Uno de los temas más consultados en Biodescodificación son los relacionados con eccemas o dermatitis atópicas. La piel es el órgano más grande del cuerpo y en él se plasma con facilidad el estrés elevado al que nos vemos sometidos. En este artículo, exploraremos el significado emocional detrás de la dermatitis y cómo la biodescodificación puede ofrecer una perspectiva diferente para abordar esta afección.
¿Qué es el Eccema?
El eccema es una afección de la piel que causa comezón, enrojecimiento e inflamación. A menudo aparece en las manos, los codos y las rodillas, pero también puede aparecer en otras partes del cuerpo. Es una afección crónica que puede ser desencadenada por diferentes factores, como la alergia, el estrés y ciertas condiciones del medio ambiente.
La comunidad científica está de acuerdo en que el estrés es un factor que provoca su aparición o la agrava, así que sin darse cuenta, nos están dando la razón a quienes practicamos la Biodescodificación para reducir su impacto en nuestras vidas.
Significado Emocional del Eccema
Si tuviera que poner en pocas palabras el significado emocional del eccema sería «estoy separado de algo o de alguien y no lo soporto». Si lo tuviera que convertir en el título de una película sería: «Se me desgarra la piel de no verte»
El tacto es el sentido más desarrollado por los humanos por eso llegamos a relajarnos profundamente mientras nos acarician, a sentirnos protegidos cuando nos abrazan o a sentir tranquilidad y seguridad cuando nos dan la mano. Los eccemas aparecen en momentos de mucho estrés por una separación.
Como dice Christian Fléche en su Enciclopedia de Descodificación Biológica de Enfermedades, el eccema se asocia con una ruptura de contacto vivida con mucho estrés. En el caso de un eccema generalizado hablamos de una ruptura brutal, total y precoz.
Caso Real de Biodescodificación de Eccemas
Para ilustrar cómo la biodescodificación puede ayudar en casos de eccema, comparto un caso real extraído de mi libro «Desmontando películas mentales: 33 películas a las que poner fin en tu mente para ser más feliz»:
Lili, una ayudante en mis libros, comparte su experiencia personal sobre un eccema que desarrolló tras una dolorosa separación:
-Yo viví eso de «estoy separada de algo o de alguien y no lo soporto». Fue con mi primer más amor. Se llamaba Americarlos. -Qué nombre tan original, Lili. -Pues me lo acabo de inventar, jefa. -Procedía de algún país de América.-Sí, ¿cómo lo has sabido?-Será que leía muchos libros de Agatha Christie de pequeña… (o que lo has puesto muy fácil)-Pues Americarlos era guapisísisisimo. Era moreno, con ojos grandotes y una sonrisa flipante. Se incorporó a la empresa en la que yo hacía las prácticas que era de Lilipadre. Todas andaban detrás de él pero evidentemente-Tú conquistaste su Americorazón.-Correcto. Yo escuchaba violines todo el tiempo. Nos queríamos tanto… -¿Y os llamabais por nombres ñoños?-Sí, él era mi caramelo de café con leche pegado a las muelasY yo era su croqueta de jamoncito ibérico. -Qué tierno… ¿Y qué pasó?-Que mi padre no quería que estuviéramos juntos. No aceptaba su color café. Nos hizo la vida imposible. Aceptó que entrase a trabajar en la empresa porque tenía un currículum excelente pero se lamentó un trillón de veces porque era lo último que quería para su niña. -Vaya, ya lo siento, Lili.-Sí. Porque yo quería mucho a mi padre pero eso fue inaguantable. Mi padre movió todos sus hilos para que de repente su casero le echara del piso, a mí me llevó a hacer las prácticas a otra empresa de un amigo suyo, me anulaba las tarjetas de crédito sin avisarme… fue una locura, jefa.Yo que adoraba a mi padre y adoraba a Americarlos, ¿por qué no podía querer a los dos?Y mi madre en medio, llorando todo el día y pidiéndome que entendiese a mi padre y todos esos rollos… El drama me daba para un disco de Rosalía…Y de repente se fue Americarlos. Y creo que mientras leía su mensaje de despedida me entró un picor por todo el cuerpo horrible. Se iba para no hacerme sufrir y tal. Y a los pocos días tenía un eccema en el párpado, y otro en el cuello. Y los tuve mucho tiempo. Hasta que conocí al Vigilante de la playa, pero eso da para otro disco y otro libro…-Lo que se puede sufrir por amor-Mucho, jefa, mucho.