El eczema es un concepto genérico que engloba una serie de afecciones cutáneas que se presentan en la piel con hinchazón, acompañadas de enrojecimiento, irritación y picazón. A veces se utiliza la palabra “dermatitis” como sinónimo (por ejemplo eccema o dermatitis atópica). El eczema es un tipo de afección no contagiosa, por lo que no puede transmitirse de unas personas a otras.
Se calcula que en torno al 30 % de los pacientes que presentan eccema tienen antecedentes de atopía en su familia. Lo más llamativo de esta enfermedad es el intenso prurito que obliga a rascarse incluso mientras se está dormido. Este picor aumenta especialmente por la noche y en situaciones de estrés.
El eczema no tiene cura. Cada caso es diferente y el especialista diseñará un plan de tratamiento dependiendo de factores como la edad, sexo, o el estado concreto de salud del paciente que lo sufre.
¿Qué es el Eczema Atópico?
Pero, ¿qué es exactamente la dermatitis atópica o el eczema atópico? Se trata de una afección que hace que la piel no segregue suficientes lípidos en su superficie (hidratantes naturales de la piel), lo que hace que esté seca "por constitución". Como consecuencia, algunos alérgenos e irritantes -detergentes agresivos o ácaros del polvo- pueden penetrar en la piel y causar picor e inflamación.
La dermatitis atópica o el eczema atópico es una afección que produce picor en la piel y que es muy común en bebés y niños. En realidad, un 15-20 % de los niños menores de 7 años padecen eczema, una cifra que se ha disparado en los últimos 30 años. La DA suele empezar en período de lactancia afectando hasta el 30% de los niños y mejora a partir de la adolescencia disminuyendo la prevalencia hasta un 5%.
Se caracteriza por sequedad cutánea importante, que va a originar picor intenso y lesiones típicas de eccema con enrojecimiento y descamación. En un 80% de los casos de dermatitis atópica existe una historia familiar positiva, lo que implica un patrón hereditario tipo poligénico. Al ser una enfermedad con implicación del sistema inmunológico, observamos con frecuencia asociación con otras enfermedades alérgicas, entre ellas destaca especialmente la rinoconjuntivitis alérgica, el asma bronquial y alergia a ciertos alimentos.
Eczema Atópico en Bebés y Niños
En bebés, el eczema se manifiesta a través de parches ásperos con descamación y rojeces ,especialmente en las mejillas y la barbilla. Los síntomas de la dermatitis atópica suele aparecer a partir de las 6-8 semanas de vida con afectación en la zona de las mejillas en forma de enrojecimiento y pequeñas vesículas que acaban formando costras. Con frecuencia acaba extendiéndose al resto de la cara y cuero cabelludo, pero suele respetar el triángulo naso labial. En el resto del cuerpo puede llegar a afectar al tórax y a la zona extensora de las extremidades.
Desde los 2 años hasta la adolescencia es más típica la afectación de zonas flexoras en extremidades (interior de brazos y piernas), cara, cuello, muñecas y tobillos. La dermatitis atópica en adultos suele localizarse con mayor frecuencia en las flexuras del cuerpo.
El tratamiento de los brotes de dermatitis atópica en niños
Causas del Eczema
El eczema es un problema genético. La piel está "constitucionalmente" seca y su barrera contra alérgenos e irritantes está debilitada. Los que penetran en la piel causan inflamación. La piel no produce suficientes sustancias grasas para protegerse, volviéndose vulnerable al ataque de alérgenos e irritantes. Lo que provoca que la piel pierda agua, se vuelva seca y sufra picores, normalmente en las mejillas, la barbilla y las articulaciones.
Todos los pacientes que se expongan a sustancias con una capacidad irritante importante podrán presentar un eccema de contacto ortoérgico. No se necesita un periodo de sensibilización. Por el contrario, el eccema alérgico de contacto aparecerá solamente en aquellos pacientes sensibilizados -alérgicos- a una sustancia concreta -alergeno-, que presentarán las lesiones cutáneas cada vez que se expongan a él. Es necesario un periodo de sensibilización previo -contacto con la sustancia problema- antes de desarrollar el eccema alérgico de contacto.
En adultos, el eczema tiene su causa en profesiones que requieren un frecuente lavado de manos o en condiciones ambientales como los ácaros del polvo doméstico. Estilo de vida (relacionado con la higiene): lavarse en exceso puede dañar la barrera cutánea al igual que utilizar productos de higiene que no tengan en cuenta la sensibilidad de la piel atópica.
