Ácidos para Exfoliar la Piel: Tipos y Usos

Los ácidos cosméticos han ganado un gran protagonismo en el cuidado de la piel. Se utilizan para exfoliar, mejorar la textura y aumentar la luminosidad de la piel. A medida que avanza la ciencia cosmética, se han desarrollado diversas fórmulas que ofrecen múltiples beneficios, desde el ácido hialurónico hasta el ácido azelaico, cada uno con propiedades únicas que pueden transformar la salud de la piel.

¿Qué son los Ácidos Cosméticos?

Los ácidos cosméticos son sustancias químicas que se aplican en la piel para mejorar su aspecto y salud. Se utilizan principalmente en tratamientos de exfoliación y renovación celular. Estos ácidos pueden penetrar en las capas más profundas de la piel, ayudando a descomponer la grasa y a combatir problemas como el acné, las manchas y las arrugas.

Cómo Actúan los Ácidos Cosméticos

Los ácidos cosméticos actúan a nivel celular, promoviendo la exfoliación y la renovación de la piel. Además, estimulan la producción de colágeno, una proteína esencial para mantener la elasticidad y firmeza de la piel. Algunos ácidos, como el ácido salicílico, también penetran en los poros, ayudando a desobstruirlos y reduciendo el riesgo de brotes de acné.

Tipos de Ácidos Cosméticos

Dentro del mundo de la cosmética se utilizan un sinfín de ácidos que nos ofrecen todo un abanico de beneficios. En este artículo vamos a exponer de manera resumida los principales tipos de ácido empleados en la medicina estética.

Alfahidroxiácidos (AHAs)

Los Alfahidroxiácidos conocidos como AHA son un grupo de ácidos que actúan exfoliando las capas más superficiales (efecto peeling) a la vez que renueva y mejora la estructura de la epidermis. Además, su uso continuado incrementa la cantidad de hialurónico y colágeno de la piel. Dentro de los AHA tenemos: ácido glicólico, láctico, mandélico, cítrico.

Los alfahidroxiácidos -o AHAs en su abreviatura-, conocidos sobre todo por el glicólico, son ácidos carboxilados hidrosolubles. Penetran muy bien en la piel y cada uno es más o menos potente, por lo que se recomiendan para diferentes tipos de piel.

Este tipo de ácidos provienen de las plantas o alimentos, y los más comunes son el glicólico, el láctico, el cítrico, el málico, el mandélico y el azelaico.

Ácido Glicólico

Este ácido, uno de los más conocidos y utilizados, puede proceder de la caña de azúcar o de la remolacha. Su punto fuerte es que actúa tanto como exfoliante como antioxidante. Además de exfoliar, estimula la producción de ácido hialurónico, por lo que la piel estará mucho más hidratada. Con dosis altas, mejorará la calidad de la piel y disminuirá la apariencia de las arrugas.

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Ácido Láctico

Este tipo de ácido, también uno de los más famosos, se produce al fermentar la lactosa y, de hecho, produce “el conocido efecto de la leche fermentada en la piel”, según indica la experta. Es más específico para la piel seca y más suave que el glicólico. Tiene la capacidad de penetrar en las capas más internas de la piel, estimulando la síntesis de colágeno y elastina. Es perfecto para despigmentar la piel del melasma o las manchas solares. En combinación con otros AHAs, ayuda a mejorar la barrera lipídica de la piel, aumenta el contenido de ceramidas y mejora el tono. Atrae el agua y la mantiene en los espacios intersticiales de la misma (evitando la pérdida de hidratación)

Ácido Mandélico

Proveniente de las almendras amargas, sus bondades cosméticas son muchas aunque este ácido no sea tan conocido como otros. Realiza una importante acción antibacteriana. Ayuda a la regeneración cutánea, así que es ideal para pieles fotoenvejecidas y secas. Es perfecto para tratar manchas post acné y melasma, sobre todo en combinación con otros ácidos como el salicílico o productos despigmentantes. Se puede aplicar para tratar la rosácea, manchas y piel con inflamación.

Ácido Cítrico

Como su propio nombre indica, se trata de un ácido proveniente de los alimentos cítricos, y de hecho “se usa como aditivo para ajustar el pH de los alimentos u otros cosméticos”, explica la especialista. Aplicado directamente sobre la piel, actúa como exfoliante y a la vez es muy antioxidante. El grado de exfoliación depende de su concentración y de la acidez o pH del producto. Se puede usar tanto en el rostro como en el cuerpo, para tratar arrugas o estrías. Se puede combinar con otros ingredientes cosméticos. Forma una película protectora que protege de la deshidratación.

