¿Cómo se llama el Botox nombre genérico? Todo lo que necesitas saber

La toxina botulínica es una proteína elaborada por la bacteria Clostridium botulinum. Se conoce comúnmente como Botox®, pero este nombre no es más que la primera marca comercial que se puso en el mercado. Actualmente hay varias marcas comercializadas por distintos laboratorios.

¿Qué es la toxina botulínica?

La bacteria Clostridium botulinum provoca el botulismo, enfermedad grave que se produce normalmente tras la ingesta de alimentos mal conservados o mal preparados, aunque también puede producirse por contaminación de heridas abiertas. Esta enfermedad, entre otros síntomas, provoca parálisis muscular.

Justinus Kerner, médico y poeta alemán, identificó por vez primera la toxina botulínica entre los años 1817 y 1822. La describió como "veneno de las salchichas" (la salchicha en latín se conoce como botulus) y "veneno de la grasa", ya que esta bacteria a menudo producía envenenamientos por proliferar en productos cárnicos manipulados o preparados de forma incorrecta.

La toxina fue aislada por primera vez en 1946 y la aplicación médica de esta sustancia fue descubierta en los años cincuenta del siglo pasado.

El descubrimiento del uso estético del Botox

Fue de forma casual, en 1987, cuando una doctora que estaba usando la toxina para corregir un problema ocular de un paciente, concretamente blefarospasmo, vio que no sólo se le corregía aquél, sino que además le desaparecían a la paciente las arrugas del entrecejo, otorgándole un aspecto más joven.

La técnica para eliminar las arrugas consiste en infiltraciones de la toxina con una aguja extrafina justo en el músculo que está en la zona que se quiere tratar, de forma que el músculo se relaja y la arruga se atenúa.

Pero, como todos los tratamientos médicos, no está exento de complicaciones, aunque, de forma general, se puede decir que los efectos adversos son leves y transitorios.

Por supuesto, este tipo de tratamientos tiene que ser aplicado por un especialista experto en la materia y en las condiciones de esterilidad idóneas.

La TXB ha recibido una gran cobertura en los medios de comunicación y se han escrito varios artículos sobre sus ventajas cosméticas, pero ahora los usos terapéuticos del fármaco están empezando a recibir atención. Ha llegado el momento de introducir la TXB en el campo odontológico.

Los profesionales dentales cualificados somos los más formados para reconocer y tratar patologías del sistema masticatorio, aparte de disponer de un conocimiento adecuado de la anatomía facial. Tras recibir una formación adecuada en el tratamiento con TXB podemos practicarlo en nuestras clínicas dentales, con las correspondientes instalaciones de esterilización y almacenamiento.

¿Botox o Ácido Hialurónico?

Hay cierta confusión alrededor de estos dos productos y algunas personas creen que el Botox y el Ácido Hialurónico son lo mismo.

Botox® en realidad es el nombre comercial que se le da a la toxina botulínica, ya que fue la primera versión comercial de dicha toxina y su nombre se ha extendido en el tiempo como designación genérica.

En lo referente a su uso en medicina estética, la toxina botulínica produce el efecto de reducción de la movilidad muscular en la zona en la que se inyecta, paralizando parcialmente el músculo. Gracias a esto podemos evitar la aparición de arrugas en la piel derivadas del movimiento repetitivo de esos músculos.

El Ácido Hialurónico (AH) a diferencia de la toxina botulínica, es una sustancia que produce nuestro propio organismo de forma natural. La realización de tratamientos con ácido hialurónico pretende aportar la pérdida de esta sustancia que se va produciendo en nuestro organismo con el paso de los años.

El proceso natural de envejecimiento y la consecuente pérdida de ácido hialurónico, provoca que vayamos siendo menos capaces de retener agua y de mantener el volumen anterior en algunas zonas como en los pómulos, los labios, las ojeras o los surcos nasogenianos. Esto provoca que aparecen las arrugas estáticas y la flacidez en estas zonas del rostro.

