Periostitis Tibial: Causas, Síntomas y Tratamiento

Hoy vamos a hablar de una patología común entre los deportistas, especialmente los bailarines y los corredores: la periostitis tibial. ¿Has tenido dolor en la tibia al hacer deporte? ¿Y dolor en la espinilla al andar? ¿Eres corredor, bailarín, trabajas con calzado pesado o haces ejercicio físico intenso? ¿Quieres saber más sobre la periostitis tibial y cómo remediarla?

La periostitis tibial es un dolor que aparece a lo largo de la parte interna de la tibia (el hueso de la espinilla), generalmente causado por actividades de alto impacto, como correr o saltar. Esta afección, también conocida como síndrome de estrés tibial, afecta a muchas personas activas, pero lo bueno es que suele mejorar con descanso y cuidados adecuados. Con el tratamiento correcto, la periostitis tibial no suele ser algo que deje secuelas a largo plazo, y la mayoría de las personas se recupera por completo con el tiempo.

La periostitis tibial se produce cuando los músculos y los huesos se empujan en la inserción de la espinilla, es decir, en la tibia, y se inflaman. Según Cleveland Clinic, suele aparecer por la tensión repetida de un ejercicio de alto impacto, como el running, y la incomodidad que esta supone.

¿Qué es la periostitis tibial?

La periostitis tibial es una inflamación del periostio, una membrana que recubre los huesos, específicamente en la tibia. Esta afección es común entre aquellos que practican deportes de impacto, como correr o saltar. El dolor generalmente se localiza en la parte inferior de la pierna, justo a lo largo del hueso tibial. La repetida carga sobre la tibia, especialmente sin la preparación adecuada, puede causar irritación e inflamación en el periostio. Es una de las lesiones más frecuentes que afecta a personas activas, y si no se atiende adecuadamente, puede interferir con las actividades cotidianas. A menudo, los corredores son los más afectados debido a las fuerzas repetitivas que ejercen sobre la tibia durante el ejercicio.

Causas de la periostitis tibial

La aparición de esta patología, por lo general, suele estar relacionada con diversos factores. Se trata de una condición multifactorial entre la que destacan la combinación de sobrecargas repetitivas, con factores biomecánicos y entrenamientos inadecuados, principalmente. Existen varios factores que pueden desencadenar la periostitis tibial. Entre los más comunes se incluyen:

  • Sobrecarga física: Las actividades que implican un alto impacto, como correr largas distancias, especialmente sin un calentamiento adecuado, pueden generar un estrés excesivo en la tibia, favoreciendo la inflamación del periostio.
  • Aumento abrupto de la intensidad o frecuencia del ejercicio: Si decides aumentar la distancia, la frecuencia o la intensidad de tus entrenamientos sin una transición adecuada, corres el riesgo de desarrollar esta lesión.
  • Técnica inadecuada: Una mala postura o técnica al correr o realizar ejercicios de impacto puede incrementar la presión sobre la tibia. Correr de manera incorrecta también pone más tensión sobre el hueso y los músculos circundantes, lo que puede contribuir a la periostitis.
  • Superficies duras: Correr sobre superficies duras como asfalto o concreto puede aumentar la carga sobre las piernas y generar inflamación. El impacto repetido sobre superficies poco amortiguadas es un factor de riesgo común para los deportistas. Además, evitar los entrenamientos en superficies duras como el cemento o una cancha de baloncesto puede ser otra clave en la prevención.
  • Falta de un buen calzado: El uso de zapatillas deportivas inadecuadas o desgastadas puede no ofrecer el soporte necesario, lo que pone una carga extra sobre las piernas y aumenta el riesgo de lesiones. Cambiar las zapatillas de running habitualmente puede contribuir a evitar esta lesión. Entrenar con unas zapatillas desgastadas puede causar el problema, ya que, cuando disminuye la amortiguación, también se pierde sujeción.
  • Pie pronador: Cuando el puente del pie se aplana repetidamente durante la carrera, los músculos del pie pueden provocar una mayor tensión sobre el hueso de la espinilla, que a su vez causa dolor. El síndrome por estrés medial de la tibia también puede producirse si se tiene un pie cavo (subpronación).
  • Debilidad muscular: Especialmente de los músculos de la pantorrilla y del tibial anterior, que son importantes para la estabilidad y el soporte de la tibia.

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Síntomas de la periostitis tibial

El dolor también puede variar en función de cada atleta. A veces, los síntomas de la lesión incluyen un dolor agudo o sordo en la parte inferior de la pierna que se intensifica después de entrenar. En otras ocasiones, podría manifestarse como una incomodidad suave durante el entrenamiento que, al terminar, se convierte en un dolor persistente.

