La exfoliación facial es una rutina de belleza imprescindible para eliminar las células muertas e impurezas que se depositan en la capa más superficial de la epidermis. Según los expertos, esta capa se renueva aproximadamente cada cuatro semanas. De ahí que la exfoliación facial se haya convertido en un paso importante dentro de nuestra rutina de limpieza.
Pero, ¿cómo y cuándo debemos exfoliarnos? ¿Si tengo la piel seca también tengo que exfoliarme? ¿Qué productos son los más recomendables? En este artículo, resolvemos estas y otras dudas sobre cómo realizar una correcta exfoliación facial para tener una piel sana y, por tanto, que luzca suave y cuidada.

¿Por qué es importante exfoliar la piel?
Diariamente se forman nuevas células en las capas más profundas de la piel que con el paso de los días van subiendo hasta alcanzar la capa más externa, la epidermis. A pesar de que la epidermis se renueva cada 28 días aproximadamente, se acumulan residuos que pueden ocasionar problemas en la piel, como la obstrucción de poros y la aparición de impurezas.
La Asociación Española de Dermatología y Venereología incluye la exfoliación entre las 10 reglas indispensables para cuidar la piel. La exfoliación no es una moda; tiene raíces en un proceso completamente natural y tan antiguo como la vida misma. Tu piel, de manera natural, se renueva cada 28 días, eliminando células muertas para dejar espacio a otras nuevas.
La buena noticia es que la exfoliación es una elección, pero sumarla a tu rutina puede ser el toque perfecto para revitalizar tu piel y devolverle su luminosidad. La exfoliación es un proceso esencial de renovación cutánea que ayuda a eliminar las células muertas acumuladas en la superficie de la piel y optimiza su funcionamiento natural.
Beneficios de exfoliar la piel
- Se activa la circulación y el sistema linfático de la zona y se oxigena la epidermis.
- Limpieza facial: al eliminar células muertas de la piel se retira la suciedad y las impurezas y se previene la aparición de puntos negros y acné.
- Mejora el efecto de las cremas y serums: una piel exfoliada favorece la absorción de los productos.
- Promueve la creación de colágeno: a largo plazo, una exfoliación periódica estimula la creación de colágeno, previniendo así el envejecimiento prematuro.
- Mejora la textura de la piel: aporta suavidad y uniformidad, ideal para los rostros con manchas o rugosos.
- Da uniformidad al tono de la piel gracias a la renovación frecuente de la piel.
- Tonifica la piel seca gracias al movimiento y a los componentes minerales mejora el reparto de los lípidos naturales de la piel.

EXFOLIANTES ¿Son necesarios? ¿Cómo funcionan?
¿Cuándo exfoliar la cara: mañana o noche?
Lo ideal es realizar la exfoliación facial por la noche, cuando has llegado a casa y ya no vas a salir a la calle hasta el día siguiente. Tras la exfoliación la piel queda muy expuesta a los factores externos y lo mejor es hidratarla y dejarla descansar toda la noche.
Si, por cualquier cosa, decides que lo vas a hacer por la mañana necesitas reforzar esta hidratación y aplicar un protector solar que proteja tu piel de la sobreexposición a factores externos y a los rayos del sol, incluso aunque sea invierno y esté nublado.
¿Cada cuánto tiempo exfoliar la piel?
Ahora bien, ¿Cada cuánto tiempo debemos realizar una exfoliación? La respuesta está en ti, depende de tu tipo de piel. Cada tipo de piel requiere unos cuidados específicos, también en lo que respecta a la exfoliación, por lo que no descuides este aspecto tan importante para la salud de tu piel.
- Piel grasa: Se recomienda realizar una exfoliación suave con productos específicos para este tipo de piel entre 1 y 2 veces a la semana. Una frecuencia mayor podría provocar irritación y una mayor secreción de grasa. Al realizar la exfoliación, se acelera el desprendimiento de las capas de células muertas y se consigue una limpieza más profunda y una mejor oxigenación de la piel.
