La dermatitis atópica (DA) o eccema es una enfermedad inflamatoria común de la piel que afecta a un 15-30% de los niños y 5-10% de los adultos. Se calcula que, en España, entre un 15-20% de niños y entre un 5-10% de adultos están afectados. Su patogénesis implica anormalidades en la barrera cutánea e inflamación cutánea celular provocada por las células T.
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea que, al igual que otras enfermedades autoinmunes, carece de una estrategia resolutiva. Sin embargo, su curso patológico se manifiesta por sequedad en la piel, intensos picores y lesiones eczematosas recurrentes que en las formas moderadas a graves condicionan gravemente y de forma crónica la vida del afectado. Según los últimos datos, un millón y medio de personas padece esta enfermedad. Se calcula, además, que de ese millón y medio de personas, un 30% se corresponde con enfermedad de moderada a grave.
Pese a la prevalencia de la enfermedad, la dermatitis atópica sigue siendo una desconocida. En principio, porque no todo lo que se diagnostica como dermatitis atópica lo es y porque un 20% de los españoles afirma no saber qué es y un 30% cree que está causada por problemas alérgicos o de higiene, según la información de una encuesta realizada en España por Pfizer para conocer qué sabe realmente la población española sobre esta dermopatía.
“Un porcentaje elevado de patologías dermatológicas en la infancia son, a veces, catalogadas de dermatitis atópica cuando no lo son. Este hecho puede suponer además que los diagnósticos se retrasen. En el adulto, por ejemplo, pueden pasar meses o años.
La DA se ha asociado a diferentes enfermedades (comorbilidades) tanto alérgicas como no alérgicas, aunque los mecanismos exactos de estas asociaciones no se conocen por completo. Recientemente, ha sido publicado un estudio coreano que ha analizado las enfermedades que se asocian a la DA, en más de 67.000 niños con esta enfermedad y que han sido evaluados desde el nacimiento hasta los 15 años de edad.
La DA se asocia con diferentes enfermedades alérgicas como la alergia alimentaria y el asma y rinitis alérgicas, dentro de lo que se conoce como “la marcha atópica”. Este término se refiere a este conjunto de enfermedades alérgicas que, por este orden, se suceden a medida que avanza la edad del paciente. Sin embargo, en algunos casos, esta secuencia no se cumple y las enfermedades alérgicas aparecen de manera independiente y en cualquier etapa de la vida.
En cuanto a las comorbilidades no alérgicas, las más destacadas son las enfermedades psiquiátricas y neurológicas. Estos autores identifican una asociación entre la DA y la hiperactividad con déficit de atención (TDAH), desórdenes del sueño, alteraciones de la conducta o emocionales, así como con la convulsión febril y las cefaleas. Estas comorbilidades psiquiátricas pueden interrelacionarse, lo que podría jugar un papel importante en la asociación de estas enfermedades con la DA.
Los niños con DA presentan infecciones cutáneas más frecuentemente, como cabe esperar al tratarse de una piel alterada. Este estudio también reveló un incremento en las infecciones del tracto respiratorio y gastrointestinal, así como una mayor prevalencia de amigdalectomía.
La desregulación inmunológica y la disfunción de la barrera, no sólo a nivel cutáneo sino también en otros órganos, podría contribuir al aumento en el riesgo a infecciones en órganos sistémicos, particularmente en una edad en la que las infecciones son muy comunes. Se identificó una relación entre la DA y alteraciones gastrointestinales como el reflujo esofágico sin esofagitis, el estreñimiento o enfermedades hepáticas.
También se encontró un incremento de la anemia de origen nutricional, posiblemente relacionado con dietas restrictivas injustificadas o a la malabsorción de nutrientes como resultado de la activación inmunológica. El estreñimiento es una comorbilidad de aparición más precoz que la anemia, lo que incrementaría la posibilidad de desarrollarla, dado que el enlentecimiento del tránsito intestinal puede ocasionar pérdida de apetito, dificultar la absorción de nutrientes y aumentar la excreción de hierro.
Además de las comorbilidades fuera de la piel, la DA aumenta el riesgo de enfermedades cutáneas. El estudio concluye que tanto la edad de aparición como la gravedad de la DA influyen en el número de comorbilidades asociadas. La presencia de rinitis y asma alérgicas, principalmente las de inicio en preescolar, se asociaba, en este estudio, a la presencia de varias comorbilidades en el niño mayor y, el asma en concreto, tenía un efecto significativo en las alteraciones psiquiátricas y neurológicas. En resumen, los niños con DA pueden presentar varias comorbilidades.
