¿Cuánto dura el Botox? Duración y Factores que influyen en sus efectos

La toxina botulínica (TB), comúnmente conocida como Botox, es el tratamiento más empleado en medicina estética. En consecuencia, las quejas de la menor duración del efecto de la toxina en los pacientes son causa de preocupación entre los médicos.

¿Sabes cuánto dura el efecto de la Toxina Botulínica?

Los responsables de la fabricación y distribución de las toxinas niegan que exista una causa dependiente del fabricante con relación al acortamiento de la eficacia de las toxinas.

El objetivo de este trabajo es analizar las distintas causas que, según nuestra experiencia, pueden repercutir en la duración del efecto de la toxina botulínica. Para ello se ha llevado a cabo una extensa revisión de artículos publicados sobre el tema.

La duración de los efectos relajantes de la toxina botulínica (TB) aplicada a los pacientes es una preocupación que cada vez tienen más médicos estéticos. Es frecuente oír que, al realizar un nuevo tratamiento de TB, con la misma marca de toxina que la vez anterior, en esta ocasión la duración del efecto ha sido menor. Siendo la TB el tratamiento más empleado en medicina estética, es importante dilucidar si esto es cierto y las posibles causas que pueden explicar un acortamiento temporal en la duración del efecto de la TB.

En este artículo, exploraremos en detalle la duración del Botox, los factores que influyen en su efectividad y cómo maximizar los resultados para mantener un rostro rejuvenecido y natural.

¿Qué es la Toxina Botulínica (Botox)?

La TB es una proteína producida por una bacteria anaeróbica, grampositiva y con capacidad de producir esporas, que es Clostridium botulinum. Es uno de los venenos biológicos más potentes. La toxina producida por la bacteria es una mezcla compleja de proteínas neurotóxicas y no neurotóxicas. El efecto neurotóxico se debe a la inhibición de la liberación de neurotransmisores.

La TB entra en la neurona a través de las vesículas sinápticas de la glicoproteína 2 (SV2), comprobado al demostrar que la TB‑A no se internaliza si las proteínas SV2 son inhibidas, volviendo a cumplir su función cuando su expresión queda nuevamente restaurada (Figura 1). En caso del serotipo A, la inmunomicroscopía electrónica ha demostrado cómo la neurotoxina se internaliza dentro de estas vesículas sinápticas para alcanzar el citosol neuronal. Cada vesícula puede contener una o dos moléculas de TB, cantidad regulada por las proteínas SV2. Es importante recalcar la especificidad de los diferentes subtipos de neurotoxina hacia las isoformas de SV2. En el caso de la TB‑A interacciona principalmente con la isoforma SV2C, previa glicosilación de esta.

Figura 1. Internalización de la TB en SV2 y su posterior liberación en terminal presináptico. Tomado de Rossi et al (2022)

Se está de acuerdo en que la debilidad muscular se debe a la acción específica de la TB sobre el receptor de la acetilcolina; siendo la parte farmacológicamente activa la proteína de 150 kDa de peso molecular, de los que 100 kDa corresponden a la cadena pesada y 50 kDa a la cadena ligera, estando unidas ambas por un puente disulfuro. La cadena ligera escinde las proteínas SNARE (soluble N‑ethylmaleimide sensitive attachment protein receptor), que intervienen en el transporte de vesículas de acetilcolina y su acoplamiento a la membrana presináptica antes, impidiendo la liberación de acetilcolina en la hendidura sináptica. Esto da como resultado una parálisis temporal y reversible de los músculos.

Una vez inyectada la TB, su efecto relajante comienza en dos a cinco días y se estima completo en 10‑12 días. Los músculos tratados alcanzan su máxima relajación en cinco o seis semanas y comienza a decaer este efecto en dos o tres meses.

Duración Promedio del Botox

En líneas generales, la duración media del tratamiento suele ser de entre cuatro y seis meses, pero depende de factores individuales como el metabolismo, la fuerza de los músculos tratados, los hábitos de vida, e incluso el nivel de estrés.

