Durante la infancia, es común que aparezcan lunares en la piel. Estas manchas de color marrón son el resultado de la acumulación de células llamadas melanocitos, que producen melanina, el pigmento responsable de la coloración de la piel. La mayoría de los lunares son benignos y no representan un riesgo para la salud.
Sin embargo, una preocupación común entre los padres es la relación entre los lunares y el cáncer de piel. Aunque la mayoría de las manchas que aparecen a estas edades son benignas y no representan un problema de salud, es natural que surjan inquietudes.
Es importante destacar que los melanomas son raros en la infancia y la adolescencia. Sin embargo, se recomienda la protección solar adecuada, ya que la exposición excesiva a la radiación ultravioleta aumenta el riesgo de cáncer de piel en el futuro.
Cómo proteger correctamente a los niños del sol. Tu Farmacéutico Informa
Tipos de Nevus en Niños
De forma general, atendiendo al momento de aparición, los nevus melanocíticos se dividen en nevus melanocíticos adquiridos y congénitos.
- Nevus melanocíticos adquiridos: Habitualmente comienzan a aparecer después de la primera infancia (a partir de los 2 años). Posteriormente, aumentan en tamaño y número durante el resto de la infancia y adolescencia, con un pico máximo en la tercera-cuarta década de la vida. A partir de ese momento, comienza una lenta y progresiva involución; de tal forma que, en la vejez son escasos los nevus que podemos encontrar. Los nevus melanocíticos adquiridos son el tumor benigno más frecuente y constituyen un motivo de consulta habitual.
- Nevus melanocíticos congénitos: Es el nombre que se le da a los nevus presentes desde el nacimiento, considerado como una marca de nacimiento. Pueden manifestarse como un nevus normal o como manchas o protuberancias de forma irregular o tamaño variable, desde pocos milímetros a cubrir todo el cuerpo. Los nevus congénito de gran tamaño (> 20%) tienen mayor riesgo de producir melanoma, especialmente, durante los primeros 10 años de vida.
Además de los nevus adquiridos comunes o vulgares comentados anteriormente, existen nevus con identidad propia, con características especiales que los hacen diferentes al resto y constituyen una verdadera entidad independiente.
- Nevus de Spitz-Reed: Podría considerarse un tipo de nevus compuesto que aparece con mayor frecuencia en los niños y adultos jóvenes, sobre todo en las dos primeras décadas de la vida. Clínicamente, puede manifestarse de diferentes formas, siendo quizás la variedad más común aquella caracterizada por una pápula o nódulo tumoral solitario, firme, redondeado, sin pelo, de superficie lisa y de color rojo o marrón rojizo. Su manejo es aún motivo de debate entre diferentes expertos. Muchos recomiendan su extirpación sistemática basándose en su comportamiento biológico incierto, existiendo casos de potencial agresivo con afectación de ganglios linfáticos regionales. Otros, sin embargo, abogan por “esperar y ver”, reservando la escisión quirúrgica para lesiones de formas muy atípicas o que experimenten cambios bruscos.
- Halo nevus de Sutton: Se caracteriza por ser un nevus rodeado de un halo de piel despigmentada. El nevus central suele medir de 3 a 6 mm. de diámetro máximo, los márgenes son regulares y bien definidos y el color, homogéneo. El halo también debe ser regular, simétrico y homogéneamente distribuido alrededor de la lesión pigmentada. Son lesiones muy frecuentes, sobre todo en niños mayores y adolescentes, con una media de edad de 15 años y sin diferencias entre sexos. El tratamiento debe ser individualizado y dependiente de la clínica. En general, cualquier paciente que presente un halo nevus y especialmente aquellos con múltiples lesiones, debería ser sometido a una meticulosa exploración de toda la superficie cutánea y mucosas en busca de lesiones melanocíticas con signos morfológicos de atipia. Si la lesión melanocítica del centro del halo cumple criterios de atipia deberá ser extirpada y enviada a estudio histopatológico.
- Nevus de Meyerson: Consiste en un fenómeno benigno por el cual una reacción inflamatoria eccematosa se desarrolla sobre y alrededor de un nevus melanocítico. Como todo eccema, se acompaña de prurito y descamación superficial.
- Nevus en diana o escarapela: Es un tipo morfológico de nevus típico de pacientes jóvenes, caracterizado por la existencia dentro de la lesión de tres zonas bien delimitadas: una zona central pigmentada, otra zona que la rodea, más clara, y otra externa nuevamente hiperpigmentada.