De Lusigan S, Alexander H, Broderick C, et al. Atopic Dermatitis and Risk of Autoimmunity Conditions: Population-based Cohort Study. Lester MR. Synopsis Book: Best Articles Relevant to Pediatric Allergy, Asthma and Immunology*. Pediatrics. Se diagnosticaron 173.709 nuevos casos de DA (52,7% niños y 47,1% adultos) y 694.836 controles con datos demográficos de referencia similares. Durante un seguimiento medio de 4 años, la incidencia acumulada de enfermedad autoinmune de nueva aparición fue mayor en los casos que en los controles (incidencia a 10 años 3,9%, IC 95% 3,6-4,2 frente a 2,7%, IC 95% 2,6-2,9). El análisis ajustado por múltiples variables identificó una asociación entre la DA y la aparición de cualquier enfermedad autoinmune (HR 1,28; IC 5%: 1,23-1,34; p < 0,001).
Por otro lado, el aumento de la gravedad de DA se asoció a un mayor riesgo de enfermedad autoinmune en comparación con los controles con p < 0,001 para todos los tipos de gravedad (EA grave: HR 1,99; IC 5%: 1,77-2,23; EA moderada: HR 1,33; IC 95%: 1,19-1,49; EA leve HR 1,22; IC 95%: 1,16-1,28).
Los factores de riesgo más fuertes conocidos son mutaciones nulas del gen FLG (filagrina), que provoca deficiencias de la barrera epidérmica. Previamente, estudios de asociación de genoma completo habían identificado 20 marcadores genéticos (diez en población europea, ocho en población japonesa y dos en poblaciones chinas), principalmente implicados en la desregulación del sistema inmune.
Los investigadores de este estudio, publicado en Nature Genetics, han identificado diez nuevos marcadores de riesgo, con lo que el número total conocido de marcadores de riesgo para la dermatitis atópica sube a 30.En particular, los nuevos marcadores incluyen genes candidatos con papeles en la regulación de las defensas innatas del huésped y en la función de las células T, lo que subraya la importante contribución de mecanismos (auto)inmunes a la patogénesis de la dermatitis atópica.
“Hemos identificado diez nuevos marcadores fuertemente asociados con la dermatitis atópica en la población europea, seis de ellos con una elevada trascendencia en el análisis de efectos aleatorios de todo el genoma en todos los estudios de todos los grupos de ascendencia, con lo que el número total de marcadores de susceptibilidad de dermatitis atópica sube a 30 (24 en los europeos), con evidencias de señales secundarias en cuatro de estos marcadores”, explica Jordi Sunyer, investigador del CREAL, centro aliado ISGlobal, participante en el estudio.
Y continúa, “todos los marcadores de susceptibilidad recientemente identificados están relacionados con la regulación (auto)inmune, en particular, con la señalización inmune innata y la activación y la especificación de células T, que parece tener una superposición genética sustancial con otras enfermedades inflamatorias y autoinmunes.
Tal y como concluye Lavinia Paternoster, investigadora del Medical Research Council de la Universidad de Briston, y primera autora, junto con Marie Standl, investigadora del Instituto de Epidemiología de Múnich, “se ha evidenciado por primera vez que las variantes genéticas asociadas fuertemente con otras enfermedades autoinmunes eran más propensos a asociarse nominalmente con la dermatitis atópica”.
Un nuevo inhibidor consigue una rápida mejora, en los dos primeros días, en síntomas como el picor intenso y el enrojecimiento. El dermatólogo señala que aproximadamente el 70% de los pacientes tienen una reducción muy elevada de los signos y síntomas. “Los estudios de eficacia están programados para años, pero ya disponemos de datos a más de un año. Es importante también que la nueva molécula permite a los profesionales saber muy pronto si el tratamiento funciona.
Señala además que, a día de hoy, no hemos cambiado la historia natural de la enfermedad. Hemos eliminado signos y síntomas. “Hay muchos estudios en este sentido porque es una tendencia de medicina individualizada. En un ensayo que incluía un grupo de control activo con dupilumab, que evaluó a pacientes con tratamiento farmacológico tópico de base, Cibinqo de 200 mg se asoció con mayor alivio del picor después de dos semanas frente a dupilumab.
