Una idea bastante extendida es que no se broncea cuando se aplica protector solar, pero esto es falso. A la pregunta: «¿Nos bronceamos con protector solar?» la respuesta es sí.
El bronceado, tan deseado cada verano por su efecto «buena cara» indiscutible, no es más que un ingenioso mecanismo de defensa puesto en marcha por la epidermis para protegerse de los efectos nocivos de los rayos UV. Al reforzar la producción de melanina, la piel impide que los UV penetren más en profundidad y dañen los tejidos.
Aunque los UVC son detenidos por la capa de ozono, los UVB son responsables de las quemaduras solares y los UVA, del envejecimiento de la piel. Aquí es donde interviene el protector solar. Aplicado de manera regular y correcta, crea un filtro adicional que aumenta la protección de la epidermis contra las rojeces, los enrojecimientos y las quemaduras; las famosas quemaduras solares.
Sí, es totalmente posible broncearse usando protector solar y es algo normal. En realidad, el protector solar actúa como un filtro retardante. El tipo de protector solar elegido y su índice de protección (SPF) influyen en tu bronceado. Un protector solar con SPF alto (30 o más) permite un bronceado más lento y suave, pero ofrece mejor protección contra los daños causados por los rayos UV.
Ahora que sabes que es posible broncearse incluso usando protector solar, veamos juntos cómo elegir la protección más adecuada para tu piel.
La crema solar para rostro y cuerpo SPF 50 (también disponible en SPF 30) asegura una protección eficaz contra los UVA y los UVB. Enriquecida con monoï de Tahití, hidrata y satina la piel durante toda la exposición.
Para las pieles sensibles, Corine de Farme ha creado la crema solar para rostro y cuerpo SPF50+. Además, la crema solar para rostro y cuerpo SPF50+ Babies & Kids es perfectamente adecuada para proteger la piel delicada de los más pequeños a partir de los 3 años.
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¿Cómo elegir el protector solar adecuado para cada tipo de piel?
¿El Autobronceador Protege del Sol?
Son muchas las dudas y mitos que rodean al autobronceador como, por ejemplo, ¿el autobronceador también protege la piel del sol? El autobronceador, como su propio nombre indica, está formulado para broncear natural y gradualmente la piel sin necesidad de exposición solar. La función del autobronceador es alterar el color de la piel para aportarle ese toque dorado tan deseado en verano.
La respuesta es clara y directa, no se puede utilizar. Si quieres sí, pero tienes que saber que el autobronceador no va a proteger tu piel. Lo ideal es broncear la piel en la noche, sobre la piel limpia y seca. A la mañana siguiente te puedes aplicar el protector solar sin ningún tipo de problemas.
Es muy importante dejar transcurrir unas horas entre el autobronceador y el protector solar para no alterar el resultado. En definitiva, los autobronceadores no protegen la piel del sol, por lo que hay que seguir protegiendo la piel con la ayuda de un protector solar.
Por eso, en Sam Parfums vamos a contarte ahora unos cuantos tips para que sepas cómo utilizar el bronceador solar adecuadamente y tostarte al sol de forma feliz y despreocupada.
Cómo Protegerte del Sol Adecuadamente
A pesar de los beneficios de tomar el sol, evita la exposición en los picos de calor. El sol resulta más dañino entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, optar por zonas de sombra durante el mediodía.
- En el parque, siéntate bajo un árbol.
- En la playa, colócate bajo una sombrilla.
- En la terraza de una cafetería, disfruta bajo un toldo.
Pero, atención, la radiación ultravioleta no solo proviene del cielo. El reflejo de los rayos de sol intensifica aún más sus efectos. Todos sabemos que el agua refleja la luz solar, aunque también lo hace la arena, la pintura blanca, el hormigón y, en definitiva, cualquier superficie clara o brillante.
La nieve es un reflector extremo, pues casi duplica la exposición a los rayos UV. Por lo que ten en cuenta que, incluso a la sombra o en la cima de una montaña, en un día nublado o en pleno invierno, puede que los rayos UV incidan sobre ti de manera excesiva.
