Espinilla en la Pierna: Término Médico en Español

El dolor en las espinillas es un término general usado para referirse a una condición dolorosa en la parte anterior de la pierna. Por lo general, es un músculo abusado, ya sea por una lesión aguda o mialgia diferida (dolor muscular de aparición tardía). Este dolor muscular es causado por cualquier actividad que incluya carrera o salto. Un individuo no acostumbrado a correr puede experimentar dolor en los músculos de la espinilla al día siguiente de una carrera intensa.

Los dolores en las espinillas también pueden deberse a la inflamación del tejido conectivo, por ejemplo el periostio (periostitis), fractura u otros problemas como osteosarcoma. El dolor en la parte inferior de la pierna también puede derivarse de otra parte del cuerpo, como por ejemplo la presión sobre el nervio ciático cerca de la articulación de la cadera.

El papel de los músculos de la canilla es el de ejecutar la dorsiflexión (bajar el talón y subir la punta del pie). Puede no parecer muy obvia la razón por la cual un músculo que usamos para levantar la punta del pie se lesione al correr, debido a que no se usa para la propulsión. La razón es que los corredores inexpertos hacen zancadas muy largas, golpeando fuertemente los talones en cada paso.

Al ocurrir esto, el pie golpea el suelo de manera parecida al golpe de un látigo, debido a que el mismo se encuentra en dorsiflexión en el momento anterior al contacto con el suelo. Al pegar el suelo, el pie se extiende forzadamente causando un estirón de los músculos afectados, que a su vez reaccionan en un acto reflejo contrayéndose de nuevo. De igual manera, la pronación del pie durante la zancada también puede causar dolor en los músculos que se oponen a la misma, en la parte interna de la espinilla.

La pronación es el arqueamiento hacia adentro de los pies, que ocurre durante la zancada. La magnitud de la pronación varía de individuo a individuo. Se determina por medio de factores como la altura del arco. Un arco de mayor altura determina un mayor despeje (espacio) que otro de menor altura.

Otra causa que contribuye a estos dolores es la relativa debilidad de los músculos de la espinilla con respecto a los de la pantorrilla. En este caso, pueden ayudar algunos ejercicios que fortalecen los músculos de la espinilla.

El tratamiento inmediato para el dolor de espinilla es el reposo. Se debe evitar la carrera y cualquier otra actividad desgastante de los miembros inferiores, hasta que remita el dolor y no sea nuevamente causado por la actividad. Como otros, los músculos de la espinilla se pueden entrenar para adquirir mayor flexibilidad estática y dinámica por medio de la adaptación, que disminuye el reflejo de contracción y permite que éstos toleren el estirón. La clave es el estiramiento regular. Sin embargo, el estiramiento estático sólo no es suficiente. Para adaptar los músculos a las contracciones excéntricas rápidas, se debe practicar la flexibilidad dinámica de los músculos de la espinilla. Una forma de hacerlo es someterlos a un estrés superior al normal de manera controlada.

Si los músculos se someten regularmente a una contracción excéntrica dinámica mayor, se adaptarán mejor a la contracción dinámica necesaria durante el ejercicio normal y tolerarán mejor el estrés normal. Los corredores de larga distancia expertos practican carreras de descenso como parte del entrenamiento, lo que somete a las espinillas y los cuadriceps a grandes cargas excéntricas. Los mejores corredores no golpean los talones. En las carreras de velocidad y en las de media distancia se pisa sobre las puntas de las plantas de los pies (“media punta”).

La corrección de la pisada comienza con la postura. La postura “jorobada” e inclinada hacia delante nos lleva a pisar con el talón. En cambio, una postura recta, sacando el pecho nos lleva a pisar correctamente. En ambas posturas el centro de gravedad está directamente sobre el pie (la física lo exige, sino nos caeríamos), pero al arquear la espalda hacia atrás (“sacar pecho”), el centro de gravedad retrocede de manera que las piernas deben inclinarse hacia delante para compensarlo, colocando el peso sobre la punta de los pies.

Durante la carrera, el centro de gravedad cambia dinámicamente, Debido a que la mayor parte del tiempo una de las piernas se halla extendida hacia atrás (la pierna impulsora), el torso se inclina hacia delante para compensarla. Esta inclinación hacia delante es similar a la que sucede cuando al estar parado se levanta una pierna extendiéndola hacia atrás. Los corredores inexpertos observan esta inclinación y tratan de imitarla doblando la cintura y metiendo el pecho.

