Si eres un aficionado a los cactus y tienes algún que otro ejemplar, al momento de manipularlos tendrás que tener mucho cuidado, ya que sus espinas pueden causarte mucho daño. ¿Cómo quitar espinas de cactus? Muy sencillo. Tan sólo sigue los consejos que te ofreceré a continuación, y ya verás como no volverás a tener que preocuparte -al menos, no en exceso- de este tema.
Extracción de Espinas de la Piel
Estás tranquilamente extrayendo tu cactus de la maceta o regando, y no te das cuenta y una espina se te queda clavada en un dedo. ¿Qué hacer en estos casos? Una vez lo tengas, simplemente tienes que coger la espina con las pinzas y tirar para afuera; o bien enrollarte cinta adhesiva en la mano contraria y pasarla por donde se te ha quedado clavada.
Algunas veces, si la espina se ha quedado dentro, no se han usado herramientas limpias o se ha hurgado demasiado con la aguja, la herida puede infectarse. En estos casos, es importante desinfectar la zona y buscar atención médica si la infección persiste.
Es importante destacar que las espinas por sí solas ya son una excelente arma para protegerlos de los animales depredadores, de modo que no necesitan tener además veneno para ahuyentarlos.
Este farmacéutico ha explicado un método diferente para sacar una astilla o una espina incrustada en la piel. «Este método consiste en coger una jeringuilla y cortar la punta, intentando que no queden bordes y quede lo más plana posible», explica este farmacéutico. Cuando hayas cortado la jeringuilla, tendrás que colocarla sobre la zona en la que se te ha clavado la astilla y hacer vacío sobre la misma. «De esta manera, conseguiremos sacar nuestro pequeño, pero muy molesto objeto, de una forma casi indolora. Con este truco evitarás que entre aire, ya que se creará un vacío que facilitará la salida de la astilla sin necesidad de tocar la herida.
Una vez hayas sacado la espina de la piel debes desinfectar la zona, limpia cuidadosamente primero y utilizando algún antiséptico adecuado para terminar.
Eliminación de Espinas de la Ropa
Cuando pasas cerca de cactus como los del género Opuntia tienes que saber que corres un serio riesgo de acabar con más de una espina o pincho en tu ropa. Sabiendo esto, lo que te aconsejo es que cojas un rollo quita-pelo y te lo pases por la ropa.
Trasplante de Cactus
Los cactus son plantas fascinantes que pueden agregar un toque especial a cualquier espacio de casa o del jardín. Sin embargo, en ocasiones es necesario trasplantarlos para asegurar que su crecimiento siga siendo saludable y proporcionarles un ambiente adecuado.
El momento adecuado para trasplantar un cactus depende de varios factores. Por otro lado, también es recomendable cambiar un cactus de maceta si el suelo se ha vuelto compacto o si el cactus muestra señales de deterioro, como zonas marchitas o amarillentas.
Pasos para Trasplantar un Cactus:
- Primero, reúne todos los materiales necesarios, como una nueva maceta de mayor tamaño, tierra para cactus, piedras o grava para el drenaje y guantes de jardinería para proteger tus manos.
- Con cuidado, retira el cactus de su maceta actual. A continuación, examina el cactus y, si tiene espinas dañadas, muertas o enfermas, puedes usar unas pinzas limpias para eliminarlas.
- Los cactus necesitan una tierra que tenga muy bien drenaje. De lo contrario, es posible que las raíces se pudran y enfermen. Coloca una capa de piedras o grava en el fondo de la maceta para asegurar un buen drenaje y evita que las raíces se saturen de agua. Después, añade una capa de tierra para cactus.
- Coloca el cactus en la nueva maceta, asegurándote de que quede centrado y a la altura adecuada.
Es importante destacar que, después de trasplantar un cactus, es mejor evitar regarlo inmediatamente. Los cactus necesitan tiempo para adaptarse a su nuevo entorno. Espera unos días antes de regar nuevamente y asegúrate de proporcionar un riego adecuado según las necesidades de tu cactus.
Ahora que ya sabes cómo trasplantar un cactus, sólo tienes que reunir el material necesario y ponerte manos a la obra. Los cactus son plantas muy decorativas que se adaptan bien a la mayoría de ambientes, desde una casa de campo a una casa de ciudad, un jardín o una terraza.
Reproducción de Cactus Mediante Hijuelos
Aunque es importante saber cómo trasplantar un cactus, puede que lo que queramos hacer no sea cambiar la planta entera de maceta, sino sólo sacar un esqueje o un hijuelo para poder reproducirlo.
Pasos para Reproducir un Cactus por Hijuelos:
- Observa cuidadosamente la planta madre en busca de plántulas laterales o hijuelos que hayan crecido a su alrededor.