- Nevus lentiginoso o moteado de Spilus: Se trata de la asociación de un acúmulo de nevus junturales lentiginosos o compuestos agrupados sobre una mancha café con leche. En ocasiones, en fototipos altos puede no apreciarse el componente macular de base, y en otras circunstancias ser la única lesión existente.
- Nevus acrómico o despigmentado: Es un área bien circunscrita de hipopigmentación que puede ocurrir como un parche pequeño aislado de diferentes morfologías (forma más común) o ser lesiones múltiples que siguen una distribución unilateral segmentaria en cuadrantes o por las líneas de Blaschko, sin cruzar nunca de forma característica la línea media. Aquellos pacientes que presenten múltiples nevos acrómicos o si estos están distribuidos en cuadrantes o siguiendo las líneas de Blaschko (mosaicismo hipopigmentado), tienen mayor probabilidad de asociar anomalías o malformaciones tanto cutáneas (sudoración, hipertricosis, hipoplasia ungueal…) como extracutáneas sobre todo neurológicas (convulsiones y retraso mental).
También existen:
- Nevus displásico o nevus atípicos: Son los nevus que tienen forma irregular, presentan más de 1 color y tienen un diámetro mayor a 6 mm (es decir más grandes que el borrador de un lápiz). Son nevus que deben ser controlados periódicamente por un dermatólogo infantil, especialmente después de la pubertad.
- Nevus spitz: Estos nevus aparecen generalmente durante los primeros 20 años de vida. Se manifiestan como protuberancias, normalmente de color rosa, pero que puede tener un contenido de colores variable como rojo, negro o marrón. En ocasiones sangra y produce secreciones. Este tipo de nevus debe ser valorado por un dermatólogo infantil.
Es más frecuente que aparezcan en la infancia y en adolescencia, crecen simultáneamente con los pacientes y tienen la tendencia a oscurecerse durante la pubertad. Estos son cambios comunes en los nevus de los niños y también desafortunadamente, en algunos casos, en el melanoma (cáncer de piel no muy frecuente en los niños) pero que puede empezar como un nevus o lunar en niños o bebe.
La causa exacta del origen se desconoce. Pero se cree que es a consecuencia de la genética y la exposición excesiva al sol durante la infancia.
Los nevus son más frecuentes en personas de piel clara y en aquellos que viven en países con mucho sol.
A pesar de que la mayoría de cambios de dimensión, forma y color de los lunares se debe a un aumento benigno del número de células pigmentadas, cualquier lunar que aparezca anormal debe examinarse.
Algunos lunares grandes tienen un contorno irregular y un borde difuso (lunares displásicos). Estos lunares tienen un riesgo mayor de ser malignos. Tienden a presentarse en familias con historial de múltiples nevus y melanoma maligno.
En algunas ocasiones la piel que rodea a un lunar se aclara y el lunar central palidece. A veces incluso desaparece por completo el nevus. La mayor parte de los halo nevi son benignos.
Este lunar adquiere un color azul por la profundidad a la que se encuentra el pigmento (en la capa más profunda de la piel o hipodermis). Es muy común en algunos niños indios pero pocas veces tiene importancia.
En el nevus Spitz, las células pigmentadas forman un tumor benigno, que suele ser de color marrón rosáceo. Esta enfermedad aparece en niños, normalmente en la cara.
Si su hijo desarrollan numerosos lunares en la piel o un lunar mide más de 6 milímetros debe vigilarse por un dermatólogo.
Varios estudios han encontrado una relación entre el número de nevos y un mayor riesgo de desarrollar melanoma.
Otros factores de riesgo que pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar melanoma incluyen antecedentes familiares de melanoma, el sistema inmunológico débil, y la tendencia a las quemaduras solares.
Aunque los lunares en la piel de un niño pequeño son generalmente inofensivos, es importante enseñar hábitos saludables, tales como la protección del sol.
El melanoma, aunque es raro en los niños pequeños, está aumentando entre los adolescentes y adultos jóvenes.
El principal problema de los lunares, que es el que genera la preocupación, es la degeneración de un pequeño número de ellos a una enfermedad llamada melanoma maligno, que es un tipo de cáncer de piel. En esta forma de cáncer, que puede ser fatal, el diagnóstico y tratamiento precoz mejoran enormemente el pronóstico.
