Las cicatrices de acné son una de las preocupaciones estéticas más comunes y difíciles de tratar. Vaya por delante que tener granos no es nada malo ni algo que haya que esconder. Y tampoco lo son las cicatrices de acné. Pero también es verdad que su aparición puede suponer para muchas personas un golpe a la autoestima o una causa de inseguridad.
Es por eso que no solo han evolucionado los tratamientos para los distintos tipos de espinillas, sino también para eliminar todo rastro de las marcas que a menudo aparecen tras su curación. Su eficacia y dificultad dependerá en gran medida, claro, del tipo de cicatriz del que estemos hablando, pero en general, se pueden encontrar métodos muy efectivos -desde los peelings hasta diferentes láseres- para neutralizar todo tipo de señales. Con la ayuda de dos expertas, analizamos todas las opciones posibles.
El acné puede ser un doble castigo: primero sufrimos los granitos y, después, las marcas que nos dejan, que a veces nos acompañan de por vida. Para que esto no ocurra lo mejor es tratarlo en cuanto aparece -el primer paso para evitar antiestéticas cicatrices- y de la forma correcta, con una rutina específica en la que la limpieza resulta fundamental.
Acniover, de Martiderm, es una gama de productos que según diferentes estudios clínicos elimina el 91% de las bacterias producidas por el acné, disminuye un 83% las imperfecciones y en un 70% la producción de sebo.
En la producción de colágeno y elastina influyen factores dependientes de los tratamientos como el tipo de técnica, la intensidad a la que se realice, el número de sesiones y la combinación de técnicas. Las mejoras esperables serán del 30% al 60% según cada caso.
A continuación, exploraremos los tipos de cicatrices de acné, los tratamientos disponibles y el papel del colágeno en la mejora de estas cicatrices.
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Tipos de cicatrices de acné
Antes de tratar, es imprescindible identificar. Saber con qué tipo de cicatriz o marca estamos lidiando (aunque, por supuesto, la opinión del dermatólogo siempre será la definitiva y esto es meramente orientativo). En este sentido, la doctora Beatriz Estébanez, médico estético de Clínica Menorca, diferencia entre dos amplios grupos: las cicatrices leves y las graves.
Las primeras, se dan “cuando el brote de acné ha sido poco manipulado, ligera infección y poca inflamación, dejan leves depresiones en la piel, sin queloides”. Por el contrario, las segundas son dejadas por “brotes de acné repetitivos con grandes quistes sebáceos y con infección e inflamación continua, que producen grandes depresiones y formas queloides”.
Para ir más al detalle, la doctora Gema Pérez Sevilla, cirujana maxilofacial y experta en medicina estética facial, hace una clasificación más específica dentro de este último grupo:
- Cicatrices queloideas: son cicatrices gruesas que salen de la zona de la lesión inicial, son más típicas de otras patologías, pero sí que existen relacionadas también con el acné.
- Cicatrices atróficas o en pica-hielo: son las más frecuentes, hundimientos en la piel que van acompañados de una mala calidad cutánea y poca elasticidad.
- Cicatrices hipertróficas: son elevaciones rosaditas en la piel.
- Hiperpigmentaciones: además de las cicatrices, suele haber hiperpigmentaciones que pueden irse solas, pero que a veces requieren tratamientos despigmentantes.
Cuando el acné produce una inflamación de forma producto en la piel, los tejidos dérmicos pueden resultar dañados:
- “Hoyuelos” o surcos en la piel que traducen pérdida de tejido subyacente: denominadas cicatrices atróficas.
- Cicatrices elevadas: hipertróficas o queloides. Son menos comunes en cuanto al acné facial, siendo más frecuentes en la zona del tronco.
Las cicatrices tienden a persistir a lo largo de los años si no son tratadas de la forma correcta.
Tipos de cicatrices de acné.
Tratamientos para las cicatrices de acné
Existen diversos tratamientos para abordar las cicatrices de acné, que van desde opciones cosméticas hasta procedimientos médicos más avanzados. La elección del tratamiento adecuado dependerá del tipo y la severidad de las cicatrices.
Tratamientos para cicatrices leves
Según apunta la doctora Pérez Sevilla, las marcas hiperpigmentadas son de las más sencillas de eliminar “con cosmética y con peelings sencillos”. Para otras cicatrices ligeras más allá de esa pigmentación, la doctora Estébanez también aconseja, además de peelings, “la mesoterapia de vitaminas, microdermoabrasión o PRP (plasma rico en plaquetas), aunque se deberán realizar varias sesiones hasta lograr una mejora de la piel”.
