Lunares en la Cara: Causas, Tipos y Tratamientos Dermatológicos

Los lunares, también conocidos como manchas hepáticas o nevos pigmentados, son pequeñas tumoraciones benignas en la piel que suelen aparecer desde el nacimiento o desarrollarse a lo largo del tiempo. Son formaciones benignas en la piel que ocurren cuando los melanocitos se agrupan en lugar de dispersarse de forma uniforme.

En dermatología, los lunares los dermatólogos los llamamos nevus o nevus melanocítico, ya que son de largo la forma más frecuente de nevus. Es importante comprender que el nevus melanocítico forman parte natural de nuestra piel, van apareciendo por la edad, crecen hasta los 30 años aproximadamente, y luego también van variando con la edad, de forma que a medida que nos hacemos mayores tienen a regresar.

¿Por qué aparecen los lunares?

Los lunares se producen cuando los melanocitos formadores de pigmento producen un exceso de melanina. Es el responsable de la coloración de la piel, el cabello y los ojos. Su formación puede ser estimulada por la exposición a la luz solar intensa.

Uno de los factores que más influye en la aparición de un lunar es la exposición al sol. Además, se tiende una predisposición genética o familiar en el número de lunares o nevus y su forma. Las personas con piel clara tienden a tener más lunares, por lo que es esencial que utilicen una crema con un alto factor de protección solar. La causa exacta del origen se desconoce, pero se cree que es a consecuencia de la genética y la exposición excesiva al sol durante la infancia.

Tipos de Lunares

Existen varios tipos de lunares, que varían en forma, color y tamaño. Los más comunes son los llamados nevos melanocíticos, que tienen un color marrón o negro y pueden ser planos o elevados.

En base a sus características, se pueden distinguir diferentes tipos de lunares. El lunar común, benigno, y presente en todas las personas se denomina nevus melanocítico. Si ese lunar comienza a cambiar su forma, tamaño o color de manera extraña, pasamos a hablar de un nevus displásico, una alteración de la piel con un elevado potencial de convertirse en un lunar maligno y estrechamente relacionado con el melanoma.

COMO CONTROLAR TUS LUNARES : ¿Es un LUNAR MALIGNO? Como saberlo - Recomendaciones de un dermatologo

Además de estos dos tipos más frecuentes de lunares, existen:

  • Nevus melanocítico congénito: Son los que ya están en el momento del nacimiento (1% de los recién nacidos). Pueden ser de pocos milímetros hasta ocupar una gran parte de la superficie corporal. Están presentes en la piel de los bebés desde su nacimiento o aparecen antes de los 2 años de edad. Pueden tener múltiples tamaños, formas y colores, así como ser planos o elevados. Algunos pueden ser lunares con pelos. En general, este tipo de lunar es importante revisarlo de forma periódica dado que tiene una mayor predisposición a derivar en una enfermedad de la piel.
  • Nevus melanocítico adquirido: Son los que aparecen durante la infancia o a lo largo de la vida. Aparecen después de nacer. Son la gran mayoría de los lunares. Aparecen entre los 5 y los 35 años. A partir de los 40 tienden a disminuir. Son por tanto dinámicos. También se llaman nevus de Clark. Su histología también es controvertida y se denominan nevus con atipia arquitectural.
  • Nevus azul: Tipo de lunar que tiene un color azul negruzco. Se debe a que la pigmentación se encuentra profundamente debajo de la piel. Se trata de lesiones benignas pero que merece la pena revisar periódicamente.
  • Nevus de Spitz: Tipo de lunar benigno que aparece principalmente en niños y adolescentes. Suele localizarse en la cara y en las piernas. Se caracteriza porque tiene un tamaño mayor que el lunar común y suele crecer de forma rápida durante entre 3 y 6 meses para luego estabilizarse. Dadas sus características, se aconseja mantenerlo en observación y consultar con el dermatólogo de forma temprana.
  • Nevus intradérmico: Se presenta como un lunar verrugoso, con o sin rugosidad, y en ocasiones se puede confundir con una verruga. Son abultados y blandos, marrones o de color carne. Suelen aparecer sobre todo en la cara, el cuello y la espalda a partir de la adolescencia. Pueden tener algún pelo en su interior. Aunque su apariencia pueda confundir, no se trata de una verruga maligna ni suponen ningún tipo de peligro para la salud de los pacientes. De hecho, con el tiempo van perdiendo pigmentación y pasan más desapercibidos. A pesar de ello, por motivos estéticos y para el bienestar de los pacientes se puede decidir eliminarlos.
  • Nevus sebáceo: Marca de nacimiento en la cara o el cuero cabelludo de color rosado o amarillento. Cuando aparece en el cuero cabelludo, impide el crecimiento del pelo en esa zona, por lo que normalmente se aprecia un pequeño círculo sin cabello en la cabeza de los recién nacidos. Puede variar su tamaño y forma y su origen se encuentra en una alteración genética.
  • Nevus de Ota: Tipo de hiperpigmentación que afecta a la piel de un sector de la cara y el ojo. Puede aparecer desde el momento del nacimiento o durante la pubertad.
  • Nevus de Becker: Lesión pigmentada de la piel con bordes mal delimitados. Tiene una dimensión mayor que los lunares comunes, pudiendo llegar a medir hasta 20 cm. Es más habitual en las zonas de los hombros y el tórax y suele aparecer en la pubertad debido a cambios hormonales. Aunque es una afección benigna, puede suponer problemas emocionales y de autoestima para quienes lo sufren.