Cúbrete el Cuerpo
Protégete del sol con ropa, sombrero y gafas de sol con filtro UV. Cuando sales a la calle, la ropa es tu primera línea de defensa contra la dañina radiación ultravioleta. Pero no toda la ropa se ha confeccionado de la misma manera.
Estas son algunas de las características que tienes que tener en cuenta:
- El tejido: Las telas tejidas firmemente constituyen un escudo más efectivo frente a los rayos solares. Cuanto menos firme sea el tejido, más rayos UV pueden penetrar. ¡Las sedas y muselinas de gasa no soy muy adecuadas y un bonito vestido de encaje te tatuará su diseño con una quemadura solar!
- El color: Los colores oscuros e intensos como el negro, el azul marino, el rojo o el verde esmeralda proporcionan una mayor protección UV que los tonos pastel y blanco.
- Los sombreros: ¡Para proteger adecuadamente el rostro y el cuello de la exposición al sol, el sombrero precisa tener un ala ancha por todo su diámetro (al menos 7,5 cm) y copa! Así que, despídete de las gorras y las viseras.
- Las gafas de sol: Para una protección óptima contra la luz solar más intensa, elige unas gafas de sol que tengan el marcado CE de categorías III o IV.
Con tantos productos, ingredientes, FPS y formulaciones diferentes, elegir y aplicar correctamente el protector solar puede parecer una tarea ardua.
Técnicamente, los ingredientes de los protectores solares absorben la radiación UV antes de que llegue a tu piel, mientras que los ingredientes de los bloqueadores solares crean una barrera para bloquear y desviar los rayos del sol. Muchos protectores solares de amplio espectro contienen ambos tipos de ingredientes.
La razón por la que necesitamos diferentes tipos de ingredientes de protección solar se debe a que existen diferente tipos de radiación ultravioleta. Los rayos UVB proporcionan un bronceado visible y también provocan quemaduras solares. Por otra parte, los rayos UVA constituyen una amenaza invisible.
No notarás sus efectos de inmediato, pero, a largo plazo, los rayos UVA son causantes del envejecimiento de la piel. Ambos, tanto los rayos UVA como UVB, son los principales sospechosos de causar muchos de los cánceres de piel.
El Factor de Protección Solar (FPS) clasifica la eficacia de un protector solar a la hora de bloquear los rayos UVB. Para una protección óptima contra los rayos UVB, los dermatólogos recomiendan utilizar un protector solar con un FPS 30+ o un FPS 50+.
Los protectores solares de amplio espectro aprobados por la UE también proporcionan protección contra los rayos UVA e incluirán en su envase el término "UVA" en el interior de un círculo.
La mayoría de la gente no aplica el suficiente protector solar. ¿Cuál es la cantidad adecuada? Probablemente, mayor de lo que piensas. Una mujer de tamaño medio precisa aplicar 36 g de crema para cubrir todo su cuerpo. Es aproximadamente dos cucharadas o una generosa cantidad del tamaño de una pelota de golf.
Aplica el protector solar 20 o 30 minutos antes de salir a la calle. No te olvides de las orejas, la nuca, los pies y los tobillos, y el dorso de las manos.
Si te haces con un bote gigante de protector solar multiusos al principio del verano, podrías estar haciéndote un flaco favor. ¿Vas a llevar ese enorme bote en el bolso cuando necesites volver a aplicarte el protector? ¿Se trata de un protector solar hidratante para la piel sensible de tu rostro? ¿Te proporcionará una buena protección en caso de haber estado nadando o practicando deporte?
Si no cuentas con el producto adecuado para cada situación, es mucho menos probable que utilices tu protector solar con la regularidad que se recomienda. Por ello, resulta lógico elegir diferentes fórmulas de protección solar que se ajusten a los gustos y necesidades de toda la familia.
