Artrosis y Ácido Hialurónico: Una Guía Completa

La artrosis es una de las principales enfermedades reumáticas que generan dolor crónico y discapacidad entre la población. Se estima que para el 2020, 579 millones de personas en el mundo sufrirán de artrosis, según la Organización Mundial de la Salud. En España, la enfermedad es más común de lo que se piensa, lo que evidencia la necesidad de tomar medidas al respecto.

El objetivo actual del tratamiento en personas con artrosis es conseguir resultados que mejoren el funcionamiento de la zona afectada. Las infiltraciones con ácido hialurónico lideran el procedimiento más común para hacerle frente al malestar.

Infiltración de ácido hialurónico en la rodilla

¿Qué es el Ácido Hialurónico?

El ácido hialurónico es una sustancia presente de forma natural en el líquido sinovial de las articulaciones, y se encarga de lubricar y amortiguar el movimiento articular. Es una molécula que constituye una parte esencial de la arquitectura de nuestro cartílago articular denominado cartílago hialino.

Esta gigante molécula es la pieza clave para atrapar agua dentro del cartílago en forma de gel. De hecho, la mezcla agrecano más agua, forman la mayor parte de la composición este tejido tan especializado: La matriz del cartílago hialino. Esta matriz, que constituye el 95% del peso del cartílago, es la responsable de conferir a este tejido las características viscoelásticas, es decir de resistencia a la compresión bajo el peso corporal.

En pacientes con artrosis, se ha observado una disminución de la concentración de ácido hialurónico en el líquido sinovial, lo que puede contribuir a la degeneración del cartílago y al aumento de la inflamación y el dolor. En la artrosis el cartílago se gasta, disminuye su grosor perdiéndose tanto matriz como células (condrocitos).

Dadas sus propiedades, este elemento actúa como lubricante y relleno en las articulaciones, por eso es beneficioso para el tratamiento de la artrosis de rodilla y de otras articulaciones.

¿Qué son las Infiltraciones de Ácido Hialurónico?

Las infiltraciones con ácido hialurónico pueden ser una opción terapéutica para el manejo sintomático en algunos subtipos de artrosis, especialmente en articulaciones como la rodilla. Son unas inyecciones que se ponen en el interior de las articulaciones que o bien sufren una lesión en el cartílago o bien padecen una artrosis leve o moderada. Las articulaciones donde más las utilizamos son la rodilla, la cadera y el tobillo.

Las infiltraciones con ácido hialurónico tienen como objetivo reemplazar parcialmente esta sustancia y mejorar la calidad del líquido sinovial, lo que puede aliviar el dolor y mejorar la función articular. Además, se ha observado que el ácido hialurónico puede tener propiedades antiinflamatorias y condroprotectoras, es decir, que puede ayudar a frenar la progresión de la artrosis.

La finalidad de este tratamiento es conseguir un efecto lubricante, mecánico y bioquímico en la articulación afectada de artrosis, obteniéndose un alivio, al menos parcial, de los síntomas dolorosos y una mejora de la función. El efecto no suele ser inmediato sino a largo plazo.

Existen diferentes tipos de ácido hialurónico que se utilizan en infiltraciones para artrosis, con distintas características en cuanto a su viscosidad y duración de acción:

  • Ácido hialurónico de bajo peso molecular: tiene una mayor penetración y difusión en el tejido articular, lo que le permite actuar de manera más rápida y efectiva en la disminución del dolor y la inflamación.
  • Ácido hialurónico de alto peso molecular: tiene una mayor viscosidad, lo que le permite proporcionar una mayor protección y lubricación en la articulación, lo que reduce la fricción y el dolor.
  • Ácido hialurónico reticulado o Híbrido: se trata de una forma de ácido hialurónico que ha sido modificado químicamente para aumentar su estabilidad y prolongar su efecto en la articulación. Tienen un efecto de VISCOSUPLEMENTACIÓN junto con un efecto de VISCOINDUCCIÓN por su estimulación de la síntesis de AH endógeno con lo que además de la mayor viscosidad y protección tienen un efecto de reducir y aumenta la proliferación de condrocitos.

¿Cómo se realiza la infiltración de Ácido Hialurónico?