España, referente en investigación clínica y segundo país europeo en la realización de estudios clínicos del grupo, ha tenido un papel clave en el desarrollo clínico de abrocitinib, con la participación de 21 hospitales españoles en los ensayos clínicos.
En los momentos malos aparece un picor intenso, sequedad, sarpullido pudiendo aparecer ampollas, exudación, costras y descamación. Estos síntomas son molestos, pueden alterar el sueño del niño, la realización de las rutinas diarias, producir dolor e incluso las lesiones pueden llegar a infectarse. Después, con los cuidados adecuados, llega un periodo de mejoría.
En la dermatitis atópica se produce una liberación de una molécula denominada histamina a nivel de la piel que genera los síntomas típicos de picor, inflamación y enrojecimiento. Con el rascado de las lesiones, sobretodo en niños, se puede romper la continuidad de la piel, que es nuestra primera barrera de defensa, y es frecuente entrar en un círculo vicioso, en el que se empeora la situación y el problema llega a cronificarse. En pocas ocasiones la afección llega a ser grave pero sí que la mayoría de las veces agota a los niños y sus padres.
No es en sí causada por una alergia en concreto, sino que se debe tanto a una predisposición genética como a la exposición de ciertos factores ambientales. Sí es cierto, no obstante, que suele darse mayormente en individuos con tendencia a sufrir alergias, pues su sistema inmune es más propenso a reaccionar de manera exagerada a alérgenos que no son peligrosos, como el polen, ciertos alimentos, humedad, determinadas condiciones climatológicas, etc.
Algunos de los aspectos inmunológicos ligados a la dermatitis:
- Cabe destacar un desequilibrio en el funcionamiento de los distintos tipos de linfocitos T: Th1, Th2 y Treg, motivado por cambios en las citoquinas, como la IL-4 y la IL-13 que segregan estas células y consecuentemente un aumento de la sensibilidad mediada por la inmunoglobulina E.
- Se activan las células Th22 que avisan a los tejidos dérmicos de que se va a producir un daño y células Th17 importantes en la inmunidad epidérmica, emitiendo señales celulares de alarma.
- Los queratinocitos de la piel con dermatitis segregan altas cantidades de linfopoyetina estromal tímica, una proteína que activa otras células innatas como las células NK y basófilos produciendo una estimulación inmune.
- También se ha observado una disfunción en los receptores tipo Toll que impide una respuesta correcta frente a la bacteria Staphilococcus aureus que forma parte de la flora dérmica comensal, favoreciendo la infección.
¿Qué hacer en casos de dermatitis atópica?
- Armarse de paciencia y realizar cuidados diarios de la piel aunque haya mejoría.
- Evitar el rascado de la piel a toda costa.
- Hidratación, hidratación, hidratación.
- Tratar los brotes según las indicaciones del doctor.
- Evitar, si es posible, aquellos elementos (ciertos alimentos, jabones corporales, determinados detergentes y suavizantes, etc.) que empeoran la dermatitis del niño.
- Mantener un sistema inmune en buen estado, para disminuir y controlar la respuesta inflamatoria.
Es importante conocer de manera personalizada cuales son los factores que originan la dermatitis y desencadenan sus brotes con el fin de poder controlarlos y poner en marcha los cuidados de manera constante. Desde el punto de vista del factor inmunológico, la microinmunoterapia puede ser una opción terapéutica de interés para ayudar a mantener un sistema inmune equilibrado que pueda conseguir la homeostasis de la barrera de protección cutánea.
“Es de vital importancia la coordinación interdisciplinar en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con enfermedades ampollosas autoinmunes. DR. DIRECTOR.
Diagnóstico histológico: En el mismo día en el que el paciente es evaluado clínicamente, se le realiza una biopsia de una de las lesiones de la piel o de las mucosas.
Diagnóstico mediante inmunofluorescencia indirecta y ELISA: Una muestra de sangre que se obtiene del paciente en el momento de la consulta, permite cuantificar el título de autoanticuerpos circulantes.
Rituximab. Sulfona. Tetraciclinas y nicotinamida. Ciertos antibióticos, entre los que se incluyen derivados de tetraciclinas y eritromicina, poseen una acción antiinflamatoria además de la bactericida-bacterioestática. Este hecho ha permitido su utilización en procesos que tienen un mecanismo inmunológico en su desencadenamiento. Además, dada la ausencia de importantes efectos secundarios ha permitido su empleo en personas mayores. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.