La alergia al sol es una reacción cada vez más frecuente que afecta a la piel tras exponerse a la radiación solar, sobre todo en primavera y verano. Muchas personas la confunden con una simple quemadura, pero en realidad puede esconder un problema más complejo que merece ser conocido. Si alguna vez has notado enrojecimiento, picor o molestias tras tomar el sol, es posible que estés frente a este tipo de reacción.
En este artículo te explicamos qué es la alergia al sol, cuáles son sus principales síntomas, y te contamos cómo protegerte y qué productos naturales te ayudan a cuidar tu piel de forma eficaz.
Fuente: vichy.es
¿Qué es la alergia al sol?
La alergia al sol es una reacción cutánea anómala que aparece tras la exposición a la luz solar. La forma más común de alergia al sol es la erupción polimorfa solar, frecuente en primavera y en pieles claras. También existen otras variantes, como la urticaria solar, que provoca ronchas al poco tiempo de exponerse.
Existen distintos tipos de alergia al sol, cada uno con características particulares que conviene conocer para identificarlos a tiempo. Aunque todas son una forma de reacción o dermatitis solares, varían en síntomas, duración y nivel de gravedad.
Tipos de alergia al sol
- Erupción polimorfa solar: Es la forma más común de alergia al sol. Aparece como pequeños granitos por el sol, acompañados de picor y rojez. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes y pieles claras, y suele manifestarse en primavera.
- Urticaria solar: Menos frecuente, pero más intensa. Provoca ronchas dolorosas e inflamadas al poco tiempo de exponerse, especialmente en cara, cuello y brazos.
- Dermatitis fotoalérgica o fototóxica: Se trata de una dermatitis solar desencadenada por sustancias fotosensibilizantes. El cuerpo reacciona al sol como si fuera una alergia al producto, generando sarpullido por el sol, inflamación y, a veces, descamación.
Aunque no es una alergia como tal, esta reacción solar ocurre cuando la piel entra en contacto con productos que, al exponerse al sol, causan daño celular.
Causas de la alergia al sol
Las causas de la alergia al sol no siempre son fáciles de identificar, ya que pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, existen varios factores que aumentan la probabilidad de sufrir una reacción fotoalérgica o fototóxica al exponerse a la radiación solar.
- Medicamentos fotosensibles: Antibióticos (como las tetraciclinas), antiinflamatorios (ibuprofeno, ketoprofeno) y algunos anticonceptivos pueden provocar reacciones fotoalérgicas cuando se combinan con la exposición solar.
Síntomas de la alergia al sol
Saber si estás sufriendo una alergia al sol puede parecer complicado, ya que a veces se confunde con una simple quemadura solar o irritación. Sin embargo, hay ciertas señales clave que pueden ayudarte a identificarla. Si te identificas con varios de estos puntos, lo más recomendable es acudir a un dermatólogo para realizar un diagnóstico de alergia solar.
Los síntomas de la alergia solar aparecen solamente en la piel que ha estado expuesta al sol a los pocos minutos u horas después de la exposición. Debes tener en cuenta que las características de las lesiones pueden variar en función de la persona, pero en general se presentan en forma de zonas rojizas y picazón.
Fuente: sanitas.es
Alergia al sol y quemaduras solares: ¿cómo distinguirlas?
Si bien es cierto que los síntomas de la alergia al sol y las quemaduras solares pueden confundirse, existen algunas diferencias que ayudarán a distinguir entre una y otra afección.
| Quemadura solar | Alergia al sol | |
|---|---|---|
| Síntomas |
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| Regiones afectadas |
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| Primeras molestias | De 3 a 5 horas después de la exposición al sol | Horas e incluso días después de la exposición al sol |
| Particularidades | Una vez que remite la quemadura, las zonas afectadas se suelen pelar | Aparece en primavera, a principios de verano, en el primer viaje a la playa. A menudo se produce un efecto de habituación en el transcurso de la temporada de verano |
¿Cómo prevenir la alergia al sol?
Las personas que tienen alergia al sol pueden hacer algunas cosas para evitar que se produzcan picores, ampollas y los otros síntomas asociados a esta afección:
- Utilizar suficiente protección solar: Lo más importante, también cuando no se tiene alergia al sol, es asegurarse siempre de utilizar suficiente protección solar, con al menos un factor de protección solar (FPS) 30. Es también aconsejable que el producto esté libre de conservantes y colorantes.
