La pityriasis rosada es una dermatosis papuloescamosa estacional y autolimitada que puede ser confundida con una gran variedad de enfermedades cutáneas. Es una entidad descrita desde hace más de 200 años y debe su nombre a Camille Gilbert, que la denominó así en 1860 por su descamación rosada.
En este artículo, se presenta una manifestación atípica de pityriasis rosada en una paciente diagnosticada inicialmente de tiña corporis. La pityriasis rosada es una dermatosis papuloescamosa aguda y autolimitada que afecta fundamentalmente a niños y adultos jóvenes sin predominancia de sexo.
Se postula una etiología infecciosa, fundamentalmente vírica, aunque no ha podido ser confirmada. Esta entidad puede manifestarse con formas atípicas que dificultan el diagnóstico, y además es una dermatosis que se irrita con extremada facilidad variando su aspecto clínico.
Caso Clínico
Se presenta el caso de una mujer de 32 años que consultaba por la aparición progresiva a lo largo de 3 semanas de lesiones que se habían iniciado en el muslo derecho a modo de dos placas de mediano tamaño, apareciendo posteriormente nuevas lesiones en espalda, abdomen, cuello y zona intermamaria.
La paciente había sido tratada inicialmente con itraconazol oral y ketoconazol en gel tópico por sospecharse que se trataba de una tiña corporis. Las lesiones eran discretamente pruriginosas y habían ido creciendo progresivamente de tamaño hasta estabilizarse. El empeoramiento progresivo motivó la consulta en el Servicio de Urgencias.
La exploración física mostró, localizadas en el muslo derecho, dos placas eczematosas con exudación serohemorrágica, y otras placas de semejantes características en la zona intermamaria, en el tronco y en el cuello. Además, la paciente mostraba unas pápulas eritematosas de pequeño tamaño en el abdomen y la espalda que refería de aparición más tardía.
Placas eccematosas impetiginizadas en la cara lateral de tronco (A), muslo (B) y región intermamaria (C).
Se realizó una biopsia cutánea de una de las lesiones de nueva aparición en el abdomen. El estudio histopatológico mostró una epidermis discretamente hiperplásica, con un infiltrado linfohistiocitario en la dermis superficial con un patrón perivascular, además de exocitosis linfocitaria focal en algunos puntos.
Hiperplasia epidérmica junto con infiltrado perivascular y exocitosis linfocitaria focal.
Se decidió administrar un tratamiento con amoxicilina-clavulánico, antihistamínicos orales y mupirocina tópica, junto con prednisona oral en pauta descendente durante una semana, observándose una mejoría de las lesiones más antiguas, pero continuaban apareciendo nuevas placas eritematosas, algunas de mayor tamaño y con una discreta descamación periférica a modo de collarete y aclaramiento central en el tronco y el cuello.
Gracias a estas lesiones típicas, y a la histopatología compatible, se confirmó el diagnóstico de pityriasis rosada de Gibert.
Discusión
La pityriasis rosada es una enfermedad papuloescamosa frecuente y autolimitada. Generalmente afecta a niños y adultos jóvenes sanos, sin predominancia de sexo. Es más frecuente en primavera y otoño.
Se relaciona con una infección viral, aunque no se ha aislado ningún germen específico. La implicación de diversos agentes infecciosos comunes como picornavirus, parvovirus, adenovirus o micoplasmas ha sido estudiada sin éxito. Frecuentemente, el exantema viene precedido de síntomas prodrómicos y una infección de la vía aérea superior, lo que corroboraría la hipótesis infecciosa. Algunos estudios implican a los virus herpes tipo 6 y 7, aunque otros lo descartan.
Dermatólogo explica la pitiriasis rosada de Gibert
También se ha postulado una etiología psicógena, siendo más frecuente en momentos de estrés y en otros momentos de compromiso inmune, como en pacientes trasplantados de médula ósea o en embarazadas. También se ha observado que la pityriasis rosada aparece a modo de brotes epidémicos en baños turcos o en diversos tipos de instituciones.
El signo inicial más frecuente, la placa heraldo, (12-94% de los casos) es una mácula o pápula generalmente en el tronco o el cuello, aunque puede aparecer en otras localizaciones o ser múltiple. Crece progresivamente en unos días hasta alcanzar unos 2-10 cm, es de color rosa asalmonado con una zona central más clara y una fina descamación periférica.
Generalmente en días o semanas, aunque puede coincidir con la placa heraldo, aparecen máculas o pápulas diseminadas ovaladas bilaterales y simétricas con su eje mayor orientado según las líneas de tensión cutánea afectando al tronco y a la raíz de los miembros, dando la típica imagen de “árbol de Navidad”. En adultos, la cara, las manos y los pies generalmente no se ven afectados.
Hasta un 25% de los pacientes presentan prurito. La erupción alcanza su máxima intensidad en unas 2 semanas, y se resuelve espontáneamente en unas 2-4 semanas, aunque puede persistir hasta 5 meses. Existen variantes atípicas que afectan a los pliegues, las palmas y las plantas o las mucosas, fundamentalmente la mucosa oral a modo de aftas, erosiones o ulceraciones.