Hay dos tipos diferentes de ácido hialurónico y cada uno tiene un uso específico: El AH reticulado y el no reticulado. Las moléculas del ácido hialurónico pueden estar libre o unirse unas con otras formando una estructura que le dé consistencia. El ácido hialurónico reticulado tiene una mayor consistencia y rigidez que lo hace más perdurable en el tiempo.

Aunque ambas sustancias son fabricadas por laboratorios especializados y tienen usos comunes como eliminar las arrugas, sin embargo, actúan de forma diferente. El Botox se encarga de relajar o paralizar los músculos para eliminar las arrugas dinámicas de expresión.

Usos médicos de la toxina botulínica

La propiedad de la toxina de interferir con la transmisión nerviosa y bloquear la liberación de acetilcolina, produciendo una parálisis muscular, desempeña un papel importante en el tratamiento de muchas situaciones en el campo cosmético, médico y odontológico.

Su atractivo como fármaco de uso cosmético deriva del hecho de no precisar anestesia general o cirugía. La TXB es usada ampliamente en aplicaciones cosméticas para el tratamiento de arrugas faciales mediante inyección local, pero cuadros como la parálisis cerebral, los espasmos musculares, la incontinencia urinaria, cefaleas, tinnitus, hipersudoración, acalasia cricofaríngea, espasticidad postictus, espasmos hemifaciales, trastornos temporomandibulares, bruxismo, sialorrea, dolor facial neuropático, trastornos de los movimientos de tipo muscular (distonías), mialgias masticatorias y parálisis del nervio facial pueden ser tratados con este fármaco.

En ortodoncia, puede ser usada para tratar sonrisas invertidas y gingivales, aumentos del volumen labial y en casos en los que es necesario reeducar la musculatura facial.

En la clínica dental, la toxina botulínica constituye una alternativa reversible a procedimientos más agresivos, como rehabilitaciones completas, tratamiento ortodóncicos y cirugía ortognática.

Food and Drug Administration) aprobó el uso de la TXB-A bajo el nombre comercial Botox (Allergan, Irvine, CA, EE.UU.) para el tratamiento de estrabismo, blefarospasmo y los espasmos hemifaciales en pacientes con menos de 12 años de edad.

En 2000, se aprobó el uso de Botox para el tratamiento de la distonía cervical (tortícolis espasmódica) y dos años más tarde, el 15 de abril de 2002, la FDA anunció la autorización del uso de toxina botulínica tipo A para tratar arrugas moderadas a graves en el entrecejo (líneas glabelares).

Desde entonces, Botox ha sido evaluado fuera de su indicación para el tratamiento de la espasticidad y los trastornos de dolor muscular.

La FDA autorizó el uso de la toxina botulínica tipo B (TXB-B) para el tratamiento de la distonía cervical el 21 de diciembre del año 2000. Los nombres comerciales de la TXB-B son Myobloc en EE.UU. y Neurobloc en la Unión Europea. El serotipo F también está siendo objeto de estudio en pacientes resistentes a los serotipos A y B.

Tipos de toxina botulínica disponibles

En la actualidad, hay seis preparaciones diferentes de TXB disponibles en el mercado, de las que cinco contienen TXB-A (Botox, Dysport, Xeomin, Prosigne y PurTox) y la sexta, TXB-B (Myobloc/ Neurobloc). Normalmente, se prefiere usar la toxina botulínica A debido a su larga duración de acción y a su sencilla producción.

Los procedimientos para la obtención de autorización de su uso son complejos y varían entre unas preparaciones y otras y de país a país, pero, en general, Botox ha obtenido el mayor número de autorizaciones a nivel mundial, seguido por Dysport.

Aplicaciones estéticas y consideraciones

La musculatura facial es responsable de la expresión de nuestro rostro. Con el tiempo los movimientos repetidos producen una serie de líneas permanentes que la toxina botulínica puede suavizar, produciendo una parálisis temporal del músculo estriado.

