La rosácea es una enfermedad dermatológica benigna que altera estéticamente la apariencia del rostro. Globalmente se ha observado que la rosácea afecta casi exclusivamente a la población adulta concretamente entre los 45 y 60 años, aunque según un metaanálisis global solamente afecta alrededor del 5,46% de la población.
Fuente: Wikipedia - Rosácea en la cara
Sus síntomas van desde el flushing (trastornos de rubefacción) pasando por la formación de eritema, telangiectasias (vasos sanguíneos dilatados y visibles), edema, pápulas y nódulos hasta las pústulas sin comedones. Principalmente las lesiones están localizadas en la región centro facial del rostro, es decir, en las mejillas, nariz, frente, mentón y glabela (área entre las cejas). También pueden desarrollarse lesiones localizadas en zonas fotoexpuestas como orejas, escote, cuello, espalda y cuero cabelludo mientras que, en raras ocasiones, oculares.
Como hemos comentado, se trata de una enfermedad benigna por lo que, aunque no repercute en la salud de la persona, sí que provoca un impacto psicosocial. Expertos de la National Rosacea Society (NRS), en 2002, clasificaron la rosácea en 4 subtipos: rosácea eritemato-telaiesctásica, pápulo-pustulosa, fimatosa y ocular.
Más tarde, en 2016, se realizó otro consenso (ROSCO) en el que los expertos consideraron a la rosácea como una enfermedad dinámica que se manifiesta con diferentes síntomas, lesiones o manifestaciones denominadas fenotipos. De hecho, algunos pacientes pueden pertenecer a uno o varios fenotipos a la vez. Fenotipos mayores: pueden aparecer independientes o en conjunto.
La severidad de la rosácea depende del área de extensión, intensidad, frecuencia, duración, localización, engrosamiento de la piel y número de lesiones de cada signo o síntoma que la persona presenta. Actualmente no existe un tratamiento curativo de la rosácea por ello el tratamiento se centra en paliar los síntomas que experimentan los pacientes y en evitar su aparición.
¿Qué es el Ácido Fusídico?
El ácido fusídico pertenece al grupo único de los fusidanos, agentes antibacterianos que actúan inhibiendo la síntesis proteica bacteriana mediante el bloqueo del factor de elongación G (FE-G), evitando que éste se una a los ribosomas y a la GTP (guanosina trifosfato), interrumpiendo de esta forma el aporte energético para el proceso de síntesis. El ácido fusídico es activo frente a diversas bacterias Gram-positivas y cocos Gram-negativos. No es activo frente a Enterobacterias u hongos.
Fuente: ResearchGate - Estructura química del ácido fusídico
Se ha indicado en el tratamiento de infecciones de piel y tejidos blandos leves a moderadamente severos. Antibiótico bacteriostático que inhibe la síntesis proteica bacteriana. Activo frente a gérmenes grampositivos, incluyendo especies de Staphylococcus y Corynebacterium. Menor efectividad frente a microorganismos gramnegativos.
Usos del Ácido Fusídico
- Vía tópica: Impétigo, eccemas, sicosis de la barba, acné, foliculitis, otitis externa y, en general, infecciones de la piel debidas a gérmenes sensibles.
- Vía oral: Osteomielitis ocasionada por gérmenes grampositivos. Tratamiento de las infecciones estafilocócicas, tanto locales como generalizadas, fundamentalmente de cepas resistentes o alérgicas a otros antibióticos.
- Vía oftálmica: Infecciones oculares y perioculares superficiales, conjuntivitis, blefaritis, orzuelos, queratitis y dacriocistitis. Profilaxis en cirugía oftálmica y extracción de cuerpos extraños.
Su indicación es la profilaxis y el tratamiento de las infecciones bacterianas cutáneas primarias, secundarias y enfermedades de la piel como el acné y la rosácea.
Administración
- Vía tópica: Niños: 3 veces al día, durante 7-10 días (máximo: 2 semanas). Aplicar una fina capa de crema sobre la zona afectada. La zona a tratar debe limpiarse cuidadosamente antes de la aplicación.
- Vía oral: Niños: un comprimido (250 mg de fusidato de sodio), 3-4 veces al día. En infecciones de la piel y de los tejidos blandos, en >12 años: 250 mg/2 veces al día. En casos graves puede doblarse la dosis.
- Vía oftálmica: Una gota de gel en el ojo o los ojos afectados 2 veces al día, hasta 2 días después de la remisión de la infección.
Insuficiencia hepática: Puede aumentar el riesgo de hepatotoxicidad. Evitar en pacientes con hiperbilirrubinemia o disminuir la dosis.