Factores Desencadenantes del Eczema Atópico Infantil
En el eccema atópico infantil deberán descartarse posibles factores desencadenantes, como son los procesos infecciosos y ciertos alimentos. En los pacientes en los que se ha comprobado de forma objetiva la exacerbación de la DA por un alimento concreto, se beneficiarán de la evitación de los alimentos implicados. Sin embargo, se deben evitar las dietas restrictivas indiscriminadas que conllevan una grave alteración de la calidad de vida y riesgo de malnutrición.
Síntomas del Eczema
El eczema atópico provoca picor y, a menudo, manchas rojas en la piel. En el caso de los bebés, este aparece en el rostro y, en niños mayores, en los pliegues de la piel alrededor de los codos, las muñecas y las rodillas.
El picor o prurito es uno de los síntomas principales del eczema. La barrera protectora de la piel es defectuosa, lo que significa que los alérgenos e irritantes pueden penetrar en profundidad, dando lugar a la inflamación y la liberación de histamina, la molécula que causa el picor.
Los más comunes suelen ser:
- Piel seca.
- Picazón, que puede agravarse por la noche.
- Manchas de color rojo o marrón grisáceo.
Tipos de Eczema
Existen varios tipos de eczemas que pueden clasificarse por sus diferentes formas. La clasificación habitual de los tipos de eczema se relaciona con las causas y mecanismos que los producen.
Los eczemas son un grupo de enfermedades en las que existe una inflamación de la piel. Se caracterizan por el prurito y por su gran variedad de formas clínicas, así como de causas que lo pueden producir. Hay eczcemas que se desarrollan en individuos con una cierta predisposición genética (por ejemplo el eczema atópico).
Es importante entender que NO todos los eccemas están causados por una alergia en concreto. El dermatólogo puede sospechar la alergia mediante la exploración y el interrogatorio clínico. Sólo en estos casos se solicitarán pruebas para confirmar o descartar la alergia.
A continuación, se describen algunos de los tipos más comunes:
- Dermatitis atópica: Esta clase de eczema es la más común y en muchas ocasiones puede convertirse en crónica. En general, las personas jóvenes con dermatitis atópica poseen un alto riesgo de desarrollar sensibilidad a ciertos alimentos.
- De contacto: Este tipo de eczema viene provocado por el contacto directo con algunas materias.
- Seborreica: Esta clase aparece normalmente en el cuero cabelludo y rostro. En el adulto, las lesiones se distribuyen principalmente a la cara (zona entre las cejas y surcos nasogenianos), orejas y cuero belludo, pero también pueden afectar la espalda, el escote, las axilas y las ingles. Este eczema produce unas escamas blanquinosas-amarillentas y oleosas sobre el área rojiza (las cuales en el cuero peloso se conocen vulgarmente como “caspa”).
- Por pañales: Lo sufren bebés por llevar puesto el pañal de forma continuada.
- Neurodermatitis: Este eczema suele ser provocado por el propio paciente y su necesidad de rascarse en una zona que le produce picor.
- Eczema discoide o nummular: Las áreas afectadas tienen forma redonda o oval y se distribuyen principalmente por los brazos y piernas. Puede acompanyarse de sequedad generalizada.
- Eczema dishidrótico: Es un eczema típico de la gente joven y puede tener empeoramientos estacionales. Afectan a las palmas de las manos, a los dedos (sobre todo la parte lateral) y a las plantas de los pies, y se han relacionado con una excesiva sudoración de estas zonas.
- Eczema irritativo: Es muy frecuente entre las amas de casa y la gente que trabaja en contacto con productos de limipeza. Se produce por un mecanismo de sequedad, lavados demasiado frecuentes y contacto con productos agresivos que pueden irritar la piel (jabones, lejía, guantes,..).
- Eczema alérgico de contacto: Este eczema aparece cuando el paciente se vuelve alérgico a algún producto con el cual ha estado en contacto. En ocasiones se requieren muchos contactos previos (meses o años de uso del producto) antes de adquirir la alergia.
Diagnóstico del Eczema
La base del diagnóstico en la dermatitis atópica es la exploración física ya que nos va a determinar cómo son las lesiones y donde se localizan, ambos aspectos fundamentales en esta enfermedad. En la mayoría de casos el diagnóstico es clínico, esto quiere decir que el dermatólogo diagnostica la enfermedad al ver las lesiones. Ocasionalmente, si se plantean dudas con otras enfermedades, el médico puede necesitar una biopsia de piel para confirmar el diagnóstico. Sólo cuando se sospeche un eczema de contacto, el dermatólogo solicitará pruebas específicas de alergia (pruebas epicutáneas).
Tratamientos para el Eczema
El tratamiento del paciente con dermatitis atópica debe ser individualizado dependiendo del grado de afectación y la duración de los brotes. Todos los tratamientos, incluidas medidas de higiene, van dirigidos a eliminar los factores desencadenantes y a aliviar los síntomas (inflamación, sequedad, picor).