Los laboratorios de La Roche-Posay han desarrollado ANTHELIOS, una gama de protectores solares de protección alta y muy alta. Nuestros productos se presentan en diferentes formatos como crema, gel, fluido, bruma, aceite y en barra que completan tu estilo de vida y se adaptan a los diferentes tipos de piel: sensible, grasa y con tendencia al acné o la pigmentación, para bebés, niños, etc.
Ese viejo bote de protector solar que ha estado acumulando polvo en la parte trasera del armario del baño desde tus últimas vacaciones (¿o lo utilizaste por última vez hace dos años?) probablemente ha perdido sus beneficios protectores. Te damos un consejo para calcular la fecha de caducidad de tu protector solar: cuando abras el producto, apunta la fecha en el bote o el tubo con un rotulador indeleble.
La piel de los niños es especialmente vulnerable a los efectos nocivos del sol. Por eso, los pediatras y los dermatólogos coinciden en que los bebés y los niños menores de 3 años no deberían exponerse directamente al sol.
Si debido a tus planes, la exposición al sol resulta inevitable, asegúrate de tener siempre a mano ropa protectora (camisetas anchas de manga larga, pantalones más largos y chalecos para nadar). Después del baño, seca a tu pequeño con una toalla y vuelve a aplicarle un protector solar formulado específicamente para niños.
Este protector debe ser resistente al agua y a la arena, y tiene que ser visible durante su aplicación para asegurarte de que ninguna zona queda sin proteger. La gama de productos ANTHELIOS DERMO-PEDIATRICS SPF 50+ de La Roche-Posay está diseñada especialmente para bebés y niños pequeños, e incluye fórmulas para "pieles mojadas" que se pueden aplicar directamente desde la piscina para mantener una protección constante.
Los australianos, que disponen de grandes conocimientos sobre el sol, acuñaron el icónico eslogan Slip, Slop, Slap. Slip on a shirt, slop on sunscreen, slap on a hat (juego de palabras en inglés cuya adaptación es "ponte una camiseta, aplícate crema y usa un sombrero"). La protección solar es sencillísima una vez que le coges el truco.
Si eres de piel clara y te cuesta ponerte morena es probable que hayas oído hablar de los bronceadores e incluso investigado un poco por tu cuenta. ¿Para qué sirven? ¿Podrían ayudarte a coger algo de color o a mantenerlo más tiempo de forma saludable?
Pues es una sustancia presente en la epidermis. En concreto, la fabrican unas células llamadas melanocitos que a su vez se la entregan a los queratinocitos. La producción de melanina se activa con la exposición solar.
Un bronceador sobre todo puede serte útil si tienes la piel más blanca y te cuesta ponerte morena. Depende del producto.
- Tocoferol: la vitamina E tal cual. Se absorbe mejor que el acetato de tocoferilo y tiene las mismas funciones.
- Betacaroteno (complementos orales): se trata de un precursor de la vitamina A.
- Forskolina (oral): induce la formación de melanina.
- Fernblock® (oral o tópico): es un extracto de la planta Polypodium leucotomos con actividad fotoprotectora.
De nuevo, un bronceador es cualquier producto que te ayuda a producir más melanina de manera natural. Ahora bien, los bronceadores tópicos a veces tienen factor de protección solar (SPF). Por cierto, es importante recalcar que estudios recientes explican que tanto la radiación UVA como la UVB aumentan el riesgo de cáncer de piel.
Existen bronceadores con y sin SPF. Te recomendamos los que sí tengan un SPF adecuado para tu tipo de piel. También están las cápsulas y comprimidos bronceadores, que potencian la acción de la melanina para darte un tono más veraniego.
Hay que aplicarlo 30 minutos antes de la exposición solar. Es importante que sepas que un bronceador corporal no sirve para el rostro (para eso hay productos específicos, es una piel más sensible).
Las que más nos los suelen pedir son mujeres de piel blanca a las que les cuesta ponerse morenas con los fotoprotectores tradicionales.
- Tópico con SPF 30: Isdin Hydro Oil. Protege contra radiación UVA y UVB además de potenciar el bronceado natural de tu piel.
