El cáncer de piel se produce por el crecimiento anormal de células de la piel que han perdido el control sobre su propio ciclo vital. De hecho, en la actualidad España tiene hoy el doble de casos de cáncer de piel que hace 30 años. La sobreexposición de nuestra piel al sol es sin duda la principal causa de este tipo de cáncer de piel así como el abuso de los rayos uva.
Cada año, más de 150.000 personas en España son diagnosticadas de las formas más comunes de cáncer de piel, el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, que en conjunto se conocen como “cáncer de piel no melanoma”. Afortunadamente, hay formas de detectar la mayoría de estos cánceres cuando todavía son curables. Pero hay que estar alerta: según la Academia Española de Dermatología en los últimos cuatro años se ha producido un aumento del 38% en el número de cánceres de piel, y sólo en el año 2014 se calcula que se produjeron 600 muertes asociadas a un melanoma.
El cáncer de piel es el tipo de cáncer con mayor incidencia en el ser humano, si bien es cierto que, en muchos casos, y siguiendo una serie de recomendaciones y consejos de protección, puede prevenirse. De hecho, si se diagnostica precozmente, este tipo de cáncer puede llegar a curarse, pero si el diagnóstico se hace en fases avanzadas de la enfermedad, puede llegar a ser mortal. Por ello conocer los factores de riesgo y cómo prevenirlo es fundamental.
En Roche, llevamos trabajando muchos años en ofrecer soluciones para los pacientes de cáncer de piel y continuamos innovando para traer la medicina del futuro a estos pacientes.
En la mayoría de casos, se expresan en forma de nuevos “lunares” que presentan algunas características propias, de ahí la importancia de conocer la piel y acudir al especialista, el dermatólogo: así, de acuerdo a la Academia Española de Dermatología, si se detecta a tiempo tiene un 90% de probabilidad de curarse.
¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de piel? Dr. Fernández Herrera (2/4)
Tipos de Cáncer de Piel
Existen varios tipos de cáncer que se originan en la piel. Los más comunes son el cáncer de las células basales y el cáncer de las células escamosas. Estos tipos de cáncer de la piel se denominan cánceres de la piel no-melanoma. El melanoma es un tipo de cáncer de la piel que se origina en los melanocitos. No es tan común como el cáncer de las células basales o el cáncer de la piel de células escamosas, pero es mucho más grave. Al haber diversos tipos de células en las capas de la piel, hay distintos tipos de cáncer cutáneo.
Hay dos subtipos principales que difieren no solo en las células que los originan, sino en su forma de presentarse y evolucionar; e incluso en las características del patrón de riesgo de exposición solar que predispone a su padecimiento.
- Melanoma: Un tipo de cáncer de piel maligno. Constituye el tipo de cáncer de piel más peligroso porque puede poner en riesgo la vida del paciente. Surgen como resultado de breves pero intensas exposiciones al sol, como las que causan quemaduras solares. Adquieren la forma de manchas marrones o negras en la piel sana. Y en el 35 % de los casos, se trata de un lunar que ya existía. Si se diagnostica durante su primera fase de desarrollo, puede curarse por completo con tratamiento médico.
- Carcinoma basocelular: Representa el 90 % de los cánceres de piel y se originan debido a la frecuente y repetida exposición al sol durante la edad adulta. La detección temprana se traduce en que los carcinomas basocelulares se pueden tratar, ya que son de crecimiento lento. Dado que los carcinomas basocelulares se localizan por lo general en el rostro, la detección tardía puede derivar en cicatrices antiestéticas. Por lo tanto, es esencial que consultes con un dermatólogo si detectas nuevos bultos, protuberancias o úlceras en la piel.
Los melanomas son tumores generalmente pigmentados, que suelen aparecer con frecuencia en la piel en el tronco o extremidades, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo. Son los menos frecuentes de todos los tumores de piel, pero su comportamiento es bastante agresivo ya que pueden diseminarse y amenazar la vida de la persona a pesar de su pequeño tamaño. Generalmente se relacionan con personas cuyo patrón de exposición solar es de exposiciones cortas en el tiempo, pero intensas.
Son, por ejemplo, las personas que están al sol de forma importante durante muchos días seguidos, estando bastantes horas realizando actividades al aire libre con poca protección, lo que suele ocurrir en vacaciones, y más si ocurren en época de verano (en la playa o la montaña) cuando la intensidad de la radiación solar es mayor que en otras épocas del año. Esta exposición es especialmente dañina, cuanto más cerca del ecuador estemos (regiones tropicales), o si la altitud a la que se encuentra la persona es elevada (alta montaña).
Aparecen sobre todo en las regiones de piel que más exposición solar reciben de forma habitual: manos, cara, cuello y cuero cabelludo principalmente.
