Si a usted le aparecen unas manchas en la piel, elevadas, con mucho picor, evanescentes y que no dejan descamación aunque las rasque (ronchas), probablemente sufra una urticaria. El término urticaria proviene del latín "urtica", que significa ‘ortiga’. Se acuñó este término porque las lesiones son idénticas a las que se producen en la piel tras el contacto con la ortiga. El habón aparece por la liberación de una sustancia presente en las hojas de la ortiga, denominada histamina.
Algunas veces la inflamación es menos definida, ya que arranca de zonas más profundas de la piel, y predomina en los labios, párpados, lengua, genitales o extremidades. Hasta el 20% de la población sufre urticaria alguna vez durante su vida. En casi la mitad de los casos están presentes a la vez urticaria y la angioedema, en un 40% sólo se manifiesta la urticaria y en un 10% aparece sólo la angioedema.
Tanto la urticaria como la angioedema pueden ser producidas por diferentes causas y diferentes mecanismos, entre ellos el alérgico, que hace que el estudio etiológico de esta patología sea complejo. En los dos casos, la aliberación cutánea de una substancia llamada histamina es la causa principal e immediata de las alteraciones. La histamina puede liberarse tanto por la alergia como por causas no alérgicas.
Si la urticaria es aguda, posiblemente se pueda determinar la causa y no se requieran más estudios; si es crónica, lo más probable es que le solicite un análisis de sangre y si se cree conveniente también radiografías y análisis de orina y de excremento. Si se encuentra la causa, lo más probable es que un alimento o un fármaco sea el responsable, especialmente en casos de urticaria aguda. En nuestro medio, las frutas son la causa más frecuente entre los alimentos, junto con la leche y el huevo (sobre todo en los niños) y el pescado.
Entre los fármacos, aunque las penicilinas son muy conocidas como responsables de desencadenar una urticaria, con mucha diferencia, la primera causa son los antiinflamatorios no esteroides (Aspirina y similares). Éstos no sólo causan urticaria, sino que con frecuencia agravan una urticaria ya existente. Si los síntomas son claramente intermitentes, un registro puede ayudar mucho al facultativo.
La principal medida en el tratamiento de la urticaria si se conoce la causa que la desencadena es evitarla (sería el caso de los fármacos, desencadenantes físicos) o hacer un tratamiento de la patología que la precipita (infecciones, parasitismo intestinal, etc.). Si todo esto resulta insuficiente o no existe una causa evidente, su alergólogo probablemente le indicará un tratamiento con fármacos antihistamínicos. Los considerados como 'clásicos' (hidroxicina, dexclorfeniramina...) en algunas personas producen efectos secundarios (somnolencia y a veces sequedad de boca), lo cual no sucede generalmente con los más modernos (ebastina, loratadina, cetiricina, mizolastina y semejantes). De todas maneras, su médico le indicará el antihistamínico más adecuado para su caso.
En resumen, la mayoría de los casos de urticaria/angioedema son muy molestos pero pasajeros y sin más gravedad. Con la ayuda de su médico los pacientes pueden evitar los desencadenamientos concretos -si existen- o, al menos, evitar las lesiones con la medicación adecuada. Lo más frecuente es que el cuadro remita espontáneamente, igual que apareció.
La urticaria puede tener muchas formas clínicas. El angioedema consiste en la hinchazón de partes laxas de la piel. También existe el angioedema sin urticaria, que puede ser inducido por histamina, o bien por bradicinina. Según el mediador implicado, existen tratamientos específicos. El angioedema hereditario es una enfermedad congénita que cursa con episodios graves de hinchazón de garganta, lengua, glotis, y que produce cuadros de dificultad respiratoria e incapacidad para tragar que si no se tratan pueden provocar la muerte por asfixia.
Se considera que una urticaria es aguda si dura menos de 6 semanas y crónica si persiste más de este tiempo.
Tipos de urticaria
El término urticaria se refiere a un grupo de alteraciones de la piel que cursan con una erupción cutánea que consiste en ronchas o habones que generalmente se extienden por toda la superficie corporal, y se acompañan de intenso picor.
Cuando las lesiones no afectan a la capa más superficial de la piel (epidermis), como en el caso de la urticaria, sino que comprometen la dermis o dermis profunda, puede tratarse de lo que se denomina angioedema; se trata de una hinchazón, peor delimitada, que suele ser más pronunciada si afecta a zonas laxas de la piel, como labios o párpados, o las mucosas, como la úvula. También puede afectar a cualquier otra zona de la piel como las extremidades, tronco, nalgas, etc.
