El uso del bótox para mejorar el aspecto de nuestra cara y parecer más joven es algo ya muy habitual.
Cada vez, más personas deciden someterse al tratamiento y renovarlo una o dos veces al año, ya que los efectos se pasan entre 3 y 6 meses después de la aplicación.
Sin embargo, todavía hay muchos casos de mal uso.
Seguro que has visto a más de una persona, aunque sea alguien famoso en televisión, a quien parecen haberle paralizado los músculos de la cara, o cuyas facciones han cambiado por completo su fisonomía.
Por lo general, todos estos problemas ocurren por el uso de una mala técnica por parte del profesional o por un exceso de bótox inyectado.
El bótox es un tratamiento de rejuvenecimiento facial rápido, seguro y con resultados demostrados; sin embargo, la falta de información sobre las técnicas de medicina estética ha difundido el miedo a perder la expresión del rostro y mostrar un aspecto artificial, pero el único bótox que quita la expresión del rosto es el mal puesto.
Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.
En el Centenario y 37º Congreso Nacional de la AEDV celebrado del 17 al 20 de junio en Madrid, el Dr. Pedro Jaén nos revela todas las novedades relacionadas con la toxina botulínica.
¿Es segura? ¿Qué hay de nuevo en las de reciente aparición?
Mitos y verdades sobre el botox l Dra. María Clara Mejía
¿Qué es la toxina botulínica?
La toxina botulínica, más conocida como botox (la marca del primer medicamento de este tipo que se comercializó) se aprovecha su capacidad de producir parálisis muscular para utilizarla con fines médicos en el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas y en medicina estética para las arrugas de expresión, que es por lo que más se la conoce.
La toxina botulínica es un medicamento compuesto por una neurotoxina que se inyecta en determinados músculos de la cara, los paraliza y evita que se contraigan.
La musculatura facial es responsable de la expresión de nuestro rostro.
Con el tiempo los movimientos repetidos producen una serie de líneas permanentes que la toxina botulínica puede suavizar, produciendo una parálisis temporal del músculo estriado.
Aunque su efecto es transitorio, su aplicación es poco traumática, lo que permite prolongar sus efectos indefinidamente a través de inyecciones seriadas.
Aunque su indicación inicial es el tratamiento de las arrugas de expresión de la glabela o entrecejo, y por extensión de la mitad superior del rostro, cada vez adquiere un mayor interés su empleo para “suavizar” las expresiones inestéticas, y por tanto las arrugas relacionadas con envejecimiento, mal humor, estrés y tristeza, y “potenciar” las expresiones estéticas.
Recientemente ha adquirido un gran interés su aplicación para conseguir el denominado “efecto lifting” mediante la debilitación de toda la musculatura depresora facial, con la consiguiente potenciación de la musculatura elevadora.
Hay siete tipos de toxina botulínica (A, B, C, D, E, F y G).
Clostridium botulinum es una bacteria anaerobia, es decir, que crece aun sin oxígeno.
En la Europa del siglo XIX hubo algunos brotes de intoxicación asociados al consumo de salchichas.
El botulismo, causado principalmente por los tipos de la toxina botulínica A, B, E y ocasionalmente el F, tiene baja mortalidad.
Se ha estimado que la dosis letal media para el ser humano son dos nanogramos de toxina botulínica por kilo de peso corporal.
En otros tiempos la mortalidad por botulismo era alta, dado que no existía la antitoxina botulínica.
Los pacientes, a quienes era necesario intubar, morían sobre todo por debilidad y parálisis de los músculos y los nervios respiratorios.
Es cierto que en España la toxina botulínica está aprobada para su uso en el entrecejo.
Otro ejemplo similar sería la aspirina.
Su uso está aprobado como analgésico, pero muchos médicos la utilizan también para prevenir coágulos en la sangre, aunque no esté autorizada para ello.
La toxina botulínica que usamos en nuestras consultas es una proteína que ha sido refinada y purificada, y se usa en mínima dosis y solo en el músculo que queremos relajar.
Estas cantidades son tan mínimas que no existe ningún riesgo de posibles efectos adversos.
Se dice que se podría multiplicar la dosis que usamos en estética por más de 60 sin que exista el mínimo efecto secundario.
Esto sería impensable con fármacos con la aspirina o los antibióticos, por lo que la toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen.
En la actualidad, se encuentran comercializados en nuestro país varios preparados diferentes de toxina botulínica, y de ellos sólo dos con indicación estética: Vistabel® y Azzalure®.
Las dos preparaciones con indicación estética aprobada de momento en nuestro país no deben considerarse equivalentes, sino más bien fármacos diferentes, tanto por su proceso de fabricación como por sus características.
Existen diferencias en el perfil terapéutico en cuanto a dosis, duración, seguridad, propiedades químicas, actividad biológica, peso, antigenicidad y dosis-eficacia.
