La mayoría de los exantemas suelen manifestarse en la infancia, de hecho, son una de las consultas más frecuentes en pediatría. Algunos producen exantemas más específicos como la varicela, el sarampión o la rubeola, todos ellos últimamente menos frecuentes gracias a las vacunas ”, de ahí la importancia de tener al día el calendario vacunal de los peques.
Un exantema es una erupción en la piel de morfología, extensión y distribución variables. Se trata de una consulta muy frecuente en Pediatría por la aparición de “granitos” o “manchas” en la piel del menor.
En un elevado porcentaje de casos, los exantemas son de origen infeccioso viral. También, pueden aparecer exantemas en el curso de otras infecciones, en enfermedades sistémicas o estar relacionados con fármacos.
¿Por qué son tan habituales en niños?
Tal y como apuntábamos al inicio, los exantemas virales suelen manifestarse sobre todo en la infancia. ¿Por qué ocurre esto? Porque normalmente son parte de un proceso viral, algo extremadamente frecuente en los niños. “El sistema inmunitario de los peques está todavía aprendiendo a defenderse sin olvidarnos que, además, la higiene en estas edades es mejorable (comparten objetos, se lavan las manos menos, no se tapan al toser...) pero, por suerte, suelen ser cuadros leves”, asegura la pediatra.
Asimismo, la Dra. Quiles nos cuenta que, por norma general, “los cuadros víricos son sintomáticos” y, por tanto, su tratamiento se basa en aliviar los síntomas. Y, para tratar los exantemas “sólo deberíamos hidratar la piel y, en caso de picor podemos tomar algún antihistamínico. "El pronóstico es excelente en la inmensa mayoría de los casos.

¿Cuáles son las causas de los exantemas?
Los exantemas en Pediatría se pueden deber a múltiples causas, pero lo más habitual es que se deban a infecciones virales. Entre las infecciones más frecuentes que producen estos exantemas se encuentran:
- Exantema súbito: Suele manifestarse en niños pequeños, generalmente menores de 2 años, y se caracteriza por la aparición de unas lesiones rosadas de pequeño tamaño en el tronco y, a veces, también en la cara tras haber estado unos días antes con fiebre. Es típico que aparezcan al quitarse la fiebre. Está producido por el virus herpes humano tipo 6. No precisa tratamiento y desaparece espontáneamente en 2-3 días.
- Megaloeritema: Es más típico en niños de edad escolar y produce un enrojecimiento llamativo en ambas mejillas -se suele hablar por eso de “enfermedad de la bofetada”-. Se puede extender al resto del cuerpo, su causante es el parvovirus B19 y no precisa tratamiento.
- Varicela: Es cada vez menos frecuente debido a la vacunación y se caracteriza por lesiones en la piel de varios tipos, desde manchas rosadas, a lesiones con aspecto de vesículas y líquido en su interior, y otras lesiones con costra (aspecto de “cielo estrellado”). Suele producir picor y puede contagiarse fácilmente a otras personas, por lo que se recomienda aislar al niño o niña de otros menores o personas con problemas de inmunidad hasta que todas las lesiones se encuentren secas, con costra.
- Enfermedad boca-mano-pie: La producen distintos tipos de virus, generalmente, del tipo de los enterovirus. En esta infección viral aparecen lesiones con contenido transparente o amarillento en su interior, tanto alrededor de la boca, como en manos y pies y, muy frecuentemente, entre los dedos. Suele acompañarse de clínica catarral y falta de apetito, y a veces también puede asociar lesiones en el interior de la boca. Se resuelve de forma espontánea, sin tratamiento.
Otras enfermedades más clásicas que se acompañan de exantemas son el sarampión o la rubeola, pero su frecuencia actualmente es muy baja gracias a la vacunación.

