¿Cómo se llaman los lunares con relieve? Nombres médicos y todo lo que debes saber

Los lunares, también conocidos como nevus melanocíticos, son pequeñas manchas en la piel causadas por grupos de células pigmentadas. Pueden variar en color, forma y textura, apareciendo en cualquier parte del cuerpo. Generalmente, surgen entre los 10 y los 40 años, disminuyendo su aparición con la edad.

La exposición al sol es un factor clave en la aparición de lunares, siendo más comunes en personas con piel clara. Aunque la mayoría son inofensivos, es crucial controlarlos debido a su potencial de convertirse en melanoma, una forma grave de cáncer de piel. Los expertos en dermatología pueden evaluar la necesidad de extirparlos.

En este artículo, exploraremos los diferentes tipos de lunares, incluyendo aquellos con relieve, y cómo identificar los que podrían ser malignos.

¿Son todos los lunares malignos?

No, la mayoría de los lunares son benignos. Sin embargo, algunos tienen mayor predisposición a convertirse en peligrosos, como los nevus congénitos o lunares de nacimiento. Estos deben ser analizados periódicamente por un dermatólogo.

Es recomendable buscar atención dermatológica si un lunar pica, sangra, duele o muestra un crecimiento anómalo en un corto período de tiempo, ya que podría tratarse de un lunar con potencial cancerígeno. Por el contrario, los lunares con relieve, abultados o verrugosos que no cambian su forma, bordes o tamaño suelen ser benignos. Ante cualquier duda, es mejor consultar a un dermatólogo.

Tipos de lunares

Existen diferentes tipos de lunares, cada uno con características particulares:

  • Nevus melanocítico: Es el lunar común y benigno que se encuentra en todas las personas.
  • Nevus displásico: Es un lunar que comienza a cambiar su forma, tamaño o color de manera extraña, con un elevado potencial de convertirse en un lunar maligno.
Además de estos, hay otros tipos menos frecuentes:

Nevus congénito

Están presentes desde el nacimiento o aparecen antes de los 2 años. Pueden variar en tamaño, forma y color, y algunos pueden tener pelos. Es importante revisarlos periódicamente debido a su mayor riesgo de derivar en una enfermedad de la piel.

Nevus azul

Es un tipo de lunar de color azul negruzco debido a la pigmentación profunda en la piel. Aunque generalmente benigno, se recomienda su revisión periódica.

Nevus de Spitz

Es un lunar benigno que aparece principalmente en niños y adolescentes, especialmente en la cara y las piernas. Crece rápidamente durante unos meses y luego se estabiliza. Se aconseja mantenerlo en observación y consultar con un dermatólogo.

Nevus intradérmico

Se presenta como un lunar verrugoso, abultado y blando, de color marrón o carne. Suele aparecer en la cara, el cuello y la espalda a partir de la adolescencia. Aunque su apariencia puede confundir, no es peligroso y puede eliminarse por motivos estéticos.

Nevus sebáceo

Es una marca de nacimiento en la cara o el cuero cabelludo de color rosado o amarillento. En el cuero cabelludo, impide el crecimiento del pelo en esa zona. Su origen se encuentra en una alteración genética.

Nevus de Ota

Es un tipo de hiperpigmentación que afecta la piel de un sector de la cara y el ojo. Puede aparecer desde el nacimiento o durante la pubertad.

Nevus de Becker

Es una lesión pigmentada de la piel con bordes mal delimitados, más grande que los lunares comunes. Es más habitual en los hombros y el tórax y suele aparecer en la pubertad debido a cambios hormonales. Aunque es benigno, puede afectar la autoestima.

COMO CONTROLAR TUS LUNARES : ¿Es un LUNAR MALIGNO? Como saberlo - Recomendaciones de un dermatologo

¿Y los lunares rojos?

Los puntos rojos en la piel, conocidos como puntos rubí, no son lunares rojos ni "lunares de sangre". Son pequeñas dilataciones capilares debido a fallos en el sistema vascular que aparecen con la edad. Son inofensivos y no requieren tratamiento médico, aunque pueden eliminarse por motivos estéticos.

¿Cómo quitar los lunares?

La extirpación de lunares puede realizarse por motivos médicos (sospecha de malignidad) o estéticos. El procedimiento es ambulatorio, con anestesia local y extracción quirúrgica del lunar, minimizando la formación de cicatrices. Es un procedimiento eficaz y seguro realizado por dermatólogos cualificados.

Tipos de Nevus en Niños

Los nevus o lunares son lesiones pigmentadas de la piel frecuentes en los niños que generalmente no representan ninguna complicación. Normalmente aparecen en la infancia y adolescencia, crecen simultáneamente con los pacientes y tienen la tendencia a oscurecerse durante la pubertad. Estos son cambios comunes en los nevus de los niños y desafortunadamente también son cambios que se pueden observar en el melanoma.