¿Y los lunares rojos?

Los puntos rojos que a veces vemos en la piel no son lunares rojos ni “lunares de sangre”. Estos puntos rojos, llamados puntos rubí, son pequeñas dilataciones capilares debido a fallos en el sistema vascular que aparecen con frecuencia a partir de los 40 y 45 años.

¿Cuándo preocuparse por un lunar?

Aunque la inmensa mayoría de los lunares son benignos y a lo largo de la vida no se transforman en un cáncer de piel, es necesario revisar periódicamente con el dermatólogo ya que pueden sufrir cambios. No obstante, algunos melanomas (cáncer de piel muy agresivo y particularmente frecuente en gente joven) pueden originarse en un lunar antiguo.

Para detectarlo a tiempo, es fundamental vigilar cualquier cambio en los lunares existentes y estar alerta ante nuevos lunares con características atípicas, como pueden ser, la Asimetria, los Bordes, el Color, el Diámetro, y la Evolución. Evitar que se convierta en un problema de salud.

Los signos visuales que deberían alarmar son la coloración negra, el crecimiento rápido o su irregularidad en cuanto a forma o color. No obstante, estos signos suelen aparecer en un periodo relativamente avanzado del tumor.

Los dermatólogos recomiendan aplicar la regla del ABCDE para identificar lunares sospechosos:

  • A - Asimetría: la mitad del lunar no se parece a la otra.
  • B - Bordes: irregulares, borrosos o poco definidos.
  • C - Color: variaciones de color dentro del mismo lunar.
  • D - Diámetro: mayor a 6 mm.
  • E - Evolución: cambios en forma, tamaño o síntomas.

Si notas alguno de estos signos en tus lunares y manchas, acude a un especialista.

Es común preguntarse si un lunar que pica, crece o sangra necesita atención médica inmediata. Aunque ciertos síntomas como picazón, sangrado o crecimiento puedan generar preocupación, no son necesariamente indicativos de una lesión maligna de inmediato.

En general el paciente es capaz de notar que esa lesión está sufriendo cambios. La probabilidad de que un nevus o lunar se haga malo son muy pocas.

¿Son todos los lunares malignos?

No, que sea importante mantener una vigilancia activa sobre ellos no significa que todos los lunares sean malignos. De hecho, la mayoría de lunares son inocuos.

También es recomendable acudir a un centro dermatológico en el caso de tener lunares que pican, sangran o duelen. Así como si se detecta un crecimiento anómalo del lunar en un corto periodo de tiempo. En estos casos el dermatólogo deberá inspeccionar sus características ya que sí podría tratarse de lunares con potencial cancerígeno.

Por el contrario, normalmente, no debes preocuparte si tienes lunares con relieve, abultados o lunares verrugosos de toda la vida. Por lo general, si no percibes cambios en su forma, bordes o tamaño, se trata de lunares benignos. Pero, ante cualquier duda, escríbenos y te daremos cita con nuestros dermatólogos para valorar el tipo de lunar y si puede ser o no un nevus maligno.

