Vivimos rodeados de imágenes de pieles impecables: en redes sociales, en campañas publicitarias, en la pantalla. Pero detrás de cada «perfección» hay filtros, maquillaje, luces… y mucha edición. Granitos, puntos negros, brotes hormonales o lesiones inflamadas: el acné tiene muchas formas, y conocer cada una es clave para entender qué necesita tu piel. Porque tratarlo no es solo una cuestión estética, es una forma de autocuidado.
Da igual que salgan granitos en la espalda, que en la frente o el acné de las mejillas. Molesta, es antiestético y queremos eliminarlo. Lo primero que debes hacer es normalizarlo. No pasa nada y no se acaba el mundo porque hay muchas formas de disimularlos.
Tipos de Acné
El acné se clasifica principalmente en dos tipos: comedoniano y no comedoniano.
Acné Comedoniano
Este tipo de acné es leve y lo verás cuándo los poros de tu piel estén obstruidos por una acumulación de sebo y células muertas.
- Puntos negros: Se forman cuando los folículos pilosos se bloquean por la acumulación de sebo y células muertas. Suelen presentarse puntos negros (comedones abiertos) y poros dilatados. Esta zona es rica en glándulas sebáceas, por lo que tiende a acumular sebo y residuos.
- Puntos blancos: Se presentan cuando el poro está obstruido de la misma manera, pero permanece cerrado. Caracterizado por granos pequeños o espinillas dispersas. Está muy vinculado al aparato digestivo y al sistema nervioso.
Acné No Comedoniano
El acné no comedoniano se considera una forma más severa de acné. Se caracteriza por la aparición de granos en las capas medias o profundas de la piel, que suelen ser dolorosos al tacto. Este tipo de acné suele aparecer en pieles grasas o mixtas y es importante tratarlo con el enfoque adecuado para evitar complicaciones.
- Pápulas: Los conocemos como granos y son bultos rojos e inflamados. Cuando el poro se obstruye, la presión se acumula y puede hacer que las paredes del poro se rompan, propagando impurezas alrededor. El acné en las mejillas puede ser inflamatorio o comedogénico. A menudo responde a factores externos como el uso del teléfono móvil, fundas de almohada sucias o exposición a la polución.
- Pústulas: Las conocemos como espinillas y son cavidades llenas de pus, debido al crecimiento de los gérmenes microbianos.
- Nódulos: Los nódulos son una forma más severa de acné. Se parecen a las pápulas, pero se forman en las capas más profundas de la piel y afectan a más de un folículo, siendo complicados de tratar.
- Quiste: Al igual que los nódulos, se localizan en las capas más profundas de la piel. Independientemente de su tonalidad, son la forma más grande de acné y resultan dolorosos al tacto. ¿Sabías que de todos los tipos de acné, los quistes son los que más probabilidades tienen de dejar una cicatriz?
- Acné conglobata: Es una forma severa y relativamente rara de acné que se caracteriza por la presencia de numerosos y profundos abscesos, nódulos inflamatorios, y cicatrices. Esta condición, a menudo afecta no solo a la cara, sino también a otras partes del cuerpo, como pecho y espalda.
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Causas del Acné en las Mejillas
El acné en las mejillas puede deberse a varias causas, y es importante entenderlas para poder abordar el problema de manera efectiva:
- Producción excesiva de sebo: Las glándulas sebáceas en la piel pueden producir demasiado sebo, lo que puede obstruir los poros y contribuir a la formación de acné.
- Acumulación de células muertas de la piel: Cuando las células de la piel muerta no se desprenden adecuadamente, pueden obstruir los poros y contribuir a la formación de acné.
- Bacterias: Cuando los poros están bloqueados, las bacterias que normalmente habitan en la piel pueden quedar atrapadas en su interior. Este crecimiento bacteriano puede dar lugar a una infección, que a su vez provoca inflamación. Los comedones cerrados se forman como resultado del sebo acumulado que ha sido colonizado por Cutibacterium acnes.
- Factores hormonales: Este tipo es profundamente hormonal. Se manifiesta en forma de granos dolorosos, quísticos o inflamados, especialmente durante el síndrome premenstrual. Los grandes cambios hormonales que se producen en la adolescencia son los principales causantes del acné. Sin embargo, cada vez es más frecuente que reaparezca en la edad adulta, sobre todo en mujeres. Es muy frecuente que las mujeres vean aparecer el acné cuando se encuentran con el síndrome premenstrual, a veces también con la ovulación, en el embarazo o al inicio de la menopausia. En el caso de los hombres, el exceso de producción de andrógenos causa acné en adultos. El acné durante el embarazo puede aparecer de manera esporádica por los cambios hormonales que ocurren durante esta etapa.
