Eczema Solar: Tratamiento y Prevención

El buen tiempo y el verano son sinónimo de sol y playa, pero también pueden traer consigo problemas en la piel como la dermatitis solar, provocada por una exposición excesiva a los rayos ultravioletas. Este tipo de dermatitis es uno de los problemas más comunes que sufre la piel.

La fotodermatosis, conocida popularmente como alergia solar, es el conjunto de alteraciones de la piel provocadas por las radiaciones del sol o fuentes artificiales como las cabinas de bronceado. Es habitual que, con la llegada del sol, algunas personas muestren los síntomas de una serie de patologías que se conocen como alergia solar. Las enfermedades cutáneas que engloba este término se caracterizan por tener un síntoma en común: la fotosensibilidad patológica. Es decir, una reacción anormal a la radiación ultravioleta, que se manifiesta de formas diferentes.

Diferencias entre Dermatitis Solar y Alergia al Sol

El principal factor diferencial entre la dermatitis y la alergia al sol tiene que ver con la relación entre tiempo de exposición y aparición. Mientras que para producirse la dermatitis solar tiene que existir una exposición prolongada, en el caso de los alérgicos esto no siempre sucede.

Por morfología, las pieles más pálidas (de ascendencia nórdica) y atópicas, sufren más con la exposición solar.

Síntomas de la Eczema Solar

El primer estadio es un eritema cutáneo intenso con tumefacción edematosa y sensación de calor, seguido en ocasiones de aparición de vesículas y ampollas. En los casos leves, el eritema es seguido por la descamación con pigmentación de la piel.

Se trata de un trastorno que conlleva la aparición de ardor, ronchas, granitos y, a veces, ampollas en las zonas expuestas al sol, generalmente en la cara, escote, antebrazos y piernas. Generalmente no reviste gravedad ni suele asociar síntomas generalizados. Las lesiones suelen durar entre 2 y 6 días. Típicamente esta reacción tiene lugar en las zonas expuestas al sol, si bien aquellas que habitualmente están “acostumbradas” a la exposición lumínica, como la cara y el dorso de las manos, podrían no verse afectadas debido a un fenómeno que se conoce como desensibilización.

Enfermedades Ocasionadas por la Alergia al Sol

Las enfermedades cutáneas que engloba este término se caracterizan por tener un síntoma en común: la fotosensibilidad patológica. Es decir, una reacción anormal a la radiación ultravioleta que se manifiesta de formas diferentes. Estas son las enfermedades que produce y sus síntomas:

  • Erupción polimorfa solar o eritema polimorfo solar: Es la más frecuente y afecta principalmente a las mujeres de piel clara en los treinta primeros años de su vida. Se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel, en forma de placas, eccema o pápulas, entre otras, aunque, a veces, lo único que se nota es picor. Las lesiones se distribuyen por zonas poco expuestas al sol como el tórax o la parte superior de los brazos y respeta otras áreas del cuerpo, como la cara.
  • Prurigo actínico: Suele aparecer en la infancia, entre los cinco y diez años de edad, en niños con antecedentes familiares. Se trata de una erupción en la piel que está presente durante todo el año y empeora cuando llega el verano. Esta alergia al sol desaparece en la pubertad.
  • Dermatitis actínica crónica: El 90% de sus pacientes son hombres de edad avanzada cuyo primer síntoma es un picor en la zona de la cara, cuello y dorso de las manos. Este picor acaba derivando en lesiones de eccema y pápulas, entre otros síntomas, en las zonas expuestas al sol. Más adelante, dichas lesiones también aparecen en las zonas cubiertas por la ropa.
  • Urticaria solar: Es poco frecuente y suele presentarse en mujeres, entre los veinte y cuarenta años. Sus primeros síntomas son prurito (irritación) y eritema o enrojecimiento de la piel. En pocos minutos, pueden aparecer habones o ronchas, en las zonas más expuestas al sol como la cara y las manos. Estas señales desaparecen cuando se evita la exposición solar, sin dejar cicatrices.
  • Hidroa vacciniforme de Bazin: No es habitual y suele aparecen en niños de piel clara hasta los diez años. Sus síntomas, después de la exposición solar, son: eritema, sobre todo en la cara, que acaban convirtiéndose en vesiculoampollas (ampollas pequeñas) que dejan cicatrices. Además, el niño puede tener fiebre y malestar general. Suele coexistir con la dermatitis atópica.
  • Fotosensibilización por sustancias químicas (exógenas o endógenas): Hay sustancias que, al ingerirse o aplicarse sobre la piel, pueden producir reacciones cutáneas al sol. Cuando esto ocurre se presentan lesiones en forma de quemadura solar exagerada, aunque la exposición no haya sido intensa. En las zonas más expuestas puede aparecer quemazón, eritema, ampollas, hiperpigmentación y prurito, entre otros síntomas. Si la lesión se debe a una fotoalergia, aparecen placas accematosas con descamación y gradualmente, vesiculoampollas con picor.
  • Reacciones fototóxicas: Para que se produzcan debe sumarse el efecto de un fármaco, tomado por vía oral o aplicado, con la exposición solar. Es similar a la quemadura solar. El fármaco nos hace más sensibles al sol y nos quemamos allá donde nos da, pudiendo aparecer lesiones rojizas eccematosas, incluso con ampollas. En ocasiones requiere tratamiento con corticoides, además de los consejos comunes a todas las fotodermatosis. Muchos fármacos son fotosensibilizantes, sobre todo algunos antibióticos, AINES, antidepresivos, ansiolíticos y diuréticos.