- Con mucho cuidado, separa el bebé de cactus de la planta madre. Si el bebé tiene raíces, intenta desenredarlas suavemente de las raíces de la planta madre.
- Coloca el bebé de cactus en la maceta nueva o recipiente con tierra para cactus, asegurándote de que las raíces estén bien cubiertas.
- Coloca la maceta en un lugar con luz indirecta y evita la exposición directa al sol durante los primeros días. Riégalo ligeramente, permitiendo que la tierra se seque completamente entre riegos.
Recuerda que la propagación de bebés de cactus puede llevar tiempo y paciencia. Ahora que ya sabes cómo trasplantar un cactus y cómo reproducirlo mediante hijuelos, sólo necesitas los materiales y herramientas para hacerlo.
Plagas Comunes en Cactus y Suculentas
A los cactus y otras suculentas les pasa como a los humanos. Si no están fuertes “por dentro” sufren todo tipo de ataques de agentes nocivos. Si no están bien cultivadas: con los sustratos adecuados, sin estrés hídrico, la luz que necesitan, una ventilación correcta, los nutrientes específicos que demandan y reforzados inmunológicamente, son un blanco donde las plagas y las enfermedades y otros agentes no parasitarios acaban cebándose en esas debilitadas plantas.
Agentes Nocivos No Parasitarios Más Frecuentes:
En la Naturaleza, las plantas se encuentran en constante amenaza con las actuaciones de agentes perjudiciales. Al final se alcanzan equilibrios ecológicos, donde las plantas, ayudadas por agentes beneficiosos desarrollan sus sistemas de defensa para que el conjunto de las poblaciones vegetales consiga perdurar y perpetuarse en el tiempo.
Pero los cactus y otras plantas xerofíticas, al cultivarlas “en cautividad”, a veces como ejemplares aislados en nuestras colecciones, pierden esa capacidad innata de protección y combate frente a los agentes parasitarios.
¿Se Infectan o Se Infestan Nuestros Cactus y Suculentas?
¡Pues… las dos cosas! Nuestras plantas se INFESTAN por “animalitos” que producen daños externos o internos, con alteraciones principalmente morfológicas. Los agentes causales son insectos, ácaros, moluscos, miriápodos, aves o pequeños mamíferos, que se alimentan de nuestros cactus y suculentas (ojo con el ganado…) Causan: PLAGAS. Las plantas manifiestan, primeramente SIGNOS: se visualiza perfectamente el agente causal en la superficie. Tratamiento: insecticidas, acaricidas, molusquicidas, rodendicidas.
Pero las plantas también se INFECTAN por microorganismos que parasitan e invaden los tejidos internos y producen alteraciones fisiológicas y morfológicas. Los agentes causales principales son bacterias, virus, micoplasmas, hongos y nemátodos. Causan: ENFERMEDADES. SON CONTAGIOSAS. Nuestras plantas pueden manifestar SINTOMAS: decaimiento, coloraciones anómalas, tumoraciones, necrosis y… muerte SIGNOS: cuando somos capaces de ver a simple vista o bajo lupa el agente patógeno que en el caso de las enfermedades solo pueden ser vistos a algunos hongos y ciertos nemátodos. Tratamiento: fungicidas, antibióticos, nematicidas.
Consideramos plagas para nuestros cactus y otras suculentas todos esos animalitos que pueden alimentarse de cualquier parte de las plantas. Y por lo tanto son susceptibles de provocar daños en las mismas.
Las Cinco Plagas Principales (por Orden de Prevalencia):
- Cochinillas Lapa: Facilísimas de identificar. Son esos pequeños escudos bajo los que se esconden las hembras de estos insectos chupasavias. La apariencia de una pequeña costra marrón o blanquecina soldada a la epidermis de tu planta.
- Cochinillas Algodonosas: Esta plaga puede ser una gran pesadilla porque a veces no se manifiesta en las partes aéreas y las acabamos descubriendo, alimentándose de las raíces cuando retiramos la maceta de una planta que muestra crecimientos anómalos o simplemente cuando vamos a proceder a su trasplante.
La preparación del té de San Pedro consiste en cortar el cactus en trozos pequeños, hervirlo durante varias horas y colar el líquido para obtener el té.
Tradicionalmente, el proceso es bastante sencillo, y más o menos el mismo que describiremos a continuación. Sin embargo, el ritual que rodea el consumo de té tiene bastante historia. Esta historia es diversa, vibrante y, de hecho, sigue siendo una realidad contemporánea, y no podremos hacerle justicia aquí. Varias culturas han utilizado y siguen utilizando el San Pedro, y se cree que el uso más antiguo podría remontarse a alrededor del año 3500 a.C., en el yacimiento de Chavín.