El dolor es el síntoma más característico de la periostitis tibial. Sin embargo, hay varios signos adicionales que pueden indicar que padeces esta afección:

  • Dolor en la tibia: El dolor suele sentirse en la parte media o inferior de la tibia y puede empeorar durante la actividad física, especialmente cuando se realiza una actividad de impacto.
  • Sensibilidad al tacto: Si presionas la zona afectada, sentirás un aumento del dolor, lo que indica la inflamación del periostio.
  • Hinchazón leve: Aunque no siempre es visible, algunas personas experimentan una ligera hinchazón en la zona afectada.
  • Dolor persistente: A medida que la afección empeora, el dolor puede durar más tiempo y volverse más intenso, incluso durante las actividades diarias.
  • Dolor que disminuye con el descanso: El dolor tiende a disminuir con el reposo y puede reaparecer al retomar la actividad física.
  • Rigidez en la espinilla: Sensación de rigidez en la parte frontal de la pierna, con falta de flexibilidad al mover el tobillo o en la recepción de las cargas, o al andar.

Es importante no ignorar estos síntomas, ya que si no se tratan adecuadamente, la lesión puede volverse crónica y durar meses o incluso años. Al principio, el dolor puede ser leve y solo estar presente durante o después de la actividad física intensa. Sin embargo, si la actividad física continúa sin realizar el tratamiento adecuado, el dolor puede volverse más constante y severo.

Tratamiento de la periostitis tibial

La periostitis tibial se puede curar en las primeras fases si se sigue el tratamiento correcto, como reducir el ejercicio intenso y poner hielo con frecuencia en las zonas afectadas. Pero, si no se le presta la atención necesaria desde el principio, esta lesión menor puede volver a aparecer en próximos ciclos de entrenamiento o, lo que es peor, derivar en fracturas por estrés en la tibia con el tiempo.

El tratamiento de fisioterapia para la periostitis tibial se centra en reducir la inflamación y el dolor y en mejorar la función de la parte inferior de la pierna. La recuperación de la periostitis tibial depende de la gravedad de la lesión, pero existen varios métodos que ayudan a aliviar el dolor y acelerar la recuperación:

  • Reposo y reducción de la actividad: Evitar actividades de alto impacto es crucial para permitir que el periostio se recupere. Esto implica descansar y evitar correr o saltar hasta que el dolor desaparezca por completo. Descanso activo - es decir, no se trata de parar en seco la actividad deportiva, ni de estar en reposo absoluto; salvo en algunas ocasiones en las que el profesional sanitario lo aconseje.
  • Aplicación de hielo: Usar compresas frías en la zona afectada ayuda a reducir la inflamación y el dolor. Se recomienda aplicar hielo durante 15-20 minutos varias veces al día. Aplique hielo sobre la zona lesionada hasta que disminuya el hinchazón.
  • Fisioterapia: Los ejercicios de fisioterapia, que incluyen estiramientos y fortalecimiento, son fundamentales para prevenir futuras lesiones y mejorar la flexibilidad de los músculos que rodean la tibia. Un tratamiento de fisioterapia adecuado puede acelerar el proceso de recuperación.
  • Uso de kinesiotape: El kinesiotape es una técnica que implica la colocación de cintas adhesivas sobre la piel para aliviar la tensión en la zona afectada y promover la circulación sanguínea. Esta técnica ha demostrado ser eficaz para mejorar los síntomas de la periostitis tibial.
  • Medicamentos antiinflamatorios: En algunos casos, los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) pueden ser útiles para reducir la inflamación y el dolor.
  • Modificación de la actividad física: Si eres deportista, es recomendable sustituir las actividades de alto impacto por ejercicios de bajo impacto, como la natación o el ciclismo, hasta que la inflamación haya desaparecido completamente. Se pueden sustituir los tipos de actividad aeróbica de menor impacto durante la recuperación, como nadar, caminar o ir en bici.

Es importante evaluar el movimiento (la biomecánica) del pie y de la pierna. Es posible que lo deriven a un traumatólogo o en ocasiones a un podólogo, para que analice su forma de andar. El podólogo es el profesional de la salud que se especializa en el tratamiento de los problemas del pie. En Clínica Poyatos contamos con un equipo de profesionales y con la última tecnología para el análisis biomecánico y de la pisada.

Ejercicios recomendados

  • Realizaremos flexiones dorsales de tobillo, llevando nuestro empeine y dedos hacia arriba todo lo que podamos, lentamente. Primero lo haremos con un lado y luego con el otro.
  • Misma posición que antes, pero lo realizaremos con la rodilla extendida, sin despegar la planta del pie del suelo. Colocaremos el dorso de uno de nuestros pies en contacto con el suelo y nos sentaremos sobre ese talón.

