El eczema es una afección cutánea que causa sequedad, picazón e inflamación de la piel. Afecta a cerca del 30% de la población de los Estados Unidos, principalmente a los niños y a los adolescentes. El eczema no es contagioso, pero puede causar tanta sequedad de la piel que produce rasgaduras con facilidad. Como resultado, es más probable que las personas afectadas tengan infecciones de la piel causadas por bacterias, virus y hongos.
No sabemos exactamente cuál es la causa del eczema, pero parece estar relacionada con el medio ambiente, la constitución genética y el sistema inmunitario. A menudo también se vincula con enfermedades alérgicas como el asma, la fiebre del heno y las alergias alimentarias.
Si tienes la piel atópica, sabrás que en invierno es bastante probable que tengas más brotes de dermatitis atópica. Y es que el clima, es decir, la temperatura y la humedad, influyen en la evolución de la dermatitis atópica.
Cómo tratar la piel atópica en invierno
¿Por Qué Empeora la Dermatitis Atópica con el Frío?
El frío llega y, con él, los cambios en la piel… especialmente en las pieles con dermatitis atópica. Si sientes más picor, tirantez o aumentan tus rojeces en estos meses, no es casualidad.
La piel con dermatitis atópica ya parte de una base más frágil: una barrera cutánea que no retiene la humedad como debería, menos lípidos protectores y un microbioma que se altera con facilidad. Cuando el frío aparece, todos estos factores se “desajustan” un poquito más. Además, en invierno la piel pierde agua más rápido (lo que llamamos aumento de la pérdida transepidérmica) y esto la deja más expuesta a irritaciones y a pequeñas inflamaciones. Por eso, la piel atópica en invierno no solo se siente diferente: funciona diferente.
A esto puede sumarse rojez, descamación y ese picor característico que aparece casi sin avisar. Y no es casualidad: en invierno, la piel atópica activa con más facilidad su respuesta inflamatoria de tipo Th2, que es la que domina en esta patología. Es decir, la piel, al estar más vulnerable, reacciona antes y con mayor intensidad a cualquier estímulo, como un cambio brusco de temperatura.
Otro detalle importante es la sensibilidad al contacto con ciertas prendas. Además, al debilitarse la barrera, la piel se vuelve más “atractiva” para Staphylococcus aureus, una bacteria que suele colonizar la piel atópica en épocas de mayor irritación. Todas estas manifestaciones no aparecen “porque sí”: son la forma que tiene la piel atópica de avisar de que su barrera está más vulnerable y necesita apoyo extra durante esta temporada.
La dermatitis atópica es una de las enfermedades cutáneas más comunes en los países desarrollados, sobre todo en niños. Se calcula que entre el 1% y 3% de los adultos la padecen y en la infancia la prevalencia llega al 15-20%. En las últimas décadas ha habido un aumento en la prevalencia de la dermatitis atópica especialmente en países industrializados. Hay diversas teorías que explican este aumento: la contaminación, el exceso de higiene especialmente los primeros años de vida, etc.
La dermatitis atópica es una dolencia crónica que aparece en brotes, lo cual implica que hay períodos de empeoramiento intercalados con otros sin lesiones. Se trata de una enfermedad con un amplio rango de severidad, desde casos leves a moderados y severos. En más del 60% de los casos los primeros brotes aparecen antes de que el niño cumpla el primer año.
La forma en la que la dermatitis atópica se manifiesta va cambiando a lo largo de la vida y por eso hablamos de la forma del lactante, infantil y del adulto. Afortunadamente, solamente un 20% de personas que durante su infancia sufrieron dermatitis atópica sigue teniendo brotes de adulto.
La atopia se relaciona con un estado de sensibilidad exagerada frente a diversos agentes externos, es decir, el sistema inmunológico reacciona de forma excesiva a ciertos factores externos que detecta como agresivos, lo cual conlleva la manifestación de los síntomas atópicos. El frío es uno de ellos, por eso cuando llega el otoño y bajan las temperaturas, los atópicos empeoran. Además, las personas atópicas tienen mayor predisposición a desarrollar alergias a alimentos, polen, epitelio de animales, etc.