- Llevar la ropa adecuada: También la ropa, especialmente aquella elaborada con material que dificulta el paso de la radiación UV, protege de los rayos del sol. Algunos accesorios como gorras, sombreros y bufandas pueden proteger algunas zonas especialmente sensibles como son el escote y el cuello.
- Evitar salir en las horas de más sol: En las horas del mediodía, cuando la radiación es más intensa (entre las 11.00 y las 15.00 horas), es recomendable permanecer en el interior.
No obstante, conviene recordar que si bien los cristales de las ventanas suelen bloquear gran parte de los rayos nocivos, dejan pasar parte de los rayos UV-A.
Si tienes piel fotosensible, planifica tus actividades al aire libre para primeras horas de la mañana o al atardecer. Busca sombra natural, lleva siempre agua para mantenerte hidratado/a y renueva tu protector solar después de cada baño.
Además del uso de cremas específicas, cada vez más dermatólogos recomiendan complementar la protección cutánea con una fotoprotección oral para la alergia al sol.
Si te has sentido identificado con alguno de los síntomas o situaciones descritas, es normal que tengas dudas. Los síntomas suelen aparecer entre 30 minutos y varias horas tras la exposición, y pueden durar entre 1 y 5 días.
En algunos casos, los síntomas pueden reducirse con la exposición gradual al sol (aclimatación). Si tienes dudas adicionales, consulta con un dermatólogo.
Tener piel fotosensible no significa renunciar al verano.
¿Cómo se pueden aliviar y tratar los síntomas de la alergia al sol?
Por norma general, basta evitar el sol en los días siguientes a la aparición de las manifestaciones cutáneas agudas. Si no fuera posible, es aconsejable aplicarse una crema solar con un factor de protección solar (FPS) suficientemente alto y cubrir la piel con ropa en la medida de lo posible (pantalones largos, mangas largas, sombrero).
En la fase aguda alguno de los métodos de prevención puede servir también para aliviar y tratar los síntomas. Además existen medidas adicionales como:
- El hielo, las compresas refrescantes y las cremas hidratantes (after sun, aloe vera) alivian el picor en las zonas afectadas. El frío hace que los vasos se contraigan y que los síntomas y la hinchazón disminuyan.
- Los preparados de cortisona detienen las reacciones inflamatorias de la piel.
- Los antihistamínicos en forma de pomada y pastillas también reducen el picor.
En caso de notar picor, enrojecimiento o aparición de sarpullido, retírate del sol de inmediato y aplica una crema calmante.
Fotodermatosis: ¿Qué es realmente la alergia al sol y cuáles son sus causas?
Lo que comúnmente conocemos como “alergia al sol” describe más bien diversas enfermedades, englobadas bajo el término fotodermatosis. Todas estas enfermedades tienen en común que se desencadenan por una reacción anómala a la luz solar, principalmente a la radiación UV-A (320-400 nm).
La nomenclatura y clasificación de estas enfermedades es algo confusa. Para facilitar la comprensión es útil clasificarlas en fotodermatosis primarias y secundarias.
Las fotodermatosis primarias son inducidas por determinadas sustancias y la radiación electromagnética es el factor patogénico decisivo. Entre las fotodermatosis primarias encontramos:
- Las fotodermatosis idiopáticas (si se desconoce la causa): entre ellas la erupción polimorfa lumínica (el tipo más común de fotodermatosis) y otras manifestaciones más raras como la urticaria solar, el prurigo solar, hydroa vacciniforme y la dermatitis actínica crónica.
- Las reacciones fototóxicas, debidas a una reacción química entre los rayos UV con sustancias causantes de inflamación (procedentes de productos cosméticos, perfumes, medicamentos…) y generación de radicales libres, sin base inmunológica.
- Las reacciones fotoalérgicas: afecciones raras, debidas a una respuesta inmune con creación de anticuerpos contra sustancias específicas como son medicamentos (determinados antibióticos, analgésicos, antihipertensivos, antipalúdicos y comprimidos para la deshidratación), plantas (como el apio, el perejil y los cítricos) y algunos perfumes y productos cosméticos.
Las fotodermatosis secundarias son consecuencia de otras enfermedades subyacentes (p. ej. lupus eritematoso, porfirias o xeroderma pigmentoso) que juegan un papel fundamental en su aparición.
A continuación nos vamos a centrar principalmente en la erupción polimorfa lumínica (EPL), la “alergia al sol” más frecuente, y describir sus síntomas y cómo prevenir, aliviar y calmar esta afección cutánea.
