La psoriasis es una enfermedad inmunomediada inflamatoria de la piel que afecta aproximadamente a un 2,5% de la población española, un 53% en grado moderado-severo.
Además de las importantes repercusiones físicas, la psoriasis repercute negativamente en los pacientes a nivel psicológico, por el alto impacto en sus relaciones sociales, laborales y de pareja, sobre todo cuando se presenta en áreas visibles como la cara y las manos.

Evolución del tratamiento de la psoriasis
Medicamentos biológicos y la revolución terapéutica de la psoriasis en placa - #EspecialMSP
Hay una palabra que puede definir cómo ha cambiado el abanico terapéutico para la psoriasis durante los últimos años y esa palabra es revolución. Hemos pasado de tratamientos que usábamos hasta principios de este siglo, con una eficacia relativa y una toxicidad muy importante, a tratamientos que han ido surgiendo en los últimos siete años, que son mucho más seguros y cada vez más eficaces.
Los inhibidores de la IL-23 son el último grupo de fármacos que han surgido dentro del arsenal terapéutico disponible para el tratamiento de la psoriasis y han supuesto llegar a ese máximo de excelencia en cuanto a eficacia y seguridad.
Beneficios para los pacientes y el sistema sanitario
En primer lugar, para los pacientes ha supuesto la aparición de tratamientos que son tan eficaces y tan seguros que llegan a cambiar la vida de los pacientes. Así nos lo transmiten ellos mismos a los dermatólogos cuando ven lo eficaces que son.
Por otro lado, hoy en día sabemos que la psoriasis es una enfermedad que no solo afecta a la piel, sino que es una enfermedad sistémica, que puede afectar a nivel articular, a nivel cardiovascular, a nivel hepático, etc. Por tanto, si conseguimos frenar este tipo de complicaciones con los tratamientos estaremos consiguiendo algo muy importante para los pacientes.

Por otro lado, para el sistema sanitario, puede parecer por el precio de estos tratamientos que estamos aumentando el gasto, pero, si tenemos en cuenta que vamos a acertar a la primera y no vamos a malgastar recursos en otras terapias, no es así.
El papel de la investigación en el desarrollo de tratamientos
Para la aparición de estos nuevos tratamientos, tan específicos y tan novedosos, ha sido fundamental el conocimiento que tenemos de la etiopatogenia de la psoriasis. En los últimos años hemos conocido dianas terapéuticas específicas para frenar la inflamación que aparece en la psoriasis, pero también en otras enfermedades con nexos comunes, como la artritis o la enfermedad de Crohn.
Al bloquear la IL-23, lo que estamos consiguiendo es bloquear la activación de una serie de linfocitos, los TH17, que están implicados en gran cantidad de enfermedades autoinmunes.

Cualquier paciente que padezca una psoriasis moderada a severa es un paciente idóneo para estos tratamientos, ya que han demostrado su eficacia en todo tipo de pacientes.
Pacientes infratratados y baja adherencia
Existen algunas encuestas que desvelan que más de la mitad de los pacientes con psoriasis no están satisfechos con su tratamiento. Esto es un poco culpa de todos y creo que podría mejorarse, primero, con una mejor información a la sociedad y al paciente acerca de la seguridad y la eficacia de estos fármacos.
Por otra parte, es esencial facilitar el acceso de los pacientes al dermatólogo.
Direcciones futuras en la investigación de la psoriasis
La investigación en psoriasis está avanzando en tres frentes distintos.
- El primero es intentar perfilar mejor a nivel de análisis de las placas de psoriasis de cada paciente, cuál va a ser el tratamiento más efectivo, para evitar pruebas innecesarias hasta que acertamos con el que le va bien.
- El segundo es saber en qué tipo de pacientes, si son tratados de forma precoz, podemos llegar a evitar las complicaciones asociadas (riesgo cardiovascular, artritis…).
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