Aunque la protección solar debería ser tenida en cuenta a lo largo de todo el año, junto con los primeros rayos de sol y la subida de las temperaturas, utilizar bloqueadores solares se hace aún más necesario. Por todos es conocido los riesgos tanto estéticos como de salud que tiene no protegerse correctamente del sol, pero a pesar de ello a muchas personas les cuesta incorporar cosméticos protectores en su rutina de belleza.
Según explica José Luis Cerrillo, director de Laboratorios Válquer, aunque los fabricantes estamos constantemente innovando y desarrollando fórmulas cada vez más efectivas, fáciles de aplicar y con texturas para todo tipo de gustos, a muchos consumidores les cuesta desterrar mitos sobre este tipo de productos, con los que lo único que se consigue es poner en peligro su salud.
En este artículo, exploraremos las diferencias entre la leche solar y la crema solar, cómo elegir el mejor protector para tu piel y desmitificaremos algunos errores comunes sobre la protección solar.
¿Qué diferencia hay entre crema solar y leche solar?
La única diferencia entre estos productos sería que tanto las cremas como las aguas solares son emulsiones homogéneas de dos fases (acuosa y oleosa), y el aceite es únicamente de una fase. La crema tiene una textura más viscosa y de aplicación sobre la piel más untuosa, en cambio las aguas solares son más fluidas, ligeras y de más rápida absorción que los aceites. Los aceites y aguas solares suelen tener formatos en spray, para extender mejor el producto por todo el cuerpo.
La elección más adecuada y recomendada suelen ser las lociones o leches, por su mayor fluidez, fácil aplicación y rápida absorción.
Con una textura muy fluida y formato con pulverizador, facilita su rápida aplicación. Se trata de uno de los formatos más clásicos, por lo que no es de extrañar que la mayoría de la población recurra a ellos cada verano.
Desde Mifarma se recomienda este formato para proteger áreas pequeñas como la cara y el escote escogiendo una protección alta (SPF50) - sea cual sea nuestro fototipo - sobre todo al inicio del verano, ya que en este momento la piel pasa de estar protegida por la ropa a tener una exposición directa.
Cremas faciales como la de Avène Piel Sensible y Seca SPF50+ que aporta una sensación de confort que permanece en la piel.
Dermatólogo explica cómo elegir tu protector solar
¿Cómo saber si es un buen protector solar?
El mejor protector solar son los de amplio espectro, que filtran los rayos UVB y los UVA. También es recomendable usar protectores solares con un FPS de 30 o superior. El SPF indica el tiempo de protección solar que tenemos ante la exposición a los rayos solares que dependerá de la resistencia de cada tipo de piel.
Tendemos a pensar que el protector solar 50 protege más que el SPF 30. En realidad, la diferencia está en que el protector solar 50 es más efectivo durante más tiempo, es decir, que no tendrás que aplicarlo tantas veces como el protector solar 30.

¿Cómo aplicar correctamente el protector solar?
Es importante incidir en que una correcta protección necesita de varias aplicaciones a lo largo del día para así poder asegurarnos de cobertura en todo momento.
Hay que usar diariamente cremas faciales con SPF, dependiendo del tipo del piel, tanto en invierno como en verano. Con el calor, como exponemos más partes del cuerpo, se debe incrementar su uso, siguiendo una serie de recomendaciones como aplicar el protector siempre con la piel seca, 30 minutos antes de la exposición solar, con la cantidad necesaria para cubrir todo el cuerpo, sin olvidar orejas, calvas y manos, así como volver a aplicar la crema después de cada baño o pasadas 2 horas y utilizar el producto específico para cada zona del cuerpo (facial, corporal y capilar).
Si en tu rutina diaria utilizas crema hidratante y protector solar, debes aplicar primero la crema hidratante, que ayudará a mantener tu piel hidratada y, una vez se haya absorbido la crema, debes aplicar el protector solar.
Mitos sobre la protección solar
A continuación, desmentiremos algunos mitos comunes sobre la protección solar:
- “NO LO USO, PORQUE TENGO ACNÉ Y ECHARME CREMAS LO EMPEORA”
El hecho de tener acné no es ninguna excusa para no usar cremas protectoras, incluso en esta situación son aún más necesarias, puesto que la exposición al sol puede producir manchas o acentuar las pequeñas cicatrices que deja el acné, en cualquier parte del cuerpo (cara, escote, espalda...). En estos casos, lo que sí convendría hacer, es usar bronceadores ligeros, de tipo “Oil Free” con SPF según el tipo de piel, y descartar los aceites, que puedan incrementar la sensación grasa de la piel.