Aunque su efecto es transitorio, su aplicación es poco traumática, lo que permite prolongar sus efectos indefinidamente a través de inyecciones seriadas.

Aunque su indicación inicial es el tratamiento de las arrugas de expresión de la glabela o entrecejo, y por extensión de la mitad superior del rostro, cada vez adquiere un mayor interés su empleo para “suavizar” las expresiones inestéticas, y por tanto las arrugas relacionadas con envejecimiento, mal humor, estrés y tristeza, y “potenciar” las expresiones estéticas.

Recientemente ha adquirido un gran interés su aplicación para conseguir el denominado “efecto lifting” mediante la debilitación de toda la musculatura depresora facial, con la consiguiente potenciación de la musculatura elevadora.

En 2011, la toxina botulínica se consolidó como el procedimiento médico-estético más solicitado en España, y a partir de ahí, las cifras no han hecho más que aumentar un 50% cada año.

Desde que en 2004 se autorizó en nuestro país el uso de la toxina botulínica en medicina estética, las terapias de rejuvenecimiento facial han experimentado importantes avances, que a estas alturas nadie cuestiona.

A esta eficacia probada hay que sumar otras ventajas, como que se trata de un tratamiento que se realiza en tiempo récord, sin molestias y sin periodo de recuperación. Además, al tratarse de un medicamento, se fabrica siguiendo una normativa muy estricta y su seguridad está avalada por numerosos estudios médicos y científicos.

En lo que a su acción farmacológica se refiere, la toxina botulínica provoca una microdenervación selectiva de las terminaciones colinérgicas, impidiendo la liberación del neurotransmisor acetilcolina. Dicho de otra manera: atenúa la liberación de neurotransmisores en las placas motoras musculares.

En la práctica, el médico inyecta el producto directamente en el músculo, para relajar su capacidad contráctil y atenuar los movimientos que hacen que, por ejemplo, se marquen las arrugas de expresión.

En España hay tres laboratorios farmacéuticos autorizados para comercializar toxina botulínica para uso estético. Curiosamente ninguna de las tres formulaciones se llama Bótox, aunque es así como se conoce a esta sustancia de manera genérica.

Seguridad y efectos secundarios

Como ya se sugiere al inicio de este reportaje, desde que el Bótox aterrizó en las consultas de medicina estética ha acreditado sobradamente su eficacia y seguridad.

Tal como señala el Dr. Víctor García “a lo largo de estos años, ningún miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética o de la Sección Colegial de Médicos de Estética del COMB -entidades que actualmente preside este especialista en medicina y cirugía cosmética- ha detectado problemas o efectos secundarios, que no fueran de carácter leve y transitorio, como la aparición de algún pequeño hematoma, que desaparece en pocos días, discretas asimetrías, que se resuelven espontáneamente, o cefaleas durante las 24-48 horas que siguen al tratamiento".

La seguridad en la aplicación del Bótox también está respaldada por la formación continua de los profesionales: más de 4.000 médicos españoles han realizado cursos y participado en actividades científicas, impartidas por los más prestigiosos especialistas en esta materia en todo el mundo.

Así, poco a poco se ha ido perfeccionando la técnica, hasta el punto de ajustar al milímetro cada detalle, como la dosis que debe emplearse en cada caso, que está perfectamente definida, lo mismo que la cantidad y localización de los puntos de inyección.

Sobre estas bases se sustenta el que en definitiva es el objetivo primordial: lograr resultados naturales, a partir de una relajación moderada, pero suficiente, de los grupos musculares implicados en la aparición de ciertas arrugas de expresión.

El botox es uno de los fármacos más seguros y a día de hoy su técnica está muy perfeccionada. No obstante, existe la posibilidad de que los resultados no sean siempre los deseados.

Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.

