La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas escamosas preferentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, y que tiene la posibilidad de afectar a uñas y articulaciones. No es una enfermedad contagiosa ni hereditaria, y, aunque existe predisposición genética en las personas que la padecen, suelen estar involucrados además otros factores desencadenantes.

¿Qué es la psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad autoinmune crónica que consiste en una alteración del sistema inmunológico que se manifiesta en la piel. Se origina debido a una disfunción en el sistema inmune y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo.
Aunque los síntomas pueden ser diferentes en cada persona, su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable que producen picor y dolor.
No se conocen las causas exactas de esta enfermedad, pero se piensa que está relacionada con una alteración del sistema inmunológico. Los investigadores creen que tanto la genética como los factores ambientales juegan un papel.
La psoriasis es una enfermedad frecuente y de larga duración (crónica) que no tiene cura. Puede ser dolorosa, interferir en el sueño y dificultar la concentración. Esta afección suele presentarse en ciclos, con brotes que duran algunas semanas o meses y luego disminuyen.
Existen tratamientos que modulan el sistema inmunitario y que permiten controlar la enfermedad, aunque en la actualidad no existe una cura definitiva.
Se manifiesta en brotes con periodos de mejoría y de remisión o empeoramiento, pero la enfermedad se desarrolla de una manera particular en cada paciente. En ocasiones, dura toda la vida.
¿Quién padece psoriasis?
La psoriasis es una patología de distribución universal que afecta a entre el 1% y el 3% de la población, según estimaciones de estudios oficiales. Afecta aproximadamente al 2% de la población mundial con variación entre diferentes países y razas. En un estudio publicado en España en 2001, la prevalencia de la psoriasis era de 1,4%, mientras que en otro estudio publicado en 2014 mostró una prevalencia del 2,3%.
Aunque no existe predominio de sexo -afecta por igual a hombres que a mujeres-, es más común en la raza blanca. Suele aparecer entre los 15 y los 35 años, aunque también puede afectar a niños y a personas mayores. Sí, pero hay 2 picos en los que el diagnóstico de la enfermedad es más frecuente, entre los 20 y los 30 años y entre los 50 y los 60 años. Aproximadamente, el 75% de los pacientes se diagnostica antes de los 40 años.
En aproximadamente un tercio de los pacientes, la psoriasis debuta antes de los 20 años. Suele iniciarse con cuadros clínicos atípicos o leves, difíciles de diagnosticar.
Factores de riesgo
Cualquier persona puede tener psoriasis. Alrededor de un tercio de los casos comienzan en la infancia.
Aunque, como hemos dicho, la psoriasis no es una enfermedad hereditaria, sí es frecuente que las personas que la sufren cuenten con antecedentes familiares de psoriasis. En concreto, una tercera parte de los pacientes tiene familiares directos con esta dolencia. Es decir, la predisposición genética es uno de los factores que participan en la aparición y desarrollo de esta dolencia.
Se detecta una historia familiar de psoriasis en un porcentaje variable de 35 a 90% de los pacientes. La afección es hereditaria.
Además, existen otros factores de riesgo:
- Infecciones. La psoriasis en gotas aparece con frecuencia poco tiempo después de una faringitis por estreptococo. Infecciones bacterianas o virales, incluso faringitis estreptocócica e infecciones de las vías respiratorias altas
- Sufrir estrés emocional o tensión psicológica. La psoriasis suele empeorar en épocas de mayor estrés y mejorar en vacaciones. Las técnicas de relajación y antiestrés -- El vínculo entre el estrés y los ataques de psoriasis aún no se comprende bien.
- Tabaco. No solo aumenta el riesgo de psoriasis, sino que también puede aumentar la gravedad de la enfermedad. El tabaco también puede desempeñar un papel en el desarrollo inicial de la enfermedad. Fumar.
- Cambios en el clima que resecan la piel. Aire seco o piel seca
- Tomar ciertos medicamentos. Por ejemplo, beta-bloqueantes o sales de litio. Algunos medicamentos, incluyendo los medicamentos antipalúdicos, betabloqueadores y litio
- Golpes o traumatismos. Algunos pacientes desarrollan lesiones de psoriasis en zonas de la piel en las que han sufrido algún trauma o rascado con anterioridad. Lesión en la piel, como cortaduras, quemaduras, picaduras de insectos y otras erupciones cutáneas
- Algunos estudios relacionan también la psoriasis con una alimentación rica en la ingesta de un ácido graso llamado ácido araquidónico (AA), presente en alimentos como la carne de vacuno, el cerdo, el pollo, los huevos, la leche de vaca, los cacahuetes, los lácteos y la mantequilla, entre otros.