La infiltración se realiza intra-articular, es decir, dentro de la articulación. La jeringuilla se vende como producto comercial pre-cargado, en farmacias o en portales de internet, y la infiltración debe ser aplicada por un traumatólogo. Este es debido a que si el ácido no alcanza la articulación, primero estamos tirando nuestro dinero (entre 150 y 200 euros), y segundo nos exponemos a una reacción inflamatoria en las partes blandas peri-articulares.

Normalmente en articulaciones como la rodilla o el tobillo, realizamos la infiltración en la consulta bajo medidas locales de esterilidad. Después de la infiltración se puede hacer vida normal, recomendando habitualmente la toma de 1 o 2 dosis de antiinflamatorios y evitando realizar actividades deportivas en las primeras 16 horas.

Justo después de la infiltración es importante realizar ejercicios suaves de movilidad de la articulación para que el producto se distribuya por toda la articulación. No hemos tenido efectos secundarios importantes o complicaciones con estas infiltraciones, siendo el efecto secundario más frecuente las molestias por sobrecarga o inflamación en los primeros días.

Infiltración de ácido hialurónico en la rodilla

¿Qué lesiones se tratan con la infiltración de Ácido Hialurónico?

Se ha demostrado que en tanto en la artrosis como en la condromalacia (daño del cartílago) la cantidad de ácido hialurónico esta disminuida. Igualmente en una osteocondritis o úlcera de cartílago la pérdida de la mecánica articular se traduce con el tiempo en una pérdida de agrecanos y ácido hialurónico que se traduce en un aumento de las fuerzas en la articulación y dolor.

En nuestra práctica habitual las lesiones mas frecuentes en que empleamos estas infiltraciones son:

  • Artrosis moderada de rodilla
  • Artrosis moderada de cadera
  • Secuela de roturas de menisco
  • Condromalacia rotuliana
  • Después de operaciones de artroscopia rodilla
  • Lesiones del cartílago de rodilla
  • Lesiones del cartílago de tobillo
  • Dolores de rodilla por sobreuso
  • Dolores de tobillo por sobreuso
  • Osteocondritis de astrágalo

En todos estos casos las infiltraciones de ácido hialurónico mejoran a corto y medio plazo las propiedades mecánicas del cartílago, pero además previenen el deterioro del cartílago y participan en los procesos de reparación del mismo.

En ocasiones y dependiendo de la gravedad de la lesión se puede realizar también una infiltración con factores de crecimiento plaquetario - PRP ( ver apartado de medicina regenerativa para leer más sobre este tratamiento biológico regenerador ), pudiendo infiltrarse los 2 tratamientos en el mismo momento en la rodilla, evitando con esto un segundo pinchazo unos días después.

¿Qué efecto tiene la Infiltración de Ácido hialurónico en la articulación?

Cuando realizamos una infiltración de ácido hialurónico en una rodilla con una artrosis leve por ejemplo, lo hacemos en dosis altísimas en comparación con la concentración habitual de ácido hialurónico en nuestras articulaciones. De forma añadida las moléculas que contienen estas jeringuillas, son de alto peso molécular, por lo que se trata de cadenas especialmente grandes de este polímero.

1) El efecto principal es el de formar nuevos agrecanos que aboserven agua y son capaces de rellenar los defectos del cartílago dañado. 2) El segundo efecto es del actuar sobre los receptores de los condrocitos a modo de factor de crecimiento para estimular la síntesis de nuevas moléculas y aumentar la replicación celular. Este último no es tan intenso como las terapias celulares (PRP y células Madre) pero esta demostrada su actividad.

Especialmente dos de ellas te ayudarán a mejorar las condiciones actuales de la artrosis: evita la inflamación y regenera. Además, logra reducir de manera evidente los efectos negativos de la artrosis, de aquí la importancia de realizar las infiltraciones.

¿Cómo son los resultados de la infiltración con Ácido Hialurónico para el paciente?

Los resultados son mejores cuanto mejor seleccionado esta el paciente. En otras palabras, si tenemos una artrosis muy avanzada, es casi seguro que apenas vamos a notar el efecto del ácido hialurónico. Sin embargo en casos de pequeñas lesiones del cartílago, o condromalacia, la mejoría se nota a partir de los días.

