Dermatitis Papular Infantil: Causas y Tratamiento

Los eczemas son un grupo de enfermedades caracterizadas por la inflamación de la piel. A veces, el término "dermatitis" se utiliza como sinónimo, como en el caso del eczema o dermatitis atópica. Estas afecciones se distinguen por el prurito y una amplia variedad de manifestaciones clínicas, así como por diversas causas que pueden desencadenarlas.

Algunos eczemas se manifiestan en individuos con predisposición genética, como el eczema atópico. Otros pueden ser propiciados por la sequedad cutánea (eczema asteatósico, eczema numular), el uso de productos irritantes (eczema irritativo) o una alergia específica a algún producto (eczema alérgico de contacto).

Las lesiones de eczema se caracterizan por una combinación de enrojecimiento (eritema), lesiones sobreelevadas (pápulas) y, en ocasiones, la aparición de vesículas o escamas, dependiendo de la duración de las lesiones. En una lesión aguda, la piel se presenta muy roja, caliente, con vesículas de líquido transparente que frecuentemente se rompen, dando lugar a costras superficiales. Si las lesiones persisten, la piel afectada se vuelve más seca, engrosada y con producción de escamas. En casos crónicos, puede aparecer un engrosamiento de la piel secundario al rascado persistente.

Dentro de los diversos tipos de eczema, encontramos:

  • Eczema seborreico: Presenta una forma infantil, que afecta principalmente a los tres primeros meses de vida, manifestándose en el cuero cabelludo (costra láctea) y la zona del pañal, y otra que afecta a adultos. En adultos, las lesiones se distribuyen principalmente en la cara (entre las cejas y surcos nasogenianos), orejas y cuero cabelludo, pero también pueden afectar la espalda, el escote, las axilas y las ingles. Produce escamas blanquecinas-amarillentas y oleosas sobre un área rojiza, conocidas como "caspa" en el cuero cabelludo.
  • Eczema discoide o numular: Las áreas afectadas tienen forma redonda u ovalada y se distribuyen principalmente por los brazos y piernas. Puede acompañarse de sequedad generalizada.
  • Eczema dishidrótico: Típico de gente joven, con posibles empeoramientos estacionales. Afecta las palmas de las manos, los dedos (especialmente la parte lateral) y las plantas de los pies, relacionado con la sudoración excesiva en estas áreas. Se pueden producir pequeñas vesículas llenas de un líquido transparente, muy pruriginosas, que en ocasiones se hacen grandes y tensas.
  • Eczema irritativo: Frecuente en amas de casa y personas que trabajan con productos de limpieza. Se produce por sequedad, lavados frecuentes y contacto con productos agresivos que irritan la piel (jabones, lejía, guantes, etc.).
  • Eczema alérgico de contacto: Aparece cuando el paciente se vuelve alérgico a un producto con el que ha estado en contacto. A veces, se requieren muchos contactos previos (meses o años de uso del producto) antes de desarrollar la alergia. Es importante destacar que no todos los eczemas son causados por una alergia específica.

El dermatólogo puede sospechar una alergia mediante la exploración y el interrogatorio clínico, y solo en estos casos se solicitarán pruebas para confirmar o descartar la alergia.

En la mayoría de los casos, el diagnóstico es clínico, basado en la observación de las lesiones. Ocasionalmente, si existen dudas con otras enfermedades, el médico puede necesitar una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico. Solo cuando se sospeche un eczema de contacto, el dermatólogo solicitará pruebas específicas de alergia (pruebas epicutáneas).

Acrodermatitis Papulosa Infantil (Síndrome de Gianotti-Crosti)

La acrodermatitis papulosa infantil, también conocida como síndrome de Gianotti-Crosti, es una dermatosis común en la edad pediátrica. Se considera una dermatosis paraviral secundaria a diversas infecciones y antígenos vacunales.

Acrodermatitis papulosa infantil, mostrando lesiones papulares en codos y muslos. Fuente: Actas Dermo-Sifiliográficas.

Aparece en niños de entre 6 meses y 12 años, con mayor incidencia entre 1 y 6 años. Aunque menos común, también se han descrito casos en adultos, afectando principalmente a mujeres, lo que sugiere una posible influencia hormonal.

