La vivienda es una de las mayores preocupaciones de la humanidad, y los proyectos de construcción de viviendas seguirán siendo un tema muy importante en los próximos decenios. Nada mejor para enfrentarse al futuro que conocer el pasado. Las actuales escuelas de Arquitectura siguen dedicando un año completo de la asignatura de proyectos arquitectónicos a la vivienda, demostrando de este modo la importancia del tema en la formación de todo arquitecto.
La práctica arquitectónica desarrollada en los últimos años muestra grandes carencias en este sentido. Las viviendas siguen siendo muy convencionales y muchas propuestas no responden a las necesidades que tienen los usuarios. Pocos arquitectos han trabajado en ejemplos que hayan desarrollado una investigación coherente con el tiempo en que vivimos, quedando muchas problemáticas por resolver. La mayor parte de los arquitectos trabajamos en pro de una vivienda flexible, una vivienda que pueda adaptarse a nuevas necesidades.
La idea de flexibilidad debe aplicarse a las viviendas que tienen escala intermedia. Una gran mansión no requiere flexibilidad pues la especificidad de sus piezas queda garantizada por el gran número de ellas. En el extremo contrario, cuando una vivienda es mínima, tampoco hablamos de flexibilidad, pues todo debe estar perfectamente diseñado, como ocurre en barcos y caravanas.
La ciudad es la respuesta visible de las capacidades organizativas de las sociedades, el reflejo de sus expectativas y ambiciones sociales, de sus capacidades tecnológicas y económicas, de sus aspiraciones espirituales y de la suma de capacidades individuales y colectivas. La mayor parte de los edificios que conforman una ciudad son los destinados a viviendas.
Por otro lado, dada la importancia de la vivienda en relación a la escala urbana, la imagen de toda ciudad queda marcada definitivamente por la relación intrínseca entre ambas. Un edificio de viviendas debe ser siempre un elemento arquitectónico capaz de establecer una escala intermedia entre la escala humana y la urbana, demostrando tener una capacidad de adaptación hacia el usuario y hacia el entorno urbano al cual pertenece.
Esta escala intermedia que establece el hábitat debe partir, por tanto, de dos inputs diferenciados; la ciudad o el entorno por un lado, y el usuario final por otro. Ha de ser capaz mediante sus propios mecanismos y sus propias leyes de alcanzar unos puntos de diálogo entre unos y otros.
Las ideas planteadas por el Team 10 fueron un claro reflejo de esta preocupación en pro de resolver un hábitat que fuese capaz de generar ciudad. La Carta de Atenas planteada por los arquitectos vanguardistas del siglo XX se vio de esta forma superada por los nuevos horizontes planteados por el Team 10, quienes tomaron referencias del pasado para mirar hacia el futuro.
Los edificios residenciales generan toda una trama urbana en la que conviven una multitud de usos y funciones, fueron el punto de partida para plantear una nueva forma de vida capaz de establecer un diálogo entre la ciudad y el ciudadano. El edificio formado a partir de unas unidades modulares residenciales debía ser capaz, mediante sus propias reglas de agregación, de generar el propio edificio y la ciudad en sí misma.
Como veremos, los planteamientos del Team 10 intentaran construir un “tejido” urbano a partir de unidades residenciales que generan la propia arquitectura, tanto del edificio como de la ciudad. Esta idea de replantear la ciudad a partir de los edificios, de la vivienda, de la calle y del barrio, de recuperar los tejidos y favorecer la mezcla de usos y funciones, sigue siendo aún vigente.
En efecto, la ciudad sectorizada es una ciudad muerta, una ciudad que tiene vida durante pequeños lapsus de tiempo, pero que no genera ningún tipo de relación ni actividad perdurable. Nadie niega hoy el papel fundamental del Team 10, el valor de sus planteamientos y la vigencia de sus ideas. Sobre el trabajo desarrollado por el Team 10 y muchos de sus miembros, existen un gran número de publicaciones, ensayos y artículos, así como de grupos que trabajaron en propuestas menos realistas pero no por ello menos importantes, como son Archigram, Archizoom y los Metabolistas japoneses.
La llamada escuela de Barcelona y los planteamientos del Realismo arquitectónico seguido por muchos de los arquitectos del momento han llenado páginas y páginas de libros y revistas, sin embargo los temas relacionados con los sistemas agregativos modulares dentro del panorama español han quedado siempre relegados como una simple curiosidad o el trabajo aislado de unos pocos. La distancia que separa a Ricardo Bofill respecto al resto de arquitectos españoles, así como su alejamiento del mundo universitario y de cualquier acto gremial, han favorecido el largo silencio editorial ya mencionado.
No existe ningún estudio previo, ninguna tesis, ni ningún trabajo exhaustivo de su labor durante su etapa en España. Actualmente solo se está redactando una tesis sobre su obra, pero centrada en su trabajo en Francia, concretamente en las Villes Nouvelles.
