El eczema es un término genérico que engloba una serie de afecciones cutáneas que se presentan en la piel con hinchazón, acompañadas de enrojecimiento, irritación y picazón. A veces se utiliza la palabra “dermatitis” como sinónimo (por ejemplo eccema o dermatitis atópica). El eczema es un tipo de afección no contagiosa, por lo que no puede transmitirse de unas personas a otras.
Existen varios tipos de eczemas que pueden clasificarse por sus diferentes formas, siendo los síntomas generales los mencionados en líneas anteriores: rojeces, picazón, aparición de zonas escamosas e hinchazón.
✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica
¿Cuáles son los síntomas principales de la aparición de eczemas?
Cada piel reacciona a los agentes externos de una manera muy diferente, por ello, los síntomas de los eczemas pueden ser muy variados. Los más comunes suelen ser:
- Piel seca.
- Picazón, que puede agravarse por la noche.
- Manchas de color rojo o marrón grisáceo.
Al tratarse de una afección crónica que aparece normalmente en la infancia y puede durar hasta la edad adulta, las personas que lo sufren suelen tener la piel más sensible a los agentes externos. La barrera protectora de la piel es defectuosa, lo que significa que los alérgenos e irritantes pueden penetrar en profundidad, dando lugar a la inflamación y la liberación de histamina, la molécula que causa el picor.
La piel está "constitucionalmente" seca y su barrera contra alérgenos e irritantes está debilitada. Los que penetran en la piel causan inflamación. La piel no produce suficientes sustancias grasas para protegerse, volviéndose vulnerable al ataque de alérgenos e irritantes. Lo que provoca que la piel pierda agua, se vuelva seca y sufra picores, normalmente en las mejillas, la barbilla y las articulaciones.
Como consecuencia, algunos alérgenos e irritantes -detergentes agresivos o ácaros del polvo- pueden penetrar en la piel y causar picor e inflamación.
El picor o prurito es uno de los síntomas principales del eczema. El eczema atópico provoca picor y, a menudo, manchas rojas en la piel.
Tipos de Eczemas
La clasificación habitual de los tipos de eczema se relaciona con las causas y mecanismos que los producen. Hay dos tipos principales:
Eczemas Atópicos
El eczema atópico es una afección cutánea de origen genético que aparece con brotes de eccema causando rojeces y lesiones descamativas, localizadas normalmente entre las zonas donde se flexionan las articulaciones, es decir, donde se flexiona el codo, tobillos, muñecas o en las piernas en la parte de detrás de las rodillas. También se puede dar en el cuero cabelludo. Este tipo de eczema es una forma de expresión cutánea de la piel atópica, es decir una piel hipersensible al medio que le rodea. Suele asociarse a episodios de rinitis o asma.
La dermatitis atópica o el eczema atópico es una afección que produce picor en la piel y que es muy común en bebés y niños. En realidad, un 15-20 % de los niños menores de 7 años padecen eczema, una cifra que se ha disparado en los últimos 30 años. En bebés, el eczema se manifiesta a través de parches ásperos con descamación y rojeces ,especialmente en las mejillas y la barbilla. En otros niños y adultos, el eczema aparece normalmente en el cuello y los pliegues de la piel de alrededor de los codos, las muñecas y detrás de las rodillas.
En el caso de los bebés, este aparece en el rostro y, en niños mayores, en los pliegues de la piel alrededor de los codos, las muñecas y las rodillas.
La dermatitis atópica es una enfermedad que afecta directamente a la capa superior de la piel, causando una extrema deshidratación acompañada de enrojecimiento, mucha picazón y a veces hasta descamación.
El cuidado de la piel, cambiar tus hábitos y la paciencia son un buen aliado para ayudar a cuidar la piel con eczema o dermatitis, ya que es una condición crónica y difícil de combatir que puede causar problemas con frecuencia. Para este último consejo lo recomendable es usar jabones suaves o neutros.
En la mayoría de los casos, cuando llega la pubertad el eccema atópico desaparece quedando únicamente sequedad cutánea, y en alguna ocasión otras manifestaciones de atopia -urticaria, rinitis alérgica, asma, etc.-.
En el eccema atópico infantil deberán descartarse posibles factores desencadenantes, como son los procesos infecciosos y ciertos alimentos.
La mayoría de los niños dejan de tener eczema cuando están en edad escolar, pero puede permanecer hasta la edad adulta en algunos casos.
Otros Tipos de Eczema
Además del eczema atópico, existen otros tipos de eczema, cada uno con sus propias características y causas:
- Neurodermatitis: Se inicia con un picor en la piel que induce la necesidad de rascarse y es esta acción la que acaba por generar el eczema.
- Eczema seborreico: Hay una forma infantil y otra que afecta adultos. En los niños acostumbra a afectar a los tres primeros meses de vida y suele afectar el cuero cabelludo (costra láctea) y la zona del pañal. En el adulto, las lesiones se distribuyen principalmente a la cara (zona entre las cejas y surcos nasogenianos), orejas y cuero belludo, pero también pueden afectar la espalda, el escote, las axilas y las ingles. Este eczema produce unas escamas blanquinosas-amarillentas y oleosas sobre el área rojiza (las cuales en el cuero peloso se conocen vulgarmente como “caspa”).
- Eczema discoide o nummular: Las áreas afectadas tienen forma redonda o oval y se distribuyen principalmente por los brazos y piernas. Puede acompanyarse de sequedad generalizada.
