es más doloroso que pruriginoso, afecta a menudo las mucosas y suele resolverse de forma espontánea. En las mucosas la inflamación puede ser más profunda produciendo un hinchazón de los labios y la lengua que se conoce como angioedema.
¿Por qué se produce la urticaria? Se produce por la liberación de una sustancia, la histamina, producida por unas células denominadas mastocitos. La célula más importante en la urticaria son los mastocitos, estas células tienen en su interior gránulos de histamina, si ésta se libera, estimula las fibras nerviosas de la piel y causa picor. La histamina, fuera de los vasos sanguíneos, da lugar al edema, hinchazón y picor característicos de la urticaria. El contacto de la histamina con los vasos sanguíneos provoca que estos liberen líquido que se acumula en la piel y provoca los habones.
Tipos de Urticaria
Hay diferentes tipos de urticaria que podría ser la Urticaria Agudas que pueden durar varios días y la Urticaria Crónica que puede prolongarse por más de 6 semanas.
- I. Urticaria aguda: La aparición de lesiones se prolonga menos de 6 semanas. Se clasifica como aguda cuando presenta una duración menor de 6 semanas. Se trata de la forma de urticaria más habitual, y la causa más frecuente son las infecciones virales del aparato respiratorio, especialmente en niños. Algunas causas potenciales que han de descartarse son su asociación con medicamentos, alimentos, contactantes o diversas causas físicas.
- Urticaria crónica: aparecen lesiones durante más de 6 semanas. Persiste más de seis semanas y puede prolongarse durante meses o incluso años. Afecta al 0.5-1% de los individuos a lo largo de la vida. Se clasifica como crónica cuando su duración va más allá de las 6 semanas. Puede asociarse a diferentes causas, que han de descartarse: fármacos, parásitos, reacciones bacterianas, autoinmunidad.
Causas de la Urticaria
La urticaria puede tener múltiples causas, y en muchos casos, identificar el origen es fundamental para un tratamiento eficaz. Se trata de una respuesta del sistema inmunológico ante un estímulo que el organismo percibe como una amenaza, aunque no siempre lo sea realmente.
Comprenden aproximadamente el 35% de los casos de urticaria crónica. Se trata del subgrupo de urticarias crónicas más amplio, ya que comprende el 65% de los casos. En la mayoría de las ocasiones, no es posible determinar las causas que provocan urticaria crónica. Hay un tipo de urticarias que se denominan urticarias inducibles que se producen en la zona en la que la piel entra en contacto con algún estímulo físico como frío, vibración, presión, agua, exposición al sol, etc. La más frecuente de este grupo se denomina dermografismo, que se produce tras el roce o rascado.
Algunas causas comunes incluyen:
- Infecciones: tanto virales como bacterianas, sobre todo en niños.
- Causas autoinmunes: en algunos casos, el sistema inmunológico ataca por error a los propios tejidos.
- Idiopática: en aproximadamente la mitad de los casos crónicos, no se encuentra una causa clara.
Otros tipos de urticaria incluyen:
- Urticaria autoinmune: representa el 30-50% de las urticarias crónicas y puede asociarse con otras enfermedades autoinmunes como la tiroiditis. Puede ser difícil de tratar y se diagnostica con pruebas específicas (test del serumen autólogo) en centros de referencia.
- Edema angioneurótico familiar: el angioedema se puede presentar en diferentes individuos de la misma familia. En estos casos es necesario hacer siempre unas pruebas de sangre para diagnosticar esta enfermedad hereditaria, que tiene un tratamiento especial.
- Urticaria vasculitis: Se observa una inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis) y puede estar relacionada con enfermedades autoinmunes como el lupus o con infecciones por virus de hepatitis B o C. En este tipo de urticaria el habón suele durar más de 24 h y dejan señal durante unos días, a diferencia de la urticaria “convencional”.
- Idiopáticas: En la mayoría de casos no hay una causa concreta que desencadene la urticaria.
Qué es y cómo tratar la urticaria
Diagnóstico de la Urticaria
El diagnóstico de la urticaria es clínico. Se identifica por la aparición de placas eritematoedematosas circulares evanescentes que desaparecen en menos de un día, y por la presencia de prurito. El diagnóstico de la urticaria es principalmente clínico, siendo el habón el signo guía. En la exploración física se debe comprobar que se trata de las lesiones típicas de la urticaria.