- “SOY UNA PERSONA QUE HACE MUCHO DEPORTE AL AIRE LIBRE, ACTIVIDADES ACUÁTICAS..., Y NO HAY PROTECCIÓN SOLAR QUE AGUANTE MI RITMO”
Usar protectores solares resistentes al agua o aceites solares con alta protección, que nos permitan alargar el tiempo de exposición solar, sería lo recomendable en el caso de realizar mucha actividad física al aire libre. Además, estos protectores suelen también seguir teniendo efecto a pesar del sudor. Si se va a practicar deporte, justo después de aplicar el producto, sería mejor utilizar uno de rápida absorción, para tener la seguridad de que se está protegido.
- “LA PROTECCIÓN SOLAR SÓLO ES PARA LA PLAYA O LA PISCINA”
Hay que usar diariamente cremas faciales con SPF, dependiendo del tipo del piel, tanto en invierno como en verano. Con el calor, como exponemos más partes del cuerpo, se debe incrementar su uso, siguiendo una serie de recomendaciones como aplicar el protector siempre con la piel seca, 30 minutos antes de la exposición solar, con la cantidad necesaria para cubrir todo el cuerpo, sin olvidar orejas, calvas y manos, así como volver a aplicar la crema después de cada baño o pasadas 2 horas y utilizar el producto específico para cada zona del cuerpo (facial, corporal y capilar).
- “LAS CREMAS ES LA TEXTURA MÁS EFECTIVA, LOS ACEITES NO SE ABSORBEN”
La efectividad de estos cosméticos depende del SPF que tengan, es decir si se tiene la piel muy clara, se necesitará protectores con SPF 30 en adelante. A este respecto también habría que tener en cuenta que si el cosmético lleva mucho tiempo abierto, puede haber perdido su efectividad y no tener la protección que se indica en un principio. Pero en ningún caso tendrá que ver su textura.
- “COMO ME DOY RAYOS UVA Y TENGO YA BRONCEADO, NO ME HACE FALTA PROTECCIÓN SOLAR”
Es cierto que en la aplicación de rayos UVA en cabinas, no se puede usar ningún cosmético. Pero después del bronceado en cabina, conviene usar una crema corporal hidratante, para evitar el envejecimiento prematuro de la piel. También tener muy claro, que estar bronceado no es suficiente para protegerse de los efectos del sol y que, siempre, aunque sea utilizando SPF mas bajos, que serían los menores de 30, hay que usarlos especialmente en los meses de calor.
- “NO ME APLICO CREMA, PORQUE ASÍ NO ES POSIBLE BRONCEARSE”
En ningún caso la protección está reñida con el bronceado. En este caso se debería optar por usar productos que contengan aceleradores del bronceado, que estimulan la producción de melanina. Aunque busquemos efectos rápidos, debemos ser conscientes de lo peligroso que es no usar el factor de protección adecuado, o simplemente no utilizar. También podríamos combinar la crema protectora con algún hidratante corporal que potencie el color o con partículas autobronceadoras.
- “LOS PROTECTORES SOLARES SON MUY PRINGOSOS”
Para aquellas personas a las que las texturas más tradicionales les resulten molestas, existen los llamados “Dry Oil” en spray. Son de tacto seco, mucho más ligeros y de rápida absorción, y son igual de efectivos que las cremas.
- “EL CUERPO Y LA CARA SÍ, PERO EL PELO NO HAY NECESIDAD DE PROTEGERLO”
El pelo sufre mucho con las altas temperaturas, al igual que lo hace con el agua de las piscinas y el mar. Por ello, es recomendable usar un protector solar capilar, que también contiene filtros solares, que protegen la fibra capilar y la coloración del pelo.
- “COMO ME APLICO EL PROTECTOR CON LAS MANOS, ESTAS YA ESTÁN SUFICIENTEMENTE PROTEGIDAS”
Todavía no se está suficientemente concienciado de la necesidad de proteger las manos, a pesar de ser éstas las primeras en sufrir los estragos del sol y las que primero muestran los signos de la edad. Aplicar factor de protección en ellas es fundamental, sobre todo porque al igual que el rostro, las manos son una parte de nuestro cuerpo que casi nunca está cubierta, y en la que el sol incide muchísimo en nuestra vida cotidiana sin que apenas nos demos cuenta, por ejemplo cuando estamos conduciendo.
- “SI YA TENGO MANCHAS O LUNARES, LA ÚNICA SOLUCIÓN ES CUBRIRLOS CON ROPA, SOMBREROS...”
En este caso, hay que extremar la precaución y siempre consultar con un especialista.
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