La urticaria aguda tiene una duración corta, es autolimitada y se considera un fenómeno común. Consiste en la aparición repentina, por toda la superficie corporal, de una erupción habonosa, que produce picor intenso y que puede asociarse o no a un angioedema. Este proceso es muy frecuente; se ha estimado que una de cada cinco personas de la población general ha sufrido un episodio de urticaria aguda alguna vez en su vida.
Es frecuente que inicialmente se relacione la urticaria con una reacción alérgica, típicamente por algún alimento o medicamento tomado recientemente. Pero por norma general esto no es así, ya que la reacción verdaderamente alérgica a un alimento o medicamento se produce a los escasos minutos de haberlo ingerido, suele ser más grave y se repite casi invariablemente cada vez que se vuelve a ingerir ese medicamento o alimento que contiene el alérgeno. En la mayor parte de los casos no podemos averiguar qué ha causado realmente una erupción de urticaria aguda.
Cuando aparece un episodio de urticaria aguda se debe acudir a un médico o al servicio de Urgencias para recibir tratamiento. Se trata con antihistamínicos y, según la gravedad del cuadro, en ocasiones es preciso emplear también corticoides. Es importante saber que este tratamiento es insuficiente: es aconsejable seguir tomando los antihistamínicos durante varios días, ya que de lo contrario la urticaria puede reaparecer.
En líneas generales, se puede afirmar que un episodio aislado de urticaria aguda sin angioedema, sin complicaciones y resuelta no requiere una evaluación médica posterior. Si la urticaria se repite, o se acompañada de una hinchazón importante, con síntomas respiratorios, o ante la sospecha de que el causante ha sido un alimento o un medicamento, será necesario llevar a cabo un estudio por parte de un alergólogo. Si hemos acudido al servicio de Urgencias, para facilitar al alergólogo que emita un diagnóstico preciso, es imprescindible llevar el informe de Urgencias en el que consta con exactitud la reacción presentada y el tratamiento administrado.
Afecta de forma importante a la calidad de vida; en un estudio realizado por la Sociedad Española de Alergología se demostró que, entre las enfermedades alérgicas, la urticaria crónica es la que más afecta a la esfera psíquica y precisa de un número mayor de visitas a Urgencias. Ello se debe a que, además de las molestias propias que acompañan a esta erupción cutánea (intenso picor, hinchazón, etc.), al aparecer lesiones en la piel de forma ininterrumpida, los afectados buscan incansablemente factores desencadenantes sin éxito.
Por ello, prescinden en la dieta de ciertos alimentos, lo achacan a situaciones de estrés o ansiedad en el trabajo, en la familia, etc. Paralelamente, al no cesar el proceso, los pacientes pueden llegar a pensar que la urticaria es el reflejo de una enfermedad más seria y grave.
El tratamiento habitual se basa en los antihistamínicos aunque en algún brote intenso, se pueden prescribir corticoides durante unos días. No obstante, ni los antihistamínicos ni los corticoides hacen desaparecer la causa de la urticaria, sino que evitan temporalmente los síntomas, hasta que la enfermedad desaparezca de forma espontánea. Al dejar el tratamiento, la erupción cutánea reaparece, por lo que este hecho se vive como un fracaso terapéutico.
Por el momento se desconocen la causa y el mecanismo íntimo de la urticaria crónica, pero parecen residir en el propio organismo. Se cree que no está desencadenada por ningún factor externo. La urticaria crónica no es reflejo de ninguna patología subyacente; precisamente se caracteriza porque los resultados de todas las pruebas a que se somete el paciente son siempre normales. El único factor conocido que exacerba en un tercio de los pacientes la urticaria crónica es la ingesta de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que son aquellos fármacos derivados de la Aspirina®.
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No existe tratamiento causal para la urticaria crónica; en un 35 % de casos se controla con dosis terapéuticas de antihistamínicos. Cuando se emplean dosis elevadas se pueden controlar los síntomas hasta en un 60 % de los casos. En estos últimos años se han desarrollado tratamientos biológicos, anticuerpos frente a dianas terapéuticas, que controlan por completo la urticaria en más de un 85 % de los casos. En el momento actual el único fármaco aprobado es el omalizumab, aunque existen otros en fase de aprobación o de investigación con la misma eficacia o superior si cabe.
