¿De Qué Provienen las Verrugas? Causas, Tipos y Tratamientos

Las verrugas son proliferaciones benignas de la piel o mucosas producidas por la infección de los papilomavirus. Constituyen una causa muy frecuente de consulta al médico de atención primaria. La prevalencia de las verrugas cutáneas ha sido estimada en un 0,8-22% de la población adolescente.

Las verrugas víricas son lesiones cutáneas que aparecen como consecuencia de la infección de la piel por diferentes subtipos del virus del papiloma humano. En sentido estricto, sí, ¿Todas las verrugas son de origen vírico? Aunque la gente a veces utiliza el concepto de verruga para definir cualquier lesión que salga por encima de la superficie de la piel (pecas, fibromas tous, etc.).

La principal causa de la aparición de verrugas en la piel es el virus del papiloma humano en cualquiera de sus 100 modalidades. No obstante, y puesto que lo que origina su aparición es un virus, es conveniente siempre evaluar las verrugas que aparecen en la piel de una persona, especialmente si esta tiene debilitado el sistema inmunitario.

Si hay zonas del cuerpo en las que surgen con más frecuencia las verrugas es por un motivo: las verrugas se transmiten por contacto directo (de una persona a otra) o por contacto indirecto (contacto con objetos tocados por alguien que tiene verrugas). Una vez que el virus ha penetrado, y tras un periodo de incubación, se produce esa infección benigna en la mayoría de los casos que da lugar a la verruga.

Las verrugas son protuberancias en tonalidades marrones que aparecen sobre la piel. Son causadas por la infección de virus, existiendo más de 150 tipos que pueden generar su aparición. No producen síntomas más allá del signo de su aparición. En ocasiones pueden crecer, creando cierto color, o mostrar cambios en su coloración y forma. Al no ser molestas, por lo general, el tratamiento para eliminarlas tiene, sobre todo, una finalidad estética.

Es importante conocer su etiopatogenia antes de considerar el diagnóstico y el tratamiento de las verrugas. Cuanto mayor sea el conocimiento de ésta, tanto más científico será el tratamiento de esta infección. Existen innumerables remedios caseros para las verrugas, que se diferencian de los aplicados por la medicina académica, por el sustento científico de los últimos.

Etiopatogenia de las Verrugas

Las verrugas son producidas por la infección cutaneomucosa de los papilomavirus. Estos virus contienen ADN de doble cadena dispuesto de forma circular. Su genoma está compuesto de unos 8.000 pares de bases, lo que supone un doceavo del tamaño del genoma de un herpesvirus. Los papilomavirus son específicos de especie. Se han secuenciado, total o parcialmente, 80 tipos de papilomavirus humanos (PVH) aunque el número real debe de oscilar entre 100-150.

Los tipos de PVH más importantes son los que tienen capacidad oncogénica. PVH 16 y 18 son los hallados con más frecuencia en el carcinoma del cuello uterino; PVH 5 y 8 son los que predisponen al carcinoma epidermoide en los pacientes afectados de epidermodisplasia verruciforme, una genodermatosis en la que hay una inmunodeficiencia selectiva para los PVH y que suele ser heredada de forma autosómica recesiva.

Al ser los PVH selectivos de especie, su fuente de infección sólo puede ser humana. En estudios experimentales se ha observado que el período de latencia tras la inoculación es de 2-9 meses. Por otra parte, análisis con la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) han demostrado la presencia de PVH en piel de aspecto normal. La defensa frente la infección por PVH está mediada por la inmunidad humoral y celular. Por ello, esta infección es más frecuente y grave en pacientes inmunodeprimidos y más común en niños que no han desarrollado defensas inmunitarias frente a estos virus.

En la mayoría de los casos, el contagio se produce mediante el contacto cutáneo casual o a través de objetos compartidos, como toallas o paños. La presencia de lesiones en la piel, como padrastros o rasguños favorecen este contagio. El sistema inmunológico de cada persona responde al VPH de forma diferente; por eso, no todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan verrugas.

Sí, pero se necesita tener una predisposición para infectarse. Únicamente un número reducido de personas que tienen contacto directo con las lesiones, padecen la infección. Generalmente en cualquier zona de la piel, aunque las zonas donde se localizan más a menudo son las manos, dedos, brazos y piernas y plantas de los pies. A partir de una primera lesión pueden aparecer otras por un fenómeno de autoinoculación.

Las verrugas también pueden aflorar durante el embarazo, dado el cambio hormonal existente. Las verrugas que aparecen en el cuello y las axilas, por lo general, no pican. Las verrugas comunes no suelen picar ni doler, no suponen ninguna preocupación para la persona que las tiene.