-¿Y la relación con tu padre cómo es ahora?-Uy, ahora es buena, pero nos ha costado muchas horas de terapia.-Me alegra que se arreglase, Lili. Te preguntaría muchas cosas, pero no quiero ser indiscreta, que no estamos en privado. Las rupturas amorosas nos hacen sufrir. Nos desborda la tristeza en algunos momentos, en otros vivimos con la sensación de que la vida es muy injusta porque lo pone muy difícil. Se piensa que el futuro será gris y maloliente porque nadie más nos querrá. O incluso juramos no volver a enamorarnos nunca más. ¿Recuerdas la historia de Telesforo?Las separaciones que no se gestionan adecuadamente muchas veces dejan marcas en el cuerpo. En tu caso fue el eccema el que te estaba diciendo que separarte de él y no volver a verle (eccema en el ojo) y a hablar con él (eccema en el cuello) era lo que más te hacía sufrir. -Pues sí. Me encantaba mirarle fijamente a los ojos y escuchar su particular acento. Y mi padre me arrancó de su lado por culpa de su estrechez mental. Y ya he comprendido los motivos de mi padre, pero era un estrecho mental. Mi vida pasó del rock and roll a ser una canción de Adele. Pero una cosa tuve clara, y es que mi familia no me iba a ver llorar. Llámame orgullosa. -¡Aaah! Ahí está la clave. Todo el cóctel de emociones guardadas en tu interior hizo que tu estrés subiese por las nubes hasta el punto de plasmarse en tu cuerpo. Y tu cuerpo quería que soltases todo eso, que llorases, que pidieses ayuda, que no vivieras con ese sufrimiento…-Pues no sé cómo no me salió antes algo, jefa, porque mira que lo pasé mal cuando nos hacían la vida imposible…-Imagino que un poquito te desahogarías con alguien.-Cierto. A una amiga que me lo aguanta todo le contaba algunas cosas. Otras me daba vergüenza decírselas.-Recuerda que lo que desborda nuestro límite tolerable de estrés es lo que nos desestabiliza, lo que surge de forma inesperada, pensamos que no tiene solución y vivimos en soledad. En la medida en que identificamos lo que pensamos y sentimos, y lo expresamos a alguien de confianza, nuestro estrés se reduce. Y a menos estrés, menos probabilidad de que nuestro cuerpo se queje. La tonalidad de los sentimientos con la que vivimos la situación estresante es la que va a marcar que plasmemos en una parte de nuestro cuerpo o en otro nuestro sufrimiento emocional. Hay una lógica biológica ancestral que nos sostiene.-Total, que mi eccema era de libro, ¿no?-Un poquito, Lili. Al final todos sufrimos por los mismos motivos, pero como nos callamos por una vergüenza mal llevada, empeoramos la situación.Expresar lo que sentimos es muy importante.
En el caso de Lili, el eccema en los párpados y el cuello reflejaba su dolor por la separación de su amado, a quien ya no podía ver ni hablar. La biodescodificación le ayudó a comprender y liberar estas emociones reprimidas.
La Piel y las Emociones
La piel y las emociones guardan una estrecha y compleja relación. Cuando estamos tristes o estresados, nuestra piel parece estar menos lustrosa, más áspera, deshidratada y con menos color del habitual. Sin embargo, si nos sentimos bien, nuestra tez parece encontrarse en perfecta armonía.
Con cerca de dos metros de largo y más de cinco kilogramos de peso, la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Y es un libro abierto sobre el estado de ánimo y los problemas de salud. Por eso, cualquier sensación negativa intensa puede hacerse visible a través de ella.