Aunque en la mitad de los casos su origen es idiopático o espontáneo, se deben buscar y descartar posibles desencadenantes (fármacos, infecciones, alimentos, enfermedades sistémicas…). El más importante es intentar establecer una causa a partir de la historia clínica: toma de nuevos fármacos, alimentos (la urticaria por alimentos aparece prácticamente siempre en la siguiente hora tras la ingesta), exposición al frío, ejercicio, etc.
En el caso de la urticaria crónica espontánea, además han de realizarse pruebas complementarias. En las urticarias crónicas con frecuencia se practican analíticas generales con determinaciones de hormonas tiroideas, anticuerpos antitiroideos, estudio de hepatitis, entre otras.
En caso de que se detecte un posible origen, en algunos casos podrán realizarse pruebas por confirmar la causalidad: existen pruebas a la sangre (test de RAST) por confirmar algunas alergias a medicamentos, picadas de insecto, alimentos, etc.; también pueden realizarse pruebas a la piel con algunas sustancias sospechosas de producir urticaria (estas pruebas se denominan prick test).
Pruebas diagnósticas:
- Analítica general
- Función tiroidal
- Anticuerpos antitiroidales
- Pruebas específicas en sangre de alérgenos: RAST
- Prick test
- Prueba del sérum autólogo
- Biopsia cutánea (excepcional)
- Estudio del complemento: angioedema familiar, enfermedades autoinmunes
- Serologías de infecciones por virus de hepatitis B y C
Además, hay algunos marcadores en sangre que ayudan a clasificar el tipo de urticaria, por ejemplo marcadores de autoinmunidad como anticuerpos antitiroideos, o marcadores de inflamación, niveles de IgE, etc.
Tratamiento de la Urticaria
El primer paso en el tratamiento de la urticaria ha de ser la identificación y abordaje de los posibles agentes causales. El tratamiento de la urticaria son los antihistamínicos, son considerados el tratamiento de elección, debido a que controlan los síntomas y previenen la formación de nuevas ronchas.
El tratamiento principal de la urticaria son los antihistamínicos (algunos de los cuales pueden ocasionar somnolencia -primera generación- mientras otros, no -segunda generación). En un principio siempre se tratan con antihistamínicos, por regla general se usan antihistamínicos H1 de segunda generación. Hay nuevos antihistamínicos con mejores perfiles de seguridad y muy eficaces.
Hay diferentes tipos de antihistamínicos, los cuales serán seleccionados y recetados por el dermatólogo y puede ser necesario combinar más de un antihistamínico para el control del cuadro. Los antihistamínicos es necesario tomarlos unos días más después del cese de aparición de las ronchas.
En casos graves, extensos, y en angioedemas es necesario añadir corticoesteroides sistémicos (orales o intramusculares). En casos severos, cuando existe dificultad para respirar o tragar, puede ser necesario una inyección urgente de adrenalina o de corticoides.
Los pacientes con urticaria crónica pueden requerir además de un tratamiento prolongado con antihistamínicos, corticoides u otros fármacos inmunosupresores.
En cuanto a la urticaria crónica, tenemos tratamientos disponibles para controlar los síntomas y que el paciente esté libre de lesiones y picor. Se inicia con antihistamínicos que puede requerir dosis más elevadas, si en dos semanas no se obtiene respuesta se emplea tratamiento biológico, en el momento actual Omalizumab, pero hay varios anticuerpos y diversas moléculas con resultados prometedores en investigación que estarán disponible en poco tiempo.
En el año 2014 se aprobó un nuevo tratamiento, el omalizumab, que ha demostrado ser eficaz en controlar los síntomas de la urticaria crónica espontánea en un porcentaje significativo de pacientes que no responden a antihistamínicos.
Con estos tratamientos se obtiene un control completo de la urticaria en la mayoría de los casos, si bien por el momento no tenemos un tratamiento que modifique el curso de la enfermedad y la cure.
Resulta fundamental evitar las substancias que provocan la urticaria, si estas causas son conocidas.
Información Adicional:
- No, la urticaria no es una enfermedad contagiosa. No se transmite por contacto físico, ni por el aire, ni por compartir objetos.
- En los casos agudos, los habones suelen desaparecer en menos de 24 horas, aunque nuevos brotes pueden aparecer durante algunos días. Evitar rascarse, aplicar compresas frías y tomar antihistamínicos (si están indicados) puede ayudar.
- En ocasiones, la urticaria puede evolucionar a un anafilaxis, situación de gran gravedad, en qué se pueden obstruir las vías respiratorias y llegar a comprometer la vida del paciente. Dificultad para respirar y/o cambios en la voz; ronquera. Inflamación de la lengua o la cara.
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