¿Cuánto tarda en irse la periostitis tibial?

La duración de la recuperación varía según la gravedad de la periostitis tibial y la rapidez con que se inicie el tratamiento. Generalmente, con reposo adecuado y un tratamiento fisioterapéutico, la mayoría de las personas notan mejoría en un plazo de 4 a 6 semanas. Sin embargo, en casos más graves, la recuperación puede extenderse hasta 2 o 3 meses.

Es esencial no apresurarse a volver a las actividades físicas intensas, ya que la sobrecarga antes de tiempo puede causar una recaída o incluso un empeoramiento de la lesión. Durante el proceso de recuperación, es fundamental contar con la supervisión de un fisioterapeuta para garantizar que se realice una rehabilitación adecuada.

Prevención de la periostitis tibial

La prevención de la periostitis tibial implica reducir el estrés repetitivo y la inflamación del periostio que envuelve a la tibia. Aunque el riesgo de periostitis tibial aumenta debido al running, cualquier persona activa puede sufrirla. De hecho, pueden sufrir esta lesión quienes practican deportes como la gimnasia, la danza o el bootcamp, o quienes realizan entrenamientos intensos con movimientos repetitivos de alto impacto o saltos, como los entrenamientos de intervalos de alta intensidad. Tener pies planos y una pisada sobrepronadora o los puentes del pie muy rígidos también aumenta el riesgo de sufrir periostitis tibial.

  • Progresión gradual del ejercicio: Aumentar gradualmente la intensidad y la duración de los entrenamientos, y alternar las actividades, combinando ejercicios de alto impacto con actividades de bajo impacto, por ejemplo. Incrementa la duración, la intensidad y la frecuencia de tu rutina de ejercicios y también a la hora de salir a correr poco a poco.
  • Técnica de ejercicio adecuada: Invertir tiempo en adoptar y lograr una técnica de entrenamiento y de cada ejercicio adecuada, especialmente en la carrera, para minimizar el impacto sobre la superficie tibial. Mejora la técnica de carrera y evitar el sobreentrenamiento. En el caso de que seas corredor, puede ser necesario cambiar o mejorar tu técnica de carrera para prevenir esta lesión. Esto no sólo incluye la biomecánica de carrera, si no también el hecho de gestionar bien la intensidad, el número de kilómetros que se hagan, el ritmo, etc. De esta forma, debes evitar el sobreentrenamiento, controlando bien la frecuencia y la carga de entrenamiento, tomando los descansos necesarios.
  • Hacer una buena elección del calzado: Usando zapatos deportivos cómodos y adecuados para la actividad deportiva que se vaya a realizar. Deben ser de tu talla, con suficiente amortiguación, que no estén desgastados y, en caso de ser necesario, usa plantillas que se adapten a tu tipo de pisada.
  • Tener una buena condición física ANTES de ir a correr: Si no sueles hacer ejercicio siempre se recomienda desarrollar tu nivel de aptitud física poco a poco y realizando ejercicios de fuerza y aeróbicos más suaves antes que empezar a ir a correr.
  • Estirar antes de correr: Puede ayudar a evitar o incluso a gestionar el dolor de la periostitis tibial si aparece.

Preguntas frecuentes sobre la periostitis tibial

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la periostitis tibial:

Pregunta Respuesta
¿Qué es la periostitis tibial y por qué se produce? Es una inflamación del periostio en la tibia, causada principalmente por actividades de alto impacto como correr o saltar sin preparación adecuada.
¿Cuáles son los síntomas más comunes de la periostitis tibial? Dolor en la espinilla al hacer ejercicio, sensibilidad al tacto, hinchazón leve y dolor persistente durante actividades diarias.
¿Qué tratamiento es más efectivo para la periostitis tibial? Reposo, hielo, fisioterapia, kinesiotape y ejercicios personalizados de bajo impacto. Un tratamiento integral acelera la recuperación.
¿Cuánto tiempo tarda en curarse la periostitis tibial? Entre 4 y 6 semanas con tratamiento adecuado. En casos graves, la recuperación puede extenderse hasta 2 o 3 meses.
¿Se puede hacer ejercicio con periostitis tibial? Se recomienda evitar actividades de alto impacto y optar por ejercicios suaves como natación o ciclismo hasta que desaparezca la inflamación.

La periostitis tibial es una lesión común, especialmente entre los deportistas. Aunque puede ser dolorosa y limitante, con el tratamiento adecuado y el enfoque correcto, la mayoría de las personas pueden recuperarse por completo. Si estás experimentando dolor en la tibia, es importante tratar la afección a tiempo para evitar complicaciones. Recuerda que si el dolor persiste, es recomendable consultar con un profesional para recibir el tratamiento adecuado.

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