Con respecto a cuánto dura el bótox en la cara, es necesario señalar que la duración de los efectos de este tratamiento de belleza depende de varias variables.

En general, los efectos del bótox tienen una duración que oscila entre los tres y seis meses aproximadamente. Dichos efectos se comienzan a observar a partir del cuarto o quinto día; mejoran paulatinamente alcanzando su plenitud a los quince días de haberse aplicado el tratamiento.

Posteriormente existe un período de unas seis a ocho semanas en el que se mantienen los resultados. Los intervalos entre tratamientos no deben ser inferiores a tres meses.

En tan solo unos minutos que dura la sesión, y sin ni siquiera necesitar anestesia (aunque puede aplicarse previamente una pomada anestésica en caso de personas que presenten una elevada sensibilidad al dolor), habrás completado tu tratamiento en manos de tu médico especialista. A partir de entonces, podrás disfrutar durante un periodo aproximado que oscila entre cuatro y seis meses de todas sus ventajas.

Factores que Influyen en la Duración del Botox

Existen otras variables que también determinan cuánto dura el bótox en la frente y otras zonas de la cara. Si el metabolismo del paciente es muy acelerado, la descomposición y absorción del bótox son más rápidas. Igualmente, exponerse al calor, a situaciones estresantes, a actividades físicas intensas influye en cuánto tiempo dura el bótox.

La toxina al ser una proteína tiene capacidad inmunogénica y, en consecuencia, podría desarrollar resistencia, que puede ser primaria o secundaria. Esta respuesta inmunogénica interferiría tanto en el tiempo de comienzo del efecto como en la duración de este. No obstante, cabe considerar que además de las posibles causas inmunogénicas, existen muchas otras, no inmunogénicas, que han de analizarse porque también tienen influencia sobre la duración del efecto de la toxina en la musculatura tratada.

Hay otros factores que dependen del médico que inyecta y de la manera en que lo hace. En ese sentido, ya se ha estudiado por diversos autores que las inyecciones intradérmicas de TB‑A en dosis altas son más inmunogénicas que las inyecciones intramusculares a la misma concentración, lo que se ha relacionado con la presencia de numerosas células dendríticas en la dermis. Esto debería disuadir al médico de practicar el llamado mesobótox (mesoterapia intradérmica con TB).

Las posibles causas de una menor duración pueden estar ligadas, de una parte, al propio paciente y su particular respuesta inmunitaria. De otra parte, están todas las causas no relacionadas con la respuesta inmunitaria. En primer lugar, la asociación de las diferentes toxinas comercializadas con las proteínas acompañantes, capaces de condicionar el tiempo de inicio o la difusión hacia los receptores neuromusculares. En segundo lugar, la gesticulación ligada a la expresión de emociones del paciente. Finalmente, la reconstitución de la toxina y la técnica de inyección del médico son otros factores que influirán en la duración del efecto.

Según los expertos, otro punto importante es que los hábitos de vida y los factores individuales juegan un papel determinante. “Son varios aspectos a tener en cuenta. Sin duda alguna, la genética, pero también influye la calidad de la piel, el metabolismo de cada persona, el grado de contracción muscular y, por supuesto, el estilo de vida. El estrés, el consumo de tabaco, la exposición solar severa y sin fotoprotección o la falta de un descanso óptimo pueden acortar la duración de los resultados y acelerar los factores de envejecimiento prematuro a causa de todo ello. Y por el contrario, pieles bien cuidadas, con rutinas y estilo de vida saludables y constancia en determinados tratamientos en cabina, suelen alargar ese efecto rejuvenecedor”.

Diversos factores pueden influir en la duración de los efectos del Bótox, pero uno de los más relevantes se relaciona con las variaciones en la musculatura facial de cada paciente.