Etiopatogenia

La etiopatogenia de la enfermedad aún no está completamente definida, aunque se postula que los virus son el principal factor influyente en el desarrollo del síndrome de Gianotti-Crosti, considerado un exantema parainfeccioso. Se han asociado varios virus, como el virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, virus Coxsackie, virus parainfluenza, virus sincitial respiratorio, parvovirus B-19 y virus herpes tipo 6, entre otros.

También se han reportado casos tras la administración de diversas vacunas en niños (difteria, tétanos, tosferina, hepatitis, triple vírica, BCG), apareciendo desde un día hasta dos semanas después. Sin embargo, esto podría ser una coincidencia, ya que muchos niños en esta edad tendrán el antecedente de una vacunación reciente.

Síntomas

Clínicamente, se caracteriza por la aparición súbita de micropápulas, pardas o cobrizas, de superficie plana. Se localizan preferentemente en las zonas acras, respetando el tronco, con una distribución simétrica en la cara, los glúteos y las extremidades, pudiendo afectar también a palmas y plantas, pero sin afectar las mucosas.

Hasta 2-7 días antes de que salgan las lesiones cutáneas, se pueden notar síntomas catarrales, febrícula, falta de apetito, cansancio y aumento de tamaño de los ganglios. No se suele afectar el estado general del niño.

La erupción no suele ser dar síntomas, si acaso un leve picor. Suele durar de 2 a 4 semanas. En casos excepcionales pueden tardar hasta las 8-12 semanas hasta su completa resolución.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico, basado en el antecedente de infección viral o vacunación y en las características de las lesiones. En principio no hace falta un análisis de sangre. Sólo a veces, si se acompaña de síntomas hepáticos importantes, está indicado un estudio.

Diagnóstico Diferencial

Es importante diferenciar la acrodermatitis papulosa infantil de otras condiciones que pueden presentar síntomas similares. La siguiente tabla muestra algunos de los diagnósticos diferenciales a considerar:

Diagnóstico Diferencial Características Distintivas
Exantema periflexural asimétrico de la infancia Distribución asimétrica, posible origen vírico.
Pitiriasis rosada de Gibert Inicio con placa heráldica, lesiones "en árbol de navidad".
Eritema infeccioso (Parvovirus B19) Eritema facial ("mejillas abofeteadas").
Eritema exudativo multiforme Lesiones polimorfas, afectación de palmas, plantas y mucosas.

Tratamiento

Dado el carácter autolimitado del cuadro, no es preciso administrar tratamiento de forma rutinaria. El diagnóstico es clínico y el tratamiento sintomático, con pronóstico excelente, ya que el cuadro es autolimitado y se resuelve sin lesiones residuales.

En los casos que asocien prurito, se pueden pautar antihistamínicos orales; en casos graves se ha probado el uso de corticoides sistémicos, con buena respuesta.

En general, el tratamiento se basa en:

  1. Medidas generales: Evitar lavados excesivos, utilizar productos de higiene específicos sin detergentes, mantener la piel bien hidratada y evitar el contacto con productos irritantes.
  2. Tratamientos tópicos: Uso de corticosteroides tópicos durante un período limitado de tiempo. El dermatólogo recomendará el tipo de corticosteroide y el excipiente más adecuado (crema, pomada, solución) según la zona y el tipo de eczema. En algunas ocasiones, se utilizan inmunomoduladores tópicos (pimecrólimus y tacrólimus). El eczema seborreico puede mejorar con el uso de antifúngicos en cremas o geles limpiadores.
  3. Tratamiento sistémico: Los corticosteroides orales se reservan para casos severos o graves y durante períodos cortos. En dermatitis atópica o eczemas sobreinfectados, los antibióticos orales pueden ser efectivos como tratamiento coadyuvante. En casos excepcionales que no responden a los tratamientos anteriores, se pueden utilizar fototerapia (UVB, PUVA) o fármacos inmunosupresores o inmunomoduladores sistémicos (ciclosporina, metotrexato, azatioprina, tacrólimus, etc.).

Es fundamental que todos estos tratamientos sean prescritos y supervisados por un dermatólogo.

Algunos eczemas tienen un curso agudo, con curación una vez resuelta o evitada la causa, mientras que otros presentan una evolución crónica y recurrente (a brotes), especialmente aquellos eczemas con predisposición genética (eczema atópico y seborreico).

Enfermedades exantemáticas en pediatría

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