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Tipos de Verrugas

Las verrugas se clasifican según su aspecto clínico y según su localización en la piel o en las mucosas:

  • Verruga común: Pápulas redondas u ovaladas de bordes netos, superficie rasposa y color grisáceo. Pueden aparecer en cualquier área cutánea, aunque las manos constituyen la zona más común. Habitualmente son lesiones múltiples o de gran tamaño, sobre todo en pacientes que padecen inmunodeficiencias.
  • Verrugas planas: Pápulas aplanadas del color de la piel normal o rosadas y con una superficie ligeramente descamativa. Son causadas, más frecuentemente, por los PVH de tipo 3, 10, 28 y 49. La zona corporal más comúnmente afectada es la cara y la cara anterior de las piernas.
  • Verrugas palmoplantares: El tipo de HPV más común es el I. Se caracterizan por pápulas endofíticas con una superficie queratósica que suelen ser dolorosas. Un dato clínico muy característico es la presencia de puntos negros en la superficie de las lesiones que corresponden a capilares dérmicos trombosados. Cuando aparecen múltiples verrugas plantares agrupadas se llaman "verrugas en mosaico" y plantean una dificultad terapéutica importante. Las callosidades, que son el diagnóstico diferencial más importante, se caracterizan por un engrosamiento de la piel, con acentuación de los dermatoglifos y ausencia de esos "puntos negros". Cuando una verruga plantar crece de forma indefinida o no responde a los tratamiento habituales, hay que plantear el diagnóstico diferencial con un tipo especial de carcinoma epidermoide llamado carcinoma cuniculatum.
  • Verrugas periungueales: Esta localización tiene la particularidad de su resistencia a las terapéuticas habituales, pues la lesión se introduce por debajo de los pliegues ungueales e impide el contacto del PVH con el agente terapéutico.
  • Verrugas filiformes: La importancia clínica de este tipo de verruga estriba en su diagnóstico diferencial con los carcinomas cutáneos o las queratosis actínicas que adoptan, también, esta disposición. En personas mayores y con daño actínico deben ser extirpadas con un pedículo de dermis para estudio anatomopatológico.
  • Condilomas acuminados: Son pápulas filiformes o sesiles de color rosado o marrón que se localizan en la piel de los genitales, ano y periné o en la mucosa del glande, labios, vagina o meato uretral. Las verrugas que aparecen en la mucosa oral pueden haber sido contagiadas por relaciones sexuales orogenitales o por contacto con verrugas de otro origen. El tumor de Bushe-Lowenstein es un carcinoma epidermoide propio del área genital que se puede confundir con condilomas acuminados de gran tamaño.
  • Papulosis bowenoide: Clínicamente es muy similar a los condilomas acuminados, pues son pápulas de 2-3 mm de diámetro que se localizan en los genitales externos. Su particularidad estriba en que son producidos por el PVH 16, uno de los que tienen mayor capacidad oncogénica, y porque histopatológicamente se asemeja a una carcinoma in situ. Sin embargo, la transición a carcinoma epidermoide invasivo es mucho menor que en las displasias del cuello uterino causadas por el mismo PVH.

Además, es importante conocer los diferentes tipos de verrugas para identificar cuál es la que ha aparecido en la piel alrededor de tus ojos. Estas son las más comunes:

  • Verrugas filiformes: Las verrugas filiformes son delgadas y alargadas, y tienen una forma parecida a hilos que sobresalen de la piel. Estas suelen aparecer alrededor de los párpados debido a la naturaleza delicada de la piel en esta área. Aunque no suelen causar dolor, su apariencia puede ser molesta y deben ser tratadas con cuidado.
  • Verrugas planas: Las verrugas planas son más pequeñas y lisas que las comunes. Suelen aparecer en grupos y son menos visibles en sus primeras etapas. Debido a su tamaño y forma plana, pueden pasar desapercibidas, pero su crecimiento puede afectar la piel alrededor de los ojos.
  • Verrugas comunes: Las verrugas comunes son gruesas y con una superficie rugosa. Aunque generalmente aparecen en las manos o los pies, también pueden desarrollarse en el área de los ojos. Estas verrugas pueden volverse incómodas cuando interfieren con el parpadeo o el uso de maquillaje.
  • Verrugas pediculadas: Las verrugas pediculadas tienen un aspecto particular, ya que están conectadas a la piel por un pequeño tallo. Este tipo de verrugas puede aparecer en los párpados y su tamaño puede generar incomodidad o interferir con las funciones naturales del párpado.

Diagnóstico Diferencial

Para el público en general, y para muchos médicos, toda lesión cutánea que cuelga o que crece es una "verruga". Así, bajo este nombre, se engloban fibromas blandos, lipomas, nevos melanocíticos adquiridos pediculados, queratosis seborreicas, nevos epidérmicos e, incluso, tumores malignos. Ante la duda de si la lesión es o no una verruga, lo correcto es extirparla y analizarla al microscopio óptico. Esta actitud, además de diagnóstica, es terapéutica.

Tratamiento de las Verrugas

Una revisión del tratamiento de las verrugas pone de manifiesto que existen hasta 48 procedimientos diferentes. Ello indica que no hay ningún tratamiento particularmente eficaz para todas las formas clínicas de infección cutaneomucosa por PVH.