Ácido Málico

Proveniente de la manzana, es una opción más suave que el ácido glicólico y también se suele emplear en la industria alimentaria, entre otros usos:En concentraciones no muy altas, se puede aconsejar para pieles sensibles porque es poco irritante. Es antiséptico, por lo que también se emplea en pastas de dientes y enjuagues bucales. Se suele combinar con otros ácidos como el láctico, el mandélico, el cítrico y muy habitualmente con la vitamina C para ayudar a reducir el melasma.

Ácido Azelaico

Aunque es probable que su nombre todavía no haya entrado en tu vocabulario, la farmacéutica confirma que este ácido, proveniente de la cebada, el trigo o el centeno, es uno de los más potentes y efectivos en varios frentes:Trata la hiperpigmentación de la piel, el acné y la inflamación cutánea. Realiza una importante acción antibacteriana, pues reduce el crecimiento de las bacterias en los folículos, evita la inflamación, elimina las células muertas y previene el acné. Se puede usar en pieles sensibles o inflamadas, pero siempre controlando la concentración.

Betahidroxiácidos (BHAs)

Mientras que los alfahidroxiácidos son hidrosolubles, los betahidroxiácidos o BHAs son liposolubles, por lo que penetran en la piel a través de los folículos sebáceos. Esto significa que son especialmente adecuados para tratar la piel grasa, acneica e inflamada. El principal BHA es el ácido salicílico, un activo procedente del extracto de la corteza del sauce y que “en cierto modo realiza una acción similar a los retinoides, pero sin serlo”, por lo que podemos evitar así la irritación que provocan ese tipo de compuestos.

Estas son las principales bondades del ácido salicílico: Tiene la capacidad de regular la formación de sebo, disminuir la inflamación de la piel y mejorar el acné. Realiza una acción antiséptica, por lo que es ideal para personas con acné, aunque sean ligeros brotes. Tiene una importante acción exfoliante y queratolítica.

Polihidroxiácidos (PHAs)

Al igual que los AHAs, los polihidroxiácidos o PHAs -quizá los menos conocidos de los tres-, también son hidrosolubles, pero con la diferencia de que sus partículas son “mucho más grandes, por lo que la acción es mucho más superficial”, indica Meritxell Martí. Los tipos de PHAs que existen son la gluconolactona y el ácido lactobiónico, la primera proveniente de la glucosa del maíz y el segundo de la oxidación de la lactosa.

Sus características son:Son específicos para pieles sensibles. Son los menos irritantes, pero también realizan un menor efecto exfoliante y más hidratante. La piel tiende a acostumbrarse al efecto de este producto.

Otros Ácidos

  • Ácido Hialurónico: Está presente en el organismo y es uno de los pilares básicos de la piel, pues funciona como fijador de moléculas de agua en las diferentes capas de la piel, mejorando tanto la hidratación como la turgencia a la vez que promueve la síntesis de colágeno y elastina para el colágeno y las fibras de elastina.
  • Ácido Azelaico: Este derivado de los cereales como el trigo o la cebada tipo de ácido es uno de los más solicitados del momento. Destaca por su acción antibacteriana, seborreguladora, antiinflamatoria y despigmentante seborreguladora y se ha convertido en el arma definitiva para combatir los problemas de las pieles con rosácea que con las mascarillas han visto agravados sus síntomas.

¿Cuándo usar exfoliantes químicos y cuándo usar exfoliantes físicos?

  • Exfoliantes químicos (ácidos): Para mejorar arrugas finas, acné y cicatrices ya que es mucho más efectiva y actúa más a largo plazo que la exfoliación mecánica. La exfoliación química es ideal para personas con acné activo, rosácea o piel sensible, ya que una exfoliación mecánica puede producir irritación o, incluso, infecciones.
  • Exfoliantes físicos o mecánicos: Para pieles “normales” en buen estado: tienen un efecto inmediato inmediato de mejora de la textura, 1 o 2 veces (como mucho) a la semana.