¿Cuáles son los síntomas y cuándo acudir al pediatra?
Normalmente, las manchas suelen ser de color rojo, de tamaño variable, de presentación cambiante y constituyen un signo clínico que puede ayudar a diagnosticar la enfermedad que lo origina. La pediatra nos cuenta que “normalmente aparece en una o varias zonas de la piel algún tipo de lesión que pueden ser desde manchas no palpables, habones palpables como la urticaria, granitos o manchas pequeñitas, incluso vesículas. Pueden acompañarse, o incluso ir precedidas, por fiebre que puede ser alta (39 grados o más)”.
El primer paso para el diagnóstico será determinar si su origen es infeccioso o no, mientras que para esto la fiebre será un dato crucial ya que su ausencia puede llevar a excluir el origen vírico del exantema. Entonces, si sospechamos que nuestro hijo puede tenerlo, ¿cuándo debemos acudir al pediatra? “En general, los exantemas víricos son autolimitados y no peligrosos y, por tanto, se resuelven solos en unos días, cuando el cuerpo supera la infección.
Una de las cosas que siempre hay que vigilar ante un exantema es la aparición de petequias, es decir, puntos o manchas rojas o violáceas que al estirar la piel de alrededor se mantienen fijos y no desaparecen. Este tipo de manchas pueden estar relacionadas con alguna enfermedad más grave, por lo que debe ser siempre motivo de consulta.
Diagnóstico del Exantema Súbito
El exantema súbito, también llamado roséola o sexta enfermedad, es una enfermedad de origen vírico presente en niños pequeños. Afecta sobre todo a bebés y niños hasta los 4 años de edad, aunque la mayoría de los casos (90%) se dan antes de los dos años. Se trata de una enfermedad aguda con buen pronóstico, que se caracteriza por durar poco tiempo, con un inicio y un final claramente definidos.
Enfermedades Exantemáticas: Roséola o Exantema Súbito
Los síntomas más característicos del exantema súbito, que como has visto son la fiebre y la erupción cutánea, también están asociados a otras patologías. Por eso es importante que, si tu hijo manifiesta alguno de estos síntomas, acudas al pediatra para que realice el diagnóstico.
Para confirmar o descartar si se trata de exantema súbito, el pediatra tendrá en cuenta: edad del niño, historia clínica y si la aparición de las manchas ha coincidido con la bajada de la fiebre alta y repentina. Esto último, como hemos visto, es un patrón característico del exantema súbito, y, por lo tanto, muy importante a la hora de determinar si se trata de esta enfermedad. En algunos casos también puede ser necesario hacer un análisis para confirmar el diagnóstico, ya que en algunas ocasiones la enfermedad puede confundirse con la rubéola o el sarampión, que tienen síntomas similares.
De cara al diagnóstico, es importante saber que en la primera etapa del exantema súbito, es decir, cuando aún no ha desaparecido la fiebre y por lo tanto no ha aparecido la erupción, puede confundirse con otras patologías como la faringitis.
Los 2 principales síntomas de exantema súbito o roséola
- Repentina subida de la fiebre: que puede llegar hasta los 40 grados. A pesar de ello, el niño afectado suele encontrarse bien. La fiebre puede prolongarse varios días y, del mismo modo que comenzó, desaparece de forma repentina.
- Erupción de color rosado: La disminución de la fiebre viene acompañada de la aparición de una erupción con pequeños puntos de color rosado o rojizo que, al ser presionados, se blanquean. El sarpullido habitualmente empieza en el tronco y se extiende por la cara y, de forma menos evidente, por brazos y piernas. Esta erupción suele desaparecer pasadas unas horas o, como mucho, a los tres días.
La mayoría de los niños con exantema súbito suelen encontrarse bien, sin embargo, algunos pueden estar más irritables. Además, otros síntomas que pueden mostrar, aunque de forma poco frecuente son:
- Párpados inflamados.
- Menor apetito.
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
En el caso de los bebés también pueden manifestar:
- Congestión nasal.
- Enrojecimiento de la garganta, los tímpanos y los ojos.
Complicaciones del exantema súbito o roséola
Aunque son poco frecuentes, algunos niños pueden desarrollar convulsiones febriles. No suelen revestir gravedad, pero es un síntoma muy alarmante. ¿Cómo puedes identificar una convulsión febril? Suele manifestarse de la siguiente forma:
- Se producen sacudidas y movimientos irregulares en uno o varios grupos musculares concretos o incluso en todo el cuerpo.
- Comienza de forma súbita y dura poco tiempo, entre 2 y 3 minutos.
- Puede causar pérdida de conciencia.
- Puede provocar la pérdida de control de esfínteres.
En casos muy concretos, cuando el niño tiene un sistema inmune deprimido, es posible que el exantema súbito afecte al sistema nervioso originando encefalitis o meningitis.
¿Qué hacer si tu hijo tiene convulsiones febriles? Es importante intentar mantener la calma. Ponte en contacto con el servicio urgencias y mientras esperas a que llegue, puedes seguir estos consejos:
- Tumba al niño de lado.
- Comprueba que respira bien, sin introducir ningún objeto en su boca.
- Quítale la ropa para que le baje la temperatura.
¿Por qué el exantema súbito no tiene tratamiento específico?
El virus que causa el exantema súbito es el herpes humano tipo 6 y, en menos ocasiones, el tipo 7. Existen ocho tipos de virus del herpes que causan infecciones en el ser humano, pudiendo dar otras patologías como las calenturas labiales, aunque los tipos 6 y 7 en principio solo están asociados a los síntomas que hemos explicado durante este artículo.
Como enfermedad viral, el exantema súbito no puede tratarse con antibióticos, ya que estos solo son eficaces en caso de infecciones causadas por bacterias. Debido a ello, el exantema súbito no tiene un tratamiento específico, sino un tratamiento sintomático. Es decir, el manejo médico se centra en aliviar los síntomas de la enfermedad. En función de la gravedad, el pediatra decidirá cuál es la mejor forma de hacerlo.
Normalmente se utilizan antitérmicos para bajar la fiebre y se recomienda un aumento en la ingesta de líquidos para evitar la deshidratación del niño. En el caso de bebés aún lactantes, no se recomienda aportar otros líquidos que no sean leche materna o de fórmula.
Si hay inflamación también puede ser necesario el uso de medicamentos antiinflamatorios, siempre prescritos por el médico.

Tratamiento
No hay ningún fármaco disponible para eliminar el virus. Este se irá solo pasados 5-6 días. Si tiene fiebre y está muy irritable podemos darle un antitérmico (inicialmente paracetamol cada 4 horas)
El tratamiento es sintomático, atendiendo a la fiebre y la deshidratación, para evitar complicaciones. Los antitérmicos como el paracetamol y los baños de agua fría con esponja pueden ayudar a reducir la fiebre.
Remedios caseros de la roséola
Algunos tratamientos caseros y orientaciones para reducir la incomodidad de la roseola son:
- Aplicar paños fríos o tomar baños tibios para aliviar la fiebre.
- Usar un humidificador para la congestión nasal o el malestar.
- Administrar al niño muchos líquidos para evitar la deshidratación.
- Usar hierbas medicinales como muérdago y ajo para aliviar los síntomas.
- Aplicar una crema humectante suave para curar las manchas en la piel.