Aunque las prácticas difieren, una ceremonia típica puede empezar con un chamán y la persona participante en ayuno durante 24 horas. Tras este periodo de ayuno, se dirigían a una mesa o altar, normalmente por la noche de un martes o un viernes, días importantes en la cultura religiosa andina. Entonces, el consumidor se introducía por la nariz una infusión de tabaco en agua para limpiarse y protegerse.
Después de esto, se consumiría el té de San Pedro y se llevarían a cabo los rituales curativos/religiosos.
En la cultura popular, sí. Sin embargo, técnicamente no te hará alucinar salvo que lo consumas en dosis muy altas. De hecho, la mayoría de los psicodélicos, excluyendo la DMT, no suelen causar verdaderas alucinaciones, sino que alteran significativamente la percepción. No obstante, la mescalina es un potente alucinógeno (el nombre puede confundir) que puede alterar la percepción, el estado de ánimo y los procesos cognitivos.
Antes de empezar a preparar la infusión, tendrás que preparar tu cactus San Pedro adecuadamente para lograr los mejores efectos y, al mismo tiempo, minimizar las molestias estomacales. Para ello, debes quitar las espinas y pelar la piel exterior.
Preparación del Cactus San Pedro:
- Pela el cactus: Retira la capa exterior de piel cerosa, dejando al descubierto la piel más verde y clara que hay debajo.
- Córtalo en trozos: Corta el cactus en trozos pequeños y manejables para facilitar su procesado.
- Elimina la pulpa interior (opcional): Algunos dicen que quitando la pulpa blanca interior se puede mejorar el sabor y que la experiencia será más llevadera para el estómago.
Preparación del Té de San Pedro:
- Licúa los trozos (opcional): Primero, licúa los trozos de cactus para crear una pulpa.
- Hierve el cactus: Coloca los trozos o la pulpa del cactus en una olla grande y añade agua suficiente para cubrirlos. Llévalo a ebullición, baja el fuego y déjalo a fuego lento durante al menos seis horas mientras se extrae la mescalina en el agua.
- Añade limón (opcional): Mucha gente opta por añadir limón a la mezcla, ya que se cree que el ácido ayuda a catalizar la extracción.
- Cuela la mezcla: Después de calentar la mezcla durante al menos seis horas, cuélala con una estopilla o colador fino para separar el líquido del material sólido, que ya no debería contener mescalina.
- Reduce el líquido: Devuelve el líquido colado a la olla y cuécelo a fuego lento hasta que el volumen se reduzca a la concentración que prefieras. Algunas personas lo reducen a un chupito para que sea fácil de consumir. Tendrá un sabor bastante desagradable, pero se pasa enseguida.
- Deja enfriar y consúmelo o guárdalo: Deja que el té se enfríe y luego guárdalo en un recipiente o tómalo inmediatamente.
La dosis de té de San Pedro puede variar mucho en función de la potencia del cactus y la tolerancia de cada persona, por lo que siempre tendrás que hacer conjeturas. La sabiduría popular dice que un esqueje de aproximadamente la longitud de un antebrazo (40-50 cm) contiene una dosis normal de mescalina. Otros sugieren basarse en el peso. No intentes dosificar por mililitros de té, ya que su concentración puede variar en función de cuánto tiempo se haya dejado a fuego lento.
Consejos Adicionales:
- Disimular el sabor: El té puede ser amargo y bastante desagradable.
- Variedades de cactus: Aunque el San Pedro es el más utilizado, los cactus antorcha peruana y boliviana (Echinopsis peruviana y Echinopsis lageniformis, respectivamente) son otras variedades conocidas por su alto contenido en mescalina. Las espinas del San Pedro son muy pequeñas, mientras que la Antorcha peruana y la boliviana tienen espinas más largas.
- Reducir las náuseas: Algunas personas añaden hierbas como la menta o la manzanilla a la infusión para reducir las náuseas y mejorar el sabor.
- Congelación: Congelar los trozos de cactus antes de hervirlos puede ayudar a romper las paredes celulares, haciendo que la extracción de mescalina sea más eficaz y el producto final más fuerte.
Si tomas té de San Pedro, estarás siguiendo miles de años de tradición psicodélica. Tanto si quieres una experiencia que te cambie la vida, como si simplemente quieres una experiencia recreativa, sin duda alguna, el San Pedro puede ofrecértela. Preparar el té es bastante fácil, pero asegúrate de investigar sobre esta planta y sus efectos, y sobre el consumo de psicodélicos en general, antes de embarcarte en esta aventura.