- Muy poca luz solar. Demasiada luz solar (quemadura solar)
La psoriasis puede ser peor en personas con un sistema inmunitario debilitado, incluyendo personas con VIH/sida.
¿Cuáles son los síntomas de la psoriasis?
Los síntomas de la psoriasis pueden ser diferentes en cada persona, pero algunos de los más frecuentes incluyen:
- Parches de piel roja y gruesa con escamas de color blanco plateado que pican o arden
- Piel seca y agrietada que pica o sangra
- Uñas gruesas, estriadas y picadas
- Dificultad al dormir
- Dolor o malestar articular o en los tendones
- Caspa abundante en el cuero cabelludo
Lo más usual es la formación de placas de piel irritadas, rojas y descamativas que se ven con mayor frecuencia en los codos, en las rodillas y en la parte media del cuerpo. Sin embargo, pueden aparecer en cualquier parte, incluso el cuero cabelludo, palmas de las manos, plantas de los pies y los genitales.
La piel puede estar:
- Con comezón
- Seca y cubierta con piel descamativa y plateada (escamas)
- De color entre rosa y rojo
- Levantada y gruesa
Los síntomas de la psoriasis tienden a aparecer y desaparecer. Es posible que note que hay momentos en los que los síntomas empeoran, llamados brotes, seguidos por momentos en los que se siente mejor (remisión).
Algunos pacientes tienen una afección relacionada llamada artritis psoriásica, en la que las articulaciones se vuelven rígidas, hinchadas y dolorosas, y se tiene dolor en el cuello, la espalda, o el talón de Aquiles.
Las personas con psoriasis tienen un mayor riesgo de padecer de hígado graso y trastornos cardiovasculares, tales como enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.
Tipos de psoriasis
La psoriasis presenta diversas formas clínicas, según la Sociedad Española de Reumatología (SER):

- Psoriasis vulgar (en placas). Es la más frecuente. El 90% de los adultos afectados presenta esta variante, que se caracteriza por la presencia de placas escamosas, rojizas, muy bien delimitadas, que suelen distribuirse de forma simétrica por el cuerpo. Generalmente, estas placas no producen síntomas aunque pueden producir un poco de picor. El cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región sacra son, con frecuencia, las zonas más afectadas. Los genitales se ven afectados hasta en un 30% de los casos. Las placas pueden persistir meses o años en las mismas localizaciones. Las lesiones pequeñas pueden confluir formando grandes placas de bordes geográficos o aclararse en el centro adoptando una morfología anular.
- Psoriasis gutata. En general, es muy poco frecuente, pero es la forma de presentación más habitual en niños y adolescentes (entre un 44% y un 95% de los pacientes infantiles la padecen). Se caracteriza por numerosas placas de pequeño tamaño (entre 0,5 y 1,5 centímetros) que aparecen principalmente en el tronco y cerca de las extremidades, aunque no suele afectar a plantas y pies. Suele aparecer en forma de brotes después de determinadas infecciones. En niños, las lesiones suelen remitir espontáneamente en semanas o meses, mientras que este tipo de psoriasis tiende a hacerse crónica en adultos.
- Psoriasis eritrodérmica. Se caracteriza por la aparición, de manera gradual o aguda, de un eritema o enrojecimiento de la piel que afecta a más del 90% de la superficie corporal. Existen casos graves que se asocian a síntomas generales. La complicación más frecuente es la sobreinfección.
- Variantes pustulosas. Son variantes de la psoriasis en las que se forman pústulas visibles a simple vista (pustulosis palmoplantar, acrodermatitis pustulosa, psoriasis pustulosa generalizada y psoriasis gestacional o del embarazo).
- Psoriasis en las uñas. La psoriasis puede afectar las uñas de las manos y de los pies y provocar hendiduras, crecimiento anormal y cambios de color. Las uñas psoriásicas pueden aflojarse y separarse del lecho ungueal (onicólisis).
- Psoriasis inversa. La psoriasis inversa afecta principalmente los pliegues de la piel en la ingle, los glúteos y las mamas. Provoca manchas lisas de piel inflamada que empeoran con la fricción y la sudoración.
¿Cómo se diagnostica la psoriasis?
Para diagnosticar la psoriasis el dermatólogo necesitará examinar la piel, el cuero cabelludo y las uñas para buscar indicios de la afección. También puede hacer preguntas sobre tu salud y tus antecedentes.