La primera mejoría que notamos (a partir de 5-10 días) es por la capacidad de lubricar la articulación, reducir la presión en el cartílago y disminuir la inflamación.

En líneas generales podemos resumir que es una terapia de bajo riesgo que asociada a otras medidas físicas, como perder peso y fortalecer la musculatura de las piernas, tienen una alta tasa de éxito para tratar las lesiones del cartílago y retrasar la evolución de la artrosis.

Cuidados tras la infiltración

Después de la infiltración con ácido hialurónico, el paciente puede volver a su vida normal. Es recomendable tomar antiinflamatorios y aspirinas para aliviar la inflamación o dolor.

Tras recibir la infiltración comenzarás a notar la disminución de los síntomas en un periodo que va desde dos a cinco semanas tras el tratamiento. De cualquier forma, se espera que obtengas excelentes resultados y, por supuesto, el alivio de la dolencia. Así, tu calidad de vida se verá impactada positivamente.

¿Con qué frecuencia se puede infiltrar?

No existe una única respuesta a esta pregunta. Cada especialista tenemos un protocolo algo diferente, aunque se suelen manejar las cifras de cada 6 o 12 meses. A modo de ejemplo, la FDA americana recomienda incluir en los seguros habituales la infiltración de ácido hialurónico cada 6 meses en las rodillas de los pacientes con artrosis leve-moderada.

En mi caso concreto yo prefiero no hacer un “protocolo común” sino ver cada caso individualmente. Existen casos, por ejemplo de corredores con una lesión aguda, dónde la mejoría de esta terapia puede ser muy importante necesitando una sóla infiltración en la vida.

Ácido hialurónico en las articulaciones | IQTRA

Controversias y Evidencia Científica

El ácido hialurónico (AH) desempeña un papel importante en el tratamiento de la artrosis. A pesar de sus propiedades, existe todavía una gran controversia en cuanto a su uso y las distintas sociedades médicas tienen posturas contrapuestas a este respecto, lo que se refleja en sus guías clínicas.

Varios metanálisis y revisiones sistemáticas han evaluado la efectividad de las inyecciones de AH. Un metanálisis de 2011 incluido en las pautas de la Sociedad Internacional de Investigación de Osteoartritis encontró una reducción pequeña pero estadísticamente significativa en el dolor de artrosis de rodilla (AR) en la semana 4, con un efecto máximo en la semana 8 y beneficios residuales hasta 24 semanas (2).

La Sociedad Americana de Medicina Deportiva ha recomendado el AH para pacientes seleccionados con AR, señalando que puede tener efectos beneficiosos sobre el dolor en la semana 12 y más allá, y un perfil de seguridad a largo plazo más favorable en comparación con la inyección de los corticosteroides intrarticulares repetidos. Además, las pautas de la Sociedad Estadounidense del Dolor y la Neurociencia sugieren que las inyecciones de AH pueden mejorar el dolor y la función, aunque no hay consenso sobre la cantidad óptima de inyecciones o la superioridad de las diferentes formulaciones (3).

En el otro extremo se pronuncia la Sociedad Americana de Cirujanos Ortopédicos, cuyas guías clínicas no recomiendan el AH para el tratamiento sistemático de la AR. Indican que la evidencia no respalda el uso sistemático de este en pacientes con enfermedad sintomática y brindan una recomendación moderada en contra de su uso (4). En esa misma línea se sitúa la Sociedad Americana de Reumatología/Fundación de la Artritis que también recomienda no usar inyecciones de AH para la AR, citando una evidencia limitada de beneficio y daño potencial (5).

En conclusión, las inyecciones de AH pueden considerarse una buena opción para el alivio sintomático de la AR, en particular en pacientes que no han respondido adecuadamente a otros tratamientos. La decisión de utilizar AH debe ser individualizada, teniendo en cuenta los factores y preferencias específicos del paciente.

La evidencia que existe al respecto es contradictoria y si bien algunas sociedades aconsejan su uso, otras están en contra de esta decisión. La selección de los pacientes que pueden beneficiarse debe ser muy cuidadosa, teniendo en cuenta factores multifactoriales y en el contexto de una toma de decisiones compartida.

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