Cifras del cáncer de piel:
En concreto, el melanoma es el tumor menos frecuente pero más agresivo, pudiendo ocasionar la muerte de 55.000 personas en el mundo al año. Aun así, en España se diagnostican al año más de 6.000 casos de melanoma.
| Tipo de Cáncer | Número de Muertes al Año (Mundo) | Número de Casos Diagnosticados al Año (España) |
|---|---|---|
| Melanoma | 55,000 | 6,000+ |
Por otro lado, el carcinoma basocelular es uno de los cánceres más comunes en general y el subtipo más común dentro del cáncer de piel. Suele aparecer en zonas expuestas al sol y, aunque rara vez provoca metástasis, puede causar un gran impacto emocional en la persona que lo padece, por el tumor en sí o por las posibles consecuencias de los tratamientos quirúrgicos.
Factores de Riesgo
Cualquier persona con antecedentes de exposición excesiva al sol puede desarrollar cáncer de piel. No obstante, los que más riesgo corren son personas de piel clara, cabello rubio o pelirrojo y ojos azules o verdes. Se ha observado que el melanoma aparece con más frecuencia en zonas del cuerpo expuestas al sol y que hay mayor número de melanomas en latitudes más cercanas al ecuador. No parece existir predilección por sexo, sin embargo, la localización suele ser diferente: en las mujeres jóvenes predomina en miembros inferiores y en los varones más mayores en tronco, cara, cuello y hombros.
Pacientes que han recibido tratamiento de radioterapia tienen mayor riesgo de tener tumores cutáneos en la zona radiada. Aproximadamente menos del 10% de todas las personas con melanoma tienen antecedentes en la familia. En ocasiones esto puede ser debido al estilo de vida de la familia, por exposición frecuente al sol.
Cualquier persona que haya padecido un cáncer de piel corre un mayor riesgo de desarrollar otro, normalmente porque las células de la piel presentan daños solares irreversibles. Las personas con algunas enfermedades, como la denominada Xeroderma pigmentosum, tienen un defecto genético que consiste en que sus células son incapaces de reparar los daños que ocasiona la radiación ultravioleta. Para ellos, el riesgo de melanoma en edades tempranas de la vida es 2.000 veces mayor respecto a la población general. Otras enfermedades que presentan mayor riesgo son la epidermodisplasia verruciforme y el albinismo.
El color de la piel, pelo y cabello es importante para determinar el riesgo de cáncer de piel y melanoma ante la exposición inadecuada del sol. El fototipo de cada persona depende de la capacidad para broncearse, del color de la piel, cabellos y de los ojos.
- Fototipo II: Personas con la piel clara, se queman con facilidad pero pueden llegar a broncearse un poco.
- Fototipo III: Se queman moderadamente y se pigmenta con correctamente.
- Fototipo IV: Piel morena incluso en invierno, se broncean con facilidad y es muy raro que se quemen.
Prevención del Cáncer de Piel
Es de gran importancia la necesidad de informar y sensibilizar a la sociedad de lo realmente nociva que es la exposición al sol para la piel. La exposición a la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo del cáncer de piel, por lo que reducir esta exposición es clave para evitar posibles tumores o lesiones de nuestra piel en un futuro.
Someter a nuestra piel a continuadas jornadas bajo los efectos de los rayos ultravioletas puede conllevar a graves problemas tanto estéticos como de salud. Para ello evitar exponerse a los rayos ultravioletas sin productos solares de calidad y no caducados, no abusar del bronceado artificial, llevar ropa adecuada y, en el caso de las personas con una epidermis más sensible, no abusar nunca de la exposición al sol durante todo el año son normas esenciales de prevención que se deben llevar a cabo.
Consejos de fotoprotección responsable:
- Entre las 12 y las 4 de la tarde, evitar la explosión al sol. Truco: cuanto más pequeña sea tu sombra más fuerte es el sol.
- Máxima protección para los niños. Mantener a los niños menores de 3 años fuera del sol.
- ¡Protégete cubriendo tu cuerpo con camiseta, gafas de sol y sombrero! El índice de protección de tus gafas de sol debe ser al menos de 3.
- Aplícate la cantidad de producto suficiente para cubrir las zonas del cuerpo expuestas al sol.
- Estate atento a las situaciones climáticas de riesgo: días de ski nublado, viento, altitud y suelos que reflejan (nieve, agua, arena).
- Si deseas recibir más información sobre la protección de la piel durante el tratamiento, o experimentas molestias, consulta con tu médico.
- Bebe agua con frecuencia: Especialmente cuando hace mucho calor.
- Recuerda protegerte del sol durante todo el año, no solo en verano.
Utilizar cremas solares con factor de protección acorde al tipo de piel que corresponda, renovarlas cada dos horas y después de cada baño, utilizar sombreros, gafas de sol y ropa adecuada, evitar tomar el sol en las horas de mayor radiación (entre las 12:00 h y las 16:00 h), son solo algunos de los muchos consejos que debemos tener presentes para reducir el riesgo de aparición del cáncer de piel.