  • Tipo de mímica facial: Todos tenemos un conjunto único de expresiones faciales que usamos a diario. Estas diferencias en la mímica facial pueden afectar cómo el Bótox actúa en nuestros músculos y, por ende, cuánto tiempo duran sus efectos.
  • Edad: A medida que envejecemos, nuestra piel y músculos faciales pierden elasticidad y firmeza. Esto puede hacer que los resultados del Bótox se desvanezcan más rápidamente en personas de mayor edad en comparación con los más jóvenes.
  • Sexo: Los hombres suelen tener una musculatura facial más fuerte y densa que las mujeres, lo que puede requerir dosis más altas de Bótox para conseguir el efecto deseado. Además, el Bótox puede durar menos en los hombres debido a esta mayor fuerza muscular.

¿Qué hacer para prolongar los efectos del Bótox?

En nuestra clínica de medicina estética facial acostumbramos hacer recomendaciones generales y específicas a los pacientes con el propósito de cuidar y extender los efectos del bótox.

Y lanzan unos últimos consejos para prolongar los efectos del tratamiento con toxina botulínica. “Una piel fuerte y cuidada responde mejor y mantiene durante más tiempo los beneficios de las infiltraciones. Además, podemos reforzar con una serie de tratamientos complementarios como la mesoterapia facial, que ayuda a nutrir la piel, bioestimuladores o láser, que ayudan a mejorar la calidad cutánea y potencian la acción del bótox. Es como cuidar el lienzo para que el trazo luzca impecable”.

“Además, aunque la cosmética no sustituye en modo alguno a los neuromoduladores, sí contribuye a mantener la piel en un estado óptimo. El retinol estimula la renovación celular, los péptidos favorecen la firmeza y las cremas reafirmantes aportan soporte y nutrición.

En la siguiente tabla se resumen los principales factores que influyen en la duración del Botox y las posibles soluciones:

Factor Impacto en la Duración Posibles Soluciones
Metabolismo Rápido Disminuye la duración Ajustar la dosis, evitar actividades intensas post-tratamiento
Estrés Reduce la duración Manejo del estrés, rutinas de relajación
Hábitos de Vida (tabaco, sol) Acorta la duración Evitar el tabaco, protección solar rigurosa
Calidad de la Piel Influye en la percepción de la duración Rutinas de cuidado de la piel, tratamientos complementarios
Técnica de Inyección Afecta la efectividad y duración Acudir a profesionales cualificados
Fuerza Muscular Reduce la duración Ajustar la dosis

Por todas estas razones, cada vez es más común ver tratamientos personalizados, que toman en cuenta estas y otras diferencias individuales. Esto significa ajustar tanto la dosis como los puntos específicos de aplicación de la toxina para obtener los mejores resultados posibles para cada paciente.

Tipos de Pacientes y su Respuesta al Botox

Dentro de la complejidad que entraña este estudio no es posible sin tener claros los conceptos que siguen.

Pacientes que no responden primariamente

Son todos los pacientes que no obtienen beneficio o solo parcial en el tratamiento con TB, desde la primera inyección y siguientes, si es que se sigue intentando. Sin embargo, tampoco queda claro que este concepto no se deba a una práctica errónea, bien por inyectar dosis bajas de TB o por no inyectar adecuadamente en los músculos apropiados. En pacientes con distonías musculares diversas o cuadros de espasticidad se han encontrado patrones genéticos ligados a la presencia de anticuerpos (Ac), pero esto es difícilmente exportable a la población general, sin afecciones neurológicas, que pretende una mejoría estética.

La actuación ante un paciente que no responde primariamente puede ser la indicada en el algoritmo de la Figura 2.