Otra alternativa para las cicatrices más leves es la que señala la Dra. Pérez: “en primer lugar, un tratamiento de hidratación para dar elasticidad a la piel y, segundo, podemos recurrir a los rodillos de microagujas que van pasando por la piel, estimulando la formación de colágeno (si ponemos algún producto químico que estimule esa regeneración cutánea, aún será mayor”, explica.
Tratamientos para cicatrices profundas
De nuevo, hay varias opciones en este sentido, distinguiendo el tipo de cicatriz. Según recomienda la doctora Pérez Sevilla, en el caso de las atróficas una opción es “usar ácido hialurónico, rellenando cada uno de los huecos, así elevamos el hundimiento y estimulamos la síntesis de sustancias alrededor de la cicatriz, favoreciendo la calidad de la piel. También con láseres CO2 en un aspecto ablativo o no ablativo, bien para reducir los hundimientos, bien para estimular la formación de colágeno, elastina y hialurónico a ese nivel”.
Por el contrario, para las cicatrices hipertróficas la especialista recomienda “recurrir a la inyección de corticoides, bien directamente o bien previa crioterapia, congelando la zona de la piel e inyectando el corticoide después”. Sin embargo, advierte que “en estos casos, la respuesta al tratamiento es lenta, hay que tener paciencia”. ¿Otra alternativa? “El láser tipo Switched para evitar las hiperpigmentaciones que quedan sobre las cicatrices”.
Láser
Para esas cicatrices más intensas y duraderas como las queloides, el láser es uno de los tratamientos más populares. “Es una de las técnicas que mejores resultados ofrece a la hora de igualar y suavizar la zona”, confirma la doctora Estébanez. En este sentido, existen varias opciones de láseres: “El láser PicoSure está indicado para el tratamiento de marcas de acné, trata la piel de forma segura con energías altas. La respuesta a la acción de la energía revitaliza la dermis y los resultados se notan a las pocas semanas del tratamiento”, desarrolla la especialista.
La otra alternativa es el láser CO2, que como explica la experta, “funciona calentando los tejidos hasta el punto de la evaporación del agua. De esta manera, se logra eliminar las capas superficiales de la piel de una forma controlada. El calor que emite también sirve de estímulo para las capas más profundas, resultando efectivo para eliminar cicatrices como las provocadas por el acné, y es el más recomendado para marcas muy profundas”.
Peelings químicos
Consiste en la aplicación de sustancias que causan una exfoliación de manera controlada de la piel, para de esta forma estimular su regeneración. Pueden ser superficiales, medios o profundos, en función del tipo de cicatriz. También son útiles para mejorar la pigmentación.
Rellenos dérmicos
En el caso de cicatrices profundas localizadas, se pueden utilizar inyecciones de ácido hialurónico para elevar la depresión cutánea y recuperar el volumen perdido.
Microneedling
El microneedling, también conocido como terapia de inducción de colágeno, es un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza un dispositivo con microagujas que crean pequeñas perforaciones en la piel. El microneedling es una solución segura, eficaz y mínimamente invasiva para tratar las cicatrices de acné. Sí, el microneedling es un tratamiento seguro cuando lo realiza un profesional cualificado. El número de sesiones depende del tipo y la severidad de las cicatrices de acné. Por lo general, se recomiendan entre 4 y 6 sesiones, espaciadas entre 4 y 6 semanas.
Microneedling.
Colágeno y cicatrices de acné
¿Acné adulto? Seguro ya has oído hablar antes de las cremas con colágeno. Se trata de una proteína que de manera natural está presente en nuestro organismo y en los tejidos del cuerpo. El tema es que, a medida que pasan los años, su producción natural disminuye. ¿Cuál es su función en lo referente a la piel? Principalmente, se encarga de asegurar la resistencia de la piel y aportar firmeza y elasticidad.
Hay que tener en cuenta que el colágeno es la proteína estructural más abundante en el cuerpo humano. Esta proteína contiene aminoácidos fundamentales para mantener unidos los tejidos y los huesos. El colágeno es muy popular por sus propiedades hidratantes cuando se aplica de manera tópica. Esto significa que las cremas de colágeno hidratarán tu piel para aportar un aspecto juvenil, mejorando las líneas de expresión y las arrugas.
