El cáncer de piel es uno de los tumores de mayor incidencia en el ser humano, sin embargo, hay que destacar su carácter prevenible y curable. No todos los cánceres de piel tienen el mismo pronóstico. Además, un mismo tipo de cáncer, según si está más o menos avanzado, tendrá peor o mejor pronóstico.
Las causas que provocan la aparición del cáncer de piel son la exposición solar y, en algunos casos, la herencia genética. En primer lugar, se ha establecido que la radiación solar es el factor más importante. La detección precoz y la extirpación correcta favorecen la curación del cáncer de piel.
La piel es un órgano formado por distintas capas: epidermis, dermis y tejido celular subcutáneo. En cada capa encontramos distintos tipos de células, que pueden presentar mutaciones que les lleven a proliferar de forma descontrolada, es decir, a desarrollar un cáncer de piel. Según qué tipo de célula origine el cáncer, nos encontraremos ante distintos tipos de cáncer de piel, con un pronóstico muy diferente.
Tipos de Cáncer de Piel
Existen diferentes tipos de cáncer de piel no melanoma, los más comunes son: carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular. Los principales tipos de cáncer de piel son:
- Queratosis actínicas: Se manifiestan como manchas ásperas, rosadas o escamosas, que suelen salir en la cara, el cuero cabelludo, el escote o las manos. Son lesiones precancerosas que deben tratarse porque pueden progresar a carcinoma escamoso.
- Carcinomas queratinocíticos:
- El carcinoma escamoso se presenta como una protuberancia, tumor o verruga de crecimiento rápido, en zonas expuestas al sol. Puede extenderse a otros órganos si no se trata.
- El carcinoma basocelular tiene un crecimiento más lento y menos agresivo, aparece como una placa o bulto de bordes de apariencia perlada y brillante que puede ulcerarse o sangrar.
- Melanoma: Se presenta como una mancha de color marrón oscuro o negro, un “lunar nuevo” o un cambio en un lunar previo. Es menos frecuente, pero más agresivo que los anteriores.
- Otros cánceres menos comunes: como el dermatofibrosarcoma protuberans, el carcinoma de células de Merkel, el sarcoma de Kaposi o los linfomas cutáneos.
Los melanomas suelen manifestarse como “lunares atípicos” aunque también pueden no presentan pigmento (melanoma amelanótico) y verse como lesiones rojizas. Pueden aparecer sobre lunares previos o sobre piel donde no había antes un lunar.
Signos ABCDE del melanoma
Melanoma: qué es y cómo realizar un autoexamen de forma correcta
Tipos de Melanoma
Dentro del melanoma, existen diferentes subtipos, algunos de los cuales son más agresivos que otros:
- Melanoma de extensión superficial: Es el tipo de melanoma más frecuente, constituye el 50% del total. Es el más frecuente en la raza blanca y se desarrolla entre los 40 y los 50 años. Puede encontrarse en cualquier zona de la piel pero normalmente en los hombres aparece en el tronco y en las mujeres en las piernas. Se caracteriza por ser una o varias manchas superficiales de bordes irregulares bien delimitados y color intensopero variable (marrón, negro, gris o rosa).
- Melanoma nodular: Supone el 10-15% de los melanomas malignos. Es el segundo tipo de melanoma más frecuente y es el más agresivo. Generalmente se encuentra en el tronco. Su frecuencia es mayor en hombres que en mujeres y se desarrolla entre los 50 y los 60 años.
- Melanoma lentigo maligno: Constituye entre el 5 y el 10% del total de los melanomas. Suele aparecer en personas mayores de 60 años. Afecta a las áreas de la piel que han estado expuestas al sol durante largos períodos de tiempo y, generalmente, se localiza en la cara, en la cabeza y en el cuello. Se caracteriza por ser una mancha de bordes mal delimitados que con el tiempo se extiende, de color marrón, roja o negra. Su crecimiento es lento, superficial, tardando mucho en llegar a penetrar en profundidad.
- Melanoma lentiginoso acral: Supone un 5% de todos los melanomas malignos. Es más frecuente en la raza negra. Generalmente aparece en la palma de la mano, en la planta del pie, debajo de las uñas y en los labios.