Figura 2. Algoritmo en caso de pacientes con resistencia primaria. Modificado de Bellows y Jankovic (2019)

Pacientes que no responden secundariamente

Inicialmente hay buena respuesta al tratamiento con TB, pero dejan de responder durante dos tratamientos seguidos. Al tratarse de una proteína siempre es posible que las inyecciones repetidas puedan inducir formación de Ac neutralizantes. Conviene resaltar que la prevalencia de Ac neutralizantes, en el conjunto de tratamientos con TB, por motivos estéticos o neurológicos es muy baja (3,5%), habiendo pacientes que responden con presencia de Ac y pacientes que no responden, aunque no se detecten Ac en ellos. Por otra parte, son coincidentes los estudios que señalan que la producción de Ac va ligada al empleo de dosis elevadas de TB, que suelen ser las que se utilizan en cuadros clínicos con espasticidad o distonía capaces de afectar músculos grandes en territorios extensos; nada que ver con las dosis empleadas en medicina estética.

Para enfrentar esta posible situación es aconsejable seguir las pautas del correspondiente algoritmo (Figura 3).

Figura 3. Algoritmo en caso de pacientes con resistencia secundaria. Modificado de Bellows y Jankovic (2019)

Inmunogenicidad y el Botox

Dentro de la búsqueda de Ac contra la TB, los denominados bioensayos son los únicos que han demostrado capacidad para distinguir entre Ac neutralizantes y no neutralizantes, siendo el ensayo de protección en ratones (Mouse Protection Assay, MPA) el patrón de referencia, aunque tiene el inconveniente de que muchos ratones no sobreviven a la prueba. Esto ha hecho que se prefiera utilizar el ensayo en el hemidiafragma del ratón (Mouse Hemidiaphragm Assay, MHDA), que al tener mayor sensibilidad requiere menos animales, aunque a costa de más falsos negativos. Los análisis de tipo estructural, como ELISA (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay) e IPA (Immunoprecipitation Assay), aunque son altamente sensibles no distinguen entre los diversos Ac.

Para evitar los inconvenientes de los análisis, se emplean las denominadas pruebas clínicas de inmunorresistencia. Una de ellas consiste en inyectar sobre el corrugador derecho 20 U de Ona o Incobotulinumtoxin A o 50 U de Abobotulinumtoxin A y valorar el fruncimiento de las cejas entre una y 3 semanas. Si el resultado es positivo, se induce parálisis del corrugador, produciéndose un fruncimiento asimétrico, descartando así a los pacientes que se suponen no respondedores.

Sobre los pacientes que reciben dosis más elevadas de TB existen numerosos estudios, revisiones y metaanálisis que aportan datos sobre su empleo en indicaciones neurológicas y estéticas; pero hay que tomarlos con cierta prudencia, pues no siempre se agrupan por tratamientos concretos, frecuencia y unidades de aplicación. Lo mismo puede decirse sobre otras aplicaciones habituales en medicina estética como en la hiperhidrosis axilar, en la que se emplean un alto número de unidades por sesión sin que prácticamente se hayan detectado Ac.

Ahora bien, en todas las consideraciones previas o posteriores que se hagan ha de quedar claro que hay distintas neurotoxinas y que no son intercambiables entre sí. Por ello, la determinación del contenido total de cada una no puede tomarse a la ligera debido a las proteínas acompañantes en ellas, como en caso de Abobotulinumtoxin A y Onabotulinumtoxin A. Para poder establecer una comparativa, lo que debe analizarse es el contenido de neurotoxina como tal, es decir de la fracción de 150 kD, que es la parte activa. Sin embargo, en dependencia de la financiación de los estudios, los resultados son discordantes. Bien porque se emplean viales de mayor contenido, destinados a usos terapéuticos distintos que los utilizados en las correcciones estéticas o bien por no diferenciar entre tratamientos; se desconoce también si la toxina aprobada para estética, proviniendo del mismo fabricante que fabrica la de uso hospitalario, es exactamente la misma, aunque inicialmente el número de serie de fabricación de Botox® y Vistabel® era el mismo, por citar un ejemplo.

