Cómo Aliviar el Dolor de Espinilla: Causas y Tratamiento de la Periostitis Tibial

La periostitis tibial, también conocida como "shin splints", es una condición común que causa dolor en la parte inferior de la pierna, generalmente en la cara interna de la tibia. Esta lesión afecta más comúnmente a corredores y deportistas, especialmente a aquellos que desarrollan largas distancias como los corredores de fondo. También es frecuente en personas que pasan muchas horas de pie a causa de su trabajo o estilo de vida. La periostitis tibial es la irritación e inflamación del periostio.

Cuando hablamos de una periostitis, hablamos de la presencia de inflamación en el periostio, normalmente propiciada por la tracción repetitiva de la musculatura y los tendones, de su membrana. El periostio es una membrana que encontramos rodeando a todos los huesos. Se trata de la capa externa que rodea a todos los huesos del cuerpo humano y cumple la función de contener vasos sanguíneos y nervios para nutrir y dar sensibilidad al hueso. De forma específica, la periostitis tibial incide sobre las áreas medial y distal de la espinilla.

Esta zona es la membrana vascularizada que envuelve y protege a la tibia de forma externa, y donde se inserta la musculatura. Su misión específica es vigorizar y fijar nutrientes en el hueso. La periostitis tibial se produce cuando los músculos y los huesos se empujan en la inserción de la espinilla, es decir, en la tibia, y se inflaman. Comúnmente, podemos identificarla como un dolor en la región denominada comúnmente, como “espinillas”.

Causas de la Periostitis Tibial

Las causas de la periostitis tibial son múltiples. La aparición de esta patología, por lo general, suele estar relacionada con diversos factores. Se trata de una condición multifactorial entre la que destacan la combinación de sobrecargas repetitivas, con factores biomecánicos y entrenamientos inadecuados, principalmente.

Por un lado, está demostrado que un estilo de vida y alimentación no saludable promueve esta lesión. De igual manera, hechos como forzar el pie durante muchas horas, por ejemplo andando o durante la conducción son causas habituales de la periostitis tibial relacionadas con el ámbito laboral y diario. Por otro lado, están las causas derivadas de la práctica del deporte, que suelen estar relacionadas con someter al pie a un constante traumatismo por impacto.

Las principales causas incluyen:

  • Aumento repentino de la actividad, ya sea en cuanto a intensidad, duración o la frecuencia de la actividad física.
  • Pie pronador.
  • Los atletas que han aumentado o modificado sus programas de entrenamiento son más propensos a esta patología, o bien aquellos que no calientan adecuadamente.
  • De esta forma, los músculos, tendones y tejidos óseos trabajan demasiado como resultado del aumento del ejercicio.
  • Sobreentrenamiento.
  • Cuando corremos, impactamos nuestro pie contra el suelo provocando vibraciones que afectan a las “espinillas” y la rodilla.
  • Biomecánica.
  • Falta de preparación muscular previa y adecuada a la hora de entrenar.
  • Es necesario preparar nuestro cuerpo para comenzar a entrenar, independientemente del nivel que tengas.
  • Al entrenar, nuestro cuerpo produce ácido láctico, responsable del dolor y fatiga de los músculos.
  • Terreno.
  • Nos referimos a los cambios de terreno sobre los que se realice la actividad física y que supongan un esfuerzo mayor de la tibia.
  • Sobrepeso.
  • Cadera.

¿Quién puede desarrollar una periostitis tibial?

La incidencia de la periostitis tibial afecta principalmente a las personas que realizan deportes de alto impacto o que tienen que parar para volver a reiniciar la actividad de una manera constante. Sucede con ejercicios como saltar, correr, jugar al fútbol, al baloncesto o bailar. Por otro lado, hay personas que tienen más tendencia a sufrir periostitis tibial, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Tener los pies planos
  • Realizar ejercicio físico sin el calzado adecuado, como puede ser uno que esté muy desgastado, con poco almohadillado o poco arco.
  • Tener un peso mayor al recomendado por los médicos.
  • Contar con una flexibilidad, tanto en los tobillos como en la cadera, muy reducidos.
  • Correr de manera incorrecta, apoyar el talón con demasiada fuerza o dar zancadas muy largas también puede provocar que aparezca la periostitis tibial.

Síntomas de la Periostitis Tibial

Los síntomas de la periostitis tibial suelen aparecer gradualmente y empeoran con la actividad. El síntoma más frecuente es el dolor a lo largo del borde de la tibia (generalmente en la cara interna). Los síntomas de la periostitis tibial más usuales son la sensación de ardor en la tibia y de sobrecarga en las espinillas o los gemelos. Al principio, el dolor puede ser leve y solo estar presente durante o después de la actividad física intensa. Sin embargo, si la actividad física continúa sin realizar el tratamiento adecuado, el dolor puede volverse más constante y severo.