Cómo tratar la rosacea
Consideraciones y Precauciones
Es crucial tener en cuenta ciertas precauciones y contraindicaciones al utilizar ácido fusídico:
- Hipersensibilidad: Hipersensibilidad al ácido fusídico.
- Infecciones: Infecciones causadas por organismos no susceptibles como Pseudomonas aeruginosa.
- Uso tópico: Hipersensibilidad a la hidrocortisona acetato o a alguno de los excipientes. Pacientes con atrofia cutánea o úlceras. Infecciones cutáneas primarias causadas por bacterias, hongos o virus, manifestaciones cutáneas relacionadas con tuberculosis o sífilis, dermatitis perioral y rosácea.
- Uso oral: Pacientes con gastroenteritis (excepto si el agente causal es el estafilococo). Uso concomitante con estatinas.
Advertencias:
- Uso tópico: Debido a la absorción percutánea del producto, el tratamiento no debería exceder 1 semana y no debería aplicarse sobre superficies extensas, en particular, en lactantes (debido a la inmadurez de la función renal), puesto que la posibilidad de efectos adversos hepáticos no se puede excluir completamente. Pueden producirse cambios atróficos, sobre todo en la cara. La penetración ocular puede producir glaucoma. La inhibición suprarrenal es posible.
- Uso oral: En caso de disfunción hepática, fármacos potencialmente hepatotóxicos u obstrucción de tracto biliar: monitorizar la función hepática. Precaución en pacientes con el mecanismo de transporte y el metabolismo de la bilirrubina deteriorados.
- Uso oftálmico: Evitar lentes de contacto.
Efectos Adversos
Se describen solo los frecuentes (>1/100, <1/10) y/o de relevancia clínica:
- Vía tópica: Trastornos locales (dermatitis eccema) de frecuencia desconocida.
- Vía oral: Las reacciones adversas notificadas con mayor frecuencia con la administración oral son trastornos gastrointestinales: diarrea, vómitos, dolor abdominal y dispepsia. Se han notificado casos de prurito, erupción cutánea (rash) y reacciones alérgicas.
Interacciones
- Vía tópica y oftálmica: No experimentan interacciones con otros fármacos.
- Vía oral:
- Inhibidores de la HMG-CoA reductasa (estatinas): Aumento significativo de las concentraciones plasmáticas de ambos agentes. Riesgo de rabdomiólisis, debilidad muscular y dolor. Su uso concomitante está contraindicado.
- Fármacos metabolizados CYP-3A4 (claritromicina, dextrometorfano y digoxina): Evitar su uso concomitante.
- Anticoagulantes orales: Pueden aumentar el efecto anticoagulante. Controlar el tiempo de protrombina y ajustar dosis.
- Inhibidores de la proteasa del VIH (saquinavir, ritonavir): Aumento de su concentración y riesgo de hepatotoxicidad. Vigilar la función hepática.
- Ciclosporina: Aumento de su concentración plasmática. Monitorizar.
Tratamientos Tópicos Alternativos
Además del ácido fusídico, existen otros tratamientos tópicos utilizados para tratar afecciones de la piel, incluyendo la rosácea:
| Tratamiento | Descripción | Indicaciones |
|---|---|---|
| Mupirocina | Antibiótico tópico de amplio espectro. | Infecciones cutáneas bacterianas primarias y secundarias. |
| Metronidazol | Agente antiprotozoario y antibacteriano. | Eritema, pápulas y pústulas inflamatorias de la rosácea. |
| Ácido Azelaico | Agente con propiedades antiinflamatorias y antibacterianas. | Pápulas y pústulas de la rosácea. |
En relación a las medidas preventivas, estas se centran en evitar los factores agravantes que hemos mencionado anteriormente, ya que un 78% de los pacientes que los han evitado han notado mejoría. Además, el uso de fotoprotector con al menos SPF del 30 y, protegiendo frente a UVA y UVB son cruciales. En cuanto a su formulación, evitar aquellos formulados con base alcohólica, mientras que los que contienen dimeticona, ciclometicona o contienen pantallas de óxido de zinc o titanio, son bien tolerados. Para el cuidado diario de la piel, este se debe centrar en el uso de jabones sintéticos con pH similar y aplicación de hidratantes oil-free, evitando de esta forma aquellos que pueden producir irritación, entre lo que se encuentran: los tónicos, agentes exfoliantes y aquellos que contienen alcohol.
En referencia al tratamiento farmacológico, este precisa un diagnóstico previo y la receta correspondiente para dispensar en la farmacia comunitaria. Los tratamientos tópicos más utilizados para las lesiones faciales son la brimonidina y oximetazolina (este último no disponible en España) aunque se emplean el metronidazol, ácido azelaico e ivermectina para lesiones pápulo-pustulosas.
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