Diagnóstico y Tratamiento

La herramienta que permite la detección precoz de los posibles cambios microscópicos en la estructura de los nevus y conseguir un diagnóstico muy precoz del cáncer de piel es la Dermatoscopia digital. Mediante el escáner de pecas digitalizado 360º (Fotofinder Bodystudio) se realiza un mapeo digital de todas las lesiones pigmentadas del paciente.

En el dermatólogo, se explora toda la piel del cuerpo en busca de lunares y se revisan individualmente. En ocasiones, los lunares se examinan con un microscopio para que el médico pueda hacer una evaluación más precisa. Algunos dermatólogos pueden conectar el microscopio a un ordenador para guardar imágenes de los lunares.

Gracias a los avances en medicina estética y dermatología, hoy es posible tratarlas con técnicas seguras y mínimamente invasivas:

  • Láser dermatológico para manchas solares o léntigos.
  • Crioterapia para lesiones benignas.
  • Cirugía menor para extirpar lunares sospechosos.

Cada tratamiento debe ser personalizado, según el diagnóstico del especialista.

Existen varios métodos para quitar lunares, y la elección del tratamiento depende del tipo de lunar y de su ubicación en la piel.

  • Láser: En el caso de lunares pequeños o superficiales, o grandes sin signos de malignidad, el láser puede ser una opción eficaz. Este tratamiento utiliza una alta concentración de luz para eliminar las células pigmentadas sin causar daño a los tejidos circundantes. La ventaja de este tipo de tratamiento es que no quedan cicatrices. La intensidad y el ritmo de las pulsaciones, así como la duración del tratamiento, varían en función del lunar. Pero la desventaja es que el tejido se destruye y ya no puede ser analizado en el laboratorio. Por lo tanto, este tratamiento no es adecuado en caso de sospecha de melanoma.
  • Exéresis quirúrgica: Este es el tratamiento más utilizado para la eliminación de lunares cuando tenemos sospecha de malignidad. Consiste en cortar el lunar y una pequeña porción de piel circundante para asegurarse de que se eliminen todas las células pigmentarias. La intervención se realiza bajo anestesia local, y la cicatriz resultante dependerá del tamaño y la ubicación del lunar.

En general, los lunares son inofensivos para la salud. En la mayoría de los casos, solo se eliminan por motivos estéticos. Los lunares no desaparecen por sí solos.

La eliminación de los lunares cuando son molestos o inestéticos es un procedimiento muy sencillo. Se realiza en la consulta con un procedimiento minimamente invasivo. Consiste en anestesiar la base del lunar que se desea eliminar, para posteriormente vaporizarlo con o sin un afeitado o “debulking” previo.

Tras la extirpación, el lunar puede reaparecer. Pero en este caso se trata casi siempre de un lunar benigno.

Consejos para el cuidado de la piel y prevención

  • Evita la exposición prolongada al sol, especialmente a la hora de comer.
  • Lleva ropa que cubra las zonas más sensibles.
  • La regla más importante: reacciona inmediatamente cuando veas que un lunar ha cambiado.
  • Podemos reducir el riesgo de aparición utilizando un protector solar FPS50 y evitando las horas de mayor radiación solar.
  • La fotoprotección es un importante factor de prevención de los nevus, incluso cuando ya se hayan presentado.

La piel, ese órgano maravilloso que nos protege y nos conecta con el mundo exterior, a veces, nos intenta enviar mensajes y debemos estar pendiente. Ante cualquier duda o cambio sospechoso en las lesiones cutáneas, es altamente recomendable buscar la evaluación de un dermatólogo.

Recuerda que la prevención y la detección temprana son clave para mantener una piel sana y libre de riesgos.

Tipo de Lunar Características Riesgo Recomendaciones
Nevus Melanocítico Común Pequeño, color uniforme, bordes definidos Bajo Monitoreo anual
Nevus Displásico Grande, bordes irregulares, color variado Moderado Revisión dermatológica periódica
Nevus Congénito Grande Presente al nacer, cubre gran área Alto Seguimiento dermatológico estricto
Nevus de Spitz Elevado, color rosado o rojizo Bajo (pero requiere evaluación) Valoración por dermatólogo infantil

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