Melanoma lentiginoso acral
Tratamientos
El tratamiento depende del tipo de cáncer cutáneo y de su extensión. En general el cáncer de piel se trata con cirugía, eliminando la lesión con un margen de seguridad. Si la lesión no está diseminada la cirugía es curativa.
- Queratosis actínicas: tratamientos tópicos (cremas), crioterapia (frío aplicado en consulta) o terapia fotodinámica.
- Carcinomas basocelulares: El carcinoma basocelular suele curarse de forma definitiva con cirugía. En las variantes más agresivas se recomienda realizar cirugía de Mohs (cirugía con control de márgenes).
- Carcinoma espinocelular: El carcinoma epidermoide se trata con cirugía. El carcinoma espinocelular sí puede producir metástasis, principalmente, en aquellos tumores de larga evolución. Nuestra experiencia nos permite detectar esta patología en estadios precoces y ofrecer mayores posibilidades de curación.
- Melanoma: El melanoma se trata con cirugía. En un segundo tiempo se realiza la ampliación de la cicatriz quirúrgica y según el espesor del melanoma se realiza biopsia selectiva de ganglio centinela para evaluar si hay células malignas en el primer ganglio linfático de drenaje. En los casos de alto riesgo o avanzados, se requiere además cirugías más complejas o tratamientos oncológicos sistémicos (inmunoterapia, terapias dirigidas).
- Otros tumores raros: tratamientos quirúrgicos y/o sistémicos en función del tipo.
En los casos más graves o complejos, la decisión terapéutica se toma en el Comité de Tumores Cutáneos, formado por dermatólogos, oncólogos, patólogos, cirujanos y otros especialistas.
Cirugía de Mohs
En la Clínica somos especialistas en la cirugía de Mohs, controlada al microscopio. Esta técnica es muy delicada y precisa de personal muy especializado. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra tiene gran experiencia en este tipo de cirugía. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.
Es una técnica especializada que permite extirpar el tumor con un control microscópico inmediato de los márgenes, conservando al máximo la piel sana. Es una técnica reservada para tumores de alto riesgo localizados en la cara u otras zonas delicadas, donde la precisión y el resultado estético son fundamentales.
El Papel del Dermatólogo
El dermatólogo es el especialista encargado del diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer de piel. Una exploración minuciosa y detallada del dermatólogo es suficiente para realizar un diagnóstico precoz de lesiones premalignas e indicar un tratamiento en función del tipo de lesión. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra dispone de la tecnología más avanzada para el diagnóstico y tratamiento de esta patología. Los dermatoscopios con epiluminiscencia nos permiten explorar los lunares obteniendo una información mayor que la que se tiene con la sola inspección ocular.
Su labor es clave para:
- Diferenciar lesiones benignas de malignas.
- Escoger el tratamiento más adecuado según el tipo de tumor.
- Coordinarse con otros especialistas en los casos más complejos.
Prevención
La prevención es fundamental y está al alcance de todos:
- Evitar la exposición solar en las horas centrales del día (11-16 h).
- Usar ropa protectora: sombrero de ala ancha, gafas de sol, camisas de manga larga, pantalones o faldas largas.
- Aplicar protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) a diario: SPF ≥30 en la población general, SPF ≥50 en trasplantados si va a estar expuesto al sol.
La Importancia de la Autoexploración
La detección precoz salva vidas. El paciente trasplantado debe revisar toda su piel al menos una vez cada 3 meses, en una habitación bien iluminada y con ayuda de un espejo o de un familiar.
Debe explorarse:
- Cara, labios, orejas (incluido detrás).
- Cuero cabelludo, sobre todo en personas con calvicie.
- Cuello, tórax, abdomen, espalda y glúteos.
- Brazos, manos, uñas, axilas.
- Piernas, pies, plantas y espacios entre los dedos.
- Genitales y mucosa oral.
Trucos para Sospechar un Cáncer de Piel
Solicite cita de forma preferente al dermatólogo si observa:
- Una herida o costra que no cura en un mes.
- Una lesión que sangra espontáneamente o se ulcera.
- Una protuberancia de crecimiento rápido.
- Una mancha áspera o rugosa en la cabeza, manos u otra zona expuesta.
- Una mancha oscura nueva o un lunar que cambia de forma, tamaño o color (regla ABCDE del melanoma: Asimetría, Bordes irregulares, Color variado, Diámetro >6 mm, Evolución - cambios en el tiempo-).