El estrés de los músculos de las espinillas también puede aliviarse un poco eligiendo el calzado adecuado y la elección de la superficie sobre la cual entrenamos. Los corredores que golpean los talones deben buscar calzados con buena amortiguación en la zona posterior de los pies. Tales zapatos suelen denominarse con las palabras “stability” o “motion control” (estabilidad y limitación de movimiento). Los zapatos neutros, para los corredores de biomecánica eficaz, pueden no tener suficiente apoyo en los talones, debido a que no lo necesitan.

Reemplace su calzado al disminuir su amortiguación. La pronación excesiva se puede corregir usando una plantilla. Los zapatos de carrera que tienen un bulto debajo del arco se llaman “motion control” porque limitan el movimiento de pronación. Los zapatos amortiguados pueden ayudar a prevenir problemas posteriores.

Granos en las ingles

Los granos en las ingles son habituales en hombres y en mujeres. La piel de la zona púbica o inguinal es muy sensible y está sometida a continuos roces, sin olvidar que es una parte húmeda de nuestro cuerpo. Es normal que, de vez en cuando, aparezca algún grano en la ingle debido a que un vello nuevo no pueda salir correctamente a través de la superficie de la piel y se forme un pequeño quiste.

Si acostumbras a depilarte con cuchilla, al par de días verás cómo esos pelos que tratan de crecer de nuevo se curvan y se clavan en la piel. De las diferentes causas, los granos en las ingles suelen presentarse tras la depilación, especialmente si tenemos piel sensible. Si a una pasada con la cuchilla o al uso de cera, le sumamos el roce de la ropa interior, la forma más común que tiene nuestra piel de decirnos que está irritada es con la inflamación de los folículos.

Para empezar, debemos secar bien la zona tras la higiene, así podremos prevenir que se acumulen bacterias que desencadenen granos infectados en las ingles. La exfoliación es importante para impedir que salgan granos grandes en las ingles, al igual que lo es realizarla en otras partes de nuestro cuerpo. Es una forma eficaz de deshacernos de las células muertas que pueden provocar la obstrucción de los poros.

Si aun así vemos que tenemos granos en las ingles tras la depilación, lo que no debemos hacer es apretarlos. Por desgracia, este tipo de afecciones cutáneas pueden llegar a ser recurrentes en las ingles tras la depilación en el caso de las pieles sensibles. Para ponerle freno, una buena solución es recurrir a otros métodos para la eliminación del vello que nos eviten estos problemas.

Tras varias sesiones de tratamiento, podrás olvidarte de los vellos enquistados porque gracias a la última tecnología en láser médico se consigue eliminar el folículo de donde nace el pelo para que no vuelva a salir.

Además de los ya mencionados, existen otras causas comunes de granos en la ingle:

  • Foliculitis: se da cuando los folículos pilosos se inflaman. La consecuencia es lo que conocemos como el enquistamiento del vello, y suele darse debido a un afeitado muy apurado o a una depilación que haya irritado la piel.
  • Dermatitis: la zona inguinal está expuesta a continuos roces, como, por ejemplo, el de la ropa interior. También el uso de ciertos productos puede provocar una reacción que irrite la piel. De ser el caso, puedes notar picor y un cambio en la textura de la dermis.
  • Otras posibles causas pueden ser enfermedades de transmisión sexual y en ocasiones los granitos pueden confundirse con pequeñas verrugas.
Granos en la ingle por depilación

Acné en la espalda

Tener acné en la espalda, además de ser antiestético, es incómodo y molesto para quien lo sufre, y si se suman los picores derivados del calor del verano llega a resultar muy desagradable.

¿Por qué salen espinillas en la espalda?

Existen varias y muy diferentes razones por las que empieza a salir acné en distintas zonas del cuerpo, en particular la espalda:

  • El estrés: se manifiesta a través del cuerpo con dolores, alergias y también aparición de acné.
  • Las grasas y la sudoración: justo ese sebo en exceso y acumulación origina células muertas, bacterias y suciedad en la espalda que termina en el nacimiento de las espinillas. Ya que precisamente, esa es otra causa del acné: el sudor.
  • Otra razón totalmente distinta está en llevar una mala alimentación a diario. Algunos nutrientes en su exceso consumo, como los hidratos de carbono, pueden alterar los niveles de azúcar y así, potenciar el acné.

Para el tratamiento del acné en la espalda, los expertos recomiendan:

  • Utilizar una exfoliación suave y sin excesos al menos una vez a la semana con los productos adecuados. Estos no deben dañar la barrera cutánea de la piel, ya que se podría originar un efecto rebote.
  • Es importante una hidratación continua utilizando cremas o productos jabonosos por la mañana y por la noche.
  • Durante las duchas también es beneficioso el uso de una esponja suave para lavar y eliminar lo mejor posible la suciedad de la espalda.
  • Durante el día es muy importante que la piel adquiera la transpiración que necesita. Así, puede desprenderse de las células muertas y otras partículas sobrantes. Lo mejor para esto es usar camisetas que sean transpirables en zonas claves como la dorsal o axilas.