🔴 ALERGIA AL SOL ¿Que es y como se trata? @drapilarochoa - Dermatologa

Causas de la Alergia Solar

Es difícil determinar por qué estas enfermedades se desarrollan en unas personas sí y en otras no, pero sus causas pueden ser:

  • Algunos medicamentos, productos químicos y enfermedades: que puedan hacer que la piel sea más sensible al sol.
  • La exposición a ciertas sustancias: algunos síntomas de alergia al sol se desencadenan cuando la piel se expone a alguna sustancia (fragancias, desinfectantes, etc.) y luego a la luz solar.
  • Padecer otra enfermedad de la piel: por ejemplo, las personas con dermatitis corren el riesgo de que aparezca algún tipo de alergia solar.
  • Tener familiares directos que padezcan fotodermatosis.

Prevención de la Eczema Solar

La prevención es la medida más eficaz para evitar la aparición de estas quemaduras con una correcta fotoprotección con protectores solares de amplio espectro con factor de protección solar (SPF) 30 o superior, el uso de ropas adecuadas y gafas de sol.

Las recomendaciones generales para evitar los síntomas de la alergia solar son:

  • Cuidar la piel con productos que calmen la irritación y proporcionen hidratación.
  • Usar una fotoprotección adecuada: aplicar el producto, con un SPF alto (50 o más) con generosidad y reaplicando cada dos horas o incluso más a menudo, si la persona ha estado nadando o sudando.
  • Una buena opción para proteger la piel, de una forma completa, es la fotoprotección oral. Este tipo de fotoprotección supone un eficaz complemento de las cremas protectoras, en épocas de alto riesgo, para aquellas personas que tengan alergia solar.
  • Evitar las horas en las que la radiación solar es más intensa, entre las 12h y las 16h.
  • No exponerse repentinamente a mucha luz solar: es preferible ir acostumbrándose gradualmente al sol y permitir que la piel se adapte.
  • Utilizar ropa protectora con mangas largas, sombreros y gafas de sol: se recomienda no usar prendas de tela fina, ya que los rayos penetran a través de ellas.
  • Evitar las causas que provocan los síntomas: alejarse, en la medida de lo posible, de productos, medicamentos u otros factores que puedan desencadenar un brote.
  • Acudir al especialista: si los síntomas persisten o se agravan, es necesario pedir consulta con el médico para que prescriba el correspondiente tratamiento.

Los protectores solares deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol y renovar su aplicación cada 2 o 3 horas. Una de las primeras medidas a realizar antes de cualquier exposición es la aplicación de un protector solar de alto nivel de protección (factor 50 en adelante) y que sea de buena calidad. Conviene además leer con atención las recomendaciones del fabricante respecto a la frecuencia de aplicación, resistencia al agua o arena y duración de la protección.