La presencia de lunares es habitual, y ello no implica que exista malignización en un futuro. El riesgo aumenta si existe historia familiar de melanoma maligno.
Observa regularmente tus lunares, y acude al médico para que los examine.
Si su hijo tiene lunares displásicos, el niño debe tener exámenes de rutina de piel después de la pubertad.
Cuando una lesión se asemeja a un nevo Spitz, debe ser examinada por un dermatólogo - sin importar la edad de la persona.
Regla del ABCDE para la detección de Melanoma
La Regla del ABCDE permite evaluar si un determinado lunar tiene riesgo de ser un melanoma (cáncer de piel o lunar canceroso). La A se refiere a la asimetría, es decir, si los dos lados del lunar son simétricos o no.
Tratamiento y Prevención de Lunares
La mayoría de nevus no requieren tratamiento pero si controles dermatológicos periódicos.
Hay algunos que son mejor extirparlos ya sea por su aspecto irregular, por su localización de difícil control o porque afecta sensiblemente el aspecto del niño.
A veces, por motivos estéticos, puede estar indicado el aclaramiento del nevus mediante láser.
Aunque la posibilidad de malignización de un nevus adquirido es muy baja (tasa de transformación anual de un nevus en melanoma es de un 0,0005% para individuos menores de 40 años) ante cualquier duda o cambio brusco y sospechoso observado debe procederse a su extirpación y consiguiente estudio histológico.
Existen una serie de cambios, en ocasiones súbitos, que pueden sufrir los nevus sin que ello suponga malignización y que es importante conocer. En general, estos cambios no malignos suelen afectar a todos los nevus de un individuo o al conjunto de ellos que se hallan expuestos al mismo agente responsable de un cambio y al cabo de un tiempo (7 o 10 días) suelen volver a su situación basal.
En el pasado, muchos autores abogaban por la eliminación profiláctica sistemática de todas las lesiones pigmentadas de determinadas localizaciones: palmas, plantas y genitales, suponiendo un mayor riesgo de transformación maligna en estas zonas. Hoy día, se sabe que este hecho estaría injustificado y que la histología más atípica de estas lesiones es propia de su localización (continuamente sometida a traumatismos), sin que ello suponga un mayor poder de degeneración maligna.
La fotoprotección es un importante factor de prevención de los nevus, incluso cuando ya se hayan presentado.
Las personan con numerosos nevus deben siempre protegerse del sol y asistir periódicamente a controles con el dermatólogo.
Si bien el sol es una fuente inagotable de vitamina D, con innumerables beneficios para la salud, tanto de adultos como de niños, también provoca efectos nocivos sobre la piel. La exposición solar en la infancia, especialmente en regiones geográficas con una alta incidencia de la radiación ultravioleta, como las Islas Canarias, puede derivar en patologías como las fotodermatosis idiopáticas, las reacciones fototóxicas y fotoalérgicas, así como quemaduras e incluso, en cáncer de piel.
La piel tiene efecto memoria y recuerda las horas de exposición al sol y la radiación ultravioleta recibida a lo largo de la vida. De hecho, según la Academia Española de Dermatología y Venereología, el 80% del daño solar en la piel se produce antes de los 18 años, de ahí que la exposición al sol sea uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de melanomas en la etapa adulta.
Los niños con pieles muy blancas, con tendencia a padecer quemaduras al exponerse a los rayos solares - especialmente aquellos que sean rubios o pelirrojos y que tengas ojos claros- deben extremar precauciones.
Todas estas medidas son imprescindibles para evitar la aparición de lesiones cutáneas provocadas por el sol.
Fotoprotección para reducir el riesgo de cáncer de piel
La radiación ultravioleta es uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de piel. Protegerse adecuadamente es esencial para evitar o minimizar el daño en el ADN celular.
- Aplica protector solar que te proteja de los rayos UVA, UVB, infrarrojos, luz azul y luz visible, con un Factor de Protección Solar (FPS) de al menos 30.
- La piel tiene memoria, y el daño solar en la infancia puede manifestarse en la edad adulta.
- Los bebés menores de seis meses no deben exponerse al sol.
- Las quemaduras solares causan daño irreversible en el ADN celular, incrementando el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta.
- Realiza una autoexploración mensual de la piel, prestando atención a la aparición de nuevos lunares o cambios en los existentes. Examina también heridas o úlceras que no cicatrizan.