Precauciones al Usar Ácidos Cosméticos

El uso de ácidos cosméticos requiere cierta precaución. Primero, es esencial comenzar con concentraciones bajas y aumentar gradualmente según la tolerancia de la piel. Además, es crucial usar protector solar durante el día, ya que los ácidos pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz solar. También se recomienda no mezclar diferentes ácidos en la misma rutina, a menos que se tenga experiencia en su uso.

Aquí te damos algunos consejos adicionales:

  • Utiliza protección solar: Es algo que damos por hecho, pero hay que recordarlo aún más con el uso de estos ácidos.
  • Ve paso a paso: Inicia con concentraciones bajas y aumenta gradualmente.
  • No lo combines con retinoides: En especial de manera simultánea.
  • Da un periodo de descanso: Permite que la piel se recupere entre usos.
  • No excedas la dosis: Las pautas y recomendaciones deben seguir las directrices de tu profesional.

Cómo Usar (Bien) los Ácidos AHAs, BHAs y PHAs

Ya hemos visto las características de cada tipo de ácido, pero hay determinadas recomendaciones generales que siempre deberíamos cumplir para evitar efectos adversos. Al fin y al cabo, es importante recordar que todos ellos realizan una acción exfoliante, por lo que empleados de manera incorrecta, pueden llegar a producir consecuencias contrarias a las deseadas.

  • Utiliza fotoprotector solar. Es uno de los principales mandamientos de la belleza, pero es todavía más imprescindible si estamos empleando un producto con ácidos AHAs, BHAs o PHAs, pues “la piel está mucho más sensible y desprotegida y se puede quemar más fácilmente”, indica la farmacéutica.
  • Ve poco a poco. Debido a su acción exfoliante, al principio pueden irritar bastante, así que la experta recomienda “empezar a usarlos en concentraciones más bajas e ir aumentando hasta que la piel se vaya acostumbrando. Del mismo modo, se pueden usar menos tiempo si irritan la piel, e ir dejándolos durante más horas a medida que la piel se aclimate".
  • De noche, mejor. Aunque Martí apunta que en concentraciones bajas o con ácidos suaves se pueden emplear de día, ella aconseja que en general se empleen por la noche (en cualquier caso, el fotoprotector es imprescindible).
  • Sin retinoides. Teniendo en cuenta que los retinoides también pueden ser bastante potentes, la especialista desaconseja usar éstos de noche y los ácidos de día, “ya que vamos a irritar demasiado la piel y la exfoliación excesiva puede provocar una pérdida del manto lipídico natural de la piel y, al agredirla, perder su acción barrera”.
  • Testa el producto. Antes de lanzarte a aplicar un nuevo producto en el rostro, especialmente si tienes la piel sensible, la farmacéutica explica que “es preferible hacer un pequeño test en una zona no visible para saber si puede irritar demasiado o no”. Eso sí, recuerda que cierto escozor o picor en la piel durante los primeros días es normal.
  • La hidratación es clave. Para compensar la potente acción de este tipo de ácidos, la especialista recomienda “usar un sérum o cremas que sean ricas en hidratantes o que sean regenerantes de la piel, como podría ser el ácido hialurónico o el factor de crecimiento epidérmico”.
  • Da un descanso a tu piel. Como indicaba antes la experta, la piel se va acostumbrando a la acción de este tipo de ácidos (y llega un punto en el que no se puede emplear más concentración) e incluso puede tornarse resistente, endurecerse o secarse. Así que aconseja “usarlos una temporada y descansar, con ello volveremos a tener ese efecto exfoliante e hidratante”. Normalmente, el tiempo adecuado ya viene indicado en las instrucciones de cada cosmético.
  • Vigila tu rutina. Seguro que las pieles grasas o con acné habrán sentido la tentación de conjugar el uso de un ácido de este tipo con otros cosméticos de ingredientes o acción similar, algo que la experta desaconseja, pues “al usar un limpiador exfoliante, un tónico con alcohol y un AHA u otro tipo, estamos agrediendo la piel en lugar de mejorarla”. Así que mejor si los otros productos son más suaves.
  • No te pases con la dosis. Como vemos que el producto funciona, quizá queramos aumentar la dosis que empleamos en demasía, pero todo tiene un límite. “Algunas dosis muy altas y pH muy bajos solo deberían ser de uso médico, ya que el profesional va a controlar no solo eso, sino además el tiempo de exposición. Una dosis demasiado alta podría provocar quemaduras en la piel”, indica. Ante la duda, sigue siempre las instrucciones de uso del cosmético y no lo emplees más tiempo del indicado.

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