El melanoma, es un cáncer de piel no muy frecuente en niños, pero que puede empezar como un nevus o lunar. Es por esto que recomendamos siempre la valoración por un dermatólogo. La causa exacta del origen se desconoce. Entre los factores predisponentes está la asociación genética y la exposición excesiva al sol durante la infancia.

Los nevus son más frecuentes en personas de piel clara y en aquellos que viven en países con mucho sol.

  • Nevus melanocitico (o lunar común): son manchas o protuberancias que no producen síntomas, pequeñas (menores de 5 mm), de un solo color, el cual varía desde marrón oscuro a color piel y localizados en áreas expuestas al sol.
  • Nevus congénito: Es el nombre que se le da a los nevus presentes desde el nacimiento. Se consideran una marca de nacimiento y están presentes en el 1% de los recién nacidos. Pueden manifestarse como un nevus normal o como manchas o protuberancias de forma irregular y de tamaño variable, desde pocos milímetros a cubrir todo el cuerpo.
  • Nevus displásico: También conocidos como nevus atípicos, son los nevus que tienen forma irregular, presentan más de 1 color y tienen un diámetro mayor a 6 mm (es decir más grandes que el borrador de un lápiz).
  • Nevus spitz: Estos nevus aparecen generalmente durante los primeros 20 años de vida. Se manifiestan como protuberancias, normalmente de color rosa, pero que puede tener un contenido de colores variable como rojo, negro o marrón. En ocasiones sangra y produce secreciones. Este tipo de nevus debe ser valorado por un dermatólogo.

La mayoría de nevus no requieren tratamiento sino solo controles dermatológicos periódicos. Hay nevus sin embargo que preferimos extirparlos bien sea por su aspecto irregular, por encontrarse en una localización de difícil control o sencillamente porque afecta sensiblemente el aspecto del niño. A veces, por motivos estéticos, puede estar indicado el aclaramiento del nevus mediante láser.

La fotoprotección es un importante factor de prevención de los nevus, incluso cuando ya se hayan presentado. Las personan con numerosos nevus deben siempre protegerse del sol y asistir periódicamente a controles con el dermatólogo.

Diagnóstico de lunares nuevos

La aparición de lunares nuevos en nuestra piel es un fenómeno muy frecuente y normal. El nombre técnico de un lunar es nevus y viene del latín que significa marca de nacimiento, sin embargo la mayoría aparecen en la adolescencia y durante la adultez.

¿Todas las nuevas lesiones en la piel son lunares?

¡No!, no todas las manchas que aparecen en la piel son lunares. Cada vez que atiendo a un paciente con lunares nuevos les explico la importancia de realizar un adecuado diagnóstico. La aparición de lunares melanocíticos es un fenómeno muy frecuente durante la adolescencia y en el adulto joven. Los nevus son proliferaciones de melanocitos que son las células encargadas de darles el color a nuestra piel.

Normalmente diferenciamos a los lunares en 2 tipos dependiendo de la profundidad que se encuentren en nuestra piel.

  • Nevus junturales: corresponden a los lunares planos y que normalmente tienen un color marrón claro a negro. Son benignos y se mantiene estables en el tiempo
  • Nevus dérmicos: por otra parte, los lunares dérmicos o verrugosos (por su forma), son aquellos que tienen relieve. La gente también los conoce como lunares de carne. Estos lunares tienden a protruir en el tiempo y perder su pigmento.

Existen muchísimos más tipos de lunares. Diferentes estudios han evidenciado que la mayoría de los casos se trata de una interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos. La buena noticia es que casi todos los lunares son benignos.

Por el contrario, si aparecen lunares nuevos en un adulto existen más probabilidades de que puedan convertirse en cancerosos que aquellos que hemos tenido toda la vida con nosotros. Tener algunos lunares en nuestro cuerpo es perfectamente normal. Es por ello, que en casos de pacientes con muchos nevus y/o nevus atípicos recomendamos realizar un seguimiento con un dermatólogo.