La actividad de las distintas preparaciones de toxina botulínica se mide en “unidades ratón”, no comparables entre los distintos productos.
Azzalure es el nombre comercial de la nueva toxina botulínica que comercializará Galderma en los próximos meses en España.
Antes se llamaba Dysport.
Parece que los efectos que produce en el músculo son similares a los del Botox/Vistabel, aunque se sospecha que su rapidez de acción es algo mayor.
¿Cómo funciona el Botox?
La acción del botox consiste en relajar el músculo y el resultado será diferente en función de características anatómicas propias, como tener las cejas muy bajas, si hay ptosis o flacidez, el problema no es muscular (y por tanto, del bótox) sino de la caída tisular.
Es importante ser consciente de los rasgos propios antes de inyectarse botox, por lo que se recomienda recibir primero una valoración por parte del cirujano.
Pero para obtener un buen resultado, es importante confiar en buenas especialistas que entiendan las características anatómicas individuales de cada paciente.
Al aplicarlo a un músculo específico de la cara, el músculo deja de recibir las señales nerviosas y al debilitarse ya no se contrae.
Las moléculas de toxina botulínica «bloquean» determinados receptores de la transmisión nerviosa a los músculos paralizando su funcionamiento.
Mientras esas moléculas permanezcan en su sitio no dejarán que otras las sustituyan.
El efecto que causa el Botox es la parálisis temporal de los músculos en los que se infiltra.
La toxina bloquea la unión neuromuscular, de manera que los impulsos nerviosos no puede producir la contracción y, por tanto, el movimiento del músculo.
Esto hace que el paciente tenga limitada la gesticulación de la cara, y por tanto, se formen menos arrugas dinámicas.
La parálisis no tiene por qué ser completa, de manera que se consiga un movimiento suave, sin efecto máscara o de cara inexpresiva.
¿Qué áreas se pueden tratar con Botox?
No todas las arrugas de la cara se pueden tratar con Botox u otra toxina botulínica.
La acción de la toxina solo tiene efecto sobre las que se encuentran en el tercio superior del rostro y que se conocen como arrugas dinámicas porque son las que se forman al realizar gestos con los músculos faciales, por ejemplo, al sonreír.
En el ámbito de la belleza, el bótox se utiliza para suavizar las arrugas y las líneas de expresión en la cara, especialmente en la frente, entre las cejas y alrededor de los ojos.
Algunas de las zonas más comunes incluyen la frente, las patas de gallo, las líneas de expresión alrededor de la boca y los pliegues nasolabiales.
Efectos secundarios y cómo manejarlos
Como cualquier otro medicamento, el botox o toxina botulínica puede tener numerosos efectos adversos, más o menos frecuentes, que varían en función del lugar en el que se aplica.
El primero de ellos a tener en cuenta es una posible reacción alérgica que puede causar diferentes síntomas: inflamación de la cara y la garganta, dificultad para respirar, urticaria, sibilancias, etc.
Algunos de estos efectos, especialmente en el campo de la estética, obedecen a una incorrecta aplicación del botox, ya que se debe tener muy en cuenta la expresión facial y un pinchazo en el lugar erróneo puede ocasionar un gesto defectuoso o un cambio de la expresión facial, ya que lo que se está haciendo es bloquear el músculo en una posición concreta.
1. Ptosis palpebral (caída del párpado): Es una de las alteraciones más comunes.
El Botox se difunde desde la zona tratada hasta los músculos elevadores del párpado, lo que provoca una caída de los mismos.
Esta alteración suele darse con más frecuencia en pacientes mayores de 50 años y puede durar varias semanas.
Este efecto responde a una sobredosificación de toxina en el entrecejo o glabela y esta se traslada a los músculos elevadores del párpado, que se relajan y caen.
Para paliar estos efectos que pueden durar meses, aplicamos un colirio de apraclonidina que eleva el párpado.
2. Cejas en pico: Algunas mujeres poseen unas cejas muy elevadas en su parte central (cejas en pico).
El especialista debe abstenerse de infiltrar botox en la parte central de la frente para evitar una elevación generalizada de la ceja.
Si tus cejas parecen más alzadas de lo normal, es porque el profesional que ha realizado la inyección lo ha hecho en la parte central de la frente, algo que no hay que hacer nunca: en su lugar, debe aplicarse en los laterales del músculo y en las patas de gallo superiores.
3. Sonrisa poco natural: El error está en inyectar una cantidad excesiva de toxina botulínica o realizar infiltraciones a nivel muy profundo.
Otras, al inyectar mucha cantidad de toxina en las patas de gallo quedan afectados los músculos que hay bajo el pómulo, ocasionando una pérdida de volumen en la mejilla y una sonrisa poco natural.