La pityriasis rosada de Gibert puede adoptar formas atípicas, hasta en un 20% de los casos, que pueden ser vesiculosas, purpúricas, unilaterales, a modo de eritema multiforme, formas papulares invertidas que afectan a los pliegues o con la placa heraldo como única lesión. Estas formas plantearán problemas de diagnóstico diferencial con entidades como la varicela, las vasculitis o la púrpura de Schönlein-Henoch, las toxicodermias, las infecciones virales como el Gianotti-Crosti o las micosis cutáneas.
Dentro de las formas atípicas, lo más frecuente es la ausencia de placa heraldo. Además, hay que tener en mente que en formas constituidas por placas grandes, en ausencia de placa heraldo y de larga evolución, además de formas refractarias a los tratamientos, siempre se debe descartar una toxicodermia a modo de pityriasis rosada. Diversos fármacos han sido implicados en su tratamiento como el captopril, metronidazol, D-penicilamina, isotretinoína, levamisol, bismuto, barbitúricos o la clonidina. También se han implicado vacunas como el bacilo de Calmette-Guérin y el toxoide diftérico.
La histopatología es inespecífica, y muestra hiperplasia epidérmica con espongiosis y paraqueratosis focal, y una dermatitis perivascular superficial linfohistiocitaria, junto con exocitosis linfocitaria focal, además de edema en dermis papilar y extravasación hemática.
El diagnóstico es clínico, y el diagnóstico diferencial habrá que realizarlo fundamentalmente con la sífilis secundaria, en la que habría afectación palmoplantar y las serologías serían positivas; con erupciones por fármacos; con la psoriasis gutata; con el eritema discrómico perstans; el liquen plano; el eczema numular; la pityriasis liquenoide crónica; la dermatitis seborreica; la tiña corporis; la varicela, en la que habrá un peor estado general y lesiones en distintos estadios evolutivos, junto con una mayor frecuencia de afectación oral; y con la pityriasis versicolor.
Dado que las lesiones desaparecen espontáneamente en varias semanas, el tratamiento consiste en aliviar el prurito, que ocurre en un 25% de los pacientes, y en evitar la frecuente irritación de estas lesiones mediante corticosteroides tópicos y antihistamínicos orales junto con emolientes. Se han documentado mejorías con eritromicina oral, dapsona o aciclovir. Los corticoides orales pueden mejorar la sintomatología, pero no acortan la duración e incluso pueden exacerbar la enfermedad. Se ha visto beneficio con la fototerapia, aunque la hiperpigmentación posinflamatoria es más frecuente.
Este caso clínico muestra de forma muy ilustrativa que una entidad común como la pityriasis rosada puede manifestarse de forma atípica, haciendo que sea muy difícil su diagnóstico. También nos muestra que es una patología que se confunde con frecuencia con una micosis y el problema de tratarla como tal, puesto que esta dermatosis se irrita con gran facilidad.
¿Cuándo vale la pena acudir al dermatólogo? Siempre es mejor acudir al dermatólogo ante cualquier problema de la piel, es el médico especialista mejor cualificado para valorarlo. Muchas veces los pacientes llegan tras haber probado múltiples productos o tras consultar fuentes no médicas, y eso retrasa el tratamiento adecuado.
¿Qué debo hacer antes de la consulta? Antes de acudir al dermatólogo, es recomendable venir con la piel limpia, sin maquillaje ni cremas, sobre todo si se trata de una consulta facial. Si es posible, trae apuntados los tratamientos que has usado, informes previos o analíticas recientes.
¿Es buena idea ir al dermatólogo por la caída del cabello? Sí, vale la pena acudir al dermatólogo por una alopecia. La caída del cabello puede tener muchas causas, y puede no resolverse con champús, lociones genéricas o consejos. El dermatólogo es el único especialista capacitado para valorar la piel del cuero cabelludo, siempre implicada en las alopecias, ya que el folículo piloso forma parte de la piel. La rama que estudia la caída del cabello se llama tricología, y es parte de la dermatología médica. En consulta identificamos el tipo de alopecia, exploramos el cuero cabelludo, revisamos antecedentes y pautamos un tratamiento individualizado.
| Tratamiento | Descripción | Consideraciones |
|---|---|---|
| Corticosteroides Tópicos | Alivian el prurito y reducen la inflamación. | Usar con moderación para evitar efectos secundarios. |
| Antihistamínicos Orales | Controlan el prurito, especialmente durante la noche. | Pueden causar somnolencia. |
| Emolientes | Hidratan la piel y reducen la irritación. | Aplicar varias veces al día, especialmente después del baño. |
| Eritromicina Oral | En algunos casos, puede acelerar la resolución de la erupción. | Consultar con el médico debido a posibles resistencias. |
| Fototerapia | Puede ser beneficiosa, pero aumenta el riesgo de hiperpigmentación. | Realizar bajo supervisión médica. |