Otros síntomas incluyen:

  • Dolor en la parte inferior de la pierna, generalmente en la cara interna de la tibia, donde los músculos se pegan al hueso.
  • Dolor que disminuye con el descanso - el dolor tiende a disminuir con el reposo y puede reaparecer al retomar la actividad física.
  • Hinchazón - puede presentarse una ligera hinchazón en la zona dolorida, debida a la inflamación.
  • Rigidez en la espinilla - sensación de rigidez en la parte frontal de la pierna, con falta de flexibilidad al mover el tobillo o en la recepción de las cargas, o al andar.

Es importante destacar la importancia de una atención temprana.

Tratamiento de la Periostitis Tibial

El tratamiento de fisioterapia para la periostitis tibial se centra en reducir la inflamación y el dolor y en mejorar la función de la parte inferior de la pierna. Existen diferentes tratamientos médicos y tradicionales para curar la periostitis tibial. En todo caso, los tratamientos médicos deben ser recomendados y supervisados por los diferentes especialistas.

Las estrategias incluyen:

  • Modificación de la actividad: Debido a que la periostitis tibial suele producirse por la sobrecarga mantenida sobre la tibia y sus estructuras de alrededor, el tratamiento habitual implica varias semanas de descanso de la actividad que provocó el dolor.
  • Se pueden sustituir los tipos de actividad aeróbica de menor impacto durante la recuperación, como nadar, caminar o ir en bici.
  • Reanudación del ejercicio de forma progresiva: La periostitis tibial suele solucionarse con reposo relativo y con los tratamientos sencillos que se describieron anteriormente.
  • Descanso activo - es decir, no se trata de parar en seco la actividad deportiva, ni de estar en reposo absoluto; salvo en algunas ocasiones en las que el profesional sanitario lo aconseje.

La Electrólisis Percutánea ecoguiada es un tratamiento de fisioterapia invasiva dirigido a curar la periostitis tibial que activa un proceso de autoreparación fisiológica. Consiste en suministrar una corriente galvánica de baja intensidad mediante una aguja directamente sobre los tejidos lesionados para regenerarlos de forma natural. La Electrólisis percutánea se combina con la Neuromodulación Percutánea Ecoguiada, un tratamiento que aplica una corriente de baja frecuencia para estimular eléctricamente los nervios y músculos de la zona, mejorando su control neuromotor. El tiempo de recuperación de la periostitis tibial difiere en cada paciente, pero generalmente se aplica un ciclo de 4 sesiones de tratamiento combinado durante el cual no se precisa de reposo ni de parada de la actividad física.

En algunos de casos, la periostitis tibial puede aliviarse con un tratamiento sencillo, como descanso, estiramiento muscular y hielo. Sin embargo, hay periostitis que pueden legar a ser muy limitantes, dolorosas y duraderas.

¿Cómo se diagnostica la periostitis tibial?

Por norma general, no es necesario tener que hacer ningún tipo de prueba médica para diagnosticar una periostitis tibial. Basta con tener en cuenta los síntomas para saber realmente que esto es lo que se está padeciendo, sobre todo si se presta especial atención a la parte inferior de la pierna.

Cuando una persona sufre este problema, tiene que saber que existen diversos métodos para poder evitar esta desagradable sensación una vez se haya recuperado. Esto sucede sobre todo en niños y adolescentes que han sufrido molestias de estas características y quieren eliminarlas para siempre.

A la hora de seguir haciendo deporte o no cuando se sufre periostitis tibial, hay que tener en cuenta que es posible hacerlo siempre y cuando este no provoque ningún tipo de dolor. Ahora, en caso contrario, es necesario evitar ese tipo de actividades de inmediato. Una buena opción en estos casos es ir retomando la actividad física de manera pausada hasta que el usuario sienta durante dos semanas que las molestias han desaparecido. Si los síntomas son más graves siendo el dolor más agudo, lo normal es que haya que optar por un mes de reposo hasta poder volver a practicar deporte.

Fisioterapia Logroño. Periostitis tibial , tratamiento

Prevención de la Periostitis Tibial

Para los deportistas es básico mejorar los calentamientos y estiramientos previos. También puede ser muy adecuado modificar las rutinas deportivas. Como método preventivo tras el deporte, puede ser recomendable emplear frío al concluir las rutinas. La prevención de la periostitis tibial implica reducir el estrés repetitivo y la inflamación del periostio que envuelve a la tibia.

