La dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel muy común que se manifiesta con lesiones que provocan mucho dolor. Se manifiesta en forma de brotes con heridas que pican y se entremezclan con signos de rascado.

¿Qué es la Dermatitis Atópica?
La dermatitis atópica se ha considerado tradicionalmente una enfermedad infantil, pero la experiencia clínica y los datos recientes revelan que su frecuencia en adultos ha sido subestimada. Algunos pacientes mantienen síntomas desde la infancia, mientras que en otros, aparentemente resueltos, la enfermedad reaparece más tarde, a menudo en manos o en cabeza y cuello.
La dermatitis se presenta en secuencias de brote y periodos de remisión (piel aparentemente sana, sin eccemas, pero susceptible a sufrirlos).
Este tipo de eczema suele comenzar durante las primeras seis semanas de vida (50% de los casos) y casi siempre en los primeros cinco años de vida (80% casos). Frecuentemente el 30% de los niños, presentan los síntomas de la dermatitis atópica.
La incidencia de esta patología no es fácil de determinar con exactitud. No obstante, se calcula que en los países desarrollados la dermatitis atópica afecta a un tercio de la población infantil. El 60% de los casos suele ser diagnosticado antes de cumplir un año y alrededor del 85% se produce durante los cinco primeros años del niño.
La dermatitis atópica afecta a ambos sexos por igual y está condicionada por una clara susceptibilidad genética.
A pesar de haber sido descrita hace un siglo, las causas concretas de la dermatitis atópica siguen sin estar del todo claras. Los factores que inducen el deterioro de la barrera cutánea haciendo que ésta sea más permeable a los elementos irritantes son múltiples.
En este aspecto, es reseñable que la dermatitis atópica es una enfermedad propia del llamado Primer Mundo y que apenas se da en países en vías de desarrollo o en áreas menos favorecidas.
El término atopia, procedente del griego a+topos y traducido como ‘fuera de lugar’, ‘poco frecuente’ o ‘poco común’ fue acuñado por el inmunólogo estadounidense Arthur F.
Causas y Factores de Riesgo
Una de las bases de la dermatitis atópica es inmunológica. La causa de que la piel esté permanentemente irritada es por un exceso de células inflamatorias (linfocitos) de forma que la persona reacciona de manera exagerada a estímulos ambientales. Sin embargo encontramos una base genética. Es frecuente que el paciente o alguien de sus familiares directos padezcan asma, rinitis o conjuntivitis alérgica.
Se ha determinado que si una persona tiene dermatitis atópica, sus hijos tienen un 40% de posibilidades de padecerla y un 25% de tener rinitis, conjuntivitis o asma alérgica.
Además, está determinada genéticamente. Si los padres tienen dermatitis atópica, asma alérgico o rinoconjuntivitis estacional, los hijos tienen más riesgo de desarrollarla.
Es frecuente que la dermatitis atópica se asocie a otras dos enfermedades: el asma alérgico y la rinoconjutivitis primaveral.
La alergia a ciertos alimentos, ácaros, pólenes o sustancias irritantes puede agravar los brotes de dermatitis atópica.
La alimentación no influye aunque algunos pacientes, sobre todo niños, pueden tener alergia a algunos productos cuya ingesta puede empeorar las lesiones. Además de alimentos, deberían considerarse otras sustancias que inhaladas pueden influir en el curso de la enfermedad.

Síntomas y Diagnóstico
Los signos de la dermatitis atópica se reconocen con la presencia de marcas de rascado, piel seca y descamación de la piel. En los bebés, la erupción generalmente comienza en la cara o sobre los codos y rodillas, áreas fáciles de rascarse. Se puede extender e involucrar todo el cuerpo.
En función de la edad del paciente, la localización de los eccemas varía. De esta forma, en los lactantes suele darse en la cara, en el tronco y en las extremidades. En niños más mayores, es más frecuente en las flexuras de los brazos y piernas, así como en la planta de los pies, el cuello y los pies. Finalmente, en los adultos son habituales en la nuca, los codos, el dorso de las manos y los pies y las zonas de flexión de las muñecas y las piernas.
Por otro lado, existen manifestaciones atípicas de la dermatitis atópica que han de tenerse en cuenta, ya que pueden desorientar a la hora de llevar a cabo un diagnóstico. Es relativamente frecuente en niños y adolescentes que usan calzado deportivo de forma constante y se caracteriza por el enrojecimiento de las plantas de los pies y la cara inferior de los dedos, que presentan un aspecto muy brillante y apergaminado.
Vesículas en los dedos y/o palmas de las manos y de los pies. Provocan picor, exudación, costras, descamación y fisuras.
Un paso fundamental para establecer un tratamiento correcto es asegurar un adecuado diagnóstico. Para ello, es clave diferenciar la dermatitis atópica del adulto de otras causas de dermatitis, como la dermatitis de contacto irritativa o la dermatitis de contacto alérgica. Además, estas dermatitis de contacto podrían aparecer junto con la dermatitis atópica, agravando los síntomas del paciente e impidiéndonos conseguir respuestas terapéuticas adecuadas.
Además de la exploración cutánea detallada, utilizamos pruebas complementarias para detectar factores desencadenantes o enfermedades asociadas. En casos complejos, colaboramos con la Unidad de Alergias y la Unidad de Piel Sensible para descartar intolerancias o dermatitis de contacto.
Impacto Psicosocial
La dermatitis atópica no solo afecta la piel, sino que también puede generar un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. La incomodidad derivada del picor persistente, el enrojecimiento y las lesiones visibles pueden generar estrés, ansiedad y problemas de autoestima.
El malestar físico y la alteración de la imagen personal pueden provocar aislamiento social y una disminución en la calidad de vida.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los pacientes con dermatitis atópica sufren irritabilidad, ansiedad, sentimiento de culpa, rechazo, acoso, aislamiento (por parte de otros, pero también autoimpuesto por vergüenza), etcétera, factores que pueden causar un impacto muy negativo en su desarrollo personal y en las relaciones con su entorno.
Tratamientos Disponibles
✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica
La terapia a seguir se irá adaptando según el paciente y la intensidad. Ofrecemos un abordaje especializado que combina la experiencia clínica con las últimas innovaciones terapéuticas. Contamos con dermatólogos expertos en la enfermedad y en el manejo de casos moderados y graves, incorporando desde tratamientos convencionales hasta terapias biológicas y personalizadas.
Cada paciente con dermatitis atópica presenta características únicas, por lo que es fundamental diseñar un tratamiento adaptado a sus necesidades individuales.
Desde tratamientos tópicos hasta opciones sistémicas, nuestra unidad emplea estrategias terapéuticas con evidencia científica probada.
El tratamiento de la dermatitis atópica debe ser individualizado. Estos pueden ser insuficientes en pacientes con múltiples lesiones y mucha sintomatología. En estos casos puede ser necesaria la utilización de medicamentos orales.
En los casos de dermatitis atópica moderada a severa, los tratamientos convencionales pueden no ser suficientes. La fototerapia con luz ultravioleta B de banda estrecha es una opción eficaz para reducir los brotes y la inflamación en pacientes con dermatitis atópica crónica. Este tratamiento ayuda a modular la respuesta inmunitaria de la piel, disminuyendo el picor y favoreciendo la regeneración cutánea sin necesidad de recurrir a fármacos sistémicos en algunos casos.
Para los pacientes con formas más severas de dermatitis atópica, aplicamos tratamientos dirigidos a bloquear los mecanismos inflamatorios de la enfermedad. Estos fármacos han demostrado una alta eficacia y seguridad, permitiendo un control prolongado de la dermatitis sin los efectos adversos de otros tratamientos sistémicos.
Fototerapia
La fototerapia consiste en la aplicación de radiación ultravioleta tipo A y / o B dentro de una cabina. En cuanto a eficacia, seguridad y coste, es el tratamiento más recomendado en el tratamiento de esta patología. La radiación provocada por la fototerapia tiene un efecto antiinflamatorio sobre la piel, siempre y cuando esté controlado el medicamento con una dosis y tiempo adecuado.
En cuanto a la frecuencia, inicialmente se aconseja dos o tres veces por semana, una vez se logra una respuesta favorable, se pasaría a realizar una sesión por semana o cada dos semanas.
El uso controlado de la radiación ultravioleta sobre la piel es un recurso que se emplea en casos seleccionados de dermatitis atópica, generalmente como segunda línea de tratamiento, por sus propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias. La fototerapia suele reservarse únicamente para casos seleccionados de dermatitis atópica moderada o grave en adultos.
Tratamiento en Niños
La infancia es una etapa clave para manejar la dermatitis atópica de manera efectiva y mejorar la calidad de vida del niño. El tratamiento de la dermatitis atópica en niños requiere un manejo específico, ya que la piel infantil es más delicada y reactiva. Empleamos estrategias adaptadas a cada edad, combinando terapias seguras con medidas preventivas para reducir los brotes y aliviar el picor.

Escuelas de Atopia
La primera Escuela de Atopia en el ámbito privado en Madrid es una iniciativa pionera que ayuda a las familias a gestionar mejor la dermatitis atópica. Mediante talleres prácticos, enseñamos técnicas de cuidado diario, cómo aplicar correctamente los tratamientos y estrategias para evitar el rascado.
Grupo Pedro Jaén forma parte del programa de escuelas de atopia de la Fondation Dermatite Atopique. Uno de los objetivos fundamentales de los talleres de dermatitis atópica es que grandes y pequeños entiendan esta enfermedad ofreciéndoles información práctica y veraz avalada científicamente. Posteriormente, se abre una mesa redonda de debate en torno a los temas que originan más dudas o más controversia como puede ser la aplicación de corticoides, la conveniencia de convivir o no con mascotas, las pautas de higiene y cuidados diarios… en el que participan las familias y los especialistas de la Unidad de Dermatitis Atópica del nuestro centro.
Consejos para Aliviar el Picor
El picor o prurito es una sensación normal ante ciertos estímulos molestos que recibe nuestra piel (picaduras, roce con alguna sustancia irritante…). Sin embargo, pacientes atópicos sufren de manera especia una especie de círculo vicioso del picor. Es decir, cuando sufren un brote atópico, sienten un picor muy intenso que les impulsa a rascarse. El rascado, a su vez, agrava el picor y favorece que el rascado sea más agresivo, lo que finalmente acaba provocando excoriaciones y heridas dolorosas que pueden sangrar e infectarse.
Aliviar el picor es vital en pacientes atópicos por varios motivos. Por una parte, se trata de un síntoma mucho más intenso de lo habitual; tanto que interfiere en el desempeño cotidiano y resulta muy difícil de controlar, ya que la gran mayoría de pacientes son niños.
Cuando la piel pica, evitar rascarse es tremendamente difícil para cualquiera; mucho más si el paciente es un niño. Sin embargo, es importante que los pequeños con dermatitis atópica aprendan cuanto antes a controlar este impulso lógico. Por eso, enseñamos conductas de distracción para que dejen de focalizar su atención en el picor y tengan una actividad alternativa al rascado que reduzca la frecuencia de esta conducta. Estas actividades pueden ser desde hacer manualidades hasta colorear, pasando por ayudar en alguna tarea que estén haciendo sus padres.
Conviene tener a mano un envase de crema para extender una fina capa para aliviar el picor en cuanto aparezca y repetir la pauta de hidratación varias veces al día para evitar que se reseque.
Pulverizar agua termal o aplicar frío en la zona que pica también ayuda a reducir el picor, ya que el frío “engaña” a los receptores del picor.
¿Cómo controlar el picor inconsciente?
Las conductas de distracción son útiles para evitar el rascado inconsciente diurno, pero hay que tener en cuenta que los niños atópicos también se rascan cuando están distraídos o por la noche mientras duermen. Para evitarlo, es conveniente que los niños duerman con pijamas ligeros de algodón, que la habitación no esté excesivamente caldeada y que se acuesten con guantes o manoplas de algodón o seda.
Cuidado Diario de la Piel Atópica
Los pacientes con dermatitis atópica tienen una clara tendencia a la deshidratación y la descamación de la piel debido al deterioro de su barrera cutánea, que deja escapar más agua de lo que sería normal. La sequedad de la piel produce tirantez y picor, un desencadenante de brotes y eccemas, con todas las implicaciones que acabamos de mencionar.
La sequedad cutánea de los pacientes atópicos se lleva a cabo con cremas emolientes destinados a reparar la barrera cutánea para hidratar la piel y evitar la pérdida de agua.
Los eccemas característicos de las pieles atópicas se tratan fundamentalmente con medicamentos para atajar la inflamación que se produce en cada brote.
Higiene Personal
Los pacientes atópicos deben decantarse por la ducha en lugar del baño, ya que cuanto más tiempo esté su piel en contacto con el agua, más se deshidratará. Por este motivo, las duchas deben ser cortas y cerrando el grifo mientras se enjabonan. En este sentido, hay que admitir que duchar a un niño muy pequeño no siempre es sencillo y resulta más práctico el baño.
Hay que usar geles de baño Syndet cuyo pH sea lo más parecido al de la piel (5,5-5,6) para no resecarla y respetar la integridad de la barrera cutánea. Para aplicarlos, es mejor utilizar las manos en lugar de esponjas o guantes de ducha.
Al acabar, hay que secar la piel con una toalla suave dando toquecitos evitando frotar en exceso la piel, pues puede desencadenar picor. A continuación, es imprescindible hidratar la piel con productos específicamente formulados para pieles atópicas que restablezcan la barrera cutánea y eviten la pérdida de humedad.
El Verano y la Piel Atópica
El aumento de las temperaturas, menor número de procesos febriles, viajar a zonas costeras más húmedas, todo ello suele repercutir en una mejoría de los pequeños con dermatitis atópica. Sin embargo, no todos los factores ligados al verano son igualmente benignos para la piel de los niños con dermatitis atópica. Por ejemplo, el cloro de las piscinas puede agravar el eccema y la higiene cotidiana en zonas vacacionales con aguas muy calcáreas o que tienen una gran concentración de magnesio multiplica la irritación de este tipo de epidermis.
Asimismo, puede recomendar cremas con efecto barrera que aíslan bastante bien la piel del agua clorada. Las cremas de barrera se denominan así porque están formuladas para repeler el agua y crear un aislante entre ésta y la piel. El objetivo es evitar la pérdida de agua desde el interior de la piel y evitar que el cloro o los compuestos salinos disueltos en el agua toquen la piel del niño atópico. Finalmente es recomendable acortar en la medida de lo posible la duración de los baños.
En cuanto a la protección solar, los niños con dermatitis atópica deben usar fotoprotectores físicos o también llamados filtros minerales ya que están compuestos por partículas que no se absorben por la piel, quedando en la superficie. De esta forma evitamos que penetren en la piel sustancias químicas como el octocrileno (presente en muchos fotoprotectores convencionales) que pueden irritar la piel del niño atópico (a corto plazo) o generar alergias (a largo plazo).
En algunos casos bien seleccionados, los dermatólogos recomendamos a los padres que expongan al niño al sol, sin factor de protección solar, únicamente durante unos minutos al día para mejorar el estado de la piel de manera similar a como lo haría la fototerapia que aplicamos en nuestro centro de manera controlada.
Dermatitis Atópica y el Entorno Escolar
Igual que sucede con otras patologías, desenvolverse en el entorno escolar representa un verdadero reto para los niños con dermatitis atópica. Estas conductas, que no tienen nada que ver con un mal comportamiento en clase, pueden resultar más acusadas en época de exámenes, ya que los nervios y el estrés son desencadenantes claros de los brotes y, por lo tanto, del picor intenso.
Los profesores y el servicio de enfermería deben estar informados de la patología que tiene el alumno para ayudarle en caso necesario, pero es el niño el que tiene que aprender a aplicar las pautas de tratamiento y autocuidado que le haya prescrito el dermatólogo. Es conveniente que pueda ducharse después de hacer deporte y que para ello pueda usar sus productos especiales. Si lleva uniforme y el tejido del mismo tiene mezcla sintética o es de lana, conviene que lleve debajo una camiseta de algodón.
Conceptos Adicionales
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel, crónica, recurrente y de carácter hereditario.
Aparece en los primeros meses de vida, desapareciendo espontáneamente en algunos pacientes en la pubertad y persistiendo en otros durante toda la vida. Es muy frecuente y los datos actuales apuntan a un incremento en la frecuencia en la mayoría de los países.
En los niños pequeños, estas lesiones se localizan principalmente en la piel de la cara o las áreas extensoras de extremidades (muslos, brazos).
Muchos casos empeoran porque se sobreinfectan con facilidad con las bacterias que están en nuestra piel. Y estas infecciones subclínicas, es decir, que no son perceptibles a simple vista, hacen que la dermatitis no mejore.
No existe una receta mágica para evitar los brotes. Según un estudio muy interesante publicado en la revista JAMA de dermatología, las bacterias (concretamente el estafilococo aureus) coloniza la piel y sobre todo la glándula sudorípara, produciendo inflamación de la misma, siendo esta el origen el picor.
Baños con Lejía
1.- Es recomendable el baño diario. Éste debe ser preferiblemente de corta duración y con agua no muy caliente, pues esto podría empeorar el picor.
- La lejía debe ser la normal de uso en casa, que suele tener una concentración del 6%.
- También se puede usar AMUKINA (hipoclorito de sodio, menos tóxico), sobre todo en bebés. En este caso se puede introducir también la cabeza en el agua y no pasa nada si se bebe algo.
6.- Las cremas hidratantes colaboran en la prevención de nuevos brotes. Deben usarse sobre la piel sana, xerótica pero sin eccema, cuando esté curada con los tratamientos médicos adecuados.
7.- Los medicamentos tópicos son muy útiles en el control del eccema y han demostrado un buen perfil de seguridad en numerosos estudios.
8.- Estos pacientes tienen con frecuencia otros procesos asociados como asma, alergia al polen o intolerancias alimentarias. No obstante, en muchos casos todos estos procesos siguen cursos independientes.
9.- El baño en piscinas la puede empeorar.
En la práctica médica hay bastantes fármacos que tienen una mala fama injustificada. Sin embargo, los corticoides tópicos ha...
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