- Eczema dishidrótico: Es un eczema típico de la gente joven y puede tener empeoramientos estacionales. Afectan a las palmas de las manos, a los dedos (sobre todo la parte lateral) y a las plantas de los pies, y se han relacionado con una excesiva sudoración de estas zonas. Se pueden producir pequeñas botellas llenas de un líquido transparente, que son muy pruriginosas. En ocasiones estas botellas se hacen grandes y tensas.
- Eczema irritativo: Es muy frecuente entre las amas de casa y la gente que trabaja en contacto con productos de limipeza. Se produce por un mecanismo de sequedad, lavados demasiado frecuentes y contacto con productos agresivos que pueden irritar la piel (jabones, lejía, guantes,..).
- Eczema alérgico de contacto: Este eczema aparece cuando el paciente se vuelve alérgico a algún producto con el cual ha estado en contacto. En ocasiones se requieren muchos contactos previos (meses o años de uso del producto) antes de adquirir la alergia.
Todos los pacientes que se expongan a sustancias con una capacidad irritante importante podrán presentar un eccema de contacto ortoérgico. No se necesita un periodo de sensibilización.
Por el contrario, el eccema alérgico de contacto aparecerá solamente en aquellos pacientes sensibilizados -alérgicos- a una sustancia concreta -alergeno-, que presentarán las lesiones cutáneas cada vez que se expongan a él. Es necesario un periodo de sensibilización previo -contacto con la sustancia problema- antes de desarrollar el eccema alérgico de contacto.
Es importante entender que NO todos los eccemas están causados por una alergia en concreto. El dermatólogo puede sospechar la alergia mediante la exploración y el interrogatorio clínico. Sólo en estos casos se solicitarán pruebas para confirmar o descartar la alergia.
En la mayoría de casos el diagnóstico es clínico, esto quiere decir que el dermatólogo diagnostica la enfermedad al ver las lesiones. Ocasionalmente, si se plantean dudas con otras enfermedades, el médico puede necesitar una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico. Sólo cuando se sospeche un eczema de contacto, el dermatólogo solicitará pruebas específicas de alergia (pruebas epicutáneas).
Tratamientos para el Eczema
Es importante mantener nuestra piel hidratada para que cumpla correctamente su función protectora ante los agentes externos y evitemos con ello los molestos síntomas que acompañan la piel seca, los brotes de piel atópica y otro tipo de eczemas. Para eso debemos incluir en nuestra rutina cremas emolientes que nos ayuden a prevenir o tratar la atopía. Es esta una práctica que debe hacerse a cualquier edad, pero si hablamos de piel atópica hay que decir que los bebés suelen ser los más afectados: la gran sensibilidad que presenta su piel les hace vulnerables ante cualquier agente externo.
El cuidado de la piel, cambiar tus hábitos y la paciencia son un buen aliado para ayudar a cuidar la piel con eczema o dermatitis, ya que es una condición crónica y difícil de combatir que puede causar problemas con frecuencia.
¿Qué son los emolientes y por qué nos van a ayudar en el tratamiento de los eczemas?
Los emolientes son un tipo de sustancias compuestas por moléculas lipofílicas e hidrofílicas que puedes aplicar para recuperar la función de barrera de la piel. Los tratamientos con emolientes aportan flexibilidad y sensación de confort, reforzando la suavidad y calmando molestos síntomas como las rojeces, descamación, sarpullidos e incluso quemaduras.
Por ello, en situaciones en las que la barrera cutánea se ve afectada, una crema para la dermatitis atópica formulada con ceramida, sustancia natural emoliente, puede ayudar a aliviar síntomas como el picor, la irritación y la hinchazón. Además de los emolientes, existen otras formas de tratamiento de la dermatitis atópica.
Opciones de Tratamiento
El tratamiento del eczema se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir brotes. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Medidas generales: Incluyen recomendaciones como evitar los lavados excesivos, el uso de productos específicos para la higiene (sin detergentes), mantener la piel bien hidratada, evitar el contacto con productos irritantes,etc.
- Tratamientos tópicos: Principalmente, se basan en el uso de los corticosteroides tópicos durante un período limitado de tiempo. Dependiendo de la zona y del tipo de eczema, su dermatólogo le recomendará un tipo u otro de corticosteroide, así como el excipitente más adecuado (crema, pomada, solución). En algunas ocasiones también se utilizan inmunomoduladores tópicos (pimecrólimus y tacrólimus). El eczema seborreico puede mejorar con el uso de antifúngicos en forma de cremas o hielos limpiadores.
- Tratamiento sistémico: Los corticosteroides orales se reservan para casos severos o graves y siempre durante períodos cortos de tiempo. En el caso de la dermatitis atópica o en eczemas que se han sobreinfectado, los antibióticos orales pueden ser efectivos como tratamiento coadyuvante. En casos excepcionales que no responden a los tratamientos anteriores, se pueden utilizar otros tratamientos como la fototerapia (UVB, PUVA) o fármacos inmunosupresores o inmunomoduladores sistémicos (ciclosporina, metotrexat, azatioprina, tacrólimus, etc.).
Siempre se debe tener en cuenta que todos estos tratamientos han de estar prescritos y supervisados por un dermatólogo.
Algunos eczemas tienen un curso agudo, con curación conseguida una vez se ha resuelto o evitado la causa, mientras que otras presentan una evolución crónica y recurrente (a brotes), especialmente aquellos eczemas con predisposición genética (eczema atópico y seborreico).