- Factores dietéticos: Algunos estudios sugieren que ciertos alimentos con alto índice glucémico o lácteos pueden estar relacionados con el desarrollo de acné en algunas personas.
- Factores ambientales: La exposición a contaminantes ambientales puede acumularse en la piel, causando irritación y obstrucción de los poros.
- Sufrir estrés: Cuando sufrimos estrés, nuestro organismo segrega una hormona, que es el cortisol, que se rige de forma muy similar a los andrógenos. Este desequilibrio hormonal causado por el estrés puede ser el detonante para sufrir acné en adultos.
- Fármacos y medicamentos: Ciertos fármacos como los corticoides, anabolizantes, las terapias hormonales, anticonceptivos, etc. también son responsables del acné tardío.
- Cosméticos: Puede que el maquillaje o algunos cosméticos estén causando lo que llamamos acné comedogénico, una condición que ocurre cuando los poros se obstruyen. Determinados cosméticos pueden provocar un exceso de grasa en la piel que obstruye los poros induciendo la aparición del acné.
- Tabaco: La nicotina hace que se reduzca el flujo de oxígeno y nutrientes que llegan a las células de la piel, dañando las estructuras y produciendo inflamaciones. El tabaco no solo provoca acné, sino también arrugas y manchas en la piel.
- Alimentación: Aunque siempre se han mencionado determinados alimentos como perniciosos para el acné, no hay demostración de que un alimento en particular pueda ser la causa de su aparición. Pero siempre es mejor comer alimentos con bajo contenido en grasa. El abuso de dulces o alimentos grasos pueden estar detrás de un brote de acné. No se ha demostrado que comer chocolate o alimentos grasos tenga un efecto significativo sobre el acné.
- Exceso de sol y radiación ultravioleta: El exceso de sol provoca la deshidratación de la piel, incluso en las pieles grasas. Es entonces cuando las glándulas sebáceas se entregan a una producción excesiva. Ese exceso de sebo producido es causante de la formación de granitos e imperfecciones.
- Relación con enfermedades: La aparición de acné en adultos puede estar relacionada con ciertas enfermedades metabólicas, como la diabetes o el síndrome de ovario poliquístico, que se caracteriza por la producción en exceso de andrógenos y de un descenso de estrógenos en la mujer que, a su vez, se relaciona con problemas metabólicos como la diabetes tipo 2.
Tratamientos y Productos Recomendados
Para tratar el acné en las mejillas, es importante adoptar una rutina de cuidado de la piel adecuada que incluya limpieza suave, exfoliación regular, hidratación y el uso de productos tópicos como limpiadores y cremas con ingredientes como ácido salicílico, peróxido de benzoilo o retinoides.
- Niacinamida: Ayuda a reducir la apariencia de los poros y a equilibrar la producción de sebo.
- Ácido salicílico: Exfolia de manera natural la piel, eliminando las células muertas que provocan puntos negros y blancos. ¿Sabías que es el ingrediente estrella en una de las últimas innovaciones de ISDIN?
- Peróxido de benzoilo: Es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
- Ácido glicólico: Exfoliante que ayuda a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros.
- Ácido hialurónico: Aunque no trata el acné directamente, es fundamental para mantener la piel hidratada y protegida, especialmente cuando se usan ingredientes más agresivos como el peróxido de benzoilo o los ácidos exfoliantes.
- Limpieza facial con ácido glicólico y ácido salicílico: Para regular el exceso de grasa.
- Antibióticos orales: Que ayudan a combatir la infección y reducen la inflamación. En estos casos es necesario realizar tratamiento sistémico con antibióticos sistémicos (tetraciclinas) durante 3 a 6 meses.
- Peelings y productos con sustancias queratolíticas: Que son fármacos que permiten disolver la capa córnea de la piel.
- Terapia fotodinámica: Basada en la aplicación de luz azul, mediante la cual activamos unos fotosensibilizantes aplicados en la piel previamente en forma de crema y cuya activación tiene efecto antiinflamatorio y antibacteriano. El láser vascular y la luz pulsada intensa son aliados potentes para tratar el acné inflamatorio, reducir la inflamación y prevenir futuras cicatrices. Resultados visibles en granos, puntos negros y marcas desde el segundo día.
- Tratamiento oral con retinol (vitamina A): Que libera los folículos y mantiene limpia la piel. También la vitamina A por vía tópica es capaz de estimular la renovación de la piel a través de una mejor síntesis de colágeno, minimizar la inflamación producida por el acné y regular la producción de sebo en la piel grasa. Los retinoides sistémicos (isotretinoina) administrados aproximadamente durante 5 meses permiten una curación completa en casi la totalidad de los pacientes.