¿Sabéis cuál es la causa de la dermatitis atópica?
- Alteración de la función barrera de la piel: en la piel de los pacientes con dermatitis atópica existe una disminución de la concentración de ácidos grasos esenciales, los cuales son imprescindibles para la correcta función de barrera. Esto favorece la pérdida de agua a través de la piel, que queda más frágil y vulnerable a ciertos factores externos (bacterias, frío, rascado…) que la irritan y la inflaman.
- Desequilibrio inmunológico: si existe una respuesta anómala del sistema inmune que responde de manera exagerada a ciertos agentes externos que para el resto de la población son inofensivos.
- Alteración de la flora cutánea: la alteración de las bacterias que viven normalmente en nuestra piel y la colonización por la bacteria S. aureus, están también implicadas en la aparición de los brotes.
En niños suele presentarse en forma de sarpullido en las mejillas, enrojecidas, a modo de irritación de la piel, pápulas o ampollas, causando picor intenso en el enfermo. También puede darse en codos, pliegues del cuello, manos, muñecas y rodillas.
El frío es uno de los factores que más influyen en la aparición de brotes de dermatitis atópica en niños. Así lo recuerda la SEICAP que, tras la celebración el pasado 27 de noviembre del Día Nacional de la Dermatitis Atópica, quiere aconsejar a las familias sobre la importancia de proteger la piel de los pequeños en esta época del año.Esta enfermedad crónica de la piel es la más frecuente en niños, con una prevalencia de entre el 15% y el 30% en la población infantil, según datos de la SEICAP. Además, un 60% de los casos son diagnosticados antes del año y en torno al 85% debutan antes de los 5 años de vida.
Tratamiento y Cuidados para la Dermatitis por Frío
La dermatitis atópica, hoy por hoy, no tiene cura lo cual no impide que podamos aprender a manejarla, controlarla y por tanto saber vivir con ella. Y creedme ¡por supuesto que se puede!
En pocas palabras: Triple limpieza → Hidratación y Emoliencia → Reparación extra.
Durante el brote activo, es decir, cuando hay eccemas, utilizamos fundamentalmente corticoides en crema, bajo prescripción médica. Aunque socialmente se cierto temor a los corticoides, la realidad es que el uso del corticoide en crema es muy seguro y sin apenas efectos secundarios, si se utiliza correctamente.
En el tratamiento de la fase de brote, y también de mantenimiento, se pueden utilizar antihistamínicos orales para intentar aliviar el picor.
Una vez controlado el brote pasamos a la fase de mantenimiento y en esta fase la clave es la hidratación. La piel con dermatitis atópica es una piel seca y más frágil, por lo cual, la hidratación será la piedra angular para restaurar la función barrera haciéndola menos vulnerable a factores externos que la agreden y pueden desencadenar un nuevo brote (frío, calor, bacterias, sequedad ambiental, estrés, sustancias irritantes, lana…). Además, una correcta hidratación mejorará la sequedad característica de la piel atópica disminuyendo el picor y la irritación.
Si realizamos correctamente la fase de mantenimiento estaremos evitando o disminuyendo la aparición de nuevos brotes y, por tanto, ahorrando el uso de corticoide.
Dado que la dermatitis atópica es una enfermedad muy frecuente y que puede llegar a tener una gran repercusión en quienes la padecen y su entorno, en Clínica Eguren ponemos especial atención a esta patología para intentar ayudarte a controlarla y vivir mejor.
El tratamiento para la dermatitis varía, según la causa y los síntomas. El médico puede recetarte medicamentos, si los cuidados en casa no alivian tus síntomas.
Medidas generales a tomar:
- Aplicarle al salpullido una crema o ungüento con inhibidor de la calcineurina. Este es un medicamento que afecta el sistema inmunitario.
- Se trata de exponer el sarpullido a cantidades controladas de luz natural o artificial.
- Usar pastillas o medicamentos inyectados con receta médica para la enfermedad más grave.
- Usar apósitos húmedos, que es un tratamiento médico para la dermatitis atópica grave.