- Además, presta atención al «patito feo»: si un lunar es claramente diferente del resto, consúltalo con un dermatólogo.
Ante cualquier cambio o sospecha, lo ideal es acudir a un dermatólogo para una revisión exhaustiva de los lunares. Aunque la autoexploración de la piel es un paso crucial para la detección precoz del cáncer de piel, muchas veces no prestamos la atención necesaria para identificar los signos de alerta. Además, algunos de estos signos pueden ser sutiles y difíciles de detectar a simple vista.
Los lunares y manchas pueden aparecer en áreas difíciles de ver, como el cuello, la espalda, o el cuero cabelludo. En estas zonas, realizar una revisión completa de los lunares sin ayuda puede ser complicado. Aquí es donde la consulta con un dermatólogo especializado en Alicante se vuelve esencial.
Debido a la relación entre el número y tamaño de los lunares con el riesgo de melanoma, nuestros especialistas recomiendan una revisión anual de lunares.
Diagnóstico avanzado del cáncer de piel en Alicante
En el Centro Dermatológico Estético, contamos con la tecnología Fotofinder Una técnica de dermatoscopia digital para el monitoreo y análisis de lesiones cutáneas y los procedimientos más innovadores para detectar y clasificar tumores cutáneos en sus fases iniciales. El sistema FotoFinder utiliza una cámara especializada para capturar imágenes detalladas de los lunares y otras lesiones cutáneas. Estas imágenes se almacenan y se comparan en revisiones posteriores, lo que permite detectar cambios sutiles o la aparición de nuevas lesiones.
Se hace lo que llamamos un mapa de todo el cuerpo para ver y localizar los lunares, especialmente los, a priori, más peligrosos. El mapa corporal de cada paciente servirá para revisiones posteriores y la comprobación de la evolución de los mismos. Gracias a una tecnología de última generación el Foto-finder, haremos el mapeo de todos los lunares que presenten un cierto nivel de peligrosidad de cada paciente. Con esta tecnología, además, podremos hacer un seguimiento de la evolución de la piel y los lunares de cada paciente año a año. Un completo historial médico del paciente centrado en sus lunares y la evolución de éstos en el tiempo.
En el Centro Dermatológico Estético, contamos con una Unidad de Cáncer de Piel que es pionera en la detección temprana del cáncer de piel. Nuestro enfoque incluye un control sistemático de lunares para identificar cualquier cambio sospechoso en las etapas más iniciales, lo que permite aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Técnicas Quirúrgicas en Cirugía Dermatológica
Las técnicas quirúrgicas en Cirugía Dermatológica son variadas y se eligen según la patología (benigna/maligna), su localización, tamaño y la necesidad de estudio anatomopatológico. Las opciones incluyen desde una biopsia simple hasta tratamientos de lesiones benignas con Nitrógeno Líquido (Crioterapia), Bisturí eléctrico (Electrocoagulación/Electrofulguración) o Láseres Quirúrgicos (CO2, CO2RE), así como la extirpación quirúrgica convencional.
En Centro Dermatológico Estético contamos con la tecnología CO2RE. CO2RE es un láser fraccionado de CO2 con múltiples funciones sobre la piel. Mediante su uso se puede aplicar una matriz de puntos de luz que varían la intensidad según el tipo de piel y los resultados de tratamiento que se deseen.
Estudios y estadísticas relevantes
Los niños que han sufrido quemaduras solares tienen con mayor frecuencia más de 50 lunares (nevus), a diferencia de los que no se han quemado. Los primeros 18 años de vida son primordiales en la lucha contra el cáncer cutáneo, ya que la exposición recibida durante la infancia es alrededor del 50% de la exposición recibida a lo largo de toda la vida y se ha constatado que los niños reciben tres veces más radiaciones UVB que los adultos.
Actualmente, el melanoma es el tipo de cáncer cutáneo más grave que existe, a diferencia de los cánceres de células basales o escamosas, que son los más frecuentes.
La incidencia del cáncer de piel ha aumentado exponencialmente en los últimos años y en la consulta es algo que constatamos cada día. La radiación solar y nuestra exposición a la misma debe ser prudente porque es la causa de este incremento espectacular.
El cáncer de piel, aunque común, es altamente prevenible y tratable si se detecta en sus primeras etapas.
Si bien factores como la genética, la edad o la raza no se pueden controlar, hay elementos clave que sí están en nuestras manos, como la fotoprotección.