Alergias, picores, aspereza, palidez, enrojecimiento, ronchas, sequedad, agrietamiento, heridas, cambios de pigmentación, sudor, deshidratación… Son muestras difíciles de ocultar y algunos de los cambios que pueden aparecer en la piel carecen de desencadenante fisiológico.
En estos casos, hablamos de alteraciones psicosomáticas cuyo origen es psicológico y de raíz emocional. Dicho esto, veamos cómo se relacionan la piel y las emociones.
La Relación entre la Piel y las Emociones
En las últimas décadas, diversos estudios han confirmado la estrecha relación entre piel y emociones. De hecho, a la luz de la evidencia encontrada, se ha creado una nueva área de estudio: la psicodermatología.
La relación entre la piel y las emociones es bidireccional. Es decir, las afecciones de la piel no solo empeoran o se generan por diferentes estados emocionales; sino que estas también pueden desarrollar alteraciones mentales como consecuencia.
Algunas Alteraciones Cutáneas
Según la información de un artículo del psiquiatra Mohammad Jafferany, algunas de las afecciones en la piel que validan su relación con las emociones son las siguientes:
- Dermatitis atópica: Afección caracterizada por el enrojecimiento de la piel, hinchazón y picazón.
- Psoriasis: Afección cutánea que provoca enrojecimiento, escamas plateadas e irritación de la piel.
- Urticaria: Afección cutánea cuyos síntomas incluyen la aparición de ronchas rojas o del color en la piel, causando comezón.
- Hiperhidrosis: Condición en donde los afectados experimentan sudoración excesiva.
- Acné excoriado: Se produce cuando se rasca o aprieta el acné. Esto genera heridas, cicatrices y manchas en la piel.
Además de las alteraciones nombradas, existen muchas otras que reflejan la relación entre la piel y las emociones.
Piel y Emociones: Otras Formas de Relación
Más allá de las enfermedades y los trastornos cutáneos, existen otras formas en que se puede evidenciar la relación entre piel y emociones. Estos casos suelen ser respuestas momentáneas del organismo a estímulos externos, que además de generar una reacción emocional, producen un cambio cutáneo.
Por ejemplo, cuando sentimos vergüenza, nuestro rostro tiende a ponerse rojo, debido a la dilatación de los vasos sanguíneos. En cambio, cuando tenemos miedo, los vasos sanguíneos se contraen, lo que hace que nuestra piel adquiera un tono pálido.
Por su parte, otro ejemplo bastante común es la llamada «piel de gallina», la cual suele aparecer cuando sentimos miedo o nos estremecemos.
Contacto Físico y Bienestar
Otra relación entre piel y emociones la observamos en la necesidad del contacto físico para desarrollarnos y vivir con plenitud. Esto se pone en evidencia en los bebés prematuros que requieren del contacto piel a piel con su madre.
Asimismo, los abrazos, los besos y las caricias que podemos recibir de nuestros seres queridos son bálsamos para el alma en momentos difíciles. De esta forma, nuestra piel recibe estímulos que nos suben el ánimo o nos devuelven la alegría.
Dermatitis Atópica (DA): Una Mirada Más Detallada
La dermatitis atópica (DA) es la forma más frecuente de eccema en niños aunque puede afectar a cualquier edad. Se asocia, con frecuencia, a asma, rinitis y alergia alimentaria. La DA es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, no contagiosa, que se caracteriza por lesiones eccematosas de distribución y morfología características, piel seca y picor intenso.
La DA es benigna pero puede llegar a alterar la calidad de vida de una forma notoria. Los recursos personales, sociales, emocionales y financieros de los pacientes, de sus cuidadores y del sistema de salud se ven inmensamente afectados por la carga que supone esta enfermedad si no se trata adecuadamente.
En algunos casos (no en todos) es posible demostrar la existencia de alergia a uno o varios alimentos, o a otros alérgenos (ácaros del polvo, epitelios de animales, etc.). Por otra parte, entre un 16 y un 25 % de las DA no están asociadas a enfermedades atópicas y tienen niveles bajos de IgE.