- Piel seca: Es recomendable exfoliarla una vez a la semana. Este tipo de piel tiende a acumular gran cantidad de piel muerta que hay que eliminar para que la hidratación sea más efectiva.
- Piel muy fina: Debemos exfoliarla cada quince días.
- Pieles sensibles y tendentes a la irritación: Debemos exfoliarla cada 10 días.
¿Qué producto elegir? ¿Cuál es el idóneo según tu tipo de cutis?
Lo primero y más importante es conocer tu tipo de piel. Se suele pensar que una piel seca no necesita exfoliación, pero nada más lejos de la realidad. La piel seca necesita exfoliarse más que cualquier otra. El motivo es que, si tienes este tipo de piel, tiende a acumular grandes cantidades de piel muerta, por lo que necesitas eliminarla de tu cutis para que la hidratación penetre y sea más efectiva.
Si tu piel es grasa necesitas realizar una exfoliación diaria con el gel limpiador y exfoliante facial Pure Active con Carbón. Tu piel requiere especial atención para eliminar el exceso de sebo y mantener los poros limpios. Este producto te ayudará a tener un cutis perfecto, libre de grasa, uniforme y sin puntos negros. Además de la crema hidratante, te recomendamos incorporar a tu rutina facial el nuevo Sérum Pure Active con ácido láctico, ácido salicílico y niacinamida. Hidrata la piel de una manera más intensa.
Para ayudarte a descubrirlo, te recomendamos la nueva herramienta de diagnóstico facial Skin Coach. Teniendo en cuenta todo lo anterior, ya estás preparada para aplicar tu producto exfoliante.

Tipos de exfoliantes
En el mercado de los cosméticos puedes encontrar 3 tipos de exfoliantes: mecánicos o físicos, enzimáticos y químicos. Nos centraremos en los dos primeros que son los más naturales, aunque a la hora de elegir un exfoliante te recomendamos que vigiles la presencia de químicos y parabenos no tan buenos para tu piel.
- Exfoliantes físicos o mecánicos: Son mascarillas que utilizan micro-partículas asiduamente de origen natural como el azúcar, la sal marina, la cáscara de melocotón, el coco micronizado, bambú o nueces combinadas con aceites esenciales para arrastrar las células muertas y eliminar cualquier tipo de impureza sin dañar la dermis. Actúan a nivel superficial de la epidermis. La exfoliación física es quizás la más conocida. Se basa en el uso de herramientas o productos con partículas abrasivas que eliminan manualmente las células muertas acumuladas en la superficie de la piel. Desde cepillos y esponjas hasta productos con azúcar o sal, este tipo de exfoliación es rápida, ofreciendo resultados visibles al instante.
- Exfoliantes enzimáticos: Son mascarillas o cremas que no contienen gránulos y por tanto son más suaves al tacto. Usan compuestos naturales como la papaya, el higo, la granada, la uva, el pomelo o la piña. Degradan y eliminan las células superficiales (actúan en la epidermis) más suavemente que los químicos y tienen efecto alisante, antioxidante y antiarrugas. Humedecen la piel, por eso son ideales para pieles secas y sensibles. Si tu piel es especialmente sensible y reactiva, no te preocupes porque también hay un exfoliante apto para tu piel: los exfoliantes enzimáticos son la alternativa natural a los exfoliantes químicos.
- Exfoliantes químicos: Por otro lado, está la exfoliación química, que trabaja con mayor precisión. En lugar de depender de la fricción, utiliza ingredientes activos que actúan químicamente para descomponer los enlaces que mantienen unidas a las células muertas. Este método no solo ayuda a eliminar las capas superficiales, sino que también estimula una renovación más profunda.
Cuando hablamos de exfoliación química, los alfahidroxiácidos (AHAs) y los betahidroxiácidos (BHAs) son los principales protagonistas en rutinas faciales.