El diagnóstico de la urticaria crónica espontánea se emite siempre a través de la clínica (los síntomas que presenta el paciente), ya que las lesiones cutáneas son fáciles de identificar. Además, el curso autolimitado y la ausencia de lesiones residuales en la piel, cuando desaparecen las ronchas, ayudan a la identificación de este proceso. Como mínimo debe realizarse una prueba analítica. En casos especiales, es preciso realizar una biopsia cutánea para completar el estudio.
El pronóstico de la urticaria crónica es favorable; es una enfermedad que tiende a desaparecer de manera espontánea. En un 70 % de pacientes tiene una duración menor de un año; en un 19 %, de 1 a 5 años, y en un 11 % puede tener una duración mayor de 5 años.
Urticaria inducible
La urticaria inducible es una enfermedad que consiste en la aparición de ronchas o hinchazón tras estímulos mecánicos en el lugar de la piel donde se han ejercido. Las lesiones producen un intenso picor y tienen una duración de entre 30 minutos y 2 horas; no dejan señal residual.
Se ha identificado el agente causal: rascado, presión, frío, calor, vibración, etc., pero, sin embargo, se desconoce el mecanismo íntimo por el cual las células de la piel que contienen histamina (mastocitos) se activan mediante estímulos mecánicos a los que se expone el paciente a diario, y que desencadenan la urticaria. Tiene la particularidad de ser crónica y aparecer en edades jóvenes. En los casos más graves, este tipo de urticarias es totalmente incapacitante; cabe pensar, por ejemplo, en lo que supone no poder caminar por hinchazón de las plantas, o no exponerse a temperaturas frías, a la luz del sol, al agua, o llenarse de habones por todo el cuerpo tras el mínimo esfuerzo.
Al tratarse de enfermedades muy poco frecuentes, se tarda en alcanzar un diagnóstico específico y se confunden con otras enfermedades de la piel.
Tipos de urticaria inducible
- Dermografismo: Es, con diferencia, la más común. El habón aparece tras el rascado o roce de la piel, con una forma lineal que sigue la trayectoria del rascado; desaparece en 30 minutos o menos si deja de frotarse la zona. De forma característica, se aprecia al salir de la ducha y secarse con la toalla. Es molesto y muchas veces se confunde con la urticaria crónica espontánea. Responde bien a los antihistamínicos, en los casos más intensos en dosis altas, pero si se dejan de tomar, vuelve a aparecer.
- Urticaria por frío: Es un grupo de urticarias en las que el habón aparece en la zona de contacto con temperaturas bajas. Aparece picor, habones (ronchas) e hinchazón. Este tipo de urticaria se diagnostica colocando un cubito de hielo en el antebrazo y observando si se reproduce la lesión en la zona en que ha sido colocado. Hay que tener la precaución, en los casos en que la urticaria por frío sea intensa, de evitar sumergirse de golpe en agua fría al lanzarse a la piscina o al mar, ya que, al estar toda la superficie corporal en contacto con el frío, se produciría una reacción generalizada (anafilaxia), o la muerte por ahogo. Se suele recomendar evitar la ingesta de bebidas frías, cubitos de hielo o helados, que podrían causar un edema de glotis, aunque este hecho suele ser muy poco frecuente. Asimismo, debe advertirse antes de proceder a una intervención quirúrgica, ya que pueden requerir la disminución de la temperatura corporal.
- Urticaria colinérgica: Es la producida tras la elevación de la temperatura corporal, fundamentalmente debida al ejercicio físico, duchas calientes, sudor y a experimentar ciertas emociones; de forma característica desaparece en pocos minutos, al descender la temperatura corporal. Los habones suelen presentarse en el tronco y el abdomen; el tamaño del habón es más pequeño que en el resto de urticarias y aparecen sobre un fondo rojizo.
- Urticaria por presión retardada: En este caso, la lesión aparece a las 6 horas, en la zona donde se ha ejercido una presión. Suele consistir en habones y, generalmente, hinchazón (angioedema). Es difícil identificar la causa, puesto que aparece cuando la presión que la originó inicialmente ha desaparecido. Algunas localizaciones típicas son el hombro, tras llevar una bolsa o cámara pesada; las manos, tras manejar herramientas, o las zonas de presión originadas por aparatos de gimnasia; en las plantas de los pies, si se ha permanecido mucho rato de pie; en las nalgas después de estar sentado durante un tiempo prolongado; en los dedos, tras cargar con las bolsas de la compra, etc. La urticaria por presión, en la mayoría de las ocasiones, no responde a los antihistamínicos, si bien suele responder al tratamiento biológico.