Prevalencia y Causas de la DA
La DA es un problema de salud con un aumento notable de la frecuencia en los últimos años que afecta del 10 al 20 % de los niños, principalmente en países con estilo de vida occidental. En adultos, la afectación se estima entre un 1 y un 3 %. El aumento de frecuencia de DA es paralelo al de las otras enfermedades atópicas.
Se desconocen las causas del aumento en la prevalencia de la DA en la edad pediátrica aunque varios estudios orientan a posibles causas genéticas y factores medioambientales como los potenciales contribuyentes. La reducción de las infecciones en la infancia puede ser responsable de la desviación del sistema inmunitario hacia las respuestas de tipo alérgico.
Otras teorías defienden que la DA se debe a un defecto del sistema inmunitario que, secundariamente, afecta a la piel (teoría de dentro-para-afuera) o, por el contrario, que es el resultado de una afectación de la barrera cutánea (teoría de fuera-para-adentro) la que da lugar al cuadro clínico.
Al mismo tiempo, también se ha postulado que la piel de los pacientes con DA se puede hacer vulnerable a la sensibilización por la exposición a la polución atmosférica.
Manifestaciones Clínicas de la DA
Las primeras manifestaciones de la DA suelen aparecer en la infancia. Un 60 % de los niños afectados la manifiesta en el primer año de vida y el 90 %, antes de los 5 años. Numerosos estudios sugieren que la DA afecta a ambos sexos por igual.
Las características clínicas esenciales de la DA son: piel seca, presencia de picor y lesiones eccematosas con una distribución típica, que cursan de forma crónica o en brotes, junto con los antecedentes de enfermedad atópica. El prurito (picor) es la característica fundamental de la DA.
En las exacerbaciones de la dermatitis es frecuente que la afectación sea generalizada y simétrica, mientras que en las fases subaguda y crónica, las lesiones tienden a localizarse en zonas concretas, habitualmente accesibles al rascado.
Localización de las Lesiones Según la Edad
- Lactante: Enrojecimiento de las mejillas que evoluciona a pequeñas vesículas, que dan lugar a la formación de costras.
- Niños y adultos: Afectación fundamentalmente de los pliegues de las superficies flexoras de brazos y piernas.
- Adulto: El eccema crónico de manos puede ser la principal manifestación.
Diagnóstico y Tratamiento de la DA
No existe ninguna prueba de laboratorio específica para el diagnóstico de DA. Por tanto, el diagnóstico se basa en la presencia de un conjunto de síntomas y signos clínicos, junto con varias características asociadas, datos de la historia personal y familiar, factores desencadenantes, datos serológicos e incluso la presencia de complicaciones de la propia enfermedad.
En la DA debemos individualizar cada tratamiento; identificar y reducir los efectos causales o exacerbantes. Es imprescindible establecer una buena relación entre médico-paciente y sus familiares; conviene explicar las características de la enfermedad y su evolución a brotes.
Es vital una adecuada hidratación de la piel y una reducción de los factores desencadenantes de la dermatitis. Así, deben evitarse cambios bruscos y extremos de temperatura y humedad, duchas frecuentes, ejercicio, estrés, sudoración, ciertos tipos de tejidos (lana, fibras sintéticas), contacto con detergentes, etc.
Durante los brotes, el tratamiento de primera línea son los corticoides tópicos, que son muy efectivos pero no están exentos de efectos secundarios tales como la atrofia cutánea, entre otros.
Psoriasis y Emociones: Un Enfoque de Bioneuroemoción
La psoriasis es una afección de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo. Desde un punto de vista médico, la psoriasis es una enfermedad autoinmune que afecta la piel, provocando que las células se reproduzcan a un ritmo mucho más rápido de lo normal.
En el enfoque de la bioneuroemoción, se considera que las enfermedades de la piel, como la psoriasis, están íntimamente ligadas a conflictos emocionales. La piel es el órgano que delimita nuestro ser y el exterior, por lo que cualquier problema en esta zona puede simbolizar una barrera emocional o un conflicto interno.