- Aplica un ungüento o una crema contra la comezón. Prueba a usar una crema o ungüento de hidrocortisona al 1 % (Cortizone 10 y otros). Es un producto que puedes comprar en una tienda sin receta médica. Aplícalo 1 o 2 veces por día durante unos días.
- Hidrata la piel. Aplica una crema hidratante una o dos veces al día como capa superior sobre cualquier medicamento en crema que estés utilizando. Los ungüentos y cremas suelen proteger mejor la piel que las lociones con alto contenido en agua. Elige un producto que no tenga colorantes, alcohol, fragancias ni otros ingredientes que puedan irritar la piel.
- Aplica un paño húmedo y frío. Coloca un paño frío y húmedo en el sarpullido durante 15 a 30 minutos varias veces por día.
- Báñate con agua tibia. Rocía el agua de la bañera con avena finamente molida que se fabrica para usarla en bañeras. Puede que la veas en la tienda etiquetada como avena coloidal (Aveeno, otras). Sumérgete durante menos de 10 minutos y, luego, seca la piel con golpecitos suaves. Aplica una crema hidratante mientras la piel aún está húmeda.
- Usa champús medicinales. Para la caspa, primero usa champús de venta libre que contengan sulfuro de selenio, piritiona de zinc, alquitrán de hulla o ketoconazol.
- Báñate con lejía. Esto puede ayudar a las personas con dermatitis atópica grave ya que disminuye las bacterias en la piel. Para un baño de lejía diluida, agrega 1/2 taza (118 mililitros) de lejía de uso doméstico, lejía no concentrada, en una bañera de 40 galones (151 litros) llena de agua tibia. Las medidas son para una bañera de tamaño estándar en EE. UU. llena hasta los orificios de desagüe de desbordamiento. Sumérgete del cuello hacia abajo o solo las zonas afectadas de la piel durante 5 a 10 minutos. No introduzcas la cabeza debajo del agua. Enjuaga con agua del grifo y seca la piel con golpecitos suaves. A muchas personas les ayudó bañarse con vinagre diluido en lugar de con lejía.
- Protege la piel. Evita frotarte y rascarte. Cubre el área con un apósito si no puedes evitar rascarte. Córtate las uñas y, por la noche, usa guantes.
- Evita los productos irritantes y los alérgenos conocidos. Evita las prendas ásperas y que raspen. Y trata de identificar y eliminar del ambiente los alérgenos y otros factores que irriten tu piel. Las fragancias utilizadas en los productos para el cuidado de la piel son uno de los alérgenos más frecuentes. Evita utilizar perfumes, colonias y jabones, desodorantes y detergentes perfumados. Elige opciones sin perfume.
- Controla el estrés. El estrés emocional puede causar el brote de algunos tipos de dermatitis.
Recomendaciones Adicionales para el Cuidado de la Piel Atópica en Invierno
Desde SEICAP proporcionamos una serie de recomendaciones para afrontar esta enfermedad en época invernal.
- Evitar los cambios bruscos de temperatura y las temperaturas extremas. La temperatura ambiente idónea está entre 20-22 grados.
- Ventilar las habitaciones a diario. La calefacción reseca el entorno, y los ambientes secos deshidratan la piel, aumentan el picor, la hidratación y el riesgo de infección. La humedad ambiental no debe ser inferior al 30%. Para conseguirlo, además de ventilar, coloca cuencos de agua encima de los radiadores porque esto ayuda a dispersar la humedad en el ambiente. Otra de las soluciones es utilizar humidificadores.
- Precaución al salir de casa. Hay que limitar el impacto del frío en la piel usando guantes, bufandas y ropa de fibras naturales.
- Hidrata la piel tanto por dentro, con dos litros de agua al día, como por fuera con cremas hidratantes y emolientes.
- Cuidado con la lana. Aunque es caliente, a los atópicos les provoca picor e inflamación en la piel. Elige prendas de algodón o tejidos naturales.