El bronceado no protege frente a los daños de las radiaciones UV. Pensar que bronceándose con las camas solares se consigue preparar la piel y protegerla de la radiación UV solar: NO ES VERDAD.
En 2009 la IARC (International Agency for Research on Cáncer), que es la entidad que clasifica los diversos agentes que producen cáncer, ha clasificado como carcinógeno de tipo I para los humanos, la exposición a radiación UV de origen artificial. Es decir, existe evidencia científica suficiente para poder indicar que las radiaciones emitidas por las máquinas de bronceado, a veces conocidas como camas solares provocan cáncer de piel.
Detección Temprana
Es importante que un médico especialista o dermatólogo realice exámenes regulares, ya que no se ha demostrado que los autoexámenes de la piel sean determinantes contra este tipo de cáncer. Aun así, es importante conocer las manchas o los nevus que tenemos en la piel con el fin de detectar cualquier cambio y así acudir a un dermatólogo sin dilación.
Al acudir a un dermatólogo, se realizará una exploración visual detallada que, no obstante, nunca determinará un diagnóstico definitivo.
¿Cómo identificar que podemos tener cáncer de piel? El cáncer de piel se presenta en forma de diferentes marcas en la piel: una nueva masa, una mancha, una úlcera que no sana después de unos meses o una protuberancia que no deja de crecer. Los carcinomas más comunes tienen un color rojizo o en pequeñas áreas brillantes incluso pueden llegar a sangrar.
Aquí podemos observar uno o más vasos sanguíneos irregulares visibles, o mostrar áreas de color azul, café o negro. Cabe tener en cuenta que la mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos.
Los dermatólogos han creado la regla ABCDE para la comparación de lunares y la detección de lunares potencialmente cancerosos:
- A. Asimetría. ¿Es tu lunar asimétrico?
- B: Bordes. ¿Presenta tu lunar bordes irregulares?
- C: Color. ¿Tiene tu lunar diferentes colores?
- D: Diámetro. ¿Tiene tu lunar más de 6 mm de diámetro?
- E: Evolución.
El 90% de los cánceres de piel son curables si se detectan a tiempo. Por esta razón es tan importante la detección. Si detectas un lunar nuevo o que está cambiando de aspecto, o si nunca te sometiste a un control de los lunares de todo el cuerpo, te recomendamos encarecidamente que visites a un dermatólogo. Recuerda, cuanto antes se diagnostique un cáncer de piel, mayores serán las posibilidades de que el tratamiento sea todo un éxito. Entre visita y visita al dermatólogo, consulta para controlar tus lunares y los de tus seres queridos.
Tratamientos para el Cáncer de Piel
Los tratamientos para el cáncer de piel varían según el tipo de afectación y el estadio de la enfermedad. Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de la piel. Varios cánceres de la piel son tratados por médicos especialistas en enfermedades de la piel (dermatólogos, cirujanos plásticos). Por lo general el cáncer puede tratarse en el consultorio médico.
Entre ellos, la extirpación quirúrgica es el tratamiento más frecuentemente utilizado. Es extremadamente eficaz y generalmente bien tolerado, con unos índices de curación muy elevados, sobre todo para carcinomas superficiales. También existen tratamientos tópicos, con agentes quimioterápicos, inmunomoduladores o fotodinamizadores, que son útiles en tumores muy superficiales o cuando no es favorable utilizar otro tipo de técnicas.
Son también efectivos en este tipo de cáncer la electrocirugía y la radioterapia, esta última utilizada, sobre todo, en casos de carcinomas de gran tamaño. En los casos más agresivos, como el melanoma, es necesario administrar quimioterapia sistémica. El tratamiento para el cáncer de la piel dependerá del tipo y etapa de la enfermedad, su edad y salud en general.
Por lo general el cáncer puede tratarse en el consultorio médico. La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de la piel.
Tipos de cirugía:
- Electrodesecación y curetaje.
- Criocirugía.
- Escisión simple.
- Cirugía micrográfica. Operación en la que se extrae el cáncer y la menor cantidad de tejido normal posible.
La cirugía puede dejar una cicatriz en la piel. Dependiendo del tamaño del cáncer, se puede tomar piel de otra parte del cuerpo para ponerse en el área donde se extrajo el cáncer. Este procedimiento se denomina un injerto de piel.
La radioterapia consiste en el uso de rayos X para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. El tratamiento de quimioterapia a menudo se administra por medio de una crema o loción aplicada en la piel para eliminar las células cancerosas (quimioterapia tópica).
La quimioterapia también puede ser a base de pastillas, o puede introducirse en el cuerpo a través de una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia administrada de esta manera se denomina un tratamiento sistémico ya que el medicamento se introduce en el torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede destruir las células cancerosas situadas fuera de la piel.
El propósito de la terapia biológica es el de tratar de que el cuerpo mismo combata el cáncer. En la terapia biológica se emplean sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio para impulsar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad.