Mucho se ha hablado del popular « Oro de Moscú ». La marcha del 70% de los fondos del Banco de España a la URSS ha sido llevada (de forma más o menos afortunada) incluso hasta la gran pantalla. Es lo que tienen las leyendas, que cuentan con una pátina de secretismo que les aporta un magnetismo difícil de superar. Además del « Oro de Moscú », nuestro país alberga todavía mitos como el del « séptimo camión », un vehículo que -según narra la leyenda- se perdió en los últimos días de la Guerra Civil junto a una ingente cantidad de oro y obras de arte mientras huía de las tropas franquistas. ¿Realidad o falacia?, ¿falsedad o hecho palpable?... Difícil saberlo.
Fue entonces cuando la cúpula del gobierno central (ubicada en la capital) decidió poner tierra de por medio entre ellos y el ejército enemigo y trasladar su sede a Valencia el 6 de noviembre de 1936. La decisión se tomó, según explicaba el diario «El mercantil de Valencia» , para «organizar desde aquí la victoria definitiva». La realidad, no obstante, era que la defensa de Madrid se planteaba ardua al no contar con tropas entrenadas. Fuera como fuese, se inició el viaje.
Y es que, en ella partieron varios lienzos de gran importancia artística. Unos cuadros que, en parte, provenían del Museo del Prado . Algo que es corroborado a día de hoy por la propia web del centro, donde se explica que, el 5 de noviembre, Josep Renau (director general de Bellas Artes) informó al entonces subdirector del centro - Francisco Javier Sánchez Cantón - de que los cuadros de su centro viajarían a tierras valencianas para evitar que cayeran en manos enemigas. La orden llegó esa misma tarde y establecía (en principio) que 42 obras debían ser preparadas para el viaje. Exactamente 37 de ellas pertenecían al Museo, mientras que el resto eran propiedad de varias instituciones.
Aunque la decisión parecía lógica, no gustó demasiado en el Museo. «El subdirector vio mayor riesgo para la integridad de las obras en el viaje que en su permanencia en Madrid. La determinación de las autoridades republicanas de evacuar de Madrid las obras de arte se basaba, no sólo en motivos de seguridad frente a los bombardeos, sino también en razones políticas: el Gobierno republicano pretendía con ello mantener un control directo del tesoro artístico español. Además de los lienzos, también se decidió enviar a la nueva sede del gobierno una buena parte del dinero que era incautado día tras día por el Tribunal Popular de Responsabilidades Civiles . «A este tribunal se le había encomendado la tarea de hacer que los costes y daños a que estaba dando lugar la sublevación fueran financiados por los que, directa o indirectamente, hubieran tenido alguna participación en el movimiento rebelde», explica el popular economista José Ángel Sánchez Asiaín en su dossier «Recursos económicos y organización territorial en la República de la Guerra Civil».
Como anécdota, la mudanza (en la que también hubo todo tipo de obras de arte) no fue precisamente ejemplar, pues se hizo a la carrera y de una forma atropellada. Tras la salida del gobierno hacia Valencia un operario se encontró una caja llena de brillantes producto de «registro, incautaciones y secuestros» que había sido olvidada. A Manuel Azaña conocer este hecho le indignó sobremanera. Llegó a señalar que «nadie la custodiaba» , por lo que cualquiera podría haber cogido «brillantes a puñados».
El periplo del tesoro terminó en Valencia y Barcelona . Al menos hasta 1938, cuando la situación de la República era insostenible y la capital catalana estaba a punto de caer en manos del ejército de Franco. Además de en Figueras, parte fue ocultado (siempre en palabras de este experto) en La Vajol , un pequeño pueblo ubicado a unos 20 kilómetros de Figueras. Allí fue guardado en una mina perfectamente acondicionada como búnker. Una edificación que recibía el nombre de «Mina de Negrín» debido a que había sido incautada por el gobierno.
«Durante la última etapa del gobierno republicano fue confiscada y en ella se guardaron obras del Museo del Prado y oro procedente del Banco de España. En el interior de [una de las] galerías se construyó una cámara acorazada con hormigón armado y vigas de acero, delante de la cual se ubicó [...] un centinela permanentemente», explica Cristóbal García Manteca en su obra «Patrimonio geológico y minero y desarrollo regional». En este emplazamiento permaneció el tesoro hasta que estuvo claro que la caída de la República era inminente y que los franquistas no tardarían en plantarse frente a las puertas del último reducto del gobierno.
«En febrero de 1939 parecía que toda Cataluña estuviese huyendo. Algunos refugiados prefirieron coger la ruta costera [...]. Los demás, la mayor parte de la población, cruzaron la frontera en Le Perthus, lo que provocó grandes atascos de varias decenas de kilómetros. Ciudad tras ciudad, los franquistas fueron tomando toda Cataluña . La situación no podía ser peor para los republicanos. Por ello, el Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles (un organismo recién creado) determinó que lo idóneo era firmar un acuerdo con la Sociedad de Naciones para que los cuadros del Museo del Prado fuesen enviadas a Ginebra . Con todo, se estableció que esta solución sería solo temporal y en favor del patrimonio de nuestro país, por lo que todo lo entregado sería devuelto una vez finalizada la contienda.
