Yayoi Kusama: La Artista Japonesa de los Lunares Famosos

Hoy, esta japonesa (Matsumoto, 1929) es la artista viva más cotizada del mundo.

Yayoi Kusama Vida y obra Historia del arte

Ella expone en los museos y las galerías más importantes, sus obras alcanzan cifras millonarias en las subastas, es conocida por el gran público y hasta protagoniza documentales, como Kusama: Infinity.

El filme de la escritora, directora y productora Heather Lenz es un recorrido por la singular vida y vasta obra de esta mujer menuda que, con su eterna peluca roja, vive en una institución psiquiátrica de Japón desde 1977, donde ingresó voluntariamente, ya que desde la infancia sufre alucinaciones y un trastorno obsesivo compulsivo. A sus 91 años sigue trabajando, con "obsesión infinita", en su taller en el distrito de Shinjuku (Tokio) -muy cerca del hospital Seiwa-, al que acude casi todos días. Yayoi vive recluida, pero no es ajena al mundo que hay tras los muros, así en plena pandemia publicó una poesía dedicada a los que luchan contra el Covid.

Yayoi Kusama en una de sus exposiciones. Fuente: Marca.com

Inicios y Trauma Infantil

Yayoi Kusama, que nació en 1929 en el pueblo montañoso de Matsumoto, comenzó a pintar debido a las alucinaciones que sufría desde niña. Su madre la obligaba a ver las relaciones sexuales adúlteras que su padre mantenía y ella empezó a pintar para desaparecer, para volverse invisible y también para plasmar esas visiones alucinatorias que padecía.

«Todavía veo alucinaciones», declaraba no hace mucho. «Los lunares vienen volando y caen en mi vestido, en el suelo, por la casa, por el techo. Y yo los pinto». Y esa es su tabla de salvación, y lo ha sido durante toda su vida.

Toda una pionera en muchos aspectos, fue una de las primeras japonesas que abandonó el país, a finales de los 50, para hacer Las Américas. De esa manera, dejaba atrás una infancia traumática, con una madre estricta y conservadora que le imponía castigos por pintar y que, lejos de apartarla del arte, hacía que se volcara aún más en él, hasta convertirse en una obsesión.

Una de sus Infinity Rooms, en Hong Kong (China), en 2018. Fuente: El Confidencial

Nueva York y la Vanguardia Artística

Y llegó a Nueva York, en 1958, chapurreando un poco de inglés y con el objetivo de hacerse un nombre. Aunque no fue tan fácil como creía pese a formar parte de la revolución cultural de los años 60 y desenvolverse bien en un mundo dominado por hombres. Siempre en la vanguardia, vio cómo algunos de sus trabajos alcanzaban popularidad en otras manos; por ejemplo, la repetición en serie de imágenes que hicieron famoso a Andy Wharhol... Sin embargo, consiguió convertirse en unas de las grandes agitadoras de la escena artística neoyorquina.

En Nueva York, la artista entra en contacto con figuras de la talla de Andy Warhol y Donald Judd. Vive en primera persona la explosión del pop art y la desbordante creatividad de los años 60 y 70, que influyen poderosamente en sus instalaciones llenas de luz, color y curvas. Es también el momento de sus famosas “esculturas blandas”, montajes realizados con telas y acolchados que desvelan un profundo temor (revelado por la artista) a la sexualidad y la penetración.

Arte Reivindicativo y Happenings

Agitadora y guerrera, en 1966, se presentó a las puertas de la Bienal de Venecia, sin estar invitada, con la que sería una de sus obras más importantes, el Jardín de Narciso: una instalación con cientos de esferas de espejo que empezó a vender, una a una, por dos dólares y con la que trataba de denunciar el mercantilismo del arte. También organizó happenings en lugares públicos, como Central Park y el Puente de Brooklyn, para protestar contra la guerra de Vietnam (1968) -a veces, ella sola; a veces, con gente desnuda a la que pintaba con lunares de colores- o contra la homofobia (Boda homosexual, en 1968)...

Una de sus flores gigantescas de lunares, en el Museo Yayoi Kusama, en Tokio. Fuente: El Confidencial

Regreso a Japón y Hospitalización

Entretanto, o mejor dicho todo el tiempo, lidiaba con la enfermedad mental y fue hospitalizada con frecuencia por exceso de trabajo. Trabajaba sí, pero no conseguía vivir del arte. Gozaba de cierto renombre en el mundo artístico, también, pero la fama no llegaba... Y, en 1973, poco después de que falleciera el pintor y escultor estadounidense Joseph Cornell, con quien mantuvo una relación apasionada y platónica, regresó a Japón.

Allí encontró un país más conservador en todos los sentidos, pero especialmente en el artístico. Mutó en marchante de arte, pero el negocio fracasó. Y con las alucinaciones y las obsesiones acechándole -en realidad, nunca se fueron- decidió ingresar voluntariamente en Hospital Seiwa para Enfermos Mentales, su "hogar", como ha dicho en alguna ocasión, y olvidarse de la fama...