Su principal función es aportar un plus de firmeza y elasticidad que de manera natural se va perdiendo con los años. Un punto a destacar es que se trata de un componente presente en nuestro organismo de manera natural por lo que no suele tener contraindicaciones de uso ni estar relacionado con la aparición de alergias o reacciones. Eso sí, siempre hay que atender al resto de activos con los que se combina.
El colágeno se encuentra de forma natural en alimentos, y es muy beneficioso y necesario para el funcionamiento de nuestro organismo. En esta línea, al aportar un extra de colágeno también se puede aumentar la producción de otras proteínas que ayudan a dar estructura a la piel, como son la elastina y la fibrilina.
Con el paso del tiempo perdemos firmeza en la piel, ese tejido que nos envuelve al completo y que es el órgano más grande del cuerpo. El colágeno es una mezcla esencial de proteínas, antioxidantes y vitaminas; es el encargado de mantener firmes y bien unidas partes de nuestro organismo tan importantes como la piel o los músculos. A medida que perdemos esta sustancia comienzan a aparecer manchas en la dermis, flacidez, arrugas etc. Sin embargo, existen formas con las que contribuir a la producción de esta importante proteína, alargando sobremanera su vida útil y, con ello, tu juventud y belleza.
El colágeno es muy beneficioso para:
- Protegernos de agentes externos como el frío, el sol o la contaminación ambiental.
- Reducir arrugas y líneas de expresión.
- Eliminar el acné. Aunque esta afección se asocia a la adolescencia y a los cambios hormonales, en la edad adulta también puede aparecer.
- Curar y sanar heridas.
- Atacar a la celulitis y flacidez, ya que sus propiedades mejoran la firmeza y tensión de la dermis y, además, combaten la piel de naranja.
Los síntomas más claros de la falta de colágeno en el cuerpo son la pérdida de elasticidad y la firmeza de la piel. La piel se ve más flácida y más apagada, y además empiezan a aparecer arrugas y líneas de expresión. El cartílago se deteriora y se vuelve más rígido, lo que hace que se pierda movimiento.
El paso inexorable del tiempo, las condiciones ambientales que nos rodean y las diferentes exposiciones que sufrimos, así como nuestros hábitos de consumo, afectan e inciden en la producción o disminución de este elemento.
Cómo estimular la producción de colágeno
Existen diversas formas de estimular la producción de colágeno en el cuerpo, lo que puede ayudar a mejorar la apariencia de la piel y reducir las cicatrices de acné:
- Reducir la exposición al sol: La exposición al sol es una de las causas principales de la pérdida de colágeno. Por eso hay que evitar las horas en las que el sol calienta con más fuerza y, siempre, con protección.
- Realizar ejercicio: La actividad física es vital para la salud en general y para la producción de colágeno para la piel en particular. Una vida sedentaria reduce la producción de esta proteína y de otros elementos esenciales.
- Agregar alimentos ricos en colágeno a tu dieta: Una dieta equilibrada es sustancial para todos los aspectos de nuestra vida. Consumir una alimentación variada y balanceada brindará a tu cuerpo evidentes beneficios. Por ejemplo, consumir alimentos que contengan colágeno y el aminoácido denominado lisina estimulará considerablemente la producción de colágeno.
- Suplementos de colágeno: Da igual el formato en que venga el colágeno, lo fundamental es tomarlo para potenciar el que existe de manera natural en nuestro cuerpo y así activarlo. Lo esencial es que preguntes a tu médico o especialista para que te asesore y te aconseje cuál es el que más te conviene.
- Cápsulas de colágeno hidrolizado: es el complemento alimenticio idóneo para personas con bajos niveles de colágeno. Su consumo favorece y mejora los signos de la edad e impulsa la recuperación del tejido óseo. Ayuda a frenar el envejecimiento de la piel y favorece la síntesis natural proteica.
- Colágeno en polvo: aporta resistencia y flexibilidad a los tejidos puesto que reduce y retrasa los efectos del desgaste y la pérdida de esta proteína. Ayuda a estimular y facilitar la regeneración de la proteína en las articulaciones, huesos, tejido cartilaginoso y, por supuesto, piel.
- Colágeno líquido: efectivo para mejorar el aspecto de la dermis, el cabello y las uñas. Lo recomendable es tomar este producto (en cualquiera de sus formatos) durante tres meses. Los cambios en la piel suelen aparecer después de esos tres primeros meses de tratamiento.
Los cuidados que le brindemos a nuestra piel se reflejarán con el tiempo. Por eso lo que hagas hoy se notará mañana.