El diagnóstico de la psoriasis es fundamentalmente clínico y debe realizarlo preferiblemente un experto en dermatología por visualización de las lesiones. En general, el diagnóstico de la psoriasis se basa en la apariencia de la piel y suele ser suficiente con la realización de una buena historia clínica.
En algunas ocasiones, para descartar otras afecciones de la piel parecidas a la psoriasis, el dermatólogo puede tomar una pequeña muestra de piel (biopsia) para examinarla con un microscopio.
¿Cómo se trata la psoriasis?
Los tratamientos para la psoriasis pueden hacer mejorar los síntomas de la enfermedad, pero no existe un tratamiento que logre una curación definitiva. El objetivo del tratamiento es librar la piel de lesiones durante un periodo lo más largo posible, lo que se llama «blanquear, limpiar o aclarar las lesiones». Los medicamentos para la psoriasis reducen la inflamación y frenan la proliferación de las células más superficiales de la piel.
Aunque todos los tratamientos de la psoriasis son efectivos para la mayoría de los pacientes, ninguno lo es para todo el mundo, ya que la respuesta a cada tratamiento varía de una persona a otra. Solo excepcionalmente la psoriasis se cura de manera permanente, pero lo habitual es que sea recurrente y crónica.
El dermatólogo será el encargado de decidir qué tratamiento es el más adecuado en cada caso, ya que, según la gravedad de la enfermedad, otras patologías existentes, edad, además de otros factores, puede variar según el paciente.
El tratamiento, enfocado al control de los síntomas y la prevención de infecciones secundarias, depende de factores como la gravedad de la enfermedad, el tamaño de las placas, el tipo de psoriasis y la reacción del paciente ante ciertos tratamientos.
Hay tres grandes grupos de tratamiento contra la psoriasis:
- Tratamiento tópico: (aplicado directamente en la piel o el cuero cabelludo en forma de lociones, ungüentos, cremas y champús). Se utilizan sobre todo corticoides tópicos, sustancias derivadas de la vitamina D, retinoides tópicos, breas y alquitranes, ácido salicílico y urea. Su objetivo es reducir la inflamación y el reemplazo celular, reducir la actividad del sistema inmunitario, descamar la piel y destapar los poros y suavizar la piel.
- Fototerapia: En casos de psoriasis más extensa, se utiliza la exposición a la radiación ultravioleta UVB, bien sea natural -producida por el sol-, bien artificial. También existe un tratamiento llamado PUVA, que combina el uso de la luz ultravioleta con un medicamento que sensibiliza la piel a la luz.
- Tratamiento sistémico: En casos graves de psoriasis, el especialista puede prescribir medicamentos como retinoides sistémicos o inmunosupresores (que inhiben el sistema inmune). Normalmente, no se usan antibióticos para el tratamiento de la psoriasis, a menos que se sospeche una infección bacteriana.
Terapia combinada: Combina los tres tratamientos anteriores (los que se aplican en la piel, la fototerapia y los tratamientos sistémicos). Puede dar mejores resultados, además de que permite muchas veces usar una dosis más baja de cada tipo de terapia.
A continuación, se presenta una tabla con los tratamientos más comunes:
| Tratamiento | Descripción | Uso |
|---|---|---|
| Corticoides tópicos | Reducen la inflamación | Tratamiento tópico |
| Derivados de la vitamina D | Regulan el crecimiento de las células de la piel | Tratamiento tópico |
| Retinoides tópicos | Normalizan el crecimiento celular | Tratamiento tópico |
| Fototerapia UVB | Exposición a luz ultravioleta B | Casos extensos de psoriasis |
| Medicamentos sistémicos | Inmunosupresores o retinoides | Casos graves de psoriasis |
🧴 PSORIASIS Causas Y Tratamiento - Oswaldo Restrepo RSC
10 consejos para controlar la psoriasis
Aunque solo de manera excepcional la psoriasis se cura definitivamente, adoptar una serie de hábitos puede ayudar a prevenir y/o mejorar los brotes en quienes padecen esta enfermedad:
- Cuida tu alimentación. Existen tres aspectos de la alimentación que tienen un efecto importante en la evolución de la enfermedad: mantén un peso adecuado y, si existe obesidad, realiza una dieta baja en calorías para perder peso; potencia los productos vegetales (menos carnes y grasas animales); y consume abundantemente (más de tres raciones a la semana) fuentes de ácidos grasos omega 3 (salmón, caballa, arenque, sardina, y/o fuentes añadidas a alimentos, como lácteos, margarinas).