- Cápsulas orales: Heliocare Bronze. Con forskolina y Fernblock® para ayudar a inducir, acelerar y prolongar el bronceado natural.
El exceso de exposición solar es perjudicial y ante todo debes tener precaución. Entonces, ¿qué debo usar? Por eso y dado que depende de tantos factores (tu fototipo, edad, antecedentes…) puedes hacernos si quieres una consulta personalizada.
Cuando hablamos de bronceador solar, tenemos que hacerlo desde el sentido más literal posible. Un bronceador solar no es un protector solar. Es decir, sí, protege, pero su finalidad no es esa. La finalidad de un buen bronceador solar es acelerar tu proceso de melanina. Te ofrece una hidratación a base de aceites vegetales que son los encargados de acelerar la pigmentación de tu piel. Dicho de otra manera, con el bronceador solar te pones moreno más rápido.
Esto tiene sus ventajas, obviamente, porque necesitas estar menos rato al sol para notar sus efectos. Sin embargo, nadie sabe estar solo 10 minutitos al sol y probablemente la exposición al mismo sea más prolongada. Es por ello que es conveniente que antes de utilizar el bronceador solar eches una buena base de protector solar específico. Así, con una buena base, no te quemarás y los resultados serán simplemente excelentes. Eso sí, también puedes encontrar el combo perfecto, como esta crema de protección solar de Lancaster con activo bronceador.
Ya sabes, uses aceite, crema, stick o gel, la recomendación es la misma: protégete primero.
Al igual que ocurre con la crema solar, los bronceadores deben estar repartidos de forma uniforme para que no se queden esos feos ronchones. Además, una vez te lo apliques, debes esperar al menos cinco minutos antes de ponerte cualquier prenda de ropa, así evitarás mancharla.
No todas las pieles son iguales, por tanto su forma de reaccionar ante los rayos del sol también difiere. Y al igual que todas las pieles tienen sus particularidades, en el propio cuerpo cada zona merece un cuidado específico. Por eso existen bronceadores solares específicos para el rostro y bronceadores más aptos para el cuerpo. ¿Por qué pasa esto? Porque la piel del rostro es mucho más delicada y menos resistente, con lo cual tenemos que dedicarle un mimo especial antes de lanzar cualquier producto.
De ahí que sea importante que sepas qué tipo de piel tienes: si eres muy morena quizás no precises un FPS tan alto como una persona blanca y con pecas. Aún así, procura no bajar del factor solar 30 y súbelo a 50 si eres de los que torna enseguida a rojo en cuanto le roza el sol.
Para lucir una piel saludable debes hidratarte de forma constante, especialmente si te encuentras bajo el sol. La piel deshidratada, aparte de quemarse más fácilmente, también hace que a efectos prácticos se descame antes y pierdas tu bronceado tan codiciado. Por eso, una vez haya terminado tu sesión de playa, unta tu piel sin miramientos con un buen after sun para mantener la humedad que necesitas en la dermis.
En definitiva, no descuides tu piel bajo el sol y protégete adecuadamente.
Tipos de Fotoprotectores y Bronceadores
Los fotoprotectores y bronceadores son sustancias, que suelen ser cremas (“crema solar”), y tienen como función ayudar a la piel a protegerse de la exposición del sol para prevenir sus efectos perjudiciales. Es importante destacar qué solo son una ayuda para protegernos del cáncer de piel.
Los bronceadores sin productos que aceleran el bronceado cuando se aplican de forma tópica sobre la piel, en el mercado los podemos encontrar de dos tipos; los bronceadores sin sol o autobronceadores que utilizan dos tipos de sustancias, bien naturales como: minerales, oxido de hierro, que colorean la piel o vegetales como el extracto de cáscara de nuez, la piel adquiere un color similar a la obtenida con rayos solares.
El mas utilizado es el sintético, dihidroxiacetona, reaccionan directamente con la epidermis dando una coloración oscura.
Los bronceadores con sol; mediante la acción de los rayos UV, aceleran el bronceado.
