Desde un punto de vista médico, las conductas compulsivas pueden definirse como aquellas conductas anormales que se realizan de forma repetitiva, invariable y sin función aparente. Están descritos múltiples trastornos compulsivos (TC) en distintas especies animales. En gatos, la alopecia psicógena, morder las uñas o la ingestión de lana son algunos ejemplos. Esta misma situación la vemos a diario en nuestras consultas en diversas formas.
El lamido excesivo puede ser un signo de dermatitis acral en gatos.
Etiología y Patogénesis
Dentro de las conductas compulsivas se debe diferenciar entre las conductas de sustitución y las estereotipias, considerando a ambas comportamientos patológicos. Las actividades de sustitución o conductas de desplazamiento actúan como válvulas de escape frente a una situación que impide un comportamiento adecuado (frustración), o como resultado de un conflicto entre motivaciones contrapuestas. Se componen de varias fases sucesivas e interreguladas con una señal de parada al final de la secuencia, presentándose intermitentemente.
Las estereotipias son conductas repetitivas, idénticas e incontroladas que el paciente no puede interrumpir, ya que no hay señal de parada interna, haciéndose necesario un estímulo exterior intenso para detenerlas. Tanto las actividades de sustitución como las estereotipias deben considerarse siempre como comportamientos patológicos.
Factores Desencadenantes
- Componente Genético: En la aparición de los trastornos compulsivos existe un fuerte componente genético, siendo frecuente diagnosticar casos en miembros de la misma familia (tanto en humanos como animales).
- Alteraciones Funcionales o Neuroquímicas: En otros casos, existen alteraciones en los niveles de ciertos neurotransmisores o en la actividad de las vías y receptores de los mismos, concretamente en las vías serotoninérgicas. Dichas alteraciones neuroquímicas tienen como foco anatómico del trastorno al sistema límbico.
- Estrés y Ambiente: Cabe citar, por ejemplo, destete precoz, falta de habituación, hipoestimulación ambiental, poca manipulación por personas, experiencias aversivas y falta de socialización homo y heteroespecífica.
- Enfermedades Concurrentes: Múltiples patologías pueden estar presentes y actuar como desencadenantes o perpetuantes de un TC. Si el paciente padece un trastorno dermatológico, neurológico, ortopédico o de otra índole, debe establecerse un diagnóstico y tratamiento adecuado y valorar la respuesta al mismo.
Si bien en medicina veterinaria no existen evidencias claras sobre la implicación de algunas enfermedades en la aparición de los trastornos compulsivos, en medicina humana existen diversos estudios que evidencian que los pacientes con TOC padecen con mayor frecuencia patologías tiroideas, respiratorias, alérgicas y dolores de cabeza. La implicación de los trastornos tiroideos es muy controvertida, ya que no se conoce la relación exacta; se sabe que gran parte de los pacientes humanos con trastornos tiroideos padecen trastornos psiquiátricos, entre ellos TOC, pero una gran parte de los pacientes con TOC no padecen trastornos endocrinos de la glándula tiroidea.
Es poco frecuente la aparición de TC en animales de edad media-avanzada sin antecedentes de problemas conductuales, debiendo descartar la existencia de un proceso neoplásico.
¿Qué es la Dermatitis Acral por Lamido?
También conocida como granuloma por lamido, se aprecia inicialmente un lamido compulsivo de un miembro en un área delimitada distal y cranealmente que da lugar a una placa oval, firme, engrosada y alopécica, que puede estar erosionada o ulcerada. Cuando cronifica, puede aparecer hiperpigmentación, fibrosis e infecciones bacterianas secundarias. Las zonas más comúnmente afectadas son la cara dorsal del carpo, el metacarpo, el tarso o el metatarso. La lesión está aislada en el 74% de los casos y es unilateral; tan solo el 10% de los casos implica las 4 patas. Puede tener un origen orgánico o psicogénico y pueden participar múltiples factores.
Lesiones en un perro de raza Pomerania con dermatitis acral.
Un 50% de los casos vistos en la consulta del especialista en dermatología presenta causas idiopáticas o psicogénicas, siendo estos últimos los que no presentan antecedentes de enfermedad dermatológica. El aburrimiento, la ansiedad por separación o la restricción de la libertad del can pueden ser un factor causal. Este TC se manifiesta como un animal que da vueltas sobre sí mismo persiguiendo la cola y, en ocasiones, autolesionándose.