- Urticaria solar: Se desencadena tras exposiciones a la luz solar, normalmente a los 3 o 5 minutos, y solo en las zonas expuestas al sol.
Existen pruebas específicas para cada tipo de urticaria inducible que reproducen las lesiones con el estímulo (tabla 1). En el caso del dermografismo, se presiona la piel con un elemento romo; en el caso de la urticaria por frío o calor, se aplica la temperatura adecuada; en la urticaria por presión retardada, se cuelga un peso en el brazo o la pierna, etc. Aplicar en la superficie anterior del brazo un cubito de hielo envuelto en parafina durante 3 a 5 minutos.
Exponiendo la espalda a distintas fuentes de luz (UVB, UVA y luz visible) para determinar el espectro responsable; solo en raras ocasiones se debe a luz infrarroja.
| Tipo de Urticaria Inducible | Prueba Diagnóstica |
|---|---|
| Dermografismo | Presión en la piel con un elemento romo |
| Urticaria por frío o calor | Aplicación de temperatura adecuada |
| Urticaria por presión retardada | Colgar un peso en el brazo o la pierna |
| Urticaria solar | Exposición a distintas fuentes de luz (UVB, UVA y luz visible) |
Tabla 1. Pruebas diagnósticas para urticarias inducibles.
El único tratamiento que existe para estas urticarias son los antihistamínicos,: en ocasiones requieren altas dosis, a pesar de lo cual a veces no se logran controlar. La urticaria por presión retardada suele requerir corticoides.
A diferencia del resto de urticarias de las que hemos hablado, la urticaria vasculitis cursa con habones que producen menos picor: más bien son dolorosos, tienen una duración de varios días, no desaparecen cuando se presionan y pueden dejar una pequeña señal residual púrpura tras desaparecer. No mejora con antihistamínicos. Cuando se sospecha este tipo de urticaria se debe realizar una biopsia, donde se objetiva una afectación inflamatoria de los vasos sanguíneos de la piel denominada vasculitis leucocitoclástica.
Angioedema
Como se ha descrito al inicio, el angioedema consiste en una hinchazón de zonas laxas de la piel como labios, párpados, escroto, etc. Esta hinchazón puede ser tan intensa que produzca una deformación completa de la cara. Con menor frecuencia, pueden inflamarse la lengua o la glotis. En este caso, aparece dificultad en la respiración que requiere atención inmediata en un servicio de Urgencias. El angioedema puede localizarse, también, en cualquier otra parte de la piel.
El angioedema puede acompañar la urticaria, o bien aparecer de forma aislada. A continuación, se explican las características del angioedema aislado sin habones.
El angioedema se produce porque se liberan una serie de mediadores que inducen la vasodilatación de los vasos y la salida de plasma al tejido extravascular, igual que en la urticaria, pero en este caso, como se comentó anteriormente, el plasma se acumula en zonas más profundas de la piel y por eso los bordes de la hinchazón son menos nítidos.
En el caso del angioedema, dependiendo del mediador que se haya liberado, se puede clasificar en angioedema “histaminérgico”, cuando el mediador responsable es la histamina, y se caracteriza por ser más rojo y responder al tratamiento con antihistamínicos y corticoides; y el angioedema “no histaminérgico”, que en la mayoría de los casos se debe a la liberación de otra molécula mediadora llamada bradicinina.
Podemos clasificarlos en angioedema adquirido y angioedema hereditario. El angioedema adquirido aparece de forma espontánea a lo largo de la vida; el hereditario viene condicionado por una mutación genética y suele aparecer desde etapas tempranas de la vida. El angioedema adquirido, tanto el “histaminérgico” como el “no histaminérgico”, puede ser inducido por fármacos.
Los fármacos que inducen angioedema con más frecuencia en el angioedema “no histaminérgico” son los pertenecientes al grupo conocido como inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), que se emplean para tratar la hipertensión arterial.
Alergia al agua y prurito acuagénico
El agua, esencial para la vida misma, es generalmente sinónimo de frescura y limpieza. Sin embargo, para un pequeño grupo de personas, el simple contacto con el agua puede desencadenar una reacción alérgica desconcertante.