Posibles alteraciones y errores comunes

  1. Ptosis palpebral: Es una de las alteraciones más comunes. El Botox se difunde desde la zona tratada hasta los músculos elevadores del párpado, lo que provoca una caída de los mismos. Esta alteración suele darse con más frecuencia en pacientes mayores de 50 años y puede durar varias semanas.
  2. Cejas en pico: Algunas mujeres poseen unas cejas muy elevadas en su parte central (cejas en pico). El especialista debe abstenerse de infiltrar botox en la parte central de la frente para evitar una elevación generalizada de la ceja.
  3. Pérdida de volumen en la mejilla: El error está en inyectar una cantidad excesiva de toxina botulínica o realizar infiltraciones a nivel muy profundo. Otras, al inyectar mucha cantidad de toxina en las patas de gallo quedan afectados los músculos que hay bajo el pómulo, ocasionando una pérdida de volumen en la mejilla y una sonrisa poco natural.
  4. Hematomas: Los pacientes que toman anticoagulantes, aspirina o preparados de herbolario pueden presentar pequeños hematomas en las zonas tratadas. Surgen por la rotura de pequeños vasos sanguíneos y desaparecen espontáneamente en cuatro o cinco días.

Mitos sobre el Botox

  • El Botox hará que pierda la naturalidad.
  • El Botox provoca botulismo.

Dosis bajo Control

La mejora más reciente respecto al Bótox es la aparición en el mercado de unas jeringas, que hacen más fácil el procedimiento de inyección. Estos dispositivos incorporan un mecanismo sonoro de control (1 click = 1 dosis), que permite una microdosificación controlada y automatizada de la toxina.

Ello hace que el tratamiento sea mucho más cómodo para el médico, que no ha de estar pendiente de la cantidad de sustancia que aplica, y ayuda a que el resultado final sea el mejor posible, ya que buena parte del éxito depende de inyectar la dosis exacta.

Aplicación Transdérmica

En el caso concreto del control del exceso de transpiración mediante el uso de toxina botulínica, existen estudios, que se encuentran en una fase muy avanzada, focalizados en la aplicación de esta sustancia a través de mecanismos de vehiculización transdérmica.

Combinación con otras terapias

Si tenemos en cuenta que en la aparición de las arrugas, igual que en el resto de signos de envejecimiento, confluyen componentes diversos, y que no existe ningún tratamiento que corrija simultáneamente todos los aspectos implicados, suele ser muy habitual tener que combinar diferentes terapias para que el resultado final sea 100% satisfactorio.

En el caso del Bótox casa muy bien con otras terapias, como los rellenos intradérmicos con biomateriales y la bioestimulación cutánea con factores de crecimiento.

A la hora de buscar un rejuvenecimiento natural, combinar es siempre la mejor opción. Pensemos que la sobrecorrección de un inestetismo nunca redunda positivamente en el resto de alteraciones, y lo único que aporta es un resultado artificial y nada atractivo.

Así, el protocolo se diseña siempre de manera personalizada, en base a un estudio detenido del paciente.

Nos referimos de nuevo al Dr. Víctor García, quien afirma que “es básico no tener prisa, e ir viendo cómo responde cada persona. El empleo de la toxina botulínica no queda reducido, ni mucho menos, al ámbito de la medicina estética. Este fármaco se emplea en diferentes especialidades médicas, para corregir numerosas alteraciones: estrabismo, tics nerviosos, parálisis espásticas, esclerosis múltiple, distonía cervical, incontinencia urinaria, estreñimiento crónico… Recientemente también se ha aprobado su uso para aliviar la migraña crónica y la cefalea tensional.

STOP Transpiración

Mención aparte merece el empleo del Bótox para frenar la hiperhidrosis. Hasta ahora se estaba inyectando con mucho éxito, para solucionar cuadros de exceso de transpiración axilar, palmar y plantar, y hace muy poco que este tratamiento se ha hecho extensivo a lo que se denomina hiperhidrosis capilar: exceso de sudoración en cuero cabelludo y frente.