Los músculos del pómulo también pueden quedar afectados si se inyecta demasiada toxina botulínica en las patas de gallo, lo que tiene como efecto que la mejilla pierda volumen y cree un efecto extraño al sonreír.
Si ha infiltrado una cantidad excesiva de toxina botulínica en el tercio inferior del rostro a un nivel muy profundo, su efecto puede trasladarse hacia los músculos de la boca.
4. Hematomas: Los pacientes que toman anticoagulantes, aspirina o preparados de herbolario pueden presentar pequeños hematomas en las zonas tratadas.
Surgen por la rotura de pequeños vasos sanguíneos y desaparecen espontáneamente en cuatro o cinco días.
Además de los efectos deseados, el Botox puede producir efectos no deseados o adversos, como la gran mayoría de medicamentos.
Estos efectos son en general poco frecuentes, y dependen de la zona de infiltración.
Pueden producirse pequeños moretones en las zonas de punción, que desaparecen espontáneamente en 2-5 días.
Ten en cuenta que también pueden producirse algunos efectos secundarios leves y transitorios, como: dolor de cabeza, morados, enrojecimiento y dolor en los puntos donde fue aplicado.
No es deseable que la sustancia difunda a un músculo ajeno al tratamiento.
Algunos de los pacientes sienten dolor de cabeza durante el día después de las inyecciones.
Desaparece de manera espontánea, y la ingestión de paracetamol contribuye a acelerarlo.
La gran mayoría de estos efectos aparecen en las primeras 24-48h de la infiltración.
Y también lo más habitual es que sean efectos a corto plazo, que desaparecen en los primeros días, como la inflamación, los hematomas, la cefalea, o los síntomas de tipo gripal.
La ptosis o caída del párpado puede tratarse, pero aún así puede durar hasta 2-3 semanas.
Es importante saber que los efectos adversos más graves del Botox se deben en muchos casos a una infiltración inadecuada, de manera que la toxina difunde a músculos en los que no debería actuar.
Por lo tanto, es muy importante que el tratamiento lo realice un médico especialista con formación adecuada.
¿Cómo minimizar la inflamación post tratamiento?
Para reducir al mínimo cualquier hinchazón después de un tratamiento con toxina botulínica, te recomiendo seguir estos sencillos pasos:
- Selecciona a un especialista cualificado: la experiencia y habilidad del profesional es clave para evitar complicaciones.
- Evita medicamentos y suplementos que aumenten el riesgo de hematomas: algunos ejemplos incluyen aspirina, ibuprofeno y vitamina E.
- Aplica frío localmente: el uso de compresas frías de nevera después del tratamiento puede disminuir la hinchazón.
Recomendaciones finales
Si estás pensando en someterte a un tratamiento de bótox, es importante que conozcas los riesgos que existen cuando el bótox es mal puesto.
Si el botox se inyecta en la zona equivocada, puede afectar los músculos y causar una expresión facial anormal.
Esto es especialmente preocupante cerca de los ojos, lo que puede provocar sequedad, inflamación y dolor.
Además, demasiado botox puede causar una apariencia antinatural, como una frente plana o cejas caídas.
Así, aunque el bótox se considera un procedimiento seguro, cuando se pone mal, puede causar problemas graves de salud y estética.
La mejor manera de evitar el botox mal puesto es asegurarse de que se está tratando con un profesional capacitado y experimentado en la inyección de botox.
Antes de programar una cita, es importante investigar al proveedor y asegurarse de que esté certificado y tenga una buena reputación en la industria.
Es importante que la paciente comparta cualquier medicamento o afección médica actual con el proveedor, ya que esto puede afectar la efectividad y seguridad del tratamiento.
Lo ideal será que tengas expectativas realistas sobre las capacidades del botox.
Si esperas una apariencia completamente nueva, es posible que te decepciones con los resultados.
Si te encuentras en la situación de haber recibido mal el tratamiento de bótox, es importante que acudas de inmediato a un profesional médico especializado en este tipo de procedimientos.
Es importante no intentar corregir el problema por cuenta propia, ya que esto puede agravar la situación.
Si usted nota cualquier tipo de efecto secundario después del tratamiento, asegúrese de buscar ayuda médica de inmediato.
Recuerde que la seguridad siempre debe ser su prioridad número uno cuando se trata de tratamientos médicos y estéticos.
Además, si estás considerando someterte a un tratamiento de botox, asegúrate de hacerlo con profesionales altamente capacitados y en una clínica de confianza.
Seguir las indicaciones post-tratamiento es esencial para optimizar tus resultados.
Es normal tener dudas antes de decidirse por un tratamiento estético.
Lo más importante es informarte bien y elegir un especialista en quien confíes.
Recuerda, el objetivo no es cambiar tu apariencia radicalmente, sino realzar tu belleza natural y sentirte bien contigo misma.