Las recomendaciones clave incluyen:

  • Hacer una buena elección del calzado, usando zapatos deportivos cómodos y adecuados para la actividad deportiva que se vaya a realizar. Deben ser de tu talla, con suficiente amortiguación, que no estén desgastados y, en caso de ser necesario, usa plantillas que se adapten a tu tipo de pisada.
  • Tener una buena condición física ANTES de ir a correr. Si no sueles hacer ejercicio siempre se recomienda desarrollar tu nivel de aptitud física poco a poco y realizando ejercicios de fuerza y aeróbicos más suaves antes que empezar a ir a correr.
  • Incrementa la duración, la intensidad y la frecuencia de tu rutina de ejercicios y también a la hora de salir a correr poco a poco.
  • Mejora la técnica de carrera y evitar el sobreentrenamiento.
  • En el caso de que seas corredor, puede ser necesario cambiar o mejorar tu técnica de carrera para prevenir esta lesión. Esto no sólo incluye la biomecánica de carrera, si no también el hecho de gestionar bien la intensidad, el número de kilómetros que se hagan, el ritmo, etc.
  • De esta forma, debes evitar el sobreentrenamiento, controlando bien la frecuencia y la carga de entrenamiento, tomando los descansos necesarios.
  • Progresión gradual del ejercicio - aumentar gradualmente la intensidad y la duración de los entrenamientos, y alternar las actividades, combinando ejercicios de alto impacto con actividades de bajo impacto, por ejemplo.
  • Técnica de ejercicio adecuada - invertir tiempo en adoptar y lograr una técnica de entrenamiento y de cada ejercicio adecuada, especialmente en la carrera, para minimizar el impacto sobre la superficie tibial.
  • Utiliza un calzado adecuado y que no esté desgastado. Tiene que sujetar bien el pie y con un poco de amortiguación.
  • Cambiar las zapatillas de running habitualmente puede contribuir a evitar esta lesión. Entrenar con unas zapatillas desgastadas puede causar el problema, ya que, cuando disminuye la amortiguación, también se pierde sujeción.
  • Además, evitar los entrenamientos en superficies duras como el cemento o una cancha de baloncesto puede ser otra clave en la prevención.
  • Por último, estirar antes de correr puede ayudar a evitar o incluso a gestionar el dolor de la periostitis tibial si aparece.

Ejercicios recomendados:

  • Misma posición que antes, pero lo realizaremos con la rodilla extendida, sin despegar la planta del pie del suelo.
  • Colocaremos el dorso de uno de nuestros pies en contacto con el suelo y nos sentaremos sobre ese talón.
  • Realizaremos flexiones dorsales de tobillo, llevando nuestro empeine y dedos hacia arriba todo lo que podamos, lentamente.
  • Primero lo haremos con un lado y luego con el otro.

Productos para Aliviar el Dolor

Aliviar el dolor de la periostitis tibial puede conseguirse a partir del reposo. Sin embargo, existen ciertos productos que permiten acelerar este proceso con el fin de que una persona pueda volver a su rutina cuanto antes. Uno de los más destacados que existen en el mercado a día de hoy es Fisiocrem Spray Active Ice. Este spray de fácil aplicación compuesto por ingredientes naturales como la caléndula y el hipérico es una solución ideal si se busca acabar con las sensaciones tan negativas que provocan pequeñas dolencias. Todo esto lo consigue a partir de un efecto frío inmediato.

En caso de un dolor muscular más intenso, el producto sanitario Fisiocrem Parche Active es una solución muy efectiva. Con su exclusiva tecnología de microcorrientes y compuesto por cobre y zinc, actúa aliviando dolores musculares y articulares durante al menos 24 horas. De este modo, cualquier persona que lo utilice podrá conseguir que desaparezcan con mayor facilidad los síntomas de la periostitis tibial.

Recuerda, si experimentas dolor en la tibia o sospechas de periostitis tibial, es importante buscar atención médica o de un fisioterapeuta para recibir el tratamiento adecuado.

Tabla Resumen de Tratamientos y Prevención

Aspecto Tratamiento Prevención
Actividad Física Reposo relativo, modificar actividades Aumento gradual, alternar actividades
Calzado Utilizar calzado adecuado Elegir calzado con buen soporte y amortiguación
Ejercicios Estiramientos suaves, fisioterapia Fortalecimiento y flexibilidad
Técnica Corrección de problemas biomecánicos Supervisión profesional para técnica adecuada

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