La mejor medida de prevención será siempre no exponerse más de la cuenta al sol y cuidar la piel contra la radiación solar usando un bloqueador contra los rayos UV. Un producto como Anthelios UVMune 400 Crema Hidratante SPF50+ puede marcar la diferencia, en especial porque funciona con pieles sensibles y es tan seguro que hasta el contorno en los ojos puede ser protegido. Lo bueno de comprar un protector solar como este es que está fabricado para mantenerse en la piel incluso contra el sudor, agua o arena, brindando una textura ligera y cómoda. Además de eso, recuerda siempre hidratar la piel y tener a la mano productos que puedan aliviar la irritación causada por los rayos UV. No te olvides tampoco de identificar exactamente qué es lo que causa tu reacción alérgica para así poder evitar estas afecciones por completo. De esta manera, podrás prevenir su aparición y disminuir su efecto.

Tratamiento de la Eczema Solar

En el caso de que ya se haya producido, se deben aplicar cremas hidratantes frías, que disminuyan en la medida de lo posible la temperatura de la piel. En casos extremos, con afectaciones de capas más profundas de la piel, se recomienda el uso de apósitos húmedos combinados con cremas de diversos tipos (también bajo prescripción médica). Tratamiento: similar al de las quemaduras solares. Se derivará a consultas de Dermatología para su estudio.

Además de eso, recuerda siempre hidratar la piel y tener a la mano productos que puedan aliviar la irritación causada por los rayos UV. Algunos medicamentos, perfumes y cosméticos pueden ser los causantes de una alergia que se desencadene por la luz del sol. En este caso, es posible minimizar la comezón y la incomodidad con cremas como Toleriane Dermallergo Ojos, la cual se encarga de aliviar los síntomas y la irritación causada por alergias y dermatitis en el área del contorno de los ojos. Además, la hidratación que brinda puede ofrecer mayor alivio a largo plazo, siendo un buen tratamiento para esta alergia al sol.

Dermatitis Atópica y el Sol

El sol, el mar, las vacaciones... no solo son buenos para la moral, sino también para la dermatitis atópica, que suele mejorar en verano. Aunque la luz UV (en pequeñas dosis) tiene un efecto antiinflamatorio que reduce los síntomas del eczema, la piel sigue estando seca y la barrera cutánea sigue siendo frágil. Por ello, sudar o nadar en el mar puede desencadenar rápidamente reacciones y picores. Por lo tanto, debemos permanecer atentos y seguir cuidando la piel.

Como con todos los tipos de piel, seguir la regla de oro: no exponerse entre las 12 y las 16 horas, cuando los rayos UV son más intensos. Elegir una crema solar sin perfume con una protección alta de SPF 50+ que sea adecuada para la piel atópica. Aplicar la crema solar para piel atópica al menos 15 minutos antes de la exposición, sin frotar y sin masajear demasiado. Después, volver a aplicar cada dos horas. La ropa sigue siendo la mejor protección, sobre todo para los más pequeños: elegir prendas holgadas y aireadas para evitar el efecto irritante del sudor y optar por camisetas anti-UV para los niños. La crema solar de protección muy alta, PROTECT AD Crema SPF 50+ es el primer producto solar formulado y probado especialmente para satisfacer las necesidades de las pieles con tendencia atópica y con una textura realmente agradable.

Puedes tener la tentación de olvidarte de los cuidados diarios, ya que los síntomas se reducen con el sol, pero la afección cutánea sigue ahí. Así que cuando se trata de la dermatitis atópica y el sol, no hay vacaciones para el ritual de cuidado de la piel: sigue correctamente los tratamientos para el eczema. Seguir los tratamientos para el eczema (emolientes y dermocorticoides) sigue siendo necesario cada día para que la piel pase un buen verano sin picores.

Antes de nadar, aplicar una crema protectora contra la sal o el cloro antes de aplicar la crema solar para piel atópica. Lo mismo ocurre antes de una sesión de deporte al aire libre, para reducir el efecto del roce en la piel sudada. Después de nadar o hacer deporte, aclarar los agentes irritantes lo antes posible con agua limpia. Y volver a aplicarse crema solar para piel atópica si se expone de nuevo. ¡Cuidado con la toalla llena de arena al secarse en la playa! No se recomienda la exposición al sol durante las horas más calurosas. La mejor protección sigue siendo llevar ropa, a ser posible de algodón, y un sombrero. La crema solar debe tener un factor de protección suficiente (idealmente SPF 50+).

Por ello, disfrutar del sol y nuestro tiempo de ocio no debería ir reñido con la protección de la piel y salud.

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