Los síntomas de la “alergia al sol” más frecuente, la erupción polimorfa lumínica
La «alergia al sol» se refiere sobre todo a la erupción polimorfa lumínica, un tipo de dermatosis que es la más frecuente de todas las enfermedades cutáneas provocadas por la luz solar (más del 90% de los casos). Se da con especial frecuencia en niños y en mujeres de entre 20 y 40 años por primera vez.
No se acompaña de una reacción alérgica clásica ni de una producción de anticuerpos asociada, no es una alergia en el sentido clásico. No obstante, se supone que existe una reacción inmunitaria alterada debido a que la luz ultravioleta convierte una sustancia que es inofensiva en sí misma en una sustancia tóxica o sensibilizadora.
En general, los síntomas aparecen cuando la piel no se ha expuesto a la luz solar durante mucho tiempo. Por ello, este tipo de alergia al sol es especialmente frecuente durante los meses de marzo a junio y durante las primeras vacaciones en la playa. Suele manifestarse en aquellas partes del cuerpo que no están acostumbradas al sol (escote, hombros, cuello, lados extensores de los brazos y piernas).
Los síntomas de la EPL pueden variar mucho de una persona a otra (de ahí el nombre de polimorfa). Además, los síntomas pueden aparecer con retraso, horas e incluso días después de la exposición al sol:
- La piel empieza a picar y a arder.
- Aparecen manchas rojas y ronchas en la piel.
- Se desarrollan granitos, nódulos o incluso ampollas.
- La zona afectada de la piel puede hincharse.
¿Cuánto dura la alergia al sol?
Por norma general, los síntomas desaparecen al cabo de unos días, cuando el cuerpo deja de estar expuesto al sol.
¿Desaparece la alergia al sol?
Como hemos indicado, la EPL se manifiesta sobre todo con la primera exposición prolongada al sol en primavera o a principios del verano, por lo que la intensidad de los síntomas disminuye en el transcurso de la estación cálida en la mayoría de los afectados. Se produce un «efecto de habituación».
Sin embargo, al año siguiente, la piel tiene que volver a acostumbrarse a la radiación solar más intensa después del invierno y, al principio, reacciona de nuevo con los síntomas cutáneos típicos de una alergia al sol.
Por lo que se refiere a las fotodermatosis en general, el grado de afectación varía de una persona a otra y depende sobre todo del tipo de fotodermatosis. Sin embargo, adoptando las medidas preventivas que mencionamos a continuación y recurriendo, en caso necesario, a alguno de los conceptos terapéuticos que describimos más abajo, los afectados pueden evitar los brotes graves y aliviar considerablemente los síntomas.
Fuente: isdin.com
¿Cómo se pueden distinguir los diferentes tipos de alergia al sol?
Para saber de qué tipo de fotodermatosis se trata, el dermatólogo puede hacer el diagnóstico correcto mediante una entrevista detallada de anamnesis (historia clínica) y sobre la base de los cambios cutáneos característicos en la fase aguda. Para ello realizará preguntas sobre el tipo y la evolución de los síntomas, los medicamentos que pueda estar tomando el paciente, así como posibles enfermedades previas.
Como hemos indicado en la mayoría de los casos se tratará de una EPL, y más raramente las otras formas de alergia al sol ya mencionadas.
Para confirmar el diagnóstico y en caso que lo considere necesario el médico puede realizar una prueba de luz en la que irradia determinadas zonas de la piel con luz ultravioleta. En el caso de la erupción polimorfa lumínica, los síntomas típicos aparecen al cabo de unas horas en las zonas tratadas.
Si el dermatólogo sospecha de urticaria solar, realizará la prueba de luz con extremo cuidado, ya que los síntomas, que suelen aparecer en cuestión de minutos, pueden ser bastante graves (caída de la presión arterial, shock circulatorio y dificultad para respirar).
En el caso de las reacciones fototóxicas, el médico puede aplicar los desencadenantes sospechosos (como los ingredientes de los cosméticos) en las zonas de la piel adecuadas y luego irradiarlas. Esta prueba de parche fotográfico puede utilizarse para averiguar qué sustancia está causando los síntomas cutáneos en combinación con la luz UV.
Alergia al sol en los niños
Como hemos indicado anteriormente, también los bebés y los niños sufren de alergia al sol, presumiblemente porque el mecanismo de protección del cuerpo contra la radiación UV aún no está completamente desarrollado. Al contrario que los adultos también presentan síntomas en zonas como la nariz, la frente y la barbilla, pues todavía no están acostumbradas a la exposición al sol.