En un reciente metaanálisis, en el que se han combinado indicaciones distintas de la TB, se informa que el 0,5% (27 pacientes) de una muestra de 5.876 tuvieron Ac neutralizantes al final del tratamiento. Sin embargo, en la evaluación final del estudio solo un 0,3% (16 pacientes) permaneció seropositivo. Es destacable que de los 10 tratamientos realizados solo 2 eran estéticos, con la particularidad de que había pacientes que habían realizado más de 15 sesiones de tratamiento, lo que da una idea de la baja incidencia registrada.

Otro aspecto, relacionado con la comunicación de mayor número de reacciones inmunogénicas, podría deberse a que hay nuevas toxinas comercializadas, muchas procedentes del sudeste asiático. En algunos estudios se ha comunicado que varias toxinas contienen impurezas de naturaleza proteica, lo que explicaría el aumento de tasas inmunogénicas de manera global; asimismo, asociado con el empleo cada vez mayor de la TB, tanto en indicaciones de ficha técnica como fuera de ella (off label). Por otra parte, no todo lo que se considera como neurotoxina es principio activo, lo que dificulta aún más, si cabe, la interpretación de resultados.

Tampoco se puede saber si el aumento de incidencia de la inmunogenicidad reside en el empleo de toxinas de origen dudoso, que no poseen el pertinente marcaje CE y son inyectadas por profesionales no médicos en centros estéticos que, obviamente, no disponen de la licencia sanitaria U.48. Las TB aprobadas por la FDA o con marcaje CE figuran en la Tabla I.

Tabla I. Principales TB tipo A aprobadas por la FDA y/o CE.
Toxina Botulínica Aprobación
OnabotulinumtoxinA (Botox) FDA y CE
AbobotulinumtoxinA (Dysport/Azzalure) FDA y CE
IncobotulinumtoxinA (Xeomin/Bocouture) FDA y CE
PrabotulinumtoxinA (Nuceiva) FDA y CE

Es sabido que realizar numerosos tratamientos a la vez sobre un mismo paciente no parece una buena idea, aunque las indicaciones sean correctas. Si se suman las unidades empleadas en tratar en la misma sesión las arrugas del tercio superior, los m. maseteros si concurre bruxismo o la hiperhidrosis axilar, palmar o plantar nos estaremos aproximando a cantidades similares a las empleadas en tratar distonías y/o espasticidades en cuadros neurológicos. Como se ha visto, emplear mayores cantidades puede derivar en la aparición de inmunorresistencia.

¿El Botox es Seguro?

El botox es uno de los fármacos más seguros y a día de hoy su técnica está muy perfeccionada. No obstante, existe la posibilidad de que los resultados no sean siempre los deseados. Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.

La toxina botulínica que usamos en nuestras consultas es una proteína que ha sido refinada y purificada, y se usa en mínima dosis y solo en el músculo que queremos relajar. Estas cantidades son tan mínimas que no existe ningún riesgo de posibles efectos adversos. Se dice que se podría multiplicar la dosis que usamos en estética por más de 60 sin que exista el mínimo efecto secundario. Esto sería impensable con fármacos con la aspirina o los antibióticos, por lo que la toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen.

Consideraciones Finales

Para obtener buenos resultados, es necesario considerar todas las posibles causas que pueden influir negativamente en la duración del efecto, estudiar bien al paciente, aplicar los tratamientos en intervalos seguros y abstenerse de emplear toxinas de dudoso origen. En conclusión, para obtener buenos resultados hay que tener en cuenta todas las posibles causas que pueden influir negativamente en la duración del efecto, estudiar bien al paciente, aplicar los tratamientos con intervalos seguros y abstenerse de emplear toxinas de dudoso origen.

Si estás pensando en aplicarte este tratamiento, te invitamos a contactarnos ahora mismo. Déjate cuidar, tenemos la formación y la experiencia necesarias para garantizar resultados exitosos. Consúltanos sobre cuánto dura el bótox y cualquier otra duda que desees despejar.

tags: #botox #cada #vez #dura #menos