En este contexto, la psoriasis sería la manera en que el cuerpo responde al dolor de una separación. El estrés es otro de los grandes factores que puede influir en la aparición o el empeoramiento de la psoriasis.
Un tratamiento que ha tenido un impacto positivo es el uso de CBD. Este compuesto natural no solo calma el sistema nervioso, sino que también actúa directamente sobre la piel. Lo interesante del aceite de CBD es que tiene la capacidad de reducir la actividad excesiva de las células, lo que a menudo resulta en una mejora visible en las personas con psoriasis, especialmente aquellas con pieles sensibles o con problemas de descamación.
Control de las emociones en personas con enfermedad psoriásica
Otra teoría es que la psoriasis representa un conflicto de separación. Según este enfoque, la piel refleja el límite entre nosotros y los demás, por lo que cualquier ruptura emocional se puede manifestar en esta área. La separación con el padre, en particular, es un tema recurrente en los análisis de personas con psoriasis.
El tratamiento de la psoriasis no tiene por qué limitarse a una sola vía. De hecho, combinar el enfoque emocional con tratamientos médicos tradicionales puede ser la clave para un mejor manejo de la enfermedad. Es importante recordar que cada persona es única y que los desencadenantes emocionales pueden variar.
Alergia Emocional: Cuando el Estrés se Manifiesta en la Piel
La alergia emocional es un tipo de reacción del sistema inmunitario que se manifiesta en la piel. Está relacionada con los estados de estrés y de angustia, y en muchos casos se necesitan diferentes tipos de tratamientos para evitar que las crisis se presenten nuevamente.
En las reacciones de origen emocional no existe el desencadenante químico, por lo que esa conducta no tiene sentido. La causa es el estrés, y aprender a controlarlo es la base del tratamiento, para que no se presenten futuras recidivas. Otra medida esencial es solicitar ayuda psicológica especializada.
Las pomadas y cremas con corticoides son bastante eficaces para paliar los síntomas cutáneos. Los antihistamínicos en cápsulas o tabletas son el medicamento prescrito con más frecuencia. En algunos casos, es necesario utilizar corticoides sistémicos.
La alergia emocional requiere que pongas de tu parte para controlar el desencadenante fundamental, que es el estrés.
La Piel como Espejo del Alma
La conexión tan estrecha entre nuestra mente y la piel hace que a menudo nuestro estado emocional repercuta a la hora de desencadenar o empeorar determinadas enfermedades dermatológicas. El paciente que padece de la piel, a menudo también sufre por el miedo al rechazo de los demás, a ser apartado.
Esto tiende a generar un aislamiento del entorno, se deja de dar la mano, de dar un abrazo, pensando que la otra persona puede darse cuenta, pensar en falta de higiene o incluso que se lo pueda “pegar”. Sin embargo, ninguna de las enfermedades que hemos mencionado hasta ahora son contagiosas y poco tienen que ver con los hábitos de higiene.
Capas Embrionarias de la Piel y Conflictos Biológicos
Todos nuestros tejidos se desarrollan en tres capas embrionarias: ectodermo, mesodermo y endodermo. Si bien los conflictos biológicos son diferentes para cada capa.
- Epidermis o capa externa (Ectodermo): Es la que nos permite tocar, sentir el contacto y relacionarnos.
- Dermis o capa intermedia (Mesodermo Antiguo): Se trata de la capa más dura; para que te hagas una idea, se correspondería al cuero en los animales.
- Hipodermis o capa interna (Mesodermo Nuevo): Es la capa más profunda de la piel. Su función principal es la de almacenar la grasa.
Para hallar los conflictos biológicos que dan lugar a la sintomatología de la epidermis, tendremos en cuenta cuál es la separación de alguien o de algo (= falta de contacto) o, en su polaridad, el exceso de contacto (= contacto impuesto), considerando ambos en términos de real o simbólico).
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