Vigencia del Tema: Estado Actual de la Cuestión y Pasado Reciente de los Sistemas Agregativos
A lo largo de los últimos treinta años, podemos establecer un hilo conductor desde las propuestas planteadas por el Team 10 hasta la actualidad. Es evidente que muchas cosas han cambiado, y que la labor de muchos arquitectos se ha basado en aspectos parciales o concretos de las ideas desarrolladas a partir de agregaciones modulares. Kahn siempre mantuvo una cierta distancia e independencia de los postulados del Team 10.
Aun así, Kahn desarrolló algunas propuestas muy cercanas a los sistemas agregativos, a los matbuildings y a las nuevas ideas de entender un edificio como una respuesta a una escala intermedia de relación entre la escala humana y la escala urbana. Los edificios modulares de Kahn partían de una unidad estructural que se repetía para formar el conjunto del edificio de sus propuestas y su arquitectura algo único y distintivo en su tiempo.
La idea kahniana de unidades estructurales repetidas para crear un edificio fue la que, unos años más tarde, tomarían como base toda una serie de arquitectos bajo la denominación de High Tech. La arquitectura de Foster, Grimshaw, de Rogers y de otros arquitectos High Tech, fue en cierta manera fruto de una confianza en la tecnología heredada de las propuestas más radicales de Archigram, y apoyada por las teorías tecnológicas de críticos como Reyner Banham.
Ejemplo de arquitectura modular: Habitat 67 en Montreal.
Sin embargo, es imposible no reconocer la gran influencia de algunos edificios premonitorios de esta arquitectura que fueron desarrollados por Kahn. Los paraguas desarrollados por Foster en Stamsted o para Renault, y los realizados años antes en Trenton por Kahn, son muy cercanos, si bien no en el tiempo, sí en su concepto.
La arquitectura desarrollada por estos arquitectos se centró especialmente en el carácter más tecnológico de la arquitectura, y trabajó con unidades espaciales-estructurales de cierta complejidad como solución a las necesidades planteadas. Archigram y los Metabolistas japoneses influyeron en esta componente tecnológica, en el desarrollo de estas unidades que se agregaban para formar el edificio.
Sin embargo, prácticamente ninguno de estos arquitectos desarrolló el tema de la vivienda y su relación con la ciudad; crearon, por tanto, una arquitectura más al servicio de grandes empresas o equipamientos, que les distanciaron de una forma clara de los postulados sobre el hábitat que tanto preocuparon a los arquitectos del Team 10.
Durante los siguientes años, toda una serie de arquitectos plantearon una nueva formalización a partir de una liberalización de agregación, como fueron las experiencias de Eisenman en IBA, y especialmente la labor de Siza, que desarrolló propuestas como las viviendas en Quinta da Malagueira. todo un barrio de viviendas, garantizando la riqueza espacial y la diversidad a partir del empleo de diversas unidades residenciales que admiten toda una serie de variables.
Aparecieron nuevos conceptos, como el collage arquitectónico, y fue bajo este concepto donde Rem Koolhaas al frente de OMA, comenzó una serie de propuestas de clara inspiración de las ideas del Team 10, pero reinterpretadas bajo otro punto de vista. La propuesta para Agadir parte de la idea de matbuilding, pero trabajado a partir de la sección para la disposición de los diferentes usos.
Sin embargo, algunos estudios de arquitectura han sido capaces de replantear las metodologías de trabajo para dar como resultado nuevas experiencias en el campo de los sistemas agregativos. El proyecto no construido de los apartamentos EDA, realizado por Ryue Nishizawa, parte de un sistema agregativo extensivo pero con forma ya definida, terminada y perfectamente adaptada a la forma del solar.
Sistema constructivo y sección del edificio Renault proyectado por Foster.
interior de las viviendas. Los patios son todos distintos y son el resultado residual de la agregación de las piezas. El único espacio intermedio es la planta baja. El edificio se adapta al desnivel del terreno generando una planta semienterrada que incorpora los aparcamientos y los locales comerciales, en cuyo techo se halla el espacio vacío protegido por la presencia del edificio de viviendas.
Hay una gran variedad de tipologías (siete), con geometrías en algunos casos complejas, que responden a la voluntad de respetar las directrices de las alineaciones a las diferentes calles e infraestructuras que conforman la propuesta. Los planteamientos de SAANA parten de una arquitectura modular libre, un sistema de agregación donde el módulo es variable, y por tanto en algunos casos el perímetro de la propuesta está ya predefinido. Esta idea modular variable es herencia directa de la arquitectura tradicional japonesa, donde las estancias se miden a partir del tatami y por tanto sus múltiplos conforman los diversos tamaños de las estancias que ...
En este sentido, el vacio editorial respecto a España es increíble: no hay ningún libro dedicado a como respondieron los arquitectos españoles ante el panorama internacional planteado.
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