Otras lesiones en la piel que no son lunares

  • Léntigos: Un léntigo es una mancha en la piel sin relieve que es más oscura (normalmente marrón) que la piel circundante. Los lentigos son más comunes entre las personas de raza blanca, especialmente las de piel clara. La exposición al sol que vamos acumulando durante nuestra vida es la principal causa de estos léntigos. Es por ellos que normalmente aparecen después de los 30 años y se manifiestan en las partes del cuerpo que reciben más sol, como la cara, el escote y las manos. Los léntigos no son malignos, sin embargo si no son evaluados por dermatólogos expertos en dermatoscopia se pueden confundir fácilmente con otros lunares o incluso con el cáncer de piel.
  • Queratosis seborreicas: Las queratosis seborreicas son proliferaciones marrones o negras que suelen aparecer en la cara, pecho y la espalda. Se originan en unas células llamadas queratinocitos. La buena noticia es que las queratosis seborreicas no son cancerígenas y tampoco son contagiosas. Si decides eliminar las queratosis seborreicas porque no te gusta su aspecto o porque se irritan crónicamente con la ropa se pueden hacer efectivamente con un especialista.
  • Fibroma cutáneo o acrocordón: Un fibroma cutáneo o acrocordón es un pequeño colgajo de tejido que cuelga de la piel por un tallo de conexión. Los fibromas cutáneos no son peligrosos y no deben confundirse con los papilomas o verrugas que son contagiosos. Suelen aparecer en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, debajo de los pechos o en la zona de la ingle. Los fibromas cutáneos aparecen con más frecuencia en las mujeres, especialmente con el aumento de peso, y en las personas mayores. Los fibromas cutáneos no suelen causar dolor. Sin embargo, pueden irritarse si algo, como la ropa, las joyas o la piel, roza con ellas. Además, recibo mucha gente en la consulta que no le gustan estas lesiones y las acabamos eliminando por motivos estéticos.
  • Angiomas cutáneos: Los angiomas cutáneos son lesiones muy comunes que pueden desarrollarse en casi cualquier parte del cuerpo. Este lesiones en la piel no suele ser motivo de preocupación a menos que sangre con frecuencia o cambie de tamaño, forma o color.

¿Cómo identificar un lunar peligroso?

Detectar a tiempo un lunar peligroso es clave para actuar con rapidez. Aunque la mayoría de los lunares son inofensivos, existen señales que pueden indicar que algo no va bien. Los dermatólogos recomiendan observar los lunares con frecuencia y estar atentos a cualquier cambio en su aspecto. No se trata solo del tamaño, sino también de su forma, color, bordes y evolución.

Una regla nemotécnica útil es la regla ABCDE:

  • A de asimetría: un lunar peligroso suele tener una forma irregular.
  • B de bordes irregulares: los bordes son desiguales, borrosos o mal definidos.
  • C de color variable: el lunar presenta diferentes tonos de marrón, negro, rojo, blanco o azul.
  • D de diámetro: el lunar mide más de 6 milímetros.
  • E de evolución: el lunar cambia de tamaño, forma, color o altura.

Además de estas cinco señales, también conviene prestar atención a lunares que duelen, pican o sangran sin motivo.

Lunares comunes vs. Lunares atípicos

No todos los lunares son iguales ni tienen el mismo nivel de riesgo. Al hablar de riesgo, es importante distinguir entre los lunares comunes y los atípicos.

  • Lunares comunes: También llamados nevus, son redondos u ovalados, con bordes bien definidos y color uniforme, generalmente marrón claro o tostado. Suelen medir menos de 5 milímetros y pueden ser planos o ligeramente elevados. Aparecen en zonas expuestas al sol, como la cara, la espalda o los brazos.
  • Lunares atípicos: También conocidos como nevos displásicos, tienen un aspecto irregular, con bordes difusos, varios tonos de color y formas asimétricas. Aunque son benignos, presentan un mayor riesgo de transformarse en melanoma, por lo que deben vigilarse con más frecuencia.

Un lunar atípico no es sinónimo de cáncer, pero su presencia se asocia a un riesgo más elevado.

Cuándo consultar al dermatólogo

No hace falta esperar a notar molestias para consultar con un especialista. En el caso de los lunares, la prevención juega un papel fundamental. También es recomendable acudir al dermatólogo si tienes antecedentes familiares de melanoma, si has tenido quemaduras solares graves en la infancia o si tienes muchos lunares atípicos.

El dermatólogo puede usar técnicas como la dermatoscopia para observar el lunar con detalle sin necesidad de extraerlo.

Prevención y cuidados

La mejor forma de actuar frente a un lunar malo es prevenirlo. Aunque los factores genéticos no pueden modificarse, hay muchas medidas que sí puedes tomar para reducir el riesgo.

  • Evita exponerte al sol durante las horas centrales del día.
  • Utiliza protector solar a diario y renueva su aplicación si sudas o te bañas.
  • La autoexploración mensual ayuda a detectar cualquier cambio antes de que se convierta en un problema.
  • Observa toda la superficie corporal, incluidos pies, espalda, cuero cabelludo, ingles y axilas.

Incorporar estos hábitos de forma sencilla puede marcar la diferencia.

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