Un elemento que se debe considerar en el tratamiento de las verrugas es su importante tasa de curación espontánea. Globalmente, se puede considerar que un 65% los casos se curan espontáneamente, sobre todo en los primeros 2 años tras la infección. A partir de los 2 años la tasa de regresión espontánea desciende al 10-20%. En la curación espontánea no parecen intervenir ni la edad del paciente, ni el tamaño de la lesión ni su número, pero sí el estado inmunitario del mismo. Otra consideración de importancia es que, a pesar de que los PVH son contagiosos entre humanos, las verrugas son una infección habitualmente banal pues no compromete la vida y, sólo en circunstancias excepcionales, degeneran en un carcinoma epidermoide.

Los tratamientos empleados para el tratamiento de las verrugas aparecen en las tablas 2 y 3. Como ya hemos comentado, sólo se debe tratar aquellas lesiones que produzcan dolor, dificultades en la vida del paciente o un compromiso estético importante. Se sugiere iniciar la terapia con preparados tópicos que contengan ácido salicílico, explicando previamente al paciente, sus potenciales riesgos, es decir que al tratar pueden quedar cicatrices que no ocurrirían si se resuelven espontáneamente.

No obstante, será necesario saber que no existe ningún tratamiento eficaz en un 100% de los casos. La mayoría de tratamientos tienen como objetivo la destrucción de las lesiones. Algunos tratamientos son bastante agresivos y pueden dar lugar a la formación de cicatrices en zonas en las que el efecto estético es importante (p.e. en la cara).

Los más utilizados son la aplicación de sustancias químicas que destruyen las verrugas (líquidos, parches preparados y formulados). A menudo se aplican sustancias en oclusión y de forma continuada se va limando la superficie tratada. También pueden utilizarse métodos físicos como la crioterapia con nitrógeno líquido (que destruye las verrugas por efecto de frío), tratamientos con lásers o incluso, métodos quirúrgicos (electrocoagulación y curetaje, extirpación).

Una de las técnicas más eficaces para eliminar las verrugas es la aplicación de luz láser. Los láseres VARIUS TM y VR1000 TM resultan muy efectivos. Emiten una luz láser altamente comprimida de alta intensidad, con una longitud y una duración perfecta para eliminar verrugas. Si estás interesado/a, solo tienes que concertar una cita con nosotros y en cuestión de minutos esa antiestética verruga habrá desaparecido.

Tratamientos para Verrugas en Ojos y Párpados

Eliminar verrugas en los párpados requiere especial precaución debido a la delicadeza de esta área. El láser CO2 y el de Erbium-Yag son los más efectivos para las verrugas de los ojos por:

  • su precisión de corte miniaturizado
  • porque evita el sangrado
  • reduce la posibilidad de infección
  • ofrece un buen resultado estético.

El tratamiento con láser es, sin duda, el más recomendado para eliminar verrugas en áreas delicadas como los párpados. Este procedimiento de alta precisión se basa en la vaporización del tejido afectado por medio de un haz de luz láser que concentra la energía térmica. El láser permite tratar la verruga sin dañar la piel circundante, lo que lo convierte en la opción ideal para tratar verrugas cerca de los ojos.

El láser no solo es efectivo en una sola sesión, sino que también tiene la ventaja de ser mínimamente invasivo, reduciendo el riesgo de cicatrices o complicaciones posteriores. Además, se considera un tratamiento rápido y seguro, con resultados visibles en muy poco tiempo. Su capacidad de eliminar las verrugas sin dañar el tejido sano lo convierte en el método preferido por los dermatólogos.

Prevención de Verrugas

La prevención es difícil. Para las verrugas plantares es necesario aconsejar no ducharse descalzo o protegerse la planta de los pies, y no compartir utensilios de higiene personal (toallas, etc.) en instalaciones públicas.

La mejor manera de evitar la aparición de verrugas es mantener una buena higiene, especialmente en el área de los ojos. Evitar el contacto con el VPH y cuidar la piel mediante el uso de bloqueador solar puede reducir significativamente las posibilidades de que se desarrollen verrugas.

Para reducir el riesgo de tener verrugas comunes, debemos evitar el contacto directo con las verrugas. Esto incluye tus propias verrugas. No te las arranques: esto puede propagar el virus. No te muerdas las uñas de las manos, las verrugas aparecen con mayor frecuencia en la piel agrietada. Sé cuidadoso con el aseo y evita cepillar, cortar o afeitar las áreas que tengan verrugas.

Lava tus manos regularmente con agua y jabón para eliminar cualquier virus o bacteria que pueda estar presente. Mantén tus manos secas, la humedad puede debilitar la barrera protectora de la piel, lo que la hace más vulnerable a las verrugas.

Medidas adicionales para la prevención de verrugas plantares:

  • Higiene: mantener los pies siempre limpios y secos. Especial cuidado merece la zona entre los dedos y evitar compartir tanto el calzado como la toalla.

En principio sí, ya que la desaparición de las verrugas evita la posible aparición de nuevas lesiones.

En la mayoría de los casos, las verrugas resultan inofensivas y no suponen ningún peligro para la salud de quien las tiene.

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