Rutina Diaria para Combatir el Acné en las Mejillas
Establece una rutina diaria y cúmplela. Aprende a gestionar el estrés con ejercicio, descanso o meditación. Usa protección solar a diario. El sol puede agravar brotes y dejar marcas más visibles. Confía en el poder de una buena limpieza. Dedicarle unos minutos a este primer paso puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu piel.
- Limpieza: Comienza tu rutina limpiando suavemente la cara con un limpiador suave que no sea comedogénico. De esta forma, eliminas la suciedad y el exceso de grasa sin reducir la humedad natural de la piel. El gel limpiador Derma Skin Clear de NIVEA actúa en profundidad para limpiar los poros y retirar el exceso de grasa. Este gel de Eucerin limpia en profundidad sin resecar en exceso la piel. Se deshace de las impurezas muy fácilmente (al igual que del maquillaje).
- Exfoliación: Al menos una vez por semana es necesario que realices una limpieza más profunda de la piel con exfoliantes o mascarillas indicadas para el acné en adultos, que tengan efecto seborregulador. Usa un exfoliante suave una o dos veces por semana para eliminar las células muertas de la piel y para liberar los poros. Emplea un tratamiento adecuado según los granos que aparezcan en tus mejillas. Para los casos más leves o moderados, considera utilizar productos que contengan ingredientes como ácido salicílico o retinoides. El exfoliante químico Derma Skin Clear de NIVEA reduce y previene la aparición de granos. Está formulado para su uso diario y contiene ácido salicílico, ácido glicólico y niacinamida para que consigas mostrar una piel más clara en tan solo 7 días.
- Hidratación: Hidrata tu piel por fuera, mediante cremas hidratantes específicamente diseñadas para este tipo de piel, y por dentro, con ingesta de 2 litros de agua a diario. Después de la limpieza y de cualquier tratamiento, aplica una crema hidratante que no sea comedogénica para mantener la piel bien hidratada.
- Protección solar: Utiliza crema solar para evitar las manchas y el envejecimiento prematuro de la piel. Ten en cuenta que la piel con acné tiene una propensión especial a la hiperpigmentación, así que tendrás que cuidarla y protegerla a diario. Finaliza tu rutina matinal utilizando un protector solar con al menos factor de protección 30 todas las mañanas, incluso en los días nublados.
Consejos Adicionales
- La regla de oro para tratar granos y espinillas es tener paciencia (y constancia). Lo más importante es elegir bien los productos que aplicas, pensando siempre en el tipo de acné al que te enfrentas.
- ¡No te toques los granos! Es posible que no puedas evitar llevarte las manos a la cara con la intención de sacar el pus y eliminar la lesión que tanto afea tu aspecto. Pero es esencial que no lo hagas. Al manipular los granos solo conseguirás extender las lesiones y producir cicatrices que pueden dejar marcas en la piel difíciles de eliminar.
- Visita al especialista: Si el acné te está afectando física y anímicamente y no ves forma de solucionarlo, ponte en manos de un dermatólogo profesional que diseñe un tratamiento específico para ti y tu tipo de acné. Si los remedios de autocuidado y los productos de venta libre no dan ningún tipo de resultado y no quitan el acné, es preferible acudir al médico de cabecera. Este puede recetar medicamentos adaptados a un tratamiento que cubra las necesidades específicas de la piel.
- Mantén una buena higiene: Lava tu cara al menos dos veces al día con un limpiador adecuado para tu tipo de piel.
- Elige productos adecuados: Elige productos que se hayan formulado específicamente para la piel propensa al acné y que se hayan probado clínica y dermatológicamente para dar a la piel la protección que necesita sin bloquear los poros, aumentar la grasa de la piel o desencadenar o agravar el acné.
- Mantén tu piel bien hidratada: Con un producto hidratante que no sea comedogénico.
- Utiliza siempre protector solar: Con al menos factor de protección 30 para proteger tu piel de posibles daños por la exposición a los rayos UV.
- Mantén una dieta equilibrada: Rica en frutas, verduras y cereales integrales.
- Aprende técnicas para la reducción del estrés: Como el yoga, la meditación o los ejercicios de respiración profunda.
- Haz deporte con regularidad: Puede mejorar la circulación sanguínea y te ayuda a mantener una piel sana.
- Bebe mucha agua: Para mantener la piel hidratada.
Ahora que conoces los diferentes tipos de acné, cómo se forma y qué ingredientes pueden ayudarte a tratarlo según tu piel, es momento de dejar de ver cada brote como un enemigo.
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