La Dra. Dendy Engelman, dermatóloga estadounidense, ha popularizado este procedimiento, que ya se está aplicando en nuestro país, y que consiste en realizar entre 150-200 microinyecciones de toxina botulínica diluida, en el cuero cabelludo.

El tratamiento es prácticamente indoloro, porque se puede utilizar anestesia tópica y las agujas son muy finas. Los resultados aparecen en 2-3 días y duran alrededor de 6 meses. Suelen recomendarse 2 sesiones al año.

En la mayoría de casos la sudoración desaparece por completo, o si no, disminuye de forma considerable.

Consideraciones finales

Botox es el nombre comercial de una de las marcas de toxina botulínica. Esa neurotoxina, producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum y responsable de la enfermedad del botulismo, “produce una interrupción temporal de la comunicación que hay entre un nervio y su músculo diana”, pero sin lesionar las estructuras nerviosas.

Aunque normalmente se asocia el uso de botox a motivos puramente estéticos, lo cierto es que también tiene aplicaciones terapéuticas. “Donde más se utiliza actualmente la toxina botulínica es en Neurología, concretamente en distonías en las que se producen contracciones involuntarias de algunos músculos. Es el caso, por ejemplo, de personas con enfermedades congénitas y degenerativas que provocan un estímulo anormal en músculos que están contraídos siempre.

¿En qué caso puede ser peligroso inyectarse botox y ácido hialurónico? Doctora alerta de sus riesgos

Es importante, en primer lugar, que el tratamiento lo aplique personal preparado que conozca qué dosis tiene que aplicar y en qué músculo concreto hacerlo. Si el fármaco se ha obtenido en canales no legales, que no están sujetos a controles sanitarios, y se inyecta de forma masiva sí puede provocar la muerte”, dice Sánchez Viera, que también destaca que el botox no puede emplearse para tratar la miastenia.

Su popularización y uso más extendido se debe a la medicina estética, debido a su efecto preventivo, corrector y rehabilitador sobre distintas alteraciones de la piel (seborrea, sudoración, envejecimiento, etc.) y en especial a su indicación para tratar las arrugas de expresión.

Es el medicamento idóneo para hacer desaparecer las arrugas de expresión porque actúa relajando los músculos de la cara que las producen. Relaja, no rellena, y se ha demostrado su efecto rehabilitador sobre el músculo en el que actúa.

Exclusivamente médicos, otros profesionales sanitarios como odontólogos, enfermeros, fisioterapeutas, no están capacitados para inyectarla como tratamiento con finalidad estética.

Se debe emplear un vial por paciente. Es importante acudir a revisión en el mismo centro médico y por el mismo profesional cuando este lo indique.

La dosis importa. La duración es variable dependiendo de cada persona y de sus características faciales, formas de mover la cara, tipo de piel, edad, ser hombre o ser mujer.

Actualmente en España son 3 las toxinas autorizadas, Azzalure, Vistabel y Bocouture. las diferencias entre ellas son sutiles pero las hay. En lo que a estudios científicos se refiere, las diferencias nunca aparecen como significativas, por lo que la teoría es que las 3 son equiparables.

Tanto Vistabel como Azzalure tienen una molécula de toxina que lleva una envuelta proteica que la protege, (mas compleja en el caso de Vistabel) que hace que ambas tarden mas en iniciar su efecto que Bocouture que es la mas rápida de las tres. Esa envuelta proteica hace que Azzalure y Vistabel necesiten conservación en frío en unas condiciones concretas que si son correctamente respetadas pueden alterar la efectividad, cosa que no ocurre con Bocouture que no precisa frío.

Comparación de las toxinas botulínicas autorizadas en España
Nombre comercial Laboratorio Características Conservación
Azzalure Galderma Molécula con envuelta proteica Refrigeración
Vistabel Allergan Molécula con envuelta proteica (más compleja) Refrigeración
Bocouture Merz Pharma Sin envuelta proteica Sin refrigeración

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