Tomada la decisión, entre el 4 y el 9 de febrero salieron de la zona un total de 71 camiones cargados con los lienzos del Museo del Prado y parte del tesoro. Nuevamente, las prisas no fueron buenas consejeras para el gobierno de la República y las obras de arte se cargaron en unas condiciones muy precarias. Aquellos camiones cruzaron las montañas acompañando a los cientos y cientos de personas que habían decidido exiliarse a nuestro país vecino. «Una vez en Francia, la carga se traspasó a vagones de tren que partieron de Perpiñán hacia Suiza el 12 de febrero, en una expedición financiada por el Comité Internacional .
Hasta aquí todo es Historia. Tal y como explica la historiadora Assumpta Montella en su obra «El setè camió: El tresor perdut de la República» , siete de los últimos camiones que partieron tuvieron que pasar a través del Coll de Li en dirección hacia el pueblo de Maureillas-las-Illas . Nada extraño. Sin embargo, de esta pequeña escisión del convoy únicamente llegarían seis vehículos a su destino. Uno de ellos se perdió misteriosamente. ¿Cuál era su carga? ¿Qué sucedió con él?
La primera teoría afirma que este camión tenía un destino diferente al resto de sus compañeros y se desvió hasta la costa. La segunda que explicamos aquí fue ofrecida por el buscador de tesoros Robert Charroux . Al parecer, este hombre le desveló que tanto él como sus compañeros decidieron que su carga era demasiado valiosa como para desperdiciarla, por lo que se hicieron con su contenido, lo enterraron y abandonaron el camión. Vicente trató de encontrar en 1957 el lugar en el que presuntamente había escondido las obras de arte y los lingotes con ayuda de varios cazadores de tesoros, pero fue inútil.
«En marzo de 1939, un camión cargado con entre nueve y doce toneladas de oro guardado en cajas cerradas consigue cruzar la frontera por Cerbère. A bordo, iban un oficial y dos soldados que consiguieron llevar el vehículo por la carretera de Argelès a Perpignan. En Elne, cogieron la D40, cruzaron por Latour-Bas-Elne; después, en Saint-Cyprien, fueron por la D22, y volvieron sin darse cuenta hacia el sur, hasta un penoso camino de tierra que llevaba a la costa, en un lugar pantanoso. llegar más lejos, se detuvieron a unos ochocientos metros de la orilla».
«La noche había caído y no tenían ni idea de dónde estaban, excepto que se encontraban en territorio francés, en una zona arenosa y pantanosa. Allí decidieron enterrar su botín, después de haber intentado marcar la zona como pudieron. Pasaron gran parte de la noche transportando las cajas y cavando una zanja casi en la orilla. Cada caja contenía tres lingotes de veinticuatro. kilos. Una vez que acabaron el trabajo, los tres soldados condujeron el camión lejos, lo abandonaron y, a primera hora de la mañana, se presentaron a las autoridades y dejaron que los internaran cerca de su escondite, a la espera de que llegaran días mejores».
Valous afirma que logró hablar con varios soldados republicanos que participaron en esta operación y que todos coinciden en que no hubo séptimo camión. Esto fue lo que le explicaron: «El séptimo camión no se detiene en la playa de Saint-Cyprien , en Francia; ni siquiera cruzó la frontera, por la simple razón de que nunca hubo un séptimo camión. El tesoro de los republicanos españoles, o una parte, cruzó la frontera por pequeños senderos, por los puertos de Llias , de Maureillas , para llegar a Le Boulou ; o bien por el puerto de Brousse, para llegar a Ceret.

Mapa de la Guerra Civil Española
Información Adicional sobre Profesionales de la Salud en Latour-Bas-Elne
La siguiente tabla proporciona información de contacto de varios médicos en Latour-Bas-Elne, Francia. Tenga en cuenta que la disponibilidad y los métodos de reserva pueden variar.
| Nombre del Doctor | Especialidad | Información de Contacto | Reserva en Línea |
|---|---|---|---|
| Dr. TOUALBI Abdeslam | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. SERRES COUSINE Anne | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. SALES Dominique | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. MERIGNY VASSAL Marie Hélène | No especificado | Información de contacto no disponible | No |
| Dr. PETER Line | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. ACEVEDO Maryse | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. CONSTANT Françoise | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. ARNOLD France | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. TROGNO Bernadette | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. SUSINI Franck | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
| Dr. BENCHIMOL Yair | No especificado | Número de teléfono (no reservable en línea) | No |
Nota: La información sobre la reserva en línea puede no estar actualizada. Se recomienda contactar directamente a los médicos para confirmar su disponibilidad.
Además, se menciona a una Dra. licenciada por la Universidad Miguel Hernández, especialista en Dermatología Médico-quirúrgica y venereología vía MIR en el Hospital Universitario de Canarias. Doctora en Medicina por la Universidad de la Laguna, con un Máster en Dermatología Clínica por la Universidad Cardenal Herrera (CEU). También realizó una Beca de especialidad médica (Fellowship) en Dermatología Pediátrica en el Hospital Niño Jesús en Madrid. Tiene una amplia actividad investigadora y es miembro de la Asociación Aspañola de Aermatología y Venereología.

Anatomía de la piel
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