AHA vs. BHA: ácidos exfoliantes ideales para el rostro
- Ácido glicólico (AHA): Derivado de frutas y caña de azúcar, es un experto a la hora de trabajar sobre la superficie de la piel. Si tienes la piel seca o sensible utiliza un exfoliante tipo AHA, que además de exfoliar la piel, ayudan a mejorar la luminosidad y la hidratación. El más común es el ácido glicólico. El ácido glicólico forma parte de un grupo de ácidos que provienen de productos naturales como la uva, la manzana, la naranja y la caña de azúcar. Los AHA, alfahidroxiácidos, se caracterizan por aportar luminosidad al rostro, y dependiendo de la concentración pueden regular la producción de grasa y difuminar las arrugas.
- Ácido salicílico (BHA): Es ideal para pieles grasas, mixtas o con tendencia a imperfecciones. Para piel grasa o mixta se recomienda un exfoliante sin aceite o seborregulador como los del tipo BHA que penetran en capas profundas ayudando a desobstruir los poros y a equilibrar la producción de grasa y desprenden las células muertas. El BHA más común es el ácido salicílico, que se obtiene de la corteza de los sauces.
Consejo de experto: a veces encontrarás fórmulas que combinan AHAs, BHAs y PHAs para aprovechar sus beneficios conjuntos: exfoliar, limpiar poros y suavizar la piel.

¿Cómo elegir un buen exfoliante para mi piel?
El exfoliante también debes elegirlo según tu tipo de piel:
| Tipo de Piel | Tipo de Exfoliante Recomendado |
|---|---|
| Piel Grasa o Mixta | Exfoliante sin aceite o seborregulador (BHA como ácido salicílico) |
| Piel Seca o Sensible | Exfoliante tipo AHA (ácido glicólico) |
Pasos para una exfoliación facial correcta
Ahora que ya tienes tu exfoliante veamos paso a paso cómo hacer la exfoliación para que resulte eficaz (recuerda hacerlo mejor por la noche):
- Limpia: Antes de comenzar con la exfoliación nuestra piel debe estar completamente limpia. Utiliza un jabón natural con un PH adecuado para tu piel y lava todo tu rostro haciendo hincapié en las mejillas, la frente y el mentón. Extiende bien por toda la piel, no olvides el cuello y el escote. Si te has decidido por un exfoliante mecánico masajea en forma de círculo para que las partículas hagan su trabajo. Si has elegido uno enzimático deberás dejarlo actuar unos minutos.
- Aclara: Con abundante agua, mejor si el agua está fría ya que ayudará a que el poro se cierre. Aclara bien, no dejes restos.
- ¡Hidrata!: Tu piel ha quedado limpia y renovada, pero necesita su hidratante habitual y descansar toda la noche. ¡Ojo! Elige una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel.
Cuidado facial diario
Tener una piel radiante requiere dedicarle unos minutos diarios a su cuidado. No basta con realizar una exfoliación una o dos veces en semana. Lo ideal es tener una rutina de cuidado facial por la mañana y otra por la noche.
- Desmaquíllate: Si te maquillas, empieza tu rutina desmaquillándote. Elimina los restos de maquillaje de tu piel, es esencial para que los poros respiren y para que los productos que apliques permeen correctamente. Te recomendamos usar un producto desmaquillante libre de tóxicos.
- Limpia: Este paso no puede faltar. Usa un jabón natural para lavar tu cara con su espuma. Aclara con abundante agua y elimina los restos de maquillaje que puedan quedar. Para limpiar la piel grasa es recomendable usar productos que equilibren la grasa de la piel como el jabón de reishi, argán y arcilla roja. Para limpiar la piel sensible puedes usar el jabón natural de reishi y aceite de almendras o el jabón de reishi, própolis y vainilla que cuidarán tu piel gracias a sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antioxidantes y desinfectantes.
- Nutre e hidrata: Diariamente la piel con tu crema hidratante habitual. Si es de día te recomendamos usar protección solar para prevenir manchas en la piel.
Nuestra piel está expuesta a múltiples factores externos que pueden debilitarla. Lucir un rostro sano y cuidado requiere dedicarle unos minutos diariamente.