- Tratamientos tópicos: Uso de corticosteroides sobre la piel durante un periodo limitado de tiempo. Principalmente, se basan en el uso de los corticosteroides tópicos durante un período limitado de tiempo. Dependiendo de la zona y del tipo de eczema, su dermatólogo le recomendará un tipo u otro de corticosteroide, así como el excipitente más adecuado (crema, pomada, solución). En algunas ocasiones también se utilizan inmunomoduladores tópicos (pimecrólimus y tacrólimus). El eczema seborreico puede mejorar con el uso de antifúngicos en forma de cremas o hielos limpiadores.
- Tratamiento sistémico: Consiste en tomar corticosteroides por vía oral en los casos graves. Los corticosteroides orales se reservan para casos severos o graves y siempre durante períodos cortos de tiempo. Cuando hay eccemas sobreinfectados, a veces se debe tomar un tratamiento antibiótico. En el caso de la dermatitis atópica o en eczemas que se han sobreinfectado, los antibióticos orales pueden ser efectivos como tratamiento coadyuvante. En casos excepcionales que no responden a los tratamientos anteriores, se pueden utilizar otros tratamientos como la fototerapia (UVB, PUVA) o fármacos inmunosupresores o inmunomoduladores sistémicos (ciclosporina, metotrexat, azatioprina, tacrólimus, etc.). Siempre se debe tener en cuenta que todos estos tratamientos han de estar prescritos y supervisados por un dermatólogo.
- Fototerapia: los rayos UVA y PUVA son claramente eficaces.
- Inmunosupresores: que disminuyen el sistema inmune.
- Inmunomoduladores: el Protopic, a base de tacrolimus, se ha desarrollado específicamente para el tratamiento de la dermatitis atópica.
- Antibióticos: como la penicilina o la eritromicina. Se usan para tratar infecciones bacterianas asociadas.
- Antivirales: como el Aciclovir o sus derivados.
- Fomentos (o cataplasmas): cuando existen lesiones exudativo-costrosas.
Cuidado de la Piel Atópica
La prevención supone uno de los aspectos fundamentales para mantener al paciente el mayor tiempo posible libre de síntomas de la dermatitis atópica. La DA es una enfermedad inflamatoria de la piel que dura toda la vida, aunque suele cursar en brotes con intervalos de tiempo libre de enfermedad.
Es importante mantener nuestra piel hidratada para que cumpla correctamente su función protectora ante los agentes externos y evitemos con ello los molestos síntomas que acompañan la piel seca, los brotes de piel atópica y otro tipo de eczemas. Para eso debemos incluir en nuestra rutina cremas emolientes que nos ayuden a prevenir o tratar la atopía. Los tratamientos con emolientes aportan flexibilidad y sensación de confort, reforzando la suavidad y calmando molestos síntomas como las rojeces, descamación, sarpullidos e incluso quemaduras.
Aquí hay algunos consejos para el cuidado diario:
- Si tienes la piel seca, mantenla bien hidratada con una crema emoliente (habla con tu farmacéutico)
- Evita el calor o el frío extremos y los ambientes secos. Los cambios de temperatura son también perjudiciales
- Ventila bien la casa, y evita en lo posible las mascotas. Idealmente, mantén tu dormitorio libre de almohadones, cortinas, peluches y elementos que puedan retener los ácaros domésticos. No barras, utiliza la aspiradora
- Evita las situaciones que puedan provocar estrés, que es un posible factor desencadenante
- Sécate bien tras el lavado, aplicando una crema emoliente
- Si estás al sol, ponte un filtro solar adecuado
- No uses ropa de tejidos sintéticos, sino preferiblemente de algodón, incluyendo los calcetines y la ropa de cama. Evita también llevar mucho tiempo al día el calzado deportivo
- Lava la ropa con detergentes suaves y no uses lejía, ni suavizantes
- No te bañes con agua muy caliente, ni permanezcas mucho tiempo en el agua.
- No uses jabón, sino productos suaves. Tu farmacéutico te aconsejará. Sécate con suavidad, sin frotarte la pielTras el baño, ponte crema emoliente
- Procura evitar las actividades que te hagan sudar
- Evita en lo posible el maquillaje
- Utiliza guantes de algodón para las tareas domésticas
- Si has detectado alimentos desencadenantes, suprímelos de la dieta.
- Contacto con detergentes.
- Evitar piscinas cloradas.