Dermatitis por lacto Acral / Enfermedades en Gatos
Como se comentó anteriormente, en su origen existe un componente genético y un componente ambiental, pudiendo iniciarse como una conducta de desplazamiento en respuesta a un conflicto motivacional o a frustración, o como consecuencia de un problema médico (epilepsia, problemas ortopédicos, dermatológicos, trastornos neurológicos, psicóticos o alucinatorios). Es más prevalente en perros jóvenes de cola y pelo largos, si bien muchos detienen este hábito cuando se hacen adultos.
Diagnóstico
El hecho de que el empleo de antibióticos de forma empírica no resuelva por completo la lesión justifica la realización de una biopsia, ya que se han visto casos de leishmaniasis, esporotricosis, mastocitomas, linfoma y tumores neurales que cursaron como una dermatitis acral. Las radiografías suelen revelar una reacción perióstica secundaria en el hueso por debajo de lesiones grandes y crónicas.
El diagnóstico definitivo se alcanza por exclusión, siendo preciso realizar una anamnesis y exploración física minuciosa que debe incluir pruebas complementarias (múltiples raspados de piel, cultivo fúngico, examen fecal y citología de las lesiones).
Tabla: Pruebas Diagnósticas para Dermatitis Acral
| Prueba | Objetivo |
|---|---|
| Raspados de piel | Descartar ácaros |
| Cultivo fúngico | Descartar infecciones por hongos |
| Examen fecal | Evaluar parásitos internos |
| Citología de lesiones | Identificar infecciones secundarias |
| Biopsia | Descartar neoplasias |
| Radiografías | Evaluar reacción perióstica |
Tratamiento
En aquellos casos en los cuales no existan lesiones de gravedad, salvo un problema estético, y que no interfieren en la salud o el bienestar del perro, puede que no requieran tratamiento médico.
- Identificar y Corregir la Causa Subyacente: Se debe identificar y corregir la causa orgánica subyacente si la hubiere. La concurrencia de una enfermedad de base orgánica y un trastorno psicógeno es lo que hace que estos casos sean particularmente difíciles de tratar.
- Tratar las Infecciones Secundarias: Tratar las infecciones secundarias, siendo preciso un tratamiento prolongado (meses) en casos de pioderma profunda, la cual se evidencia en el 94% de los pacientes con dermatitis acral. Se recomienda en cualquier caso realizar el cultivo y antibiograma de tejidos profundos obtenidos mediante biopsia, especialmente si no hay una buena respuesta a un tratamiento antimicrobiano empírico.
- Terapia Farmacológica:
- Inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS): fluoxetina, paroxetina, sertralina, citalopram.
- Inhibidores de la monoaminooxidasa: se han descrito casos que responden a la selegilina, posiblemente aquellos que se manifiestan asociados con trastornos emocionales y en síndrome de disfunción cognitiva.
- Control del Dolor: En algunos casos de “tailchasing” con automutilación, el dolor puede ser el factor desencadenante, por lo que el tratamiento con antiinflamatorios o analgésicos opiodes puede ser efectivo.
- Bloqueadores de Endorfinas: Bloqueadores de endorfinas (naltrexona) han mostrado ser eficaces, pero los pacientes reinciden una vez se suprime el tratamiento.
- Terapia de Comportamiento: El tratamiento requiere de una terapia de comportamiento bien orientada. Esta terapia cognitivo-conductual depende, en gran medida, de dar con la verdadera causa del problema.
- Tratamiento Integral: El tratamiento médico por sí solo, en la mayor parte de los casos, no cura el problema aunque consiga una mejoría evidente, siendo preciso implementar una terapia de modificación de la conducta. Este tratamiento integral comprende varios aspectos: formación del propietario, enriquecimiento ambiental e implementación de técnicas de modificación de conducta.
- Terapias Adicionales: Los cambios foliculares y dérmicos secundarios pueden afectar estructuras pilosas y glandulares y dar lugar a reacción de cuerpo extraño, siendo preciso un tratamiento específico. Pueden ser interesantes terapias alternativas como la ablación con láser o el empleo de barreras mecánicas (bozal, vendajes, collar isabelino).
El uso de collar isabelino puede ayudar a prevenir el lamido.
El pronóstico de la dermatitis acral es variable.