La alergia al agua, conocida técnicamente como urticaria acuagénica, es una condición inusual en la que la piel reacciona negativamente al contacto con el agua, independientemente de su temperatura. Suele ser casi instantáneo, a los pocos minutos.
Este tipo de picazón se conoce como prurito acuagénico y es una condición dermatológica poco común pero profundamente molesta. El prurito acuagénico se manifiesta como un picor en la piel severo o una sensación de hormigueo, ardor o escozor que aparece inmediatamente o pocos minutos después de entrar en contacto con agua.
El picor suele durar entre 10 minutos y 2 horas y puede darse en cualquier zona del cuerpo, aunque la zona más frecuente son las piernas, seguidas de los brazos, el pecho, la espalda, la cara y las caderas.
Las causas del prurito acuagénico aún no están claras. Se sabe que puede ser idiopático (sin causa conocida) o estar relacionado con enfermedades subyacentes, entre ellas algunas relacionadas con la sangre como la policitemia vera.
El proceso que hay detrás de la causa del picor tampoco se conoce con claridad. Se han propuesto diversas hipótesis: se cree que el agua puede activar de forma anormal las terminaciones nerviosas de la piel, haciendo que el cuerpo interprete esa señal como una molestia o picazón. También podrían estar implicadas sustancias químicas del cuerpo, como la histamina, que suelen estar involucradas en otras formas de picor.
El diagnóstico se basa principalmente en el relato clínico del paciente: aparición de picor sin lesiones tras el contacto con agua, independientemente de la temperatura, y exclusión de otras causas de prurito. No existen pruebas diagnósticas específicas, aunque pueden solicitarse análisis para descartar enfermedades asociadas.
Tratamiento y manejo del prurito acuagénico
Tratar el prurito acuagénico puede resultar complicado, ya que la respuesta a los tratamientos varía significativamente entre pacientes. Los antihistamínicos orales para el prurito acuagénico, que suelen ser la primera línea en trastornos de picor, presentan una eficacia limitada en muchos casos.
Otras estrategias más específicas incluyen aumentar el pH del agua del baño mediante bicarbonato sódico, que parece reducir la irritación. A nivel tópico, algunas personas aplican aceites minerales antes de ducharse, creando una barrera física entre la piel y el agua. El uso de cremas para el prurito acuagénico con capsaicina también ha mostrado beneficios en algunos casos, al reducir la percepción del picor.
Debido a ello, han surgido alternativas innovadoras a la capsaicina, basadas en compuestos neurodermatológicos que actúan sobre el sistema neurosensorial de la piel, ayudando a calmar el picor.
Existen medidas prácticas que pueden mejorar el día a día de quienes conviven con esta condición. Aplicar una crema emoliente o humectante justo después de secarse contribuye a restaurar la barrera cutánea, especialmente en personas con piel atópica, que ya de por sí tienen un estrato córneo más vulnerable.
Si sospechas que tienes alergia al agua, es fundamental consultar a un especialista en alergias. Los tratamientos para la alergia al agua incluyen antihistamínicos para reducir síntomas como picor e inflamación. Emplear cremas hidratantes y evitar exposiciones prolongadas al agua puede aliviar los síntomas. Utilizar agua tibia en lugar de caliente o fría para minimizar la reacción.
La terapia de desensibilización puede ayudar a reducir reacciones. La investigación médica continúa avanzando, y aunque aún no existe una cura definitiva para la alergia al agua, los avances pueden llevar a mejores opciones de manejo en el futuro. La alergia al agua puede ser un desafío, pero no debe definir tu vida.
Xerosis y picazón después de la ducha
La xerosis, una afección causada por la barrera cutánea deteriorada, se manifiesta con sequedad extrema, escamas, asperezas, picor, tirantez y hormigueo. Si te pica la piel después de ducharte, es porque la ducha concentra varios factores irritantes, como la temperatura del agua (demasiado fría o caliente) y el roce provocado por el lavado y el secado vigoroso.
Para evitar picores después de la ducha, es importante elegir un limpiador adecuado para la piel muy seca, como un gel o un aceite no detergente, reparador y relipidizante. También es recomendable utilizar agua tibia y limitar la ducha a cinco minutos, secándose con toquecitos sin frotar.
Se recomienda elegir una crema nutritiva antisequedad y aplicarla dos veces al día, o al menos una vez después de la ducha.