Tipos de filtros solares:
- Físicos: Su protección en la piel se debe a que crean una barrera física que evita que los rayos del sol penetren la misma. A modo de un espejo reflejan la radiación solar.
- Químicos: En este caso los rayos del sol sí llegan a la piel pero estas sustancias absorben la radiación trasnformándola en no dañina.
- Biológicos: Son compuestos antioxidantes, que contrarrestan los daños que causan en las células de la piel las radiaciones del sol.
- Mixtos: son filtros que combinan a los anteriores, por lo tanto defienden a la piel de varias formas.
Factor de Protección Solar (FPS)
Este número nos dice cuántas veces más tiempo necesita la radiación solar para causar el enrojecimiento en la piel con respecto al que hace falta sin el fotoprotector. En Europa, y por lo tanto en España, para unificar la medición del FPS se ha creado un sistema que se llama COLIPA. Se trata de una agencia distinta e independiente de la del fabricante del producto que se encarga de medir todos los fotoprotectores.
Al comprar un filtro solar se debe leer la información del mismo. También hay que tener en cuenta la textura del producto (aceite, gel, emulsión, crema,…). Para una fotoprotección adecuada hay que usar los que tienen un FPS 15 o mayor.
Aunque todas las pieles pueden sufrir efectos adversos por la radiación solar, es más fácil que éstos ocurran según el tipo de piel que se tenga. En este sentido las pieles se clasifican según su fototipo del I al VI.
Los rayos solares o radiaciones ultravioleta favorecen la aparición de cáncer de piel. Hay dos tipos de rayos ultravioletas: A y B.
Para prevenir el posible desarrollo de cáncer de piel los filtros solares deben ser mixtos o de amplio espectro. Tienen que proteger frente a los dos tipos de radiación: UVB y UVA.
- Se debe aplicar de nuevo el producto en función de su textura y su grado de FPS. Aunque se debe tener en cuenta también la hora del día, la intensidad del sol, el tipo de piel y el contacto con el agua.
- No se deben usar en menores de 6 meses .
Son dos términos que se usan cuando los fotoprotectores son adecuados para su uso en contacto con el agua.
Llega el verano y estamos ansiosos ya por utilizar productos solares, tostarnos al sol y coger ese tono morenito del que presumir después. Hay quien tiene suerte en la lotería de la genética y consigue un tono dorado casi con ponerse dos minutos al sol, pero otros menos afortunados deben aplicarse a fondo para conseguir un tono moreno como mínimo respetable.
La mayor controversia que tiene eso es que se tiende a abusar o bien de productos que queman más que otra cosa, o bien no se toman las precauciones suficientes a la hora de enfrentarse al sol. Porque sí, claro, el sol tiene numerosas ventajas para nuestra piel (es nuestra principal fuente de vitamina D), pero si no tomamos los debidos cuidados, se convierte en un peligroso enemigo para nuestra dermis: provoca quemaduras, eccemas o lunares que después debemos consultar con un dermatólogo y rezar para que no se hayan convertido en los temidos melanomas.
Uno de los productos más codiciados para esta época del año, aparte de los productos solares (obviamente), son los bronceadores. Sin embargo, precisamente el abuso de estos productos sin la protección adecuada puede tener un desenlace fatídico para tu piel.
Tabla resumen de fototipos de piel y recomendaciones:
| Fototipo | Características | Recomendaciones |
|---|---|---|
| I | Piel muy blanca, siempre se quema, nunca se broncea | FPS 50+, evitar exposición solar prolongada |
| II | Piel clara, se quema con facilidad, bronceado mínimo | FPS 50, limitar tiempo de exposición |
| III | Piel moderada, a veces se quema, se broncea gradualmente | FPS 30-50, protección regular |
| IV | Piel morena, rara vez se quema, se broncea fácilmente | FPS 30, protección moderada |
| V | Piel oscura, muy rara vez se quema, se broncea intensamente | FPS 15-30, protección básica |
| VI | Piel negra, nunca se quema, se broncea profundamente | FPS 15, protección mínima |
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