Reconocimiento Tardío y Legado

Hasta 1993, cuando representó a su país en la Bienal de Venecia (está vez sí estaba invitada). Entonces, se desató la locura por ella y por su obra, llegaron los reconocimientos, el dinero, las exposiciones, sus nuevos trabajos... Icono del arte hipnótico, total y colorista, Yayoi Kusama invita al espectador a adentrarse en su particular universo a través de espacios alucinatorios.

Fascinada por el infinito y angustiada por la desaparición de la individualidad, la creadora japonesa desarrolla obras que expresan su temor ante "la anulación del yo". Sus pequeños “guisantes", repetitivos, atípicos y tan característicos de su obra, cubren piezas, esculturas, piel y ropa, simbolizando al hombre perdido en el infinito, un reflejo de una de sus conocidas reflexiones: “no somos más que miserables insectos en un universo increíblemente vasto”. Sus miedos, y su obsesión por espacios inasumibles, se plasman en instalaciones enigmáticas y psicodélicas donde se cuestiona la conexión entre el hombre y lo que le rodea.

Un Museo para su Obra

Situado en el corazón del bullicioso distrito Shinjuku de Tokio, el Museo Yayoi Kusama abrió sus puertas en octubre de 2017. El arquitecto Kume Sekkei diseñó el minimalista edificio blanco de cinco plantas y bordes redondeados que alberga instalaciones permanentes y exposiciones temporales de Kusama, así como conferencias y eventos anuales.

Museo Yayoi Kusama en Tokio. Fuente: Wikimedia Commons

Colaboración con Louis Vuitton

Diez años después de la primera colaboración entre Louis Vuitton y la prestigiosa artista japonesa Yayoi Kusama, en enero podremos disfrutar de la nueva colección Louis Vuitton x Yayoi Kusama, que se encargará de reinterpretar las creaciones de la maison con los motivos emblemáticos de la artista. Al hacerlo, los objetos simbólicos, los motivos hipnóticos y las imaginaciones del infinito de Yayoi Kusama se apoderan de los diseños icónicos de Louis Vuitton para dar forma a objetos mágicos que trascienden el tiempo y el espacio.

Esta colección explota los símbolos recurrentes de la artista en piezas adelantadas en la colección crucero 2023 de la firma de Ghèsquiere a la vez que baña el lienzo de Monogram con los lunares que caracterizan a la obra de la artista. La relación entre la marca y Yayoi nunca terminó tras su primera vez, un trabajo conjunto que forma parte de la larga historia de trabajo de Vuitton con artistas, una andadura que se remonta a hace casi un siglo, cuando el nieto del fundador, Gaston-Louis Vuitton, comenzó a encargar a artistas que crearan escaparates.

Esta colaboración se lanzará mediante el sistema de drops y abarcará tanto el espectro femenino como el masculino al englobar prêt-à-porter, bolsos, zapatos, accesorios, equipaje, baúles y fragancias. El drop 1 se lanzará el 1 de enero de 2023 en China y Japón, seguido del resto del mundo el 6 de enero. El segundo estará disponible en las tiendas Louis Vuitton a partir del 31 de marzo de 2023.

Los lunares pintados serán, por supuesto, una parte vital del proyecto, pues tiene en ellos su punto de partida y los traduce de forma directa de la mano de Kusama a través de una compleja técnica de serigrafía e impresión en relieve sobre cuero o lona revestida icónica. Comenzó a pintar sus míticos puntos cuando tenía tan solo diez años y ahora los veremos adornar prendas, artículos de cuero, accesorios y fragancias.

No solo nos encontraremos con los colores más reconocibles de la obra de la japonesa, sino que descubriremos gradaciones de negro, plata, gris y blanco específicamente para hombres. La colección Metal Dots, por su parte, se inspira en los orbes espejados de Kusama, un motivo familiar de su Narcissus Garden, mostrado (extraoficialmente) en la 33ª Bienal de Venecia en 1966. Ahora, en diferentes tamaños, son colocados con milimétrica precisión a mano e incrustados en artículos de cuero negro y plateado para mujeres. En los míticos Capucines los veremos como si fueran un gradiente de la era espacial.

Desde la paleta cromática distintiva de Kusama, consistente en blanco y negro, rojo y blanco, amarillo y negro, hasta el mix para hombres compuesto por negro y rojo, los puntos infinitos se fusionan con una multiplicidad de iconos de maison.

Tampoco falta en la colección una explosión floral. Empleando la pintura 'Flower' de tintes psicodélicos de 1993, veremos el estampado floral en diferentes prendas y accesorios.

La colaboración de Louis Vuitton x Yayoi Kusama se enmarca en un paisaje visual inmersivo, que va desde escaparates, ventanas emergentes y vallas publicitarias anamórficas, junto con experiencias AR, un juego XR y una campaña publicitaria.

Cronología de Yayoi Kusama
Año Evento
1929 Nace en Matsumoto, Japón.
1957 Viaja a Seattle, EE. UU.
1958 Se traslada a Nueva York.
1966 Presenta "Jardín de Narciso" en la Bienal de Venecia sin invitación.
1973 Regresa a Japón.
1977 Ingresa voluntariamente al Hospital Seiwa para Enfermos Mentales.
1993 Representa a Japón en la Bienal de Venecia.
2017 Apertura del Museo Yayoi Kusama en Tokio.

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