- El sudor es el enemigo de la dermatitis. Por ello, es muy importante que tu niño no sude, pues irrita la piel y puede desencadenar un brote de lesiones eccematosas. La solución es no abrigarle demasiado, y en lugares cerrados permitir que se desprenda del abrigo, en caso de que tenga calor. Esto evitará la sudoración.
- Duchas tibias de no más de cinco minutos. Los largos baños de agua caliente pueden dañar la piel atópica, por ello la temperatura del agua no debe superar los 34 grados. También es importante utilizar jabones de avena o con pH ácido y no emplear esponjas ni frotar la piel.
- No olvidar la protección solar. Aunque sea otoño o invierno es básico proteger tu piel del sol con un protector especifico para pieles sensibles.
- Aplicación de cremas corporales de forma constante para hidratar la piel y reducir su sequedad.
- Usar tejidos de algodón y ropa no ajustada.
El aire frío y seco y el viento fuerte del invierno pueden desencadenar un brote de los síntomas para las personas con eczema. Use un producto humectante inmediatamente después de salir de la ducha.
En días de viento, frío intenso o mayor irritación, la piel atópica pide un refuerzo.
Además, algunas medidas sencillas pueden ayudar a reducir los brotes atópicos y aliviar la irritación de la piel. Capítulo aparte es el cuidado de la piel. La aplicación de cremas y pomadas formuladas con ingredientes específicos son más adecuadas para la piel atópica. El contenido de aceite y de agua determina el tipo de emulsión en el tratamiento de la piel atópica. Las cremas que tienen más proporción de aceite o fase grasa son idóneas para pieles secas, sensibles y con tendencia atópica ya que proporcionan mayor hidratación y nutrición a la piel. Algunas cremas son específicas para proteger la piel sensible de modo que ayudan al mantenimiento diario de las pieles sensibles y a espaciar los brotes de atopía.
En cuanto a ingredientes, cabe destacar el pantenol, que ayuda a la regeneración de la barrera cutánea.
Es importante mantener una buena higiene de la piel utilizando jabones suaves y cremas hidratantes especiales en pieles sensibles y reactivas como las de CeraVe.
Otras recomendaciones
Evita los materiales que pueden causar irritación, como la lana.
Intenta no caer en la trampa de sobrecalentar tu casa. Intenta mantenerla agradable y cómoda.
Por la noche, trata de tener varias capas más delgadas en la cama en lugar de un edredón más grueso.
El algodón es la tela más usada por las personas con DA. Es bueno para absorber la humedad, mientras que la lana puede irritar la piel y causar picor.

Hidratación con CeraVe
La piel atópica necesita una limpieza que respete su barrera cutánea y evite tensioactivos agresivos, perfumes y alérgenos. La piel atópica, como hemos visto, pierde lípidos y agua con facilidad, especialmente en invierno.
Hidratante CeraVe puede ofrecer un alivio.
La loción contiene 3 ceramidas esenciales y ácido hialurónico, que puede desencadenar la urticaria por el frío. Su tecnología MVE garantiza su distribución de manera constante durante 24 horas. No contiene perfume ni fragancias, lo que la hace ideal para pieles sensibles y reactivas.
Para obtener resultados óptimos, debes aplicarte la crema una vez al día. Esta crema ayuda a restaurar la barrera protectora de la piel y evitan la pérdida de humedad. No contiene perfume y deja la piel suave y tersa, reduciendo los picores.
¿Tus manos se ven afectadas por la alergia al frío? La crema de manos de CeraVe es perfecta para combatir los efectos de las bajas temperaturas. Esta crema, desarrollada con dermatólogos, ayuda a reparar la barrera protectora de la piel y proporciona hidratación hasta después de lavarse las manos. Su fórmula no grasa se absorbe rápidamente, dejando las manos suaves y flexibles. Es perfecta para pieles delicadas y se recomienda usarla antes y después de la exposición al frío.
Siguiendo estas medidas preventivas, puedes disminuir las probabilidades de experimentar dermatitis por el frío y asegurarte una piel sana. ¡No dejes que la urticaria al frío te impida disfrutar de tu día a día!
Ante cualquier duda al respecto, ¡contacta con nosotros!
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