Se recomienda el uso del aceite de árbol de té mediante un masaje suave. También el empleo de productos que contengan un buen porcentaje de zinc y ácido glicólico o ácido salicílico. Otros remedios caseros son elaborar una mascarilla con bicarbonato de sodio mezclado con agua. También se puede recurrir a las excelentes propiedades del limón con su ácido cítrico y la miel con su acción contra anti-bacteriana. Una infusión de menta es beneficiosa porque el mentol es anti-inflamatorio o los retinoides de la clara de huevo ayudan con el crecimiento de células epiteliales.

Los peelings se emplean ácidos como el salicílico o el peróxido de benzoilo para luchar contra las marcas que dejan los granitos. Unas cuatro sesiones son suficientes para un primer objetivo de cura. Así, combinando remedios y tratamientos junto a los consejos ya expuestos del día a día, es posible limpiar la espalda de los molestos granos que impiden lucir un cuerpo espléndido en verano.

Síndrome de la cintilla iliotibial

El síndrome de la banda iliotibial es una lesión común por uso excesivo que afecta el lado externo de la rodilla y la cadera. Es particularmente frecuente entre corredores, ciclistas y personas que realizan actividades con movimientos repetitivos de las piernas. El sello distintivo del síndrome de la banda iliotibial es el dolor a lo largo del lado externo de la rodilla.

Este dolor generalmente se siente donde la banda iliotibial, una banda gruesa de tejido conectivo, pasa sobre la prominencia ósea en la parte exterior de la rodilla, llamada epicóndilo femoral lateral. La banda iliotibial va desde la cadera hasta la espinilla, estabilizando la rodilla durante el movimiento, pero la irritación ocurre cuando las actividades repetitivas causan fricción donde la banda roza contra la rodilla.

El dolor del síndrome de la banda iliotibial suele describirse como agudo, ardiente o punzante, especialmente durante actividades que implican doblar y estirar la rodilla. El dolor tiende a empeorar con actividades que implican flexión y extensión repetitivas de la rodilla, como correr, andar en bicicleta o caminar cuesta abajo. A diferencia de algunas lesiones de rodilla, el dolor del síndrome de la banda iliotibial puede no persistir en reposo.


Síndrome de la cintilla iliotibial

Términos médicos relacionados con la pierna

A continuación, se presentan algunos términos médicos relacionados con la pierna, que pueden ser útiles para comprender mejor diversas condiciones y tratamientos:

  • Abducción: Movimiento del pie alejado de la línea media del cuerpo.
  • Abceso: Recolección de tejido licuado (pus) dentro de la capa de piel.
  • Tendón de Aquiles: Tendón largo y fuerte en la parte posterior de la pierna, que une el músculo de la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo) al talón.
  • Adiposo: Tejido graso.
  • Tendinitis de Aquiles: Inflamación del tendón de Aquiles, causando dolor en la parte posterior del talón.
  • Adducción: Movimiento del pie hacia la línea media del cuerpo.
  • Artrodesis: Procedimiento de fusión sólida de una articulación (Artro = articulación + desis = fusión).
  • Artroplastia: La cirugía de reemplazo o reemplazo de una articulación para restaurar la función y la integridad.
  • Atrofia: La degeneración o "desgaste" del tejido corporal, generalmente como resultado de una enfermedad.
  • Fractura de Avulsión: Anomalía resultante cuando el hueso es arrastrado por un tendón unido.
  • Bursa: Un saco que contiene una pequeña cantidad de líquido, presente donde la fricción necesita ser minimizada, como un tendón o la piel que se desliza sobre una prominencia ósea.
  • Bursitis: inflamación dolorosa de las bolsas
  • Calcáneo: hueso del talón
  • Callos: Espesamiento difuso de la capa externa de piel que se encuentra generalmente en la parte inferior del pie, causada por presiones.
  • Celulitis: La celulitis es una infección bacteriana que afecta a la piel, que puede apreciarse roja, caliente e hinchada.
  • Capsulitis: Inflamación del tejido blando que rodea una articulación.

Es importante recordar que, ante cualquier molestia o condición persistente en la pierna, se debe consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

¿CÓMO QUITAR EL ACNÉ DE ESPALDA? | TRATAMIENTO | 2020 | DOCTOR LEMUS

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