- Mantén una higiene diaria y muy cuidada. Dúchate todos los días o incluso date un baño caliente y con sustancias emolientes para reducir el picor, hidratar las placas de psoriasis e, incluso, relajarte. También es fundamental cuidar la piel, hidratándola con lociones que la suavicen y aumenten su elasticidad, y no aplicando colonias ni perfumes directamente sobre ella, ya que la sequedad, además de causar picor e irritación, puede empeorar la psoriasis.
- Presta atención a tus manos y pies. El cuidado de estas partes del cuerpo es muy especial: recorta bien las uñas y evita las manicuras que puedan dañar su superficie; y usa calzado cómodo en los casos de psoriasis plantar, evitando rozaduras que pueden contribuir a agravar el cuadro. Y en general, no utilices prendas de lana o fibras artificiales, ni el abrigo en exceso, porque pueden aumentar el picor de la piel psoriática.
- Utiliza cosméticos adecuados. Una elección equivocada puede provocarte una piel más seca y tirante, y más picor y descamación, lo que puede dificultar que tus tratamientos tópicos actúen eficazmente. El pH de los productos debería estar entre 4 y 4.5, es decir, ligeramente ácido, como nuestra piel. La piel con psoriasis puede oler de una forma especial, por lo que es básica la elección de un buen jabón para lavarse; evita los geles y champús agresivos, así como las esponjas u otros utensilios (guante de crin, manoplas, cepillos, etc.) que puedan irritar la superficie cutánea. Además, para disminuir la hiperqueratosis podemos aplicar productos que renueven la piel como los alfa y beta-hidroxiácidos.
- Pelos fuera. Cuando te afeites, opta por un método suave y usa siempre, antes y después, una crema emoliente, calmante y reductora de la descamación. Respecto a la depilación, no existe un sistema mejor para los pacientes con psoriasis respecto a la población general, aunque no se puede realizar fotodepilación en áreas activas de psoriasis por el riesgo de quemaduras.
- No huyas del sol. En la mayoría de los casos, la luz solar y los rayos ultravioletas son beneficiosos para la psoriasis, al frenar la hiperproliferación de células en la placa. Por eso, es conveniente exponerse al sol, pero tomando siempre las precauciones adecuadas para no sufrir quemaduras solares ni demasiada sequedad en la piel. Sobre todo, no olvides aplicarte fotoprotección con un factor mínimo de 30 media hora antes de tomar el sol, ni de renovarla tras el baño.
- Dale una oportunidad a los balnearios y la playa. La estancia en un balneario, el reposo, la tranquilidad, la aplicación de sales, barros, emolientes, aguas tratantes, etc… puede ser muy beneficiosa para tu enfermedad. Y en la playa, además te beneficiarás de los minerales presentes en el agua del mar (el sodio, magnesio, bromo, iodo y calcio) y en la propia arena.
- Lactancia sí, pero con precauciones. Si acabas de ser madre y deseas dar el pecho a tu bebé, informa antes a tu médico, pues es posible que algunos medicamentos puedan llegar a la leche tras haber penetrado por la piel en otra parte del cuerpo. Por otra parte, justo antes de la toma, humedece tus pezones con hidratantes intensos para que puedas amamantar sin molestias.
- Intenta quitarle hierro al asunto. Si tu hijo tiene psoriasis, no te obsesiones con la enfermedad y ayuda también a tu hijo a entenderla con naturalidad: por ejemplo, jugad juntos con los ungüentos y cremas hidratantes para que no entienda el tratamiento como un castigo. Y, por supuesto, fomenta el contacto físico con él: acarícialo, bésalo y abrázalo todo lo posible.
- Mantener la piel humectada y limpia y evitar los desencadenantes de la enfermedad puede ayudar a reducir la cantidad de reagudizaciones.
Recuerda que con el tratamiento apropiado, la psoriasis no afecta la salud general. Pero debe estar al tanto que existe un fuerte vínculo entre la psoriasis y otras afecciones, como la enfermedad del corazón. Contacte a su proveedor si presenta síntomas de psoriasis o si la irritación de la piel continúa a pesar del tratamiento. Coméntele a su proveedor si tiene dolor articular o fiebre con los ataques de psoriasis. Si tiene síntomas de artritis, hable con su proveedor, dermatólogo o reumatólogo. Si tiene un brote grave que le cubra toda o la mayor parte del cuerpo, acuda a la sala de urgencias o llame al número local de emergencias.