El Baño y la Piel Atópica
Actualmente todavía sigue siendo tema de controversia la cuestión del baño en la dermatitis atópica. Personalmente la experiencia me ha enseñado que el baño es un momento importante de tranquilidad y de disfrute para el niño, le ayuda a relajarse y esto supone un factor clave en el control de la dermatitis. Mientras juega, el agua va humidificando la piel, eliminando costras y limpiándola de los gérmenes que se han acumulado durante el día.
El agua ha de estar calentita pero no demasiado. No pasarnos tampoco con el tiempo, aunque el niño nos lo suplique. El ratito de bañera no debe sobrepasar generalmente los 10-15 minutos. Utilizar soluciones de avena para echar en el agua de la bañera, suavizan mucho la piel. El jabón tiene que ser suave. Al salir, nada de frotar con la toalla, se tiene que secar la piel de forma delicada, dando pequeños toquecitos. Está totalmente prohibido usar el secador de pelo para secar la piel.
Si un día observamos que el niño está muy mal y preferimos no bañarlo, no pasa nada. Y también lo contrario, un día especial, de vez en cuando, como premio y si no está muy mal de la dermatitis, se le puede dejar en la bañera unos minutillos más.
¿Qué crema utilizar para la piel atópica?
Si ves que la crema que le pones a tu hijo no le va bien, no desesperes, merece la pena probar con otras cremas hasta encontrar la que mejor se adapte a su piel. Las cremas solo se pondrán sobre la piel sin lesiones, libre de eczemas ya que pueden irritarlas y empeorarlas. No podemos olvidar que, si el niño tiene asociada alergia a alimentos, las cremas deben estar libres en su composición de derivados de dichos alimentos.
Debemos asegurarnos de que el niño con DA tenga su crema en el colegio o en la guardería, y que se la pueda aplicar cada vez que sienta picor o que se le reseca la piel. Las cremas se deben aplicar por todo el cuerpo, con un ligero masaje, sin frotar. La frecuencia de aplicación dependerá de cada niño y del estado de su piel. Suele ir muy bien para calmar el picor poner algo fresquito sobre la zona, así que yo le digo a mis pacientes que tengan en la nevera un bote de su crema y que cuando tengan picor en una zona del cuerpo en vez de rascarse se pongan esta crema. El frescor les aliviará mucho y la crema al hidratar mejorará el picor.
Mientras el niño duerme se le puede poner en las zonas más secas (orejas, labios, párpados, flexuras…) vaselina sin perfume ya que tiene un alto poder de hidratación. El momento de aplicar la crema a tu hijo después del baño debe ser un momento especial, tranquilo y sin prisas. Dedicar ese rato al cuidado de la piel tanto para el niño como en el caso del adulto con DA hace que el cuerpo y la mente se tranquilicen y eso es fundamental para el control de la enfermedad, disminuirá el picor y se relajará consiguiendo con ello dormir mejor.
La Ropa y la Piel Atópica
La ropa pica, alguna más que otra, y al atópico mucho más. Por eso es muy importante tener unas nociones básicas sobre cuál es el tipo de tejido que puede ir mejor para las personas, niños o adultos, que tienen dermatitis atópica. Un pijama que pica puede hacer que nuestro bebé llore toda la noche y no sepamos el motivo.
La ropa es preferible que sea de fibras naturales, especialmente la ropa interior, con pocas costuras y sin encajes. La lana debe evitarse ya que es irritante en contacto directo con la piel, aumenta la temperatura corporal y acentúa el picor. En la dermatitis atópica hay que cuidar mucho los pies. La ropa debe quedar holgada, nunca ajustada ya que no dejará respirar a la piel y empeorará la dermatitis.
Los atópicos no debemos comprar la ropa y acto seguido ponérnosla así tal cual, hay que prepararla para que no nos haga daño en la piel. SIEMPRE hay que quitar todas las etiquetas. Revisar bien la ropa para que no quede ninguna. Para quitar las etiquetas hay que descoserlas, nada de cortarlas con las tijeras. Es recomendable no utilizar la secadora, desnaturaliza las fibras y estropea antes la ropa.
Cuando hagamos el cambio de ropa de temporada, antes de ponérnosla, debemos darle un aclarado en la lavadora. No debemos olvidar que la piel atópica sufre mucho con los cambios de temperatura; por este motivo, en los meses de frío, debemos desabrigarnos si entramos en sitios con calefacción.
| Aspecto | Recomendaciones |
|---|---|
| Tejido | Fibras naturales (algodón), evitar lana y sintéticos |
| Etiquetas | Quitar siempre descosiendo, no cortar |
| Lavado | Detergentes suaves, sin lejía ni suavizantes |
| Secado | Evitar la secadora |